Mostrando entradas con la etiqueta intereses. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta intereses. Mostrar todas las entradas

viernes, 3 de febrero de 2023

Y CONTINÚAN LOS PRIVILEGIOS, CAPRICHOS Y DESEOS DE QUEDAR BIEN ANTES QUE EL DERECHO A LA VIDA DE UNA PERSONA.

Mc 6, 14-29
Sucedió en tiempos de Jesús y de Juan el Bautista. La palabra de Herodes y su cumplimiento está por encima de la vida de Juan. Embriagado y excitado por el deseo sexual, Herodes disparata y ofrece la mitad de su reino a aquella joven que le había, con su baile, seducido. Sorprendido por la petición de la joven no rectifica sino que pone por delante su palabra y caprichos a la vida de una persona.

¿No sucede hoy lo mismo? ¿Cuántos niños son condenados y asesinados por caprichos, intereses y comodidades? Niños vivos en el seno de sus madres son condenados a morir por el capricho de muchos que anteponen sus intereses a la vida de esos niños. Así que podemos decir sin temor a equivocarnos que hoy siguen vivos muchos Herodes  que dan prioridad a sus privilegios, caprichos y deseos antes que a la vida de esos niños.

Y de la misma forma y en las mismas coordenadas podemos hablar de privilegios y situaciones que condenan a los más débiles y pobres a una vida sometida a leyes y esclavitudes que les subyugan y les son impuestas desde arriba. Desde un poder que bajo la bandera de la democracia y justicia falsean la verdad y la libertad sometiendo y no liberando. Convencidos podemos decir que poco ha cambiado. La verdad siempre tendrá un alto precio y detractores que querrán falsearla y presentarla demagógicamente según les convenga.

Pero, de la misma forma, también habrá siempre quienes la defiendan y la proclamen siguiendo el envío de Aquel que dio su Vida en la Cruz.

lunes, 31 de octubre de 2022

NO BUSQUE EL INTERÉS Y LA RECOMPENSA

Parece lo normal y lo que todos buscamos: Hacer las cosas buscando una compensación. Me interesa ser amigo de esta persona porque me puede ser beneficioso. Sin embargo, de esta otra muy poco voy a conseguir y, en consecuencia, no le doy importancia a su amistad. Al parecer nuestra vida se mueve en esas coordenadas del interés.

Y, posiblemente, los favores que haga vayan también en esa línea. Pongo interés en ayudar a aquel que luego me pueda ayudar a mí. El Evangelio de hoy lunes – Luca 14, 12-14 – nos habla de eso, de nuestro interés en corresponder a quien, luego, me pueda corresponder a mí. Y eso no es caridad, sino más bien trueque. Hago esto para obtener, más tarde, algún interés.

No necesitamos preguntar ni acudir a un maestro de la Ley, ni tampoco a algún erudito intelectual. Sabemos que cuando actuamos por interés no estamos actuando por caridad. La caridad – el amor – es caridad cuando se da gratuitamente y sin ninguna esperanza de recibir nada. Jesús lo deja muy claro cuando dice: «Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos…

Ahora, será muy fácil ver y comprender que tipo de caridad hacemos. Y, también, fácil de tratar de ponernos en manos del Señor y pedirle que nos de la Gracia de transformar nuestro corazón en un corazón generoso y disponible a darse con verdadera caridad. Eso es ya más difícil. ¡No para Dios, nuestro Padre!, pero sí para nosotros. Sin embargo, con y junto a Él podemos ir transformando y dándonos gratuitamente.

lunes, 27 de abril de 2020

LA FE NO ENTRA SINO POR LA GRACIA

Juan 6,22-29 | Evangelio del dia, Leer y Vida
Jn 6,22-29
Somos cabezudos y, lo somos, porque no nos queda otro remedio. Si bien, es verdad, unos lo somos más que otros, pero, en general lo somos todos. Y es que la fe no entra con razones, ni con estudios, ni con, siquiera, saber y conocer la Escrituras y la vida de Jesús. Es bueno e importante conocerlas, pero la fe es un don de Dios y nos entra solo por la Gracia.

