Mostrando entradas con la etiqueta trabajo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta trabajo. Mostrar todas las entradas

domingo, 24 de septiembre de 2023

¿ACASO MERECEMOS MÁS

Es la pregunta que debemos hacernos: ¿Merezco yo más por ser llamado antes? ¿Merezco yo más por haber trabajado más horas? ¿Merezco yo más por haber recibido más talentos y más oportunidades en mi vida? ¿Merezco yo más por tener la fortuna de haber nacido en una familia que me ha educado y formado para ganarme la vida? ¿Merezco yo más por tener la fortuna de vivir en un país donde se respeta la libertad y los derechos humanos? Ésta y otras muchas más preguntas debemos tener muy presente a la hora de mirarnos el ombligo y creernos con más derechos que otros.

Todo nos ha sido dado y regalado gratuitamente. Simple y pura gratuidad del Amor Misericordioso de nuestro Padre Dios. Y a nosotros solo nos queda el responder plenamente dando, de la misma forma, gratuitamente todos esos talentos recibidos en las situaciones favorables en las que nos ha tocado vivir. Sea de madrugada, de mañana, a medio día, a media tarde o al caer el día nuestra labor debe ser igual, plena y gratuita, sin mirar para el otro ni compararme con el otro. Todo es Gracia de Dios.

¿Acaso nacerá la envidia en mí por ver que el otro recibe lo mismo que yo gratuitamente? ¿Acaso no debo responder plenamente a la Voluntad de mi Padre que me regala la vida y la plena felicidad? ¿Es que soy juez de mis hermanos? ¿No debo vaciar mi vida desparramando todo lo recibido en bien de los demás, sobre todo de aquellos que más lo necesitan?

Quizás sean esos interrogantes a los que debemos dar respuesta mientras esperamos en la plaza a alguien que nos contrate y nos dé trabajo. Experimentar la satisfacción de ganarnos dignamente el pan que recibimos con nuestro trabajo es algo tan hermoso y gozoso que nos llena de paz y alegría. Pero, más todavía cuando descubrimos a un Padre Bueno y Misericordioso que nos ama sin límites y quiere el bien para todos sus hijos.

domingo, 7 de febrero de 2021

ESTA TAMBIÉN NUESTRA AGENDA LLENA?

Mc 1,29-39


Posiblemente, nuestra agenda esté llena de actividades, y eso, pienso, no es malo, al menos no debe serlo, porque el trabajo es el medio de conseguir todo lo que necesitamos para nuestra subsistencia de cada día. Pero, ¿es ese el fin de nuestra existencia? Quizás esa sea la pregunta que debemos reflexionar, ¿todo consiste en hacer y hacer?

Tratar de buscar luz en las cosas del mundo no nos da la solución. Solo en Jesús podemos encontrar esa luz que nos guie y nos oriente. El Evangelio de hoy nos muestra como Jesús busca su tiempo - apartado, silencioso y tranquilo -  para dialogar con su Padre. Margina, por decirlo de alguna manera, su agenda de trabajo y busca su tiempo íntimo para estar con su Padre. 

Posiblemente, ese sea el criterio que también nosotros debemos seguir, buscar nuestro tiempo - sereno y tranquilo - para estar con el Señor y intimar con Él hablándole de todos nuestros problemas, ansiedades, cansancio e inquietudes. Hablarle de nuestras ansias de vivir en su Palabra y de proclamarla a todos los que estan a nuestro lado y a los que podamos llegar en el camino de nuestra vida.

Es eso lo que nos dice san Pablo en su carta primera a los corintios 9, 16-19. 22-23. Nuestra preocupación no debe estar en y por el trabajo - que también lo necesitamos - sino por dar testimonio y proclamar la Palabra de Dios en el trabajo y en cada momento de nuestra vida, ya sea trabajando o cuando estamos en relación con los demás. Y la pregunta que nos debemos hacer es: ¿trato yo de dar testimonio en mi vida anunciando esa Buena Noticia que nos da la verdadera Vida ?

martes, 10 de noviembre de 2020

ETERNAMENTE AGRADECIDO, SEÑOR, DE TRABAJAR Y ESTAR CONTIGO

 

Con frecuencia solemos quejarnos en nuestro trabajo y, reclamar derechos y mejores condiciones. Realmente, ¿nos sentimos agradecidos por tener la oportunidad de poder trabajar y gozar de todas las ventajas que nos da tener trabajo? ¿Caemos en la cuenta de la importancia y lo que significa tener trabajo? Sin embargo, en la medida que lo tenemos, perdemos el valor de su importancia y, encima, protestamos, exigimos y reclamamos derechos olvidando nuestros deberes.

