ÚLTIMAS REFLEXIONES

ÚLTIMAS REFLEXIONES

DE DODIM A AGAPÉ

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lunes, 31 de marzo de 2014

BUSCAS CUANDO TIENES NECESIDAD

(Jn 4,43-54)


La experiencia nos dice que estando harto y satisfecho no nos movemos para buscar. Tenemos lo que nos acomoda y nos satisface y, ¿para qué buscar? Teniendo salud nos busco al médico, ni tampoco valoro mucho lo que es tener salud. Vivimos despreocupados y sin preocupaciones. Sólo nos interesa satisfacer nuestros caprichos, pasiones y pasarlo bien.

Podríamos convenir que es bueno tener necesidades porque ellas nos mueven a crecer y perfeccionarnos. Quien no padece nunca valorará el sufrimiento ni sabrá lo que significa una renuncia o sacrificio. Y eso es malo para el hombre. Tratamos de esforzarnos en educar a nuestros hijos en esos valores entendiendo que son buenos y necesarios para ellos.

En la necesidad, sobre todo en la enfermedad grave, levantamos la mirada y miramos hacia el Cielo. Buscamos en el horizonte celestial la presencia de Dios y le pedimos que alivie o sane el sufrimiento y dolor que padecemos o que padece algún ser querido de nuestro entorno. La necesidad aviva y despierta nuestra fe y nos pone en camino de encontrarnos con Jesús, el Hijo de Dios vivo.

Fue precisamente lo que le ocurrió a aquel hombre que buscó a Jesús, enterado que había regresado a Galilea, por la necesidad de salvar a su hijo. Busquemos al Señor para que nos alivie y cure, pero sobre todo para que nos dé la salvación eterna.

domingo, 30 de marzo de 2014

LA LUZ DE LA VERDAD

(Jn 9,1-41)


Hay quienes no ven la luz del sol y quienes viéndola no le dan la debida importancia. Experimentamos la necesidad de ver, de ver físicamente lo que hay a nuestro derredor y la luz del sol, pero percibimos que eso sólo no nos basta. La luz del mundo no es suficiente. Y ocurre que viendo no ven, pues con la simple vista de nuestros ojos no nos es suficiente para encontrar el camino de salvación.

No sólo se trata de ver, sino de ver la verdadera Luz donde se esconde la Verdad. Aquel ciego, cuya vida desde su nacimiento estaba envuelta en oscuridad, despertó a la luz cuando sus ojos se abrieron por la Gracia del Señor. Sin embargo, la verdadera luz estaba delante de él: "Jesús, nuestro Señor".

Sucede que muchos de nosotros, con buena salud óptica y mirada de águila nos perdemos en el horizonte de este mundo viendo cosas aparentemente importantes que sólo la tienen de verdad cuando son miradas y contempladas desde la mirada del Señor. Él es la Luz verdadera y todo en Él cobra verdadero sentido. Fuera de Él nada se sostiene ni nada tiene sentido.

Por eso, muchos que ven, no ven lo verdaderamente importante. Viendo no ven, y creyéndose videntes están verdaderamente ciegos pues permanecen en la oscuridad de este mundo, perdido y precipitado al abismo de la oscuridad, pues rechazan la única y verdadera Luz.

Abre mis ojos, Señor, y dame la verdadera Luz que ilumina mi camino hacia Ti.

sábado, 29 de marzo de 2014

LA NECESIDAD DEL PERDÓN


(Lc 18,9-14)

Descubrirme necesitado de Perdón y Misericordia es experimentarme pecador, pobre y enfermo. Sólo así, cuando me experimento enfermo descubro la necesidad de médico. ¡Pero no cualquier médico!, porque no cualquier médico puede sanar este tipo de enfermedad. Sólo Tú, Señor, por tu Inmenso Poder e Infinita Misericordia puedes embriagar mi humilde y pobre corazón de paz y auténtico amor.

Sólo Tú tienes Palabra de Vida Eterna. Palabra que da Vida nueva y renueva todo mi ser limpiándolo de toda inmundicia y pecado. Dame Señor un corazón publicano que sepa abajarse y humillarse ante tanta Grandeza y Divinidad, pero sobre todo, Misericordia y Amor.

Porque Tú, Dios mío, eres Fuente de Perdón y Misericordia, yo me postro ante Ti y te suplico misericordia por todas mis faltas, mis pecados de omisión, de indiferencia, de egoísmos...etc., que me impiden responder a tu llamada tal y como a mí me gustaría. 

Por todo ello Señor, te ruego transformes mi corazón endurecido, cómodo e instalado en un corazón generoso, activo y disponible para amar por amor.

viernes, 28 de marzo de 2014

TÚ, SEÑOR, LO PRIMERO DE TODO

(Mc 12,28b-34)


Nada hay primero que Tú, Señor, porque Tú eres el Camino, la Verdad y la Vida. Estar en Ti y alabarte cada día es la primera exigencia libre y voluntaria que se desprende de tu Amor, Señor. No hay nada que supedite esta relación amorosa y de alabanza y adoración a Ti, Señor.

Porque tu adoración y alabanza nos pone también en contacto con los demás, pues en ellos estás Tú también Señor. Porque has venido a sanar y salvar a los más necesitados, a los más pobres y marginados. No podemos adorarte y darte alabanzas si olvidamos y marginamos a los desposeídos y excluidos, porque Tú quieres una alabanza de amor que se manifieste en la fraternidad de hermanos hijos de un mismo Padre.

Jesús nos revela esa verdad del Padre cuando nos dice: «El primero es: ‘Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas’. El segundo es: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’. No existe otro mandamiento mayor que éstos». 

El segundo es el efecto del primero, porque no puedes amar a Dios si no amas a tu prójimo. Así la única forma de expresarle tu amor al Padre Dios es sirviendo por amor a tu prójimo. Amén

jueves, 27 de marzo de 2014

LA LUCHA CONTRA EL MAL

(Lc 11,14-23)


Nada más programar una reunión o convivencia de cualquier tipo surgen diferencias e incomprensiones que suscitan envidias, rencores y disputas. Diríamos que es imposible evitarlo, y la experiencia nos afirma en ese pensamiento. Cuando unos amigos se reúnen para celebrar o compartir un espacio de tiempo, sabemos que las críticas negativas y destructivas estarán presentes.

