domingo, 30 de junio de 2013

PRIMERO SER LIBRE Y LUEGO...

(Lc 9,51-62)


Se necesita liberarse para luego decidir a dónde quiero ir, porque siempre nuestra decisión está mediatizada por los apegos, intereses y esclavitudes. Una decisión auténtica pasa primero por ser libre. Y ser libre exige estar desapegado de todo aquello que nos pueda desviar de la verdad, la verdad que supone encontrar el camino que todos buscamos: "Ser felices y eternos".

Y este camino solo se encuentra en Jesús. Es un camino difícil, donde el perdón prioriza toda respuesta violenta y el amor es la brújula que nos orienta y nos acompaña en todo momento. No podemos estar en el camino con Jesús y pensando en otras cosas, porque son esas cosas las que en muchos momentos serán obstáculos para impedirnos amarle. Amarle en los hermanos y en las cosas que nuestro propio ambiente nos demande y nos exija.

Hemos pensado en regalarnos una tarde plácida, tranquila y nos disponemos a descansar y disfrutar de un ambiente distendido y placentero, pero de repente suena el teléfono o alguien se cuela en nuestra vida y sentimos que debemos atenderle y correr en su ayuda. ¡Se nos ha chafado la tarde! ¿Que elegimos? Le respondemos al Señor como en el Evangelio de hoy: «Déjame ir primero a enterrar a mi padre» Le respondió: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios». También otro le dijo: «Te seguiré, Señor; pero déjame antes despedirme de los de mi casa». Le dijo Jesús: «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios».

 Sólo siendo libres podemos tratar de dar respuesta a la pregunta que Jesús nos hace hoy. Y ese don de ser libre pasa por agarrarnos a Él y abrir nuestro corazón para que el Señor, en el Espíritu Santo, nos libere esclavitudes y apegos.
de nuestras

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