domingo, 25 de marzo de 2012

SIGNO DE CONTRADICCIÓN Y ESPERANZA

Jn 12,20-33: Si el grano de trigo cae ...

Sí, parece un signo de contradicción, "perder la vida para ganarla". Perder para ganar no es muy grato, pues primero hay que perder y segundo se espera ganar. Lo que va delante es lo seguro, dice el refrán, y eso al parecer es lo que importa.

Perder la vida, la que muchos pensamos es lo único que tenemos, nos cuesta mucho entenderlo, y eso, al margen de ser muy duro, nos supone un camino de espina, de tristeza y de amargura. Escoger ese camino es algo contradictorio a lo que el mundo y la propia vida nos presenta. Parece que seguir a Jesús es condenarnos a vivir una vida de perro y tristeza.

Sin embargo para todos aquellos que se han atrevido, que han confiando, y se han lanzado por este camino, pronto experimentan el gozo que se esconde en el amor entregado a los demás. Porque de amarte a ti mismo, egoísmo, a perderte por amar a los demás, ágape, está la diferencia de ser feliz.

Por eso, el camino que Jesús nos propone es el Amor, pero un Amor tal y como Él nos enseña, es decir, estar dispuesto a dar la vida si es preciso. Y es precisamente en ese camino donde encontramos lo que tanto buscamos, la felicidad eterna.

Pero si antes hay que pasar por pruebas que nos enfrentan a una lucha contra nosotros mismos, que nos exigen dominio, voluntad, desapegos... y que nos produce tristeza o sufrimiento, todo sea para Gloria del Padre, porque se hace necesario experimentar esa purificación que nos hará hombres libres para liberar.

Porque sólo siendo libres podemos hacer libres a otros; porque sólo siendo libres podemos ser capaces de amar, y amando, perdonar. Amén.

sábado, 24 de marzo de 2012

SUS PALABRAS NO LES DEJABAN INDIFERENTES


(Jn 7,40-53)


Jesús no pasaba desapercibido cuando hablaba o actuaba. Tanto sus palabras como sus obras no dejaba  indiferente a nadie. Comprometía y convencía porque hablaba en verdad y hacía el bien. Muchos quedaban sin respuesta y no se atrevían a decir nada contra Él.

Los humildes y sencillos, los que nada tienen a que apegarse; los liberados dejan hundir la Palabra del Señor y con sus respuestas liberan a su vez a otros. Es la Gracia del Espíritu que transmite y transparenta la luz. Sin embargo, los duros de corazón que tienen sus intereses y miras en otros bienes y riquezas, no responden sino atacan. Sus egoísmos y soberbias le endurece el corazón, y aunque nada malo encuentran, al contrario, saben que habla en verdad, rechazan sus enseñanzas y sus palabras.

Jesús es centro de admiración y de discordia al mismo tiempo. Sus palabras son aceptadas por unos, pero rechazadas por otros. Hoy ocurre lo mismo. Mientras uno se enriquecen y excluyen, otros aceptan compartir y ser solidarios. Mientras unos explotan y matan, otros sirven y aman. Mientras unos buscan en tener y poseer su felicidad, otros la encuentran en la caridad y el amor.

Todos comprenden las palabras de Jesús, pero muchos las rechazan porque va en contra de sus intereses y de sus egoísmos. Así pasará a todos aquellos que quieran seguir sus pasos. Está pasando. El mundo no los acepta porque les compromete y les fastidia su modo de vivir. Quieren seguir igual, y para ello las palabras de Jesús no interesan.

Por eso, Padre, te pedimos que nos des fortaleza y sabiduría para saber defender y vivir las enseñanzas que Jesús, tu Hijo predilecto, nos mostró con su vida. Amén.

viernes, 23 de marzo de 2012

LA HORA DE LA ESPERANZA

    (Jn 7,1-2.10.14.25-30): En aquel... 


Porque el creyente no solo vive de la Palabra del Señor, sino del cumplimiento de la misma. Y lo último que faltaba por cumplirse, aunque todavía no es la hora, está próximo a llegar. 

Jesús pasas sus últimos momentos disperso entre la gente. Nadie lo advierte hasta que llegado el momento levanta su Palabra y la dirige al hombre por el cual va a entregar su vida. Posiblemente a Él lo conozcan, pero a quien lo ha enviado nadie lo conoce. 

Se manifiesta y proclama enviado por su Padre, a quien nadie conoce, y de quien procede toda verdad y justicia. Y a quien Él solo conoce. Jesús se presenta como el verdadero hijo del Padre, por el que ha sido enviado para la salvación de todos los hombres.

En Él se cumplirá, días más tardes, la Resurrección, que se convertirá en el fundamento de nuestra esperanza y nuestra fe.

Te damos gracias, Señor, por tu entrega, por tu fidelidad al Padre, por tu generosidad y amor para con nosotros cumpliendo la Voluntad del Padre. Y te pedimos las fuerzas y fidelidad necesarias para mantenernos siempre en tu camino sin desfallecer. Amén.

jueves, 22 de marzo de 2012

LAS PRUEBAS NO NOS SON SUFICIENTE

 “He venido en nombre de mi Padre y ustedes no me reciben”. Jn 5, 31-47

Sucede que cuando nuestros intereses están en otros lugares, los de este lugar no nos interesan. Así, ocurre que cuando todo está claro, silencio mi actitud y miro para otro sitio. Porque no me interesa creer ni aprobar que ahí está la verdad, y me resisto a creer.

Más si se trata de que esa fe me compromete y me obliga a cambiar de actitud y de escala de valores. Asentir a valorar las cosas, donde hemos puesto nuestra felicidad, en un segundo plano, nos cuesta. Y más, no lo entendemos. Y ocurre que cuando empezamos a darnos cuenta de que estábamos equivocados, el volver atrás se hace más duro y más difícil.

El momento siempre es duro, pero dejado pasar hace que se endurezca más. Así ocurrió en Masá y Meribá, y vuelve a pasar en muchos momentos de nuestra vida, y en muchos lugares. Existen muchos Masá y Meribá que, sus corazones endurecidos, no les dejan volver atrás, y menos creer.

No faltan testigos, y de la más alta cualificación, pero nuestros ojos se cierran cuando no queremos o no nos interesa ver. Desde esta vivencia le doy gracias a Dios, y le pido que me sostenga y me mantenga la confianza y la fe, nacida de ella, para mantenerme siempre en el camino. A pesar de los obstáculos, de las tormentas, de los contratiempos, que sé que llegarán, pero sé también que Tú, Señor, estás ahí.

Tú, Señor mío, tienes Palabra de vida eterna, y tu Palabra está viva y cercana en las Sagradas Escrituras. Dame la fortaleza, la paz y la sabiduría de hacerme vida de mi vida, y llevarla a la práctica para que sea testigo fiel de tu amor y divinidad. Amén

miércoles, 21 de marzo de 2012

HONRAMOS A DIOS EN EL PRÓJIMO

“Mi Padre trabaja siempre, y Yo también trabajo”. Jn 5, 17-30

No estamos seguros si verdaderamente honramos a Dios cuando oramos o rezamos. Muchas veces nos despistamos o hacemos nuestras oraciones un tanto mecánicas o de corridas. Somos conscientes que nos despistamos o nos desconcentramos con mucha frecuencia.

Y nos quedamos perplejos y disgustados. Un sabor agridulce de no saber si Dios se complace en nuestra oración. Personalmente creo que sí, el Señor sabe de nuestros despistes y olvidos, y de que somos muy propensos a perdernos y distraernos. Gracias a su Misericordia somos perdonados.

Sin embargo, cuando hacemos algo por otro, o actuamos con generosidad y amor en los demás, estamos haciéndoselo a mismo Jesús, y lo que le hagamos a Jesús se lo hacemos a Él. Él y el Padre están a un mismo nivel, de modo que, como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, así también el Hijo da la vida a los que quiere.

Por eso, cuando honramos al Hijo, estamos honrando al Padre. Y honramos al Hijo cuando nuestras relaciones con los demás están cargadas de amor, de servicio y entrega. Entonces estamos seguro que se lo hacemos al Padre.

Pidamos al Espíritu Santo la Gracia de ponernos en sus Manos y dejarnos conducir según la Voluntad del Padre. Amén.

martes, 20 de marzo de 2012

EL HOMBRE, CENTRO DE LA ATENCÍON DE DIOS

Jn 5, 1-3.5-16 Señor, no tengo a nadie que me meta en la...

Y es que el hombre es la criatura por excelencia del Creador. Dios, enamorado de su criatura, el hombre, centra todo su amor en salvarlo. Y para ello envía a su Hijo, para que entregado hasta la muerte, le redima con su sangre.

Sin embargo, el propio hombre estropea esa amorosa relación con el rechazo a dejarse guiar y conducir según la voluntad de su Creador. Quiere la independencia, guiarse por sus propios medios y seguir sus propios proyectos de felicidad. Y se equivoca, eso lo experimenta por si mismo. Todo lo que vive y deja a su paso no le llena plenamente.

 Siente vacío, desolación, tristeza, confusión... Su vida se pierde en el sin sentido y el caos. Advierte que camina hacia el precipicio y le espera la muerte eterna. Sin embargo, no reacciona, y continúa poniendo en el centro de su vida el dinero, la riqueza, el poder, el beneficio...etc. 