El demonio está al tajo y avispado para encender el fuego del mal dentro de cada uno de nosotros y abrir el enfrentamiento y la confrontación de unos contra otros. Más cuando sabe que estamos tocados y heridos por los efectos del pecado. Solos nada podemos hacer y necesitamos la Gracia del Espíritu Santo para poder defendernos y escapar de sus garras.

Sólo Jesús es capaz de expulsar el demonio de nuestro interior, y lo hace si nosotros se lo pedimos y nos abrimos a la acción de su Gracia y del Espíritu Santo que nos asiste y defiende. No faltarán los que tratarán de confundirnos y hacernos ver que el poder de Jesús le viene del demonio, pero el Señor con su sabiduría y autoridad deja todo al descubierto: «Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado, y casa contra casa, cae. Si, pues, también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo va a subsistir su reino?... (Lc 11,14-23).

El mal reina entre nosotros y Satanás lo aviva con su poder. No evitaremos que eso sea así, pero podemos vencerlo si estamos agarrados al Señor y alimentados por su Cuerpo y Sangre en la Eucaristía y abiertos a la acción del Espíritu Santo. Amén.


miércoles, 26 de marzo de 2014

TODA PALABRA DE DIOS TIENE SU CUMPLIMIENTO


Mt 5, 17-19

Nada será abolido ni incumplido. Toda la Ley de Dios será cumplida y Jesús no ha venido a modificarla sino a darle cumplimiento y perfeccionarla. Porque el hombre tergiversa la ley adaptándola a su propio interés y conveniencia. Quita lo que le impide satisfacer su egoísmo y pone lo que le permite realizarlo.

Ante esto, Jesús no viene a abolir la Ley y los profetas, sino a dar plenitud. Todo en Él tendrá cumplimiento y nada quedará sin cumplirse. El Antiguo Testamento tiene su plenitud en el Nuevo, de tal forma que el uno sin el otro están incompleto. Jesús da plenitud a todo lo profetizado en Él en el Antiguo y su Palabra da sentido y perfección a todo.

Así debemos transmitir la Ley, siguiendo la Palabra de Jesús, sin omitir ni añadir nada nuevo, porque sólo Él es la novedad y la única Verdad. Él es la referencia, el Camino, la Verdad y la Vida.

martes, 25 de marzo de 2014

UNA RESPUESTA LIBRE

(Lc 1,26-38)


Se hace difícil entenderlo, al menos para mí. Ser elegida Madre de Dios y responder libremente cuando tus planes están trazados y te esperan tus esponsales es algo difícil de digerir y dar respuesta. Sobre todo, una respuesta esperada por Dios. En todo caso, la respuesta de María es comprometida y muy valiosa porque en ella está contenida nuestra salvación.

De su Sí ha dependido nuestra redención. Es llena de Gracia porque Dios conoce su corazón limpio, sincero, humilde y obediente, pero libre para negarse o aceptar. ¡Dios mío!, ¡cuánto agradecimiento le debemos a María por su Sí decidido y entregada libertad a la Voluntad del Padre! ¡Y también, cuanto riesgo y atrevimiento del Padre Dios a poner en manos de María nuestra salvación! Desde esa reflexión mi pequeña cabeza queda atrapada e impotente de entender tanta Gracia y decidida libertad por amor. 

Pues, había la posibilidad del No al ser libre de decidir. Y si esto ocurre, ¿qué hubiese ocurrido? ¡Y yo resistiéndome a dar mi insignificante sí a la llamada del Señor! María es Madre porque de su respuesta ha dependido nuestra salvación, y en ella, desde su seno, empieza nuestra redención. María y también José con su difícil papel de aceptar lo que no entiende, son iconos que nos alumbran el camino de salvación del que ellos, con su Si decidido, se hacen corredentores por la Gracia del Señor.

Gracias María porque por ti entra en el mundo la esperanza de salvación por el Amor del Padre.

lunes, 24 de marzo de 2014

Y HOY OCURRE LO MISMO

(Lc 4,24-30)


Muchos no son bien aceptado ni mirados en sus propias familias. Son sus propios hijos los que no valoran lo que dices o escribes y a los que les resbala y les es indiferente tus esfuerzos de testimoniar la vivencia del Evangelio. Al margen tus posibles fracasos, errores y debilidades, que las tienes, pero también tus éxitos o buenas cosas que también las tienes.

Sin embargo, fuera de tu familia, de tu círculo de amigos o ciudad, tus dones son bien recibidos y admirados. Y eres más valorado. Jesús experimentó esto en su propia carne y tuvo que abstenerse incluso de hacer los milagros que hizo en otros lugares. Jesús es el Profeta por excelencia, el Salvador esperado; en Él todas las profecías tienen cumplimiento. Pero, al igual que sucedió en los tiempos de Elías y Eliseo, Jesús no es “bien recibido” entre los suyos, pues son estos quienes llenos de ira «le arrojaron fuera de la ciudad» (Lc 4,29). 

Y hoy sigue ocurriendo lo mismo. El Mensaje de Jesús no es escuchado, sin embargo se le presta más atención a lo que dicen los que habitan este mundo. Ante la verdad del Evangelio anteponen la verdad de los hombres y donde se dice amor, ellos ponen odio y egoísmos. Y donde se habla y se defiende la vida, ellos ponen la muerte y condenan a los inocentes.

Pidamos tener valor y fuerza para responder a nuestro compromiso de Bautismo a pesar de las dificultades y rechazos que el mundo nos presenta, pues como Jesús correremos la misma suerte y sufriremos la misma cruz. Amén.

domingo, 23 de marzo de 2014

AGUA DE VIDA ETERNA


(Jn 4,5-42)

Mientras unos tienen para comer y elegir que comer, otros pasan verdaderas dificultades para alimentarse y comer lo que pueda llegar a su alcance. ¡Unos tantos y otros tan poco! Son las contradicciones de este mundo tan desigual e injusto para unos y fácil y abundante para otros. De cualquier forma el hambre y la sed siempre están ahí y por mucho que nos saciemos siempre estaremos ansiosos y necesitados de volver a comer.