Aquel hermano mayor de la parábola le reprochó a su padre que no le había dado un cabrito para disfrutarlo y compartirlo con sus amigos. Y, sin embargo, había matado el becerro cebado para celebrar el regreso del hijo que se había marchado. ¿Qué nos dice esto? El Evangelio nos interpela sobre esta cuestión. A este reproche del hijo mayor, el padre le responde: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. 

Y es que de la misma forma tendremos nosotros que estar agradecidos a nuestro Padre para darnos la oportunidad de estar en su Casa y servirle. Ese es nuestro deber, responder como servidor a su Infinita Misericordia y Amor. Simplemente, cuando cumplimos con su Voluntad no hacemos sino lo que realmente debemos hacer. Y todo por nuestro bien, porque somos nosotros los más beneficiados.

viernes, 10 de julio de 2020

CUANDO LA ORACIÓN SE PROLONGA EN EL TRABAJO

Mateo 19,27-29 | Evangelio del dia, El hijo del hombre, Sagrada ...
Quizás hayas experimentado, porque suele suceder, que cuando  has descargado tu conciencia, tu corazón parece más ligero y más lleno de paz. He oído a mucha gente experimentar paz y alegría después de celebrar el sacramento de la reconciliación y un deseo grande de compartirla con los demás. Y eso se nota en la cara, porque, como bien dice el refrán, la cara es el espejo del alma.

No cabe duda que nuestro trabajo, y cuando digo nuestro, me refiero a los creyentes comprometidos, es el reflejo del alma. Al menos debe serlo, porque el trabajo de un seguidor de Xto. Jesús debe ser prolongación de su oración. Una oración de la que, en este contexto con respecto al trabajo, San Benito es una referencia y exponente místico que marca el camino de su fundación como iniciador de la vida monástica. Su regla, cuyo principal mandato es "ora et labora", refleja ese mandato que hoy Jesús nos propone hoy en el Evangelio donde la prioridad es el trabajo por establecer el Reino de Dios.

En aquel tiempo, Pedro dijo a Jesús: «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué recibiremos, pues?». Jesús les dijo: «Yo os aseguro que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará vida eterna».

También nosotros hoy debemos poner todo, nuestra vida y todo lo que hayamos recibido gratuitamente, aunque creamos y nos parezca que se debe a nuestro esfuerzo, al servicio de la evangelización de la Buena Noticia, que Jesús nos ha anunciado, con su Vida y su Palabra. Tengamos fe, paciencia y mucha confianza que todo lo que Jesús propone y promete se cumple. Recibiremos, pues, el ciento por uno.

sábado, 3 de febrero de 2018

EL TRABAJO EXIGE DESCANSO

Todos hemos experimentado la necesidad de trabajar y, por consiguiente también la exigencia del descanso, pues quien trabaja tendrá que descansar. Sin descanso no se puede continuar la marcha del camino. El camino presupone pararse para, descansado, continuar la marcha. Podríamos concluir que sin descanso no se llega a ninguna parte.

Sin embargo, en este mundo en el que vivimos hay muchos esclavos del poder y la riqueza que se empeñan en no dejar descansar a los demás. Ellos si se toman su buen descanso. Quizás excesivo y algo o muy desproporcionado a sus méritos y trabajo, pero, para ello todo es válido. Sin embargo, someten a otros al esfuerzo casi continúo de vivir para el trabajo sin casi derecho al descanso. Incluso, a muchos como es el caso de los niños, les roban hasta la infancia.

En el Evangelio de hoy, Jesús, el Señor, nos habla de la necesidad de descansar. Llama a sus discípulos, a los que ve cansados y fatigados, y se los lleva a un lugar solitario para que descansen. El descanso nos es necesario, pues nuestra naturaleza humana, agotada y cansada, se regenera y fortalece con él. No digamos de la necesidad al mismo tiempo del sueño, regenerador de nuestras neuronas. Sin lugar a dudas, un buen descanso nos renueva y nos deja como nuevos.

Pero, también el Señor, con su ejemplo y testimonio, nos alienta a extremar todas nuestras capacidades para disponernos a dar descanso a aquellos que, sometidos a la esclavitud de sus propias ambiciones, vicios, apegos, dependencias y drogadicciones se ven atormentados y desorientados y sin lugar para el descanso, que exige cierta paz y tranquilidad.

Miremos al Señor y tratemos de descansar en Él dejándole nuestras cargas e inquietudes para que Él las ponga en camino y las renueve fortaleciéndolas. Porque, sólo en él podemos encontrar reposo y descanso y renovar cada día nuestras fuerzas.

domingo, 24 de septiembre de 2017

TÚ TAMBIÉN ESTÁS INVITADO A LA VIÑA DEL SEÑOR

Mt 20,1-16
Todos estamos invitados y gozamos también de una gran ventaja, que el Señor, que nos invita, también nos espera pacientemente y, hasta nos busca. El Evangelio de hoy nos habla de eso y nos relata de cómo nos busca el Señor y nos invita. Incluso en las últimas horas de nuestros días.