Pero, también experimento que esa Gracia me será dada por mi insistencia, mi cabezonería y perseverancia en reflexionar, estudiar y conocer las Escrituras y, por supuesto, la Vida y Obra de nuestro Señor Jesús. El maestro es más tolerante y benévolo con aquellos alumnos que trabajan y se esfuerzan en aprender la materia que el maestro enseña. Cuánto más nuestro Padre Dios que, viendo nuestro empeño y nuestro esfuerzo me dará lo que necesito para entenderle, conocerle y creer en Él.

Y es que la cuestión está en nuestra actitud. Buscamos al Señor por y para nuestros intereses y por sus obras. Queremos sacar algún provecho de los signos, milagros y generosidad que el Señor nos muestra y pedirle que nos solucione todos nuestros problemas y nos conceda toda clase de bienes, salud y felicidad. Y Jesús nos recrimina y nos saca del error: Su camino es la cruz y quienes le siguen deben saberlo y tomar el mismo camino.

Al encontrarle a la orilla del mar, le dijeron: «Rabbí, ¿cuándo has llegado aquí?». Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: vosotros me buscáis, no porque habéis visto señales, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado. Obrad, no por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre, porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello». Ellos le dijeron: « ¿Qué hemos de hacer para realizar las obras de Dios?». Jesús les respondió: «La obra de Dios es que creáis en quien Él ha enviado». ¿En qué actitud o lugar te encuentras tú, entre los que le buscan con intención de seguirle por amor, o los que le buscan por interés?

lunes, 6 de noviembre de 2017

HACER EL BIEN DE FORMA GRATUITA


Lc 14,12-14
Hay dos formas de hacer el bien, una, hacerlo porque interesa y, sobre todo, políticamente, favorecemos esto porque así obtenemos lo otro. Es lo llamado políticamente correcto, pero que no tiene que ver nada con lo justo y honrado. Actuamos así porque interesa y conseguimos nuestros objetivos. También, en el mundo de la economía, mercantil e intercambios, y, por supuesto, en todas clase de relaciones sociales, hasta  en el matrimonio y en las familias.

Las relaciones humanas están marcadas por el interés y beneficios. También en la captación de poder, elecciones políticas, y otras muchas formas en las que nos relacionamos e intercambiamos beneficios. Todo, diríamos, está marcado por la economía, de todo tipo, en general. Y eso, enmascarado en el amor es una hipocresía y falsa. Porque amar no es eso, y está muy lejos de esa forma de vivirlo e interpretarlo.

Experimentamos que en el fondo de nuestro corazón siempre hay interés a la hora de darnos. Me doy, pero, ¿qué recibo a cambio? ¿Aprecio, reconocimiento, honor, poder, influencia, estima? La máxima está en darte sin condiciones ni exigencias. Ni siquiera poner la mano para esperar o recibir algo. Todo debe ser dado con total gratuidad, sin esperar nada. Por eso, Jesús nos advierte y nos dice en el Evangelio de hoy:

«Cuando des una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos; no sea que ellos te inviten a su vez, y tengas ya tu recompensa. Cuando des un banquete, llama a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos; y serás dichoso, porque no te pueden corresponder, pues se te recompensará en la resurrección de los justos».

Tratemos de dar a quien no pueda pagarnos. Quizás, la mejor forma de pagarnos es enderezar su vida y entregársela a Dios. No esperemos recompensa de este mundo, sino de Dios, que ya, dándonos la vida y la oportunidad de amar nos regala el gozo y la felicidad de experimentarnos dichosos y felices. Si a eso añadimos la promesa de la Vida Eterna, la felicidad es plena. 

lunes, 20 de abril de 2015

BUSCAMOS EL PAN METERIAL

(Jn 6,22-29)


Nos descubrimos buscando el pan material. El trabajo, como pieza fundamental de nuestro sustento diario, es algo muy importante en la vida del hombre. De tal forma que, durante gran parte de nuestra vida, nos preparamos para desarrollar un trabajo que nos permita vivir con cierto decoro y desahogo. Y, casi siempre, esa ocupación ocupa el tiempo principal y total de nuestro vivir diario.

