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jueves, 1 de mayo de 2025

EL PELIGRO DEL APEGO A LA TIERRA

Somos humanos y, en consecuencia apegados a lo humano. Es decir, somos de la tierra y apegados a la tierra. En otras palabras, nuestro pecado es tener un corazón endurecido y apegado a lo materialmente humano. Necesitamos levantar nuestra mirada y pasar de lo humano, material y terreno a lo trascendente. Dios, nuestro Padre, está en lo alto, y quien viene de lo  alto está por encima de todo.

Y sucede que cuando levantas tu mirada con un sentido trascendente, tu vida cobra sentido, y tu esperanza renueva la alegría de tu corazón. Es un nuevo nacer al gozo y felicidad de vida eterna a la que estamos llamados. Todo lo de aquí abajo, termina aquí abajo. Es caduco y finito.

Jesús nos trae la Palabra del Padre, su anuncio nos revela el Amor Misericordioso del Padre que da al Hijo la potestad de decirnos: (Jn 3,31-36): El que viene de arriba está por encima de todos: el que es de la tierra, es de la tierra y habla de la tierra … El que cree en el Hijo tiene vida eterna; el que rehúsa creer en el Hijo, no verá la vida, sino que la cólera de Dios permanece sobre él.

martes, 21 de agosto de 2018

LA VERDADERA RIQUEZA

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Mt 19,23-30
Es posible que nuestro corazón, empobrecido y endurecido por los apegos a las cosas de este mundo quede cegado y esclavizado por las seducciones a los placeres, al poder, a las riquezas y a todo lo que en apariencias le muestre felicidad. Una felicidad engañosa, falsa y aparente, porque en poco tiempo desaparece y te devuelve a la realidad de cada día. Esa es nuestra experiencia y la realidad de cada día que experimentamos y vivimos.

Luego, ¿dónde está la verdadera riqueza? Con paciente observancia podemos suponer, con verdadera sabiduría y acierto, que en este mundo no. Este mundo es sólo un espejismo de la verdadera felicidad. Sin lugar a duda está, si existe, en otra parte. Y nuestro corazón da testimonio de que realmente existe, porque la desea y la busca, sólo que en lugar equivocado. 

Es verdad que para el hombre alcanzar la felicidad le supone tal dificultad que le es imposible, ero no para Dios. Dios lo puede todo y en Él podemos también nosotros llegar a la plenitud de la felicidad. Pero, eso nos exige desprendimiento, sacrificio, renuncia y disponibilidad ante todas las cosas de este mundo que nos seducen y esclavizan.Y nos hacen egoístas encerrándonos en un mundo individualista y donde prima el poder, el dinero y la fuerza.

Por eso tendremos que morir a nuestras apetencias y esclavitudes humana y materiales limpiando nuestro corazón de toda inmundicia y esclavitud para, despojado de toda tentación egoísta, purificarnos y liberarnos para darnos en servicio y amor.

miércoles, 4 de octubre de 2017

NO SERÁ FÁCIL, PERO QUIERO SEGUIRTE, SEÑOR.

Lc 9,57-62
Es fácil darse cuenta. Sólo se necesita un poco de sinceridad y seriedad. Descubro muchos apegos en mí que me impedirían seguirte sin condiciones. Incluso, creo que no sé bien que es seguirte, Señor. No quiero seguir engañándome, mi seguimiento deja mucho que desear. Quizás, el mayor problema es que no sé muy bien qué y cómo tengo que seguirte. Posiblemente sea que no estoy totalmente abierto y entregado a dejarme modelar y convertir por Ti.

A la hora de darme encuentro muchos tropiezos en mi corazón que salen al paso. Y quiero seguirte, sorteando esos tropiezos, pero no quitándolos de mi camino, sino, simplemente, administrándolos. Pero, ocurre que siempre están presente y llamando la atención, y haciendo de obstáculos a tu llamada y proyectos sobre mí. Hay muchos hilos que me atan todavía a este mundo y no me dejan ser marioneta plena tuya, Señor, sino que también actúa sobre mí los hilos de este mundo. 

Porque yo quiero ser marioneta de tus Manos, para que me guien por el buen camino y hagan de mí una persona libre y buena, porque Tú, Señor, me amas y buscas mi bien y mi libertad. Ese es el ejemplo que veo en María, tu Madre. Ella fue la primera marioneta de tu Padre, abriéndose plenamente a su Voluntad y declarándose su esclava. Bendita sea, porque por ella Tú, Señor, has venido a redimirnos.

Quiero cortarlos, Señor, pero yo sólo no puedo, porque siempre estoy tentado de mirar hacia atrás. El mundo está presente en mi vida, pero no para incidir sobre él y tratar de transformarlo, sino, todo lo contrario, incide sobre mí y condiciona mi respuesta a tus proyectos. Esos hilos de los que depende mi vida me esclavizan y someten. Tengo que cortarlos, y muchas veces me lo he propuesto. Sin embargo, Señor, siguen ahí molestando mis respuestas e impidiendo entregarme plenamente a tus mandatos.