Y la sorpresa, grata y generosa, es que nos paga lo mismo que los que acuden temprano. Su Generosidad y Misericordia es Infinita y la paga que nos da, no mereciéndola, llena de plenitud todas nuestras aspiraciones. Pero, tenemos que estar atentos para acudir a la cita, y estar en la plaza para encontrarnos con el Señor. ¿Y dónde está la plaza?

Posiblemente, la plaza estará en tu corazón. Un corazón peregrino que camina y busca al Señor. En la Iglesia, en las comunidades, en los grupos, en el camino de tu propia vida. No puedes dormirte y quedarte rezagado en las reales plazas de tu pueblo; en los caminos andantes que la vida te ofrece; en las seducciones que este mundo te ofrece y con las que te distrae. ¡No!, debes estar en actitud de búsqueda, de búsqueda de ese trabajo para el que te necesitan otros y a los que tú puedes aliviar y servir.

A pesar de la crisis que reina en el mundo y de los intereses creados que origina envidia, enfrentamientos, luchas, despidos y situaciones de desahucios y marginación, en la Viña del Señor siempre hay trabajo. Y se puede ingresar a cualquier hora. Nunca es tarde y el premio siempre será la salvación, porque en la Viña del Señor hay cabida para todos. Y todos son llamados y bienvenidos.

Por lo tanto, no desoigamos esa invitación y llamada a trabajar en la Viña del Señor. Se necesitan muchas manos y hay mucha tarea que hacer. Es cuestión de organizarse y de compaginar familia, trabajo y descanso, porque el amor se concreta en eso, en dar parte de tu tiempo en servicio a los demás.

lunes, 1 de mayo de 2017

NUESTRA RAZÓN SE VUELVE CIEGA

(Mt 13,54-58)
Sucede que queremos razonar lo que no se puede razonar. Intentar comprender como se hizo el mundo es tarea incomprensible. Sí, hay teorías y pruebas científicas, pero todas parten de premisas supuestas e imaginarías. Una explosión, un choque de energías u otras cosas, que dan lugar a la vida. Es decir, de alguna manera la causa primera siempre está supuesta e inventada.

De la misma manera querer explicar como Dios hizo el mundo, la Encarnación o la Resurrección son misterios ajenos a nuestra razón e inteligencia limitada. La única realidad es que vivimos y estamos presentes en esta realidad. Lo único cierto es que yo en este momento escribo y reflexiono sobre eso. La única razón es que hemos sido creados y hay un ser Inteligente Infinitamente al que llamamos Dios.

Pero, la razón más poderosa es que ese Dios se hace Hombre, "Misterio de la Encarnación", y, de parte de su Padre - el Hijo- nos revela su Amor y su Buena Noticia de Salvación. Eso también es real e histórico, y su Vida, transmitida por los apóstoles y su Iglesia nos habla y nos descubre la aspiración de nuestra vida, que por otro lado, vive grabada a fuego en nuestro corazón. El hombre busca la felicidad y la eternidad, y sólo en la vivencia del verdadero amor encuentra ese gozo y esa aspiración.

Claro, necesitamos la fe. Esa fe de superar esos misterios y creer en la Verdad revelada por ese Hijo de Dios enviado al mundo para darnos la Buena Noticia de Salvación. La fe no es algo que se pueda comprar o alcanzar. La fe es una Gracia de Dios que, si no se tiene, hay que pedirla y buscarla, porque Dios la concede a todos aquellos que la buscan sinceramente con humidad. Y eso empieza por creer en lo que nos dice Jesús. Sí, Jesús, el hijo de José y María. Aquel carpintero humilde y aquella joven sencilla. Pobre y honrado trabajador que cumple con su trabajo para mantener a su familia. Y que hoy se convierte en referencia y ejemplo para todos los trabajadores.

Pero, al parecer eso no nos basta. ¿Quién es ese Jesús hijo del carpintero? ¿Qué nos va a decir ese Jesús, hijo de María y cuya familia está entre nosotros? ¿De dónde le viene esa sabiduría? ¿No nos recuerdan estas palabras pronunciadas hace dos mil años aproximadamente a las mismas que pronunciamos hoy? ¿No dicen lo mismo muchos de los hombres de hoy? 

Y es que tratan de explicarse el Misterio de Dios desde su pobre y limitada inteligencia. Atrevida y osada ignorancia, ciega y necia, pues la realidad es que viven y la rechazan. ¿No es esa suficiente explicación para darse cuenta que lo que dice Jesús tiene pleno sentido y el la Verdad? Claramente nos dice: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida".