| Mc 11, 27-33 |
Era imposible hacerlo entrar en razón. Solo obedecía a la suya y no había otra verdad posible. Así actuaba Fernando cada vez que entablaba conversación con otros.
Intentar razonar con quien se niega a abrir sus entendederas es una misión casi imposible. Y eso es algo tan común en nuestros tiempos que, mientras no haya quienes traten de empatizar con los demás, será muy difícil entenderse.
Fernando siempre la liaba en la tertulia de la terraza. No había manera de dialogar con él.
Siempre trataba de imponer su ideología como un absoluto. Algo que invade nuestro país, nos hace mucho daño y cercena cualquier posibilidad de diálogo, acercamiento y reconciliación entre partes enfrentadas.
Eso lo vemos a diario en nuestros propios ambientes y tertulias. Si una de las partes no hace el esfuerzo de empatizar con la otra, siempre me presentaré como víctima y veré al otro como victimario.
Batallas imposibles en las que todos terminamos perdiendo. Y Jesús nos lanza una pregunta para poner de relieve nuestras incoherencias… Porque para dialogar hacen falta unos previos. ¿Estamos dispuestos a intentarlo?
(Comentario tomado del Evangelio diario en la Compañía de Jesús: Vicente Aznar Mengual, SJ).
Y cuando afirmamos que el Hijo de Dios vino y se hizo carne, cuando predicamos el escándalo de la cruz, llegarán persecuciones, dificultades y hasta el martirio… Pidamos no tener vergüenza de vivir este escándalo de la cruz.
(Papa Francisco, 01-06-2013).
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