No obstante, experimentamos hambre y sed de no padecer más la insatisfacción ni el deseo de sentirnos necesitados de comer. Buscamos esa fuente inagotable y eterna que nos satisfaga, valga la redundancia, eternamente de comer los sin sabores de esta vida, de padecer no sólo hambre sino enfermedad, deterioro y ansías de felicidad y paz. Del cansancio de la rutina, del trabajo diario y del esfuerzo de buscar y buscar sin encontrar el equilibrio y la paz anhelada.

¡Dadnos Señor esa Agua que mana de la fuente eterna de tu Gracia para no sentir nunca más sed! Danos esa fe samaritana para que, al igual que esa mujer, corramos a proclamar que te hemos visto y hallado y experimentado los efectos de esa Agua que nos sacia eternamente.

Porque Tú Señor eres el Mesías que has de venir, el que se ha quedado bajo las especies de pan y vino para ser mi alimento diario, mi sustento de cada día y mi fuente de vida eterna. Amén.

sábado, 22 de marzo de 2014

AMADO CON LOCURA POR EL PADRE

(Lc 15,1-3.11-32)


Sorprende el amor del Padre Dios. Sorprende porque es un Amor loco; un amor sin condiciones; un amor  compasivo y misericordioso; un amor comprensivo que no pide explicaciones y que lo da todo sin exigir nada a cambio. ¿Cómo podemos rechazar un amor así?

Sin embargo, esa es la triste realidad. Lo rechazamos cuando nos apetece; lo rechazamos cuando creemos que nuestra felicidad está en otra parte, en otras cosas y sólo pensamos en satisfacer nuestro egoísmo y dar riendas sueltas a nuestras apetencias y satisfacciones. Pero cuando todo se vira y se acaba, levantamos el camino de regreso a la Casa de donde hemos salido.

¡Y sorpresa! El Padre Dios nos espera y nos abre sus brazos a pesar de no volver con un arrepentimiento auténtico, sino más bien movidos por la necesidad del hambre, de techo y frío y tantas otras necesidades. Descubrimos y experimentamos el recuerdo de nuestra casa cuando nos la recuerda el hambre y entonces también se despierta el deseo y anhelo del regreso. ¡Dónde estaré mejor!

Se interpone una gran dificultad que hay que vencer: la soberbia de vernos necesitados y la necesidad de vencerla humillándola y abajándonos aceptar nuestra naturaleza limitada y pecadora. Es entonces cuando levantados podemos emprender el camino de regreso. Nos mueve la esperanza de que nuestro Padre nos abra los brazos. No presentamos como hijo indigno que no merece ser tratado como hijo sino como siervo. Y esperamos su Misericordia.

Es de locura el Amor del Padre. No escucha nuestras razones ni explicaciones; no nos deja pronunciar palabra ni nos deja tiempo para sentir miedo. Nos abraza, nos arropa y besa y llama a los criados para que preparen una gran fiesta porque el hijo que estaba perdido ha regresado. Pero hay un hermano mayor, quizás encaja mejor en nuestro papel, tú y yo. Un hermano que siente envidia hasta el punto de no importarle los sentimientos del Padre ni los de su propio hermano.

Ya ni le llama hermano, sino ese hijo tuyo, mirando al Padre. Su egoísmo y avaricia entierra sus sentimientos y endurece su corazón. Teme perder lo que le corresponde y la herencia del Padre, que ya pensaba como suya con la lejanía del hermano. Le molesta el regreso y más que se celebre con una gran fiesta. Es una historia que quizás nos parezca lejana, sin embargo está mucho más cercana de lo que parece. Es tan real como la vida misma y se repite a cada momento en nuestra propia historia.

¿Nos descubrimos hijos pródigos? ¿Nos descubrimos también hermano mayor? Pidamos al Padre Dios que descubramos el gozo de vivir en su Casa.

viernes, 21 de marzo de 2014

¿SOMOS CONSCIENTES DE LO RECIBIDO?

(Mt 21,33-43.45-46)


Mientras creamos que lo que tenemos es nuestro seguiremos pensando que nos lo merecemos y que nos pertenece por derecho propio. En ese sentido no estaremos dispuestos a compartirlo con nadie ni a rendirle cuentas a nadie de cómo lo administramos. Haremos lo que creamos que es mejor para nuestros propios intereses.

Esa es la realidad de lo que está pasando en nuestro mundo. Mientras unos se apoderan de lo ajeno, otros se matan por apoderarse de las mejores tierras o los mejores lugares que existen. Todo se reduce a quitar a unos para ponerme yo. Y las consecuencias no se nos esconden, están a vista de todos: Hambre, miserias, injusticias, guerras, muertes y explotación de los más débiles y pequeños.

Se nos ha dado un mundo con lo suficiente para todos, un mundo para ser administrado con justicia, amor y paz. Un mundo donde el Amor de Dios sea el denominador común y en Él el amor entre todos. Y se nos ha enviado a Jesús, el Hijo de Dios, para que sigamos sus enseñanzas y vivamos el Reino que Él nos propone, pero le hemos rechazado apoderándonos de mundo y administrándolo a nuestro antojo.

Los resultados nos descubren claramente que estamos equivocados, pues los frutos que se desprenden de nuestro trabajo no son los esperados ni los deseados: hambre, sed, violencia, odio, guerras, muertes... no son frutos deseados por nadie, pero nuestra avaricia y egoísmos no generan otra cosa.

Y Jesús les dice: « ¿No habéis leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos? Por eso os digo: se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos».

jueves, 20 de marzo de 2014

EL SENTIMIENTO DE COMPARTIR



A nadie se le esconde el sentimiento de compartir. Vive dentro de nuestro corazón y en la abundancia experimentamos la necesidad de compartir. Pero también en la escacez, cuando los tiempos no son propicios, descubrimos que debemos compartir. Es la lucha de cada día de cerrarnos a la caridad y al compartir con los demás, sobre todo con los necesitados.

