La tertulia estaba animada; se hablaba sobre los conflictos del mundo y sus consecuencias. Eso levantaba expectación y muchos escuchaban atentamente.
—Es evidente —dijo Arturo— que si la gente se cuidara de mirar para el otro con misericordia y comprensión, los problemas se resolverían de otra forma.
—Y se terminaría con el hambre y el sufrimiento en el mundo —replicó Emeterio. Un poco de amor sería la chispa que vencería la indiferencia entre los pueblos y aportaría una vida más digna.
En ese momento sonó una salva de aplausos. La gente estaba de acuerdo en que con amor todo problema tendría solución.
Manuel, que formaba parte de esa tertulia, escuchaba pacientemente. Entonces, después de los aplausos y entendiendo que los allí congregados, al menos la mayoría, estaban de acuerdo, aprovechó para intervenir.
—Estoy plenamente de acuerdo con lo comentado por Arturo y Emeterio. Creo que la salvación del mundo está en el amor. Cuando se ama —y amar es interesarse por las necesidades del otro— todo transcurre mejor y el mundo respira paz y bienestar.
De nuevo sonaron los aplausos. Entonces Manuel dijo:
—Esto no lo digo yo —añadió—; son palabras del mismo Jesús en el evangelio de Mt 25, 31-46:
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con Él, se sentará en el trono de su gloria y serán reunidas ante Él todas las naciones. Él separará las ovejas de las cabras…
Y terminando de leer todo el pasaje completo, concluyó:
—Seremos juzgados por esto: por cómo me acerqué; por cómo actué con los que estaban a mi lado; por mi sensibilidad o indiferencia con los demás …
Y mirando a todos con ternura y amor, concluyó:
En definitiva, seré juzgado por cómo miré a Jesús presente en cada necesidad.
De nuevo irrumpió una sonora salva de aplausos.
Todos somos conscientes de que el amor es la solución de este mundo, pero, a pesar de eso, muchos nos empeñamos en resolverlo a nuestra manera y olvidamos que:
“La clave es ese «conmigo»: con el hambriento, con el herido, con el olvidado”.
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