lunes, 1 de mayo de 2017

NUESTRA RAZÓN SE VUELVE CIEGA

(Mt 13,54-58)
Sucede que queremos razonar lo que no se puede razonar. Intentar comprender como se hizo el mundo es tarea incomprensible. Sí, hay teorías y pruebas científicas, pero todas parten de premisas supuestas e imaginarías. Una explosión, un choque de energías u otras cosas, que dan lugar a la vida. Es decir, de alguna manera la causa primera siempre está supuesta e inventada.

De la misma manera querer explicar como Dios hizo el mundo, la Encarnación o la Resurrección son misterios ajenos a nuestra razón e inteligencia limitada. La única realidad es que vivimos y estamos presentes en esta realidad. Lo único cierto es que yo en este momento escribo y reflexiono sobre eso. La única razón es que hemos sido creados y hay un ser Inteligente Infinitamente al que llamamos Dios.

Pero, la razón más poderosa es que ese Dios se hace Hombre, "Misterio de la Encarnación", y, de parte de su Padre - el Hijo- nos revela su Amor y su Buena Noticia de Salvación. Eso también es real e histórico, y su Vida, transmitida por los apóstoles y su Iglesia nos habla y nos descubre la aspiración de nuestra vida, que por otro lado, vive grabada a fuego en nuestro corazón. El hombre busca la felicidad y la eternidad, y sólo en la vivencia del verdadero amor encuentra ese gozo y esa aspiración.

Claro, necesitamos la fe. Esa fe de superar esos misterios y creer en la Verdad revelada por ese Hijo de Dios enviado al mundo para darnos la Buena Noticia de Salvación. La fe no es algo que se pueda comprar o alcanzar. La fe es una Gracia de Dios que, si no se tiene, hay que pedirla y buscarla, porque Dios la concede a todos aquellos que la buscan sinceramente con humidad. Y eso empieza por creer en lo que nos dice Jesús. Sí, Jesús, el hijo de José y María. Aquel carpintero humilde y aquella joven sencilla. Pobre y honrado trabajador que cumple con su trabajo para mantener a su familia. Y que hoy se convierte en referencia y ejemplo para todos los trabajadores.

Pero, al parecer eso no nos basta. ¿Quién es ese Jesús hijo del carpintero? ¿Qué nos va a decir ese Jesús, hijo de María y cuya familia está entre nosotros? ¿De dónde le viene esa sabiduría? ¿No nos recuerdan estas palabras pronunciadas hace dos mil años aproximadamente a las mismas que pronunciamos hoy? ¿No dicen lo mismo muchos de los hombres de hoy? 

Y es que tratan de explicarse el Misterio de Dios desde su pobre y limitada inteligencia. Atrevida y osada ignorancia, ciega y necia, pues la realidad es que viven y la rechazan. ¿No es esa suficiente explicación para darse cuenta que lo que dice Jesús tiene pleno sentido y el la Verdad? Claramente nos dice: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida".

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