(Lc 16,19-31)


Nuestra naturaleza nos arrastra y nos inclina al egoísmo y se nos hace cuesta arriba dar y darnos. Ocurre lo mismo con nuestro tiempo. Lo queremos acaparar y gastar en nosotros mismos y, a pesar de entenderlo, nos cuesta enormemente compartirlo en y por los demás. Se hace importante descubrir que nosotros solos no podemos, pero con Jesús y por su Gracia podemos lograrlo.

Hoy, la Palabra de Dios, nos narra la parábola del rico epulón, y como un rico no repara en los sufrimientos y carencias del pobre que espera y yace en sufrimientos próximo a su casa. Los perros obtienen mejor provecho que él al comer los restos que caen al suelo. ¿Nos puede estar ocurriendo a nosotros lo mismo? ¿Es nuestra vida un desenfreno de indiferencia y olvido de los que no tienen escasamente ni para comer?

Se trata de eso, y de las consecuencias que nos puede traer esa indiferencia y despreocupación. De cualquier forma estamos avisados y no podremos justificarnos como quiso hacer el rico epulón. Tuvo la oportunidad de cambiar su vida simplemente con sentar a Lázaro a su mesa, pero la suficiencia, el egoísmo, la arrogancia y vanidad terminaron por arruinar tu vida.

¿Qué haremos nosotros? ¿Permanecemos impávidos y tranquilos arriesgando que nos ocurra igual? ¿O ponemos nuestro corazón en Manos de Jesús para que lo transforme en un corazón generoso y dado?




miércoles, 19 de marzo de 2014

LOS OBSTÁCULOS DE MI CAMINO

(Mt 1,16.18-21.24a)


Cuando miras para atrás no debe ser para acomodarte en la nostalgia o vivir de lo logrado, o simplemente para instalarte en los éxitos pasados. ¡No!, debe ser para recordar tu camino y animar tu destino. Saber a dónde tienes que ir marca tus pasos y aviva tu ritmo, pero más si ese destino es la felicidad que buscan y la que ansías por encima de tu propia vida terrenal.

Sí, hay muchos obstáculos que te lo impiden y que amenazan tu caminar, pero el esfuerzo diario por seguir adelante mantiene tus esperanzas y fortalece tus pasos. Experimentar la debilidad de tu egoísmo y la loza pesada que te invita a hacer lo que no quieres hacer, es la dificultad presente en la caminata de cada día. Ayunar, dar limosna y orar rompen el ritmo de tu vida egoísta, placentera, egocéntrica y gozosa. Hay muchas posadas a lo largo de tu camino que te invitan a entrar, a descansar en tu egoísmo y vanidad, y a dejarte mecer por la corriente del placer y la buena vida.

Cuesta dejar todo eso y seguir el camino por donde hay espinas, tropiezos, incomprensiones, renuncias, amarguras y tristezas. Momentos de dudas, de sentirte atraído a volverte atrás, de abandono... Sin embargo continúas y permaneces en el camino. Eso tiene un nombre, se llama: "Esfuerzo": Bueno es aquel que, elevando su mirada, hace esfuerzos para que la propia vida se acomode al plan de Dios. Y es bueno aquel que, mirando a los otros, procura interpretar siempre en buen sentido todas las acciones que realizan y salvar la buena fama.

Así lo hizo San José, día que hoy celebramos, y así, no solos sino por la Gracia de Dios y en Él injertados, debemos esforzarnos en hacerlo también nosotros. Pidámoselo al Padre en nombre del Hijo. Amén.

martes, 18 de marzo de 2014

ESCÓNDEME EN TI SEÑOR

(Mt 23,1-12)
 
No quiero moverme por mis egoísmos y apetencias y experimento que son ellos los que me mueven muchas veces y actual para lucirme o ser visto. Mi corazón no quiere. Tú lo sabes Señor y eso me tranquiliza aunque falle muchas veces. Si pudiera elegir con un "sí o no", diría sin dudar "No". Quiero pasar desapercibido y escondido en Ti Señor y actuar movido por tu Amor y no para mi lucimiento.

Ilumina mi vida y mi entendimiento para sólo tener ojos para mirarte a Ti y seguir el camino que Tú me señalas. Tú tienes siempre la última Palabra en mi vida y en Ti depositaré todas mis esperanzas y referencias. Dame también Señor la voluntad y la capacidad de vivir todo aquello que proclamo referente a tu Palabra e imitarte sólo a Ti, porque sólo Tú tienes Palabra de Vida Eterna.

Aléjame de toda vanidad y avaricia, y de toda tentación de gustarme en lucimientos, vanaglorias y saludos de halagos y reverencias. Porque eso Señor me apartaría de Ti al tener ya recibida mi recompensa. Dame el don de esconderme y de permanecer en lo oculto.

Sólo, Señor, servir según lo que mi boca proclame y sea capaz de manifestar. Cierra mis oídos a toda murmuración y guarda mi boca de toda maledicencia, para que sólo proclame los pensamientos que bendigan.

lunes, 17 de marzo de 2014

TAN BREVE, PERO TAN DENSO Y PROFUNDO

(Lc 6,36-38)


Con tan pocas palabras no se pueden expresar tanta profundidad y tanto contenido. Nuestra principal actividad es la de opinar, que no es nada malo, pero muy inclinados a juzgar y también a dictar justicia. Supongo que a cada instante entramos en esa dinámica y nos erigimos en jueces y legisladores, perdiendo quizás nuestro sentido compasivo y misericordioso.

Quizás sea nuestro mejor retrato, y quizás sea así porque lo vivimos y realizamos sin darnos cuenta. Siempre nos gusta comparar y estar por encima de otros, y buscamos la manera de medir con distintas medidas y exigentes juicios exentos de compasión y misericordia.