Te suplico, Señor, que orientes mi vida y que transformes mi corazón herido por el pecado. No me desespera mi impotencia, pues reconozco mis limitaciones e incapacidades, pero confío en que, Tú, Señor, cambies mi corazón, mis apetencias y apegos y te pongas en sus lugares Tú. Tú lo primero de mi vida y, en consecuencia el servicio a los hombres. 

Pero no, Señor, y eso te pido que me lo aclares, a cualquier hombre, sino a aquellos que verdaderamente están necesitados y abiertos a tu Palabra. Aquellos que oyen tu voz y tratan de responderte.

domingo, 30 de junio de 2013

PRIMERO SER LIBRE Y LUEGO...

(Lc 9,51-62)


Se necesita liberarse para luego decidir a dónde quiero ir, porque siempre nuestra decisión está mediatizada por los apegos, intereses y esclavitudes. Una decisión auténtica pasa primero por ser libre. Y ser libre exige estar desapegado de todo aquello que nos pueda desviar de la verdad, la verdad que supone encontrar el camino que todos buscamos: "Ser felices y eternos".

Y este camino solo se encuentra en Jesús. Es un camino difícil, donde el perdón prioriza toda respuesta violenta y el amor es la brújula que nos orienta y nos acompaña en todo momento. No podemos estar en el camino con Jesús y pensando en otras cosas, porque son esas cosas las que en muchos momentos serán obstáculos para impedirnos amarle. Amarle en los hermanos y en las cosas que nuestro propio ambiente nos demande y nos exija.

Hemos pensado en regalarnos una tarde plácida, tranquila y nos disponemos a descansar y disfrutar de un ambiente distendido y placentero, pero de repente suena el teléfono o alguien se cuela en nuestra vida y sentimos que debemos atenderle y correr en su ayuda. ¡Se nos ha chafado la tarde! ¿Que elegimos? Le respondemos al Señor como en el Evangelio de hoy: «Déjame ir primero a enterrar a mi padre» Le respondió: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios». También otro le dijo: «Te seguiré, Señor; pero déjame antes despedirme de los de mi casa». Le dijo Jesús: «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios».

 Sólo siendo libres podemos tratar de dar respuesta a la pregunta que Jesús nos hace hoy. Y ese don de ser libre pasa por agarrarnos a Él y abrir nuestro corazón para que el Señor, en el Espíritu Santo, nos libere esclavitudes y apegos.
de nuestras

sábado, 22 de junio de 2013

¿QUÉ HAY DENTRO DE MI CORAZÓN?


(Mt 6,24-34)

¿Qué me impide vivir en cumplimiento la Voluntad del Señor? ¿Por qué tanto miedo al fracaso? ¿Acaso temo no alcanzar el perdón de mi Padre Celestial? ¿Puede mi Padre negarme el perdón? ¿No es su Amor Infinito? ¿No me lo ha demostrado al entregar a su Hijo por nuestra salvación a una muerte de cruz? ¿Entonces, qué me hace dudar y paraliza mi camino?

¿Me asustan mis debilidades? ¿No experimento que en ellas me fortalezco por la Gracia de Dios? ¿Qué sería de mí si me bastasen mis fuerzas? ¿Qué pensaría que soy? ¿Un suficiente? ¿Un soberbio que cree que solo él se basta? ¿Un engreído que no necesita nada ni de nadie?

¡Señor!, me bastas Tú, y todo lo demás me será dado por tu Gracia. Bien, es verdad, que no puedo quedarme con los brazos cruzados, pues Tú quieres mi colaboración y me has hecho libre para que mis esfuerzos los ponga en tus Manos. Necesitas mi trabajo y mi disponibilidad, pero me cuidas y proteges con tu infinita providencia. En Ti puedo estar seguro que nada me faltará.

Abre mi corazón para que mi vivir sea por el camino de la búsqueda de tu Reino y justicia, y mis prioridades sean tus prioridades aceptando las dificultades del camino en la confianza de saberme en tus Manos.

jueves, 13 de junio de 2013

MÁS ALLÁ DE LA JUSTICIA


(Mt 5,20-26)

Se hace difícil comprender que tengas que estar a bien con aquel que se declara tu enemigo, o que te hace la vida imposible, o que te cuestiona tu propia instalación y acomodación. De una forma u otra, las diferencias y las disputas están reñidas con el Reino de Dios.

Se hace necesario dialogar, pactar y llegar a acuerdos. Acuerdos que satisfagan y busquen el bien de todos, porque el amor, que debe y tiene que estar debajo de todo esto, no es sino buscar el bien del otro sin tener en cuenta el mío. Se trata de olvidarme de mí, para pensar en el otro. Y esa exigencia es prioritaria al culto y alabanza. No vale adorar si luego procedes según tu voluntad y no la de Dios Padre a quien adoras.

Y cuando abro mi corazón de esta forma, lo primero que veo son mis fracasos, mi pobreza y mis pecados. Me siento incapaz de ser un buen adorador, porque experimento mi corazón apegado, apegado a pequeñas cosas rutinarias y sin apenas mucho valor, pero apegos que me impiden volar y darme, con todo lo que eso supone, a los demás. 

Sólo te pido Señor, que me des fuerza y capacidad para desprenderme de mí y, olvidado de todo apego y apetencia, darme en servicio a los demás por amor, por saber que Tú estás en cada persona que me necesita. Amén.