Y no hay que ignorar su valor e importancia. Nuestra vida está estructurada de tal forma que necesitamos trabajar y dependemos de ello. Pero, sin descartar la importancia de ello, más importante es cuidarnos de nuestro alimento espiritual. Porque lo material está destinado a perecer, pero lo espiritual permanece. Por lo tanto, al final lo importante es la vida que queda después. Y es esa vida la que cobra valor y la que debemos cuidar.

Ahora, ¿cómo lo debemos hacer? Eso es primordial y de vital importancia. Si lo hacemos solos o guiados por hombres, terminaremos mal y perdidos. Sólo el Señor tiene Palabra  de Vida Eterna, y es Él de quien nos podemos fiar y a quien debemos seguir. Él es el Modelo donde debemos fijar nuestros ojos y nuestra mente. Él nos enseña el Camino, la Verdad y nos da la verdadera Vida.

Aunque nos sentimos tentados de buscar al Señor por intereses materiales, debemos pedirle que nos transforme nuestro corazón y nuestra mente con el fin de que le busquemos para que nos convierta en personas generosas y solidarias por amor. Es en el amor donde se esconde la felicidad y el gozo que buscamos, y siendo egoístas lo perdemos. 

Necesitamos que el Señor nos transforme y nos convierta en hombres que, libremente y por amor, tratemos de servir y buscar el bien de todos los hombres. No le busquemos para ser servidos, sino con la actitud e intención de servir. 

Y eso nos lleva a descubrirnos seguidores de Jesús porque creemos en Él, no porque nos interese los beneficios que de Él podemos obtener. Perdona, Señor, porque me experimento un pobre pecador, inclinado a los intereses y resultados de tu amistad, que a la de servirte por amor. Me pongo en tus Manos para que este corazón mío, pobre y pecador, los transformes en un corazón como el Tuyo.

sábado, 8 de noviembre de 2014

LA VERDAD EN TODAS LAS COSAS AUNQUE SEAN PEQUEÑAS

(Lc 16,9-15)


Nuestro camino transcurrirá por los intereses que habiten y vivan dentro de nuestros corazones. Si es el dinero lo que da vida a los latidos de nuestro corazón, nuestros pasos irán detrás de él, y nuestra vida vivirá para servirle. Entonces todos nuestros afanes serán tener dinero.

Porque pensamos que el dinero nos abre todas las puertas y nos hace poderoso y ricos. Se nos hará difícil poner nuestra atención en otras cosas, o escuchar a otros. Empeñaremos nuestra vida sólo para ganar dinero y ser poderoso. Sin embargo, más importante que el dinero son nuestras relaciones con las personas.

No es el dinero lo más importante y poderoso, sino el amor. Y si tu dinero lo utilizas para hacer el bien y ayudar a aquellos que lo necesitan para vivir dignamente, estarás, no sólo consiguiendo buenos amigos, sino también abriéndote las puertas de la morada eterna, por el amor. derramado en los demás y, sobre todo, por la Misericordia de Dios que ve tus buenas acciones.

Pidamos al Espíritu de Dios que nos dé la sabiduría para discernir el valor de las cosas, y sepamos elegir el único dueño y Señor a quién servir. Amén.

sábado, 9 de noviembre de 2013

ATENDIENDO A SUS INTERESES

(Jn 2, 13-22)


Rezamos y cumplimos nuestros compromisos u obligaciones, pero nuestro corazón está partido. A media con la ley y a media con Dios. En él hay quizás más de este mundo que del Reino de Dios. Nuestras primeras prioridades siguen siendo las de aquí abajo, las materiales, las caducas: riquezas, poderes, la ambición de tener más que el otro... Así, todo lo que tocamos lo corrompemos. 