Y es que, tocados por el pecado, nuestra naturaleza está inclinada a señalar y justificar nuestras limitaciones por culpa del otro, de manera que siempre nosotros quedamos excluidos de toda culpa. Eva señaló a Adán, y yo te señalo a ti. La única solución de sanación está en vivir según nuestro Señor y acogernos a su eterno Amor. En Él seremos fuertes para poder vernos, conocernos y perfeccionarnos.

Porque con la medida que haya perdonado, servido, juzgado, condenado, justificado... así se me hará a mí. Y no sólo realizado sino también pensado, porque mi Padre que ve en lo escondido sabe todo de mí.

domingo, 16 de marzo de 2014

¡CONTAMOS CON VENTAJA!

(Mt 17,1-9)
 
Se hace difícil comprender el lenguaje de Jesús. Incluso para sus discípulos que no entienden lo de la muerte y resurrección. No les cabe en la cabeza que Jesús pueda sufrir, y menos tanto como Él les anuncia. Un Hombre bueno, compasivo y que tanto bien esta haciendo. ¿Por qué se iban a atrever matarlo?

Resulta difícil explicar, pero más difícil les resultaba a los apóstoles entender. Sin embargo, Jesús sabe para que ha venido y lo que tenía que padecer por la soberbia y rechazo de los hombres. Posiblemente, los apóstoles estaban confundido y desconcertados, Jesús se lleva a Pedro, Santiago y a su hermano Juan con Él y sube con ellos a un monte alto y allí se transfigura delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con Él. Tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: «Señor, bueno es estarnos aquí. Si quieres, haré aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».

¡Que bien nos sentimos cuando estamos con el Señor! Pero la realidad es otra y tenemos que bajar de la montaña para seguir la ruta de nuestro camino por este mundo y en este lugar y momento, porque esta es la hora que nos ha tocado vivir. Y desde el contacto con el Señor y sostenidos por su Alimento Eucarístico encontramos las fuerzas y la esperanza para seguir adelante.

Nosotros si podemos entenderlo, porque Jesús, ya Resucitado, está entre nosotros y su Resurrección nos alumbra y nos revela su triunfo sobre la muerte. En Él podemos confiar porque todo en Él se ha cumplido. ¡Estamos salvados!

sábado, 15 de marzo de 2014

EL AMOR NO TIENE LIMITES

(Mt 5,43-48)


Es disparatado orar y hacer prácticas religiosas sin una respuesta efectiva en tu vida. Una respuesta que haga que ese amor que presenta tu oración y reflejas en prácticas religiosas se concrete en el amor a los demás bien sean amigos o enemigos.  Porque cuando derramas afecto, compasión, misericordia, es decir, amor, se produce en aquel que no simpatiza o al que duele acercarse un efecto de correspondencia y de perdón. 

El amor gana autenticidad y se hace coherente y verdadero. La oración y prácticas religiosas que nos acercan y cultivan nuestra amistad y relación con el Señor son la causa que genera el afecto de amar sin condición y cuyo efecto es el perdón y más tarde la posibilidad de conversión. Por el contrario, cuando eso no es así produce el efecto opuesto, es decir, nuestra oración y prácticas religiosas son falsas e hipócritas.

Por eso cuando rezamos y hablamos con el Señor, pidámosle capacidad y valor para amar con efectividad a los que verdaderamente nos cuesta amar.

viernes, 14 de marzo de 2014

NO SÓLO SON LOS HECHOS, TAMBIÉN CUENTA LA INTENCIÓN

(Mt 5,20-26)


No sólo se quita la vida matando físicamente a alguien sino que también lo matamos desnudándole de todos sus derechos, privilegios, dignidad, fama y reputación. Basta cargar nuestra intención de odio, de venganza, de rencor y malos deseos contra el prójimo para matarlo aunque no sea de forma física y corporal.

Se trata de perdonar, pues lo decimos y nos comprometemos cada vez que lo rezamos, y cuando estás dispuesto a perdonar dices estar dispuesto a olvidar todo rencor, malos sentimientos, venganzas u odios. Porque perdonar significa amar y el amor excluye toda mala intención.

 Experimentamos que mantener esa actitud se nos hace imposible. Nuestra naturaleza tocada nos lo impide. Somos imperfectos y pecadores, y por nuestra solas fuerzas no lo logramos. Necesitamos la Gracia del Señor y la fortaleza y asistencia del Espíritu Santo para enfrentarnos a esos malos deseos y sentimientos y poder vencerlos. Por eso necesitamos orar, hablar con el Señor, y pedirle su fuerza para amar y perdonar.

Señor, alimenta en mí la capacidad de perdonar por tu Amor y dame las fuerzas para, por la Gracia de tu Alimento Eucarístico, sostenerme en tus sentimientos y en tu perdón.

jueves, 13 de marzo de 2014

LA ÚNICA POSIBILIDAD: EL DIÁLOGO

(Mt 7,7-12)


No hay otra forma de relacionarnos con los demás sino a través del diálogo. En este sentido, la palabra y el lenguaje resultan fundamentales. Es la palabra la vía que nos pone en relación con todo y con el conocimiento, y nos descubre la verdad y hace efectivo el amor entre los hombres.

Esa palabra se llama oración cuando la realizamos con Dios. Con ellas nos relacionamos y hablamos con nuestro Padre Dios, y conocemos su Mensaje y su Amor. Y le pedimos por todo aquello que necesitamos, no sólo para nuestra diaria vida material sino también espiritual. Pedimos el alimento del cuerpo, pero también el alimento del alma. Pedimos lo que necesitamos para nuestra salvación, porque eso es lo que verdaderamente interesa.

¿De qué nos vale salvar ahora la vida, un corto tiempo, para luego perderlo todo? Nuestra razón y sentido común nos dice que lo importante es salvar la vida total. Y eso coincide con la Voluntad de Dios que sólo busca nuestra salvación eterna. Por eso, nos dará sólo aquello que nos viene bien para nuestra salvación, a pesar de que nosotros en muchas ocasiones no estemos de acuerdo porque sólo vemos lo material y no sabemos discernir qué es lo verdaderamente bueno para nosotros.