Fundamenta su vida en la productividad, el trabajo y sus ganancias, y todo queda sometido a eso. El hombre está en función de eso, es un puro instrumento en cuanto vale para conseguir el fin propuesto: aumentar la productividad y el beneficio. Por eso, todas esas relaciones que de ello se derivan someten y esclavizan al hombre.

Envidias, ganancias, poder, prestigio, avaricias, egoísmos, intereses... Atesorar riquezas y bienes que avivan nuestra soberbia y nos introducen en la competencia de una lucha esclavizante enfrenta a los hombres  No es malo luchar y superarse, pero sí lo es hacer de eso el fin de nuestra vida.

Y nos cuesta porque nuestra naturaleza caída por si solo no puede liberarse. Necesita la Gracia del Espíritu Santo para vencer, y desenterrar el amor ágape que dormita en nosotros sepultado por el egoísmo y la avaricia, y alimentado por la soberbia.

No se entiende que esa persona estuviese allí 38 años esperando la ayuda de alguien para poder llegar a la piscina y tener la oportunidad de ser sanado.

¿No nos recuerda eso a las listas de espera que hoy padecen muchos paralíticos de nuestro moderno tiempo? Mientras uno tienen el médico esperándole en la puerta de su casa, por decirlo de alguna manera, otros se pasan largo tiempo para poder ser, simplemente atendidos. Luego, cuando las aguas se agitan ya puede ser demasiado tarde para ser curado.

Lo mismo ocurre en el celo del cumplimiento y normas establecidas como un fin para ser mejor o cumplir la Voluntad de Dios. Se traslada al hombre a un segundo plano, y prevalece las normas y los preceptos. ¡NO!, dice Jesús, y superpone todo al hombre, porque es el hombre más que el sábado, que la norma, que el precepto...

Nuestro Padre Dios es el Señor, Señor del sábado, del trabajo, de la economía, del poder, de la riqueza, del prestigio, de... El Señor es el centro de nuestra vida, y el hombre, sus hijos creados por amor, y todo lo que existe, creado por Dios, está al servicio del hombre y para servir al hombre.

Danos la luz, Dios mío, para que los hombres, tus hijos, sepan discernir y entender que es el trabajo y toda su productividad el medio para conseguir que los hombres vivan en paz y como hermanos. Y que sus beneficios sean repartidos para el bien de todos. Amén.

lunes, 19 de marzo de 2012

CUANDO LOS PLANES DE DIOS NO SON LOS NUESTROS

Mt 1,16.18-21.24a: José hizo lo que le había mandado el ángel ...

Se hace difícil entender algo cuando no coincide con lo que nosotros pensamos. Y, no se hace diferente cuando eso nos ocurre respecto a Dios. Nuestros proyectos están pensados según nos parece y nos conviene, pues no en vano vamos a idear algo contra nuestros intereses.

Pero es incomprensible aceptar algo cuando va contra nuestra propia conveniencia. Este es el caso de san José, pues teniendo la intención de desposarse con María aconteció que ella estaba ya en cinta sin cohabitar juntos. Difícilmente podemos aceptar tal situación, y menos en aquella época en la cultura judía.

Pero, revelado los planes de Dios, san José no duda, busca el lado positivo y se pone en actitud de obediencia para que se cumpla tal Dios lo ha dispuesto. Contemplado desde la lejanía no parece algo muy complicado, pero trasladado al escenario del acontecimiento, la situación es harto complicada. Por eso, José es digno de veneración, respeto y admiración, porque puso su vida en manos de Dios y acató su mandato.

¿Estamos nosotros en esa actitud? ¿Buscamos el lado bueno y positivo de las situaciones que se producen en nuestra vida? ¿Pensamos que quizás son insinuaciones y mandatos del Señor?

Son preguntas que nos parecen extrañas, porque, pensamos, que a nosotros no nos puede ocurrir algo así. Dios no se va a fijar en nosotros, o, simplemente, nosotros no le dejamos que se fije. Nos excluimos de su acción y le rechazamos alegando que somos muy poca cosa para merecer la atención de Dios.

Pero, quizás, dentro de ese desinterés se esconde una huida y despreocupación cómoda que no quiere comprometerse ni arriesgarse a seguir los mandatos del Señor. Podía haber pensado eso mismo san José, y todo hubiese cambiado. ¡Pero no!, san José obedeció la insinuación sugerida en sueño y pensó que lo que hizo era lo que debía hacer por mandato Divino.

Pidamos luz, fortaleza y sabiduría para ser capaces de oír la voz del Espíritu y ponernos en actitud disponible y entregada a dejar que la voz del Señor actúe en nosotros. Amén.