Nos buscamos, y en esa búsqueda egoísta excluimos a todos y todo lo demás. Sólo pintamos nosotros y nuestros intereses. No es de extraño, contemplando todo esto, que nuestros templos sean lugares de reunión pero no de celebración y encuentro con el Señor. De alguna forma continuamos vendiendo, comprando, cambiando nuestros intereses y autoengaños de hoy.

Necesitamos purificarnos y limpiarnos por fuera, pero más por dentro, para que, convertido nuestro corazón, convirtamos también el lugar donde nos reunimos y nos encontramos sacramentalmente con el Señor.

Dejemos entrar la Gracia del Espíritu Santo en nuestro corazón, para, transformados, adoremos al Señor en espíritu y en verdad.

domingo, 8 de septiembre de 2013

ELEGIR EL CAMINO


(Lc 14,25-33)


Todos buscamos nuestros propios intereses. Es ley de vida, decimos, pero cuando ante ellos se opone el amor somos capaces de también oponernos nosotros y renunciar aun a costa de perjudicarnos. Es lo que significamos cuando decimos: "Morir a nosotros mismos". O también: "ir contra corriente".

Sin lugar a duda, elegir el camino es renunciar siempre a nuestros intereses. Por eso, Jesús nos advierte hoy en el Evangelio que, seguirle es dejar todo: Padre, madre, hermanos, amigos, casa y hasta su propia vida... nada puede interponerse ante la elección de seguirle. Y es verdad, pues siempre que haya algún apego o preferencia, no estaremos entregados a Él.

Y lo experimentamos en nosotros mismos. ¡Cuanto nos cuesta vencernos! Renunciar a muchos de nuestros caprichos, intereses o apetencias significa algo muy importante para cada uno de nosotros, hasta el punto de poner al Señor en un segundo plano. 

Necesitamos meditar y reflexionar sobre el camino a seguir. Hay una previa elección, y esa elección pasa por renunciar a todo y seguir sin condiciones a Jesús. Entonces descubrimos que la oración, Penitencia y Eucaristía es la necesidad primera que nos fortalecerá para seguirle.

sábado, 22 de junio de 2013

¿QUÉ HAY DENTRO DE MI CORAZÓN?


(Mt 6,24-34)

¿Qué me impide vivir en cumplimiento la Voluntad del Señor? ¿Por qué tanto miedo al fracaso? ¿Acaso temo no alcanzar el perdón de mi Padre Celestial? ¿Puede mi Padre negarme el perdón? ¿No es su Amor Infinito? ¿No me lo ha demostrado al entregar a su Hijo por nuestra salvación a una muerte de cruz? ¿Entonces, qué me hace dudar y paraliza mi camino?

¿Me asustan mis debilidades? ¿No experimento que en ellas me fortalezco por la Gracia de Dios? ¿Qué sería de mí si me bastasen mis fuerzas? ¿Qué pensaría que soy? ¿Un suficiente? ¿Un soberbio que cree que solo él se basta? ¿Un engreído que no necesita nada ni de nadie?

¡Señor!, me bastas Tú, y todo lo demás me será dado por tu Gracia. Bien, es verdad, que no puedo quedarme con los brazos cruzados, pues Tú quieres mi colaboración y me has hecho libre para que mis esfuerzos los ponga en tus Manos. Necesitas mi trabajo y mi disponibilidad, pero me cuidas y proteges con tu infinita providencia. En Ti puedo estar seguro que nada me faltará.

Abre mi corazón para que mi vivir sea por el camino de la búsqueda de tu Reino y justicia, y mis prioridades sean tus prioridades aceptando las dificultades del camino en la confianza de saberme en tus Manos.