Hagamos de nuestra vida una intensa e íntima amistad con nuestro Padre Dios, tal y como hizo Jesús y nos enseñó también a nosotros. Tenemos la palabra y sólo necesitamos hablar con Él.

miércoles, 12 de marzo de 2014

UN SIGNO QUE NOS CONVENZA

(Lc 11,29-32)


Siempre estamos pidiendo signos o pruebas que nos demuestren lo que nos dicen. Nuestra razón no acepta sino aquello que ve y queda demostrado, y en ese sentido también le pedimos pruebas al mismo Señor. Jesús nos responde de esta forma: «Esta generación es una generación malvada; pide una señal, y no se le dará otra señal que la señal de Jonás. Porque, así como Jonás fue señal para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación.

Jonás fue un signo de conversión para los ninivitas que se convirtieron por su predicación, pero nosotros no reaccionamos a la predicación del que es más grande que Jonás, el Señor. Pasamos indiferentes a sus Palabras y no nos enteramos de su Mensaje ni de los tiempos litúrgicos que nos ofrece la Iglesia. Seguimos absortos en nuestro mundo consumista y caduco cegados a la verdadera luz que no deja de alumbrarnos.

Pero somos libres de responder o no, y al parecer nos merecemos ser llamados malvados y perversos porque teniendo la salvación elegimos la muerte. ¿Es eso lo que buscamos? ¿Un signo que nos evada de tener fe y confianza en Jesús? ¿Buscamos la prueba que no nos haga pasar por el riesgo de creer y de transformarnos por amor? ¿Es esa nuestra actitud ante la presencia de Jesús?

El Señor es la señal, el enviado.  Él es el Camino, la Verdad y la Vida y quién cree en Él tendrá vida eterna.

martes, 11 de marzo de 2014

PERDONAR PARA SER PERDONADOS

(Mt 6,7-15)


La oración que Jesús nos enseña nos muestra, no sólo lo que tenemos que pedir al Padre, sino el camino a vivir y cómo vivirlo. Se trata de perdonar tal y como quiero que me perdonen a mí. Y eso es muy duro, pues por propia experiencia sabemos lo difícil que se hace perdonar, no ya sólo a nuestros amigos y familiares, sino a nuestros enemigos, porque el perdón va dirigido a nuestros enemigos.

Y es que cuando se trata de perdonar, el perdonado representa en ese momento a nuestro enemigo, pues la consecuencia de tenerle que perdonar significa que nos ha declarado la guerra perjudicándonos. Es difícil perdonar a quien me hace mal, pero es la única prueba donde el perdón se descubre como verdadero y el amor nace como efecto de ese perdón.

La conversión es el efecto del perdón. Cuando se perdona se responde a esa acogida de amor y se dispone el corazón a cambiar. No se entiende como una madre mata a su hijo o hija defendiendo su derecho de libertad como mujer. ¿Y condena a su hija? ¿Porque puede ser su hija la que vive dentro de ella en ese momento? Es decir, se mata a una posible mujer para defender el derecho de la mujer. Por donde quieran mirarlo no se entiende. La verdad ya no da para más demagogia ni egoísmos personales.

Pidamos al Espíritu Santo sabiduría para darnos cuenta de que la vida está ante que cualquier otro derecho, pues es el derecho y la ley los que nacen para proteger la vida.

lunes, 10 de marzo de 2014

CON LOS MÁS PEQUEÑOS

(Mt 25,31-46)


No se trata de dar a cualquiera. Hay una indicación clara a los que se debe dar: Y el Rey les dirá: ‘En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis’.Hay que subrayar lo de más pequeño, porque se trata de hacerlo con los necesitados y los que carecen de lo más básico o que están enfermos.

Los sanos y suficientes no necesitan ayuda, pues lo tienen todo. Están tan satisfechos hasta el punto que se olvidan de los que necesitan y carecen de casi todo. Son los cabritos que nadan en la abundancia y olvidan dar y darse. Se cierran a las necesidades de los otros endureciendo sus corazones. Y cuando lo hacen, lo hacen en su propio nombre y para su propia alabanza. 

No lo hacen en el nombre del Señor, ni considerando que en cada uno de esos necesitados mora el Señor. Lo hacen por y para su propia vanidad. Y se extrañaran de no ver al Señor porque tienen sus ojos cegados por sus egoísmos y sus avaricias. 

Nuestra salvación consistirá en eso, en vivir nuestro amor en y para los demás. No cuentan las Eucaristías, ni los rosarios u oraciones, sólo cuenta que el amor recogido y alimentado en las Eucaristías, rosarios y oraciones sirvan para que compartamos nuestra vida con los demás dándonos y sirviendo a los más pequeños y necesitados: Entonces dirá el Rey a los de su derecha: ‘Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme’.

El amor se concreta en el servicio y la ayuda al necesitado.

domingo, 9 de marzo de 2014

LA NECESIDAD DE LA TENTACIÓN

(Mt 4,1-11)


Nunca sabremos si somos fieles y nos esforzamos en seguir al Señor si no somos tentados. Jesús se deja tentar para señalarnos el camino de cómo debemos enfrentarnos y actuar ante las tentaciones. La tentación es la ocasión que nos pone en la necesidad de estar en contacto permanente con nuestro Padre Dios, y la prueba que nos descubre nuestros esfuerzos y nuestra fe.

No estamos solos ante el peligro de ser tentado por el diablo. Contamos con la Gracia de Dios, la asistencia del Espíritu Santo y con la oración, nuestra mejor manera de agarrarnos al Señor y buscar su protección. Las tentaciones se pueden describir como los “enemigos del alma”. En concreto, se resumen y concretan en tres aspectos. En primer lugar, “el mundo”: «Di que estas piedras se conviertan en panes» (Mt 4,3). Supone vivir sólo para tener cosas.

En segundo lugar, “el demonio”: «Si postrándote me adoras (…)» (Mt 4,9). Se manifiesta en la ambición de poder.

