martes, 12 de febrero de 2019

TRADICIONES Y LEYES

Resultado de imagen de Mc 7,1-13
No digo ni estoy en contra de las tradiciones ni de las leyes. Considero que hay que tener un orden, una ley y, siempre es bueno, seguir las tradiciones y buenas costumbres de nuestros antepasados. Mirar para atrás es bueno para recordar de donde venimos, pero no para permanecer estancado en el ayer, sino para avanzar apoyándonos en la experiencia y no perfeccionar el camino a andar.

Pero, antes que la ley y los preceptos está el corazón y la misericordia. No podemos hacer de la ley y la tradición  dioses e ídolos que rijan y sometan nuestras vidas. Necesitamos estar por encima de ellas, porque el hombre está por encima de la tradición, de la costumbre y de la ley. Estás están para servirle y no para someterle justificándonos en leyes, preceptos y tradiciones.

Faltamos a la Ley de Dios justificándonos con la excusa de nuestro trabajo, nuestras atenciones a los hijos y a todo lo que nos podamos agarrar para alojar a nuestros padres en una residencia y quitarnos esa dependencia de ellos molesta y sacrificada. Nos saltamos, justificándolo injustamente, el cuarto mandamiento. Y así otras muchas cosas. En el fondo de nuestra conciencia sabemos que nuestra actuación no es la correcta, pero le damos vuelta para, ante los demás, justificarnos.

Y tratamos de acallar nuestra conciencia cumpliendo las leyes, lavándonos las manos y ajustándonos a toda clase de preceptos y costumbres. Pero, nuestros corazones quedan endurecidos, falseados y justificados de forma egoísta. Porque, una cosa es honrar con los labios y otra cosa es hacerlo con un corazón puro y bien intencionado. Se valen de la tradición para falsear la verdad y adecuarla a sus egoísmos y mentiras. 

Y es que la ley está impresa en nuestros corazones y no nos podemos engañar. Sabemos cuando nos justificamos, cuando la falseamos y cuando nos engañamos. Y es eso lo que debemos revisar y a la luz del Espíritu Santo tratar de ver la realidad y cambiar.Evange

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