miércoles, 28 de enero de 2026

SALIÓ EL SEMBRADOR A SEMBRAR

Mc 4, 1-20

Sucede que, sin darte cuenta, la vida va dejando escrita tu historia en los actos de cada día. Es posible que nunca te hayas parado a pensarlo, pero puede ser que no hayas reparado en lo que has oído y tus decisiones hayan sido seguir la corriente del mundo.

En otros momentos, te ha gustado lo que has oído, pero no has profundizado lo necesario, sino que ha sido euforia instantánea y, por tu inconstancia, a las primeras dificultades, terminas por olvidarlo.

Experimentas que plantearte la vida con seriedad y responder al compromiso de hacer el bien trae muchas dificultades. Escuchas, pero tu corazón se queda en el mundo y tus afanes de riqueza y poder terminan por ahogar tus buenas intenciones.

Al final, solo aquellos que aceptan la buena palabra que oyen, la acogen y tratan de responder haciendo el bien, son los que dan buenos frutos.

Con estas palabras. Florencio había terminado la historia que les contaba a sus alumnos. A muchos se les veía entusiasmados; a otros, medio dormidos, y a muchos, indiferentes. 

Confundido porque veía a muchos distraídos, indiferentes o con cara de no haber comprendido, sacó su Biblia y leyó.

«Las historias vuelven a repetirse», pensó Florencio, tal cual nos dice Mc 4, 1-20 en su evangelio: … El sembrador siembra la Palabra. Hay unos que están al borde del camino donde se siembra la Palabra…

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