Y, finalmente, “la carne”: «Tírate abajo» (Mt 4,6), lo cual significa poner la confianza en el cuerpo. Todo ello lo expresa mejor santo Tomas de Aquino diciendo que «la causa de las tentaciones son las causas de las concupiscencias: el deleite de la carne, el afán de gloria y la ambición de poder».

De cualquier forma, los peligros de ser tentados serán las pruebas que nos descubrirán nuestra fe y seguimiento al Señor. En esa lucha de cada día manifestaremos nuestra opción de seguir a Jesús.

sábado, 8 de marzo de 2014

TODOS SOMOS LLAMADOS

(Lc 5,27-32)


En lo más profundo de nuestro ser palpita un gran deseo: felicidad y eternidad. Todo ser humano, por el hecho de ser hijo de Dios busca la Casa del Padre. Allí ha experimentado que es feliz en contraposición a la experiencia que guarda del mundo.

Ese inmenso deseo se convierte en llamada que nos mueve constantemente a la búsqueda de la verdad, porque en ella encontramos la libertad y la felicidad. Descubrir, como Leví, que Jesús es ese Camino, Verdad y Vida plena que todos buscamos, es la experiencia del encuentro que todos ansiamos, porque en Él vivenciamos esa felicidad y ese amor que anhelamos.

Ese tesoro vocacional duerme dentro de nosotros y despertarlo significa responder a esa llamada que mora dentro de nuestro corazón y que nuestro Padre Dios ha sembrado en él.

viernes, 7 de marzo de 2014

UN AYUNO COMPARTIDO

(Mt 9,14-15)


Tomamos las cosas al pie de la letra, tal y como nos conviene, o como nos resulte más fácil aplicarlo a la vida. En este sentido nos parece mejor cumplir unas normas, costumbres o tradiciones que nos comprometen a algún sacrificio y nada más. Sería más complicado arriesgarnos a compartir y a estar atento a los problemas que se puedan presentar y demanden nuestra colaboración.

Porque nos cuesta más. Es más fácil dar algo sin comprometer mucho que arriesgar un compromiso que no sabemos a dónde nos va a llevar. Sentimos miedo a comprometernos y eso nos inhibe a darnos. Jesús ya ha venido y se queda con nosotros para acompañarnos en nuestra propia travesía. Travesía que nos exige esfuerzo y ayunos; travesía que demanda, no sólo dar, sino compartir con caridad.

Porque el compartir es más que el dar. Cuando compartes repartes y todos toman de lo que hay. Se igualan y participan de lo compartido. Es lo que ha hecho Jesús: "Nos ha invitado al Banquete de salvación y Él se ha dado como Alimento Eucarístico".

Estamos en tiempo de salvación y lo aprovechamos en la medida que compartimos y nos damos.

jueves, 6 de marzo de 2014

NUESTRO CAMINO ES UN CAMINO DE MUERTE REDENTORA

(Lc 9,22-25)


No debemos asustarnos porque al final de nuestra vida nos espera la muerte. Ya, desde los primeros años que tenemos razón, empezamos a comprender que en el recorrido de nuestra vida enfermamos y llegará la hora de nuestra muerte. Si hay algo cierto es que nos haremos viejos y enfermaremos. Dios no nos ha hecho perfectos sino imperfectos y el recorrido de nuestra vida es para perfeccionarnos.

Pues bien, el deterioro de nuestro cuerpo cumple esa finalidad: morir para transformarnos en seres gloriosos, perfectos y eternos junto a la Gloria del Padre Dios. Y ese será nuestro trayecto queramos o no. Jesús hoy nos descubre esa verdad: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará.

Esta es la ruta contra corriente que cada seguidor de Jesús debemos emprender. Descubrimos que por nuestra cuenta y solos no podemos, pero tenemos la firme promesa de poder recorrerla si vamos unidos e injertado en el Señor y abiertos a la asistencia del Espíritu Santo. Y experimentamos, en lo más profundo de nuestro corazón, el gozo y la felicidad de que esa es la Verdad y el buen Camino.

Porque Él es el verdadero Camino, la única Verdad y la eterna Vida.

miércoles, 5 de marzo de 2014

¿HAS RECIBIDO TU PAGA O TU PREMIO?

(Mt 6,1-6.16-18)


Dar o darse gratuitamente lleva consigo también el desaparecer en el momento oportuno y no recibir ni siquiera las gracias.  Porque cuando das desinteresadamente y de forma gratuita no espera agradecimiento ni halagos, sino lo inmediato es pasar desapercibido o hacer mutis en silencio sin que nadie lo advierta. Es la prueba de tu pureza y buena intención: te das gratuitamente.

Así lo ha hecho nuestro Señor: "Ha dado su vida y todo su amor sin pedirnos nada, e incluso sin saber que respuesta vamos a dar nosotros". Se ha dado gratuitamente y sin condiciones y no ha esperado a recibir nada. Sólo busca y quiere nuestro bien y nuestra salvación. Es eso lo que espera porque Él no va a ganar nada con nuestra respuesta. Simplemente nos ama y desea inmensamente nuestra salvación por amor.

Él es nuestra referencia y nuestro máximo Ideal. No se trata de escondernos, pero sí de actuar de forma discreta y lo más escondida posible. Porque intentamos no recibir favores, y sabemos que la gente es muy dada a agradecer y halagar por los favores recibidos. De recibirlos y colocarnos en un pedestal nos han pagado nuestro servicio y nos han robado nuestro amor. Ya hemos recibido nuestra paga porque eso descubre que, si aceptamos la admiración y gratitudes, no hemos actuado por verdadero amor.

Por eso, silenciosos, prudentes, humildes y agradecidos por poder servir, actuemos de forma callada y discreta sabiendo que nuestro Padre Dios ve en lo secreto y El nos dará la justa y debida recompensa.

Nuestro publico es nuestro Padre Dios.

martes, 4 de marzo de 2014

DEJARLO TODO

(Mc 10,28-31)


Dejarlo todo no consiste en quedarte desnudo y pasar frío, sino en compartir la ropa que tienes o en no pensar tanto en lo que llevas sino en lo que puedes dar. Dar y darte para acercar a otros a esta buena noticia de salvación. Dejarlo todo es poner en primer lugar tu inquietud en proclamar con tu vida que Jesús, el Hijo de Dios vivo es la meta y la verdad de la vida y de nuestra vida.

