sábado, 28 de febrero de 2026

AMOR SIN RECOMPENSA

Mt 5, 43-48

En el corazón humano anida el deseo de recompensa. Si hacemos el bien a quienes no lo merecen, esperamos un premio. Y si incluso nos pagan con el mal, la compensación exigida será mayor.

—Nunca entenderemos hacer el bien sin recibir nada a cambio —continuaba su reflexión—, Rogelio. El hombre busca siempre su propio bien, y cuando se da a los demás, espera una contraprestación. Actuar de otra manera le parece contrario a su razón.
    —En eso consiste precisamente el amor: en buscar el bien del otro —argumentó Manuel—. Cuando amas, lo demuestras asumiendo su dolor o buscando su alivio, incluso poniéndote en su lugar.

Nadie respondió al comentario de Manuel. Algunos descruzaron las piernas en actitud receptiva, dispuestos a abrir el corazón a ese amor generoso y gratuito.

Animado por aquella disposición, se atrevió a compartir las palabras de Jesús en el pasaje evangélico del Evangelio de Mateo 5, 43-48, y leyó:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Han oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo”. Pero yo les digo: amen a sus enemigos y recen por los que les persiguen…”

Y tras concluir el pasaje, añadió:

—Se trata de reconocer la humanidad compartida también en quienes nos incomodan. El Señor nos invita a participar en la bondad radical del Padre celestial. Una bondad que no discrimina entre buenos y malos, sino que se derrama generosamente sobre todos.

Entonces, alzando los brazos y elevando la voz, exclamó:

—¡Menudo reto!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Compartir es esforzarnos en conocernos, y conociéndonos podemos querernos un poco más.

Tu comentario se hace importante y necesario.