Posiblemente queden muchas cosas que dejar, y quizás no tengamos tiempo, por nuestra condición pecadora, de dejarlas todas, pero si hay una cosa que podemos dejar cada día, y es la desmotivación, el cansancio, la comodidad y la pereza de abandonar y quedarnos quietos, cómodos y dejarnos arrastrar por el bienestar de este mundo sin importarnos el bien, la justicia y la salvación de los demás.

Esa es la lucha y la que debemos priorizar por encima de todo, y en eso estriba el dejar todo lo que nos impida continuar el combate diario y la guerra durante nuestro camino y nuestra vida. Sí, se hace duro y difícil de soportar y se sufren persecuciones, criticas, abandonos y humillaciones, pero es el camino que Jesús recorrió primero y el que nos invita a recorrer a nosotros.

No se trata de despojarte de lo que tienes, sino de ponerlo al servicio de los que lo necesitan. Y si en ese menester te quedas sin nada, confía que el Señor te dará ciento por uno.

lunes, 3 de marzo de 2014

SEGUIR A JESÚS NO ES UN MERO CUMPLIMIENTO

(Mc 10,17-27)


Puede parecer, y parece que nos va esa forma de pensar,  que seguir a Jesús se reduce a un mero y simple formulario de cumplimientos: ir a misa, dar alguna limosna, no matar, no levantar falso testimonio, no cometas adulterio...etc Y cumplidas estas normas y ley, todo se acaba ahí. No sería tan difícil reducir el seguimiento a Jesús en unas concretas leyes.

No se trata de eso, la ley está para cumplirla pero el amor va más lejos y supera a la ley. Es, no sólo generoso sino misericordioso. Se entrega más allá de lo meramente legislado y su inquietud le lleva a darse y entregarse sin condiciones. Digamos que su ley sería la de olvidarse de sí para estar atento al otro. Cuando se ama no hay límites ni leyes que delimitan tu amor, se da todo y se vive en la presencia y atención a estar siempre disponible al servicio y la entrega.

Se comprende que aquel joven agachara la cabeza porque estaba muy apegados a tantos bienes que tenía. E igual nos ocurre a nosotros. Apegados a tantas apetencias, al estado del bienestar y el hedonismo, a las comodidades de cada día, queremos con la ley y su cumplimiento quedarnos tranquilos.

Señor, sé de mis fracasos, de mis apetencias, de mis cumplimientos y quiero liberarme para seguirte sin condiciones. Libérame y dame la Gracia de seguirte tal y como Tú quieres, porque eso es lo que también yo quiero.

domingo, 2 de marzo de 2014

DOS COSAS NO PUEDEN OCUPAR UN MISMO LUGAR


(Mt 6,24-34)

La razón nos descubre con una lógica aplastante que dos cosas no pueden permanecer en el mismo lugar, pues donde está una no puede ocuparlo otra. De la misma forma, nuestro corazón no puede servir a dos señores, pues se dará más a uno y terminará por dejar al otro. 

El Señor nos deja claro que dependiendo de lo que guardemos en nuestro corazón, estaremos con unos o con otros. Es decir, si en mi corazón entra el dinero, el éxito, la vanagloria, los privilegios, el triunfo y la admiración del poder, Jesús será desplazado a un lugar secundario o casi inexistente, porque lo que me importa y de lo que está lleno mi corazón son de las cosas del mundo.

Será el mundo mi dueño y a él serviré. Jesús quedará postergado y sólo para momentos puntuales de necesidad, enfermedad o situaciones que el mundo ni nadie te soluciona. A veces recibo petición de oraciones de personas que su fe está dormida y alejada de la Iglesia. Y es que todos nos acordamos de Dios cuando nos falla el mundo y nuestras limitadas y pobres fuerzas.

Condición indispensable y necesaria es vaciar mi corazón de todo aquello caduco, de aparente hermosura y felicidad, de falsas promesas e hipocresías, y mentiras, a veces revestidas de una falsa piedad. Y llenarlo de la única y pura Verdad que proviene del Señor, a quién entregaremos nuestra vida en servicio y obediencia porque Él es nuestra meta y nuestra felicidad.

En vano serán todos nuestros esfuerzos y logros, porque lo que viene y está en el mundo es caduco y vacío en el tiempo. Nada importa sino el Señor que siempre permanece y está. En Él nos apoyamos y a El servimos.


sábado, 1 de marzo de 2014

SEÑOR, CREA EN MI UN CORAZÓN PURO

(Mc 10,13-16)
 
 
Jesús da prioridad a los más pequeños, pequeños en el sentido de debilidad, de ignorancia, de impotencia e indefensos. No hay nadie más indefenso que un niño, un niño a quien no se le escucha y al que se le quitan todos sus derechos. Y hoy, aunque aparentemente parece haber cambiado, sigue todo igual. Son los niños los más desfavorecidos, los más sometidos y expuestos a la condena tanto de hambre como de muerte.

Hay muchos niños explotados y sometidos a la esclavitud cuando no condenados desde el vientre de sus madres a muerte. Débiles hasta el punto de no tener voz, ni posibilidad siquiera de presencia física. Son los más débiles y desamparados y los más amenazados pues son sus mismas madres y padres los que deciden excluirlos y matarlos.

Y es que los mayores hemos perdido la inocencia pura y las buenas intenciones. Nuestra pureza infantil ha sido contaminada por el mundo en nuestro caminar hacia la madurez. Hemos optado por elegir el mundo y sus riquezas y someternos al poder del Maligno. No hemos superado las tentaciones de nuestro propio desierto y hemos entregado la pureza de nuestro corazón puro y bien intencionado.

Por eso, mientras no volvamos a nacer de nuevo, del agua y del Espíritu que nos transforma y nos llena de la Gracia del Señor, estaremos sometido a las cadenas de corrupción de este mundo. Pidamos al Señor que nos libere de esta esclavitud.