miércoles, 31 de julio de 2019

EN BUSCA DEL REINO

Resultado de imagen de Mt 13,44-46
Nuestra búsqueda en este mundo consiste en hallar ese Reino que todos imaginamos, nos formamos y queremos encontrar. Un Reino donde la felicidad, que se encuentra en la paz, en la armonía, la justicia y la verdad brille por doquier y donde tu gozo sea eterno. Todos buscamos nuestro propio reino y lo que puede diferenciarnos a unos de los otros es el valor de eso que buscamos y que definimos como Reino.

Porque, para unos el reino puede estar en el dinero y para otros en el poder. Otros pueden buscar ese supuesto reino en el placer, en el sexo o cualquier otro tipo de drogas. Habrá quien piense que el reino estaría en el prestigio, la fama, la sabiduría o cualquier otra cosa. Cada cual busca su propio reino, pero, ¿dónde está el verdadero Reino?

Conviene aclarar y es de vital importancia que un Reino es tal Reino cuando realmente su valor nos llena plenamente y su temporalidad nunca termina. Es decir, es eterno. Un Reino significará alcanzar la felicidad y gozo pleno y eterno. De lo contrario, los demás reinos serán reinos con minúsculas y de pequeña importancia. Porque, lo que se acaba no tiene gran valor, pues al final nos deja, no sólo igual sino peor que al principio.

Por lo tanto, el Reino que debemos buscar es el Reino del que nos habla el Señor. Un Reino que vale la pena y por el que dejamos todo lo que tenemos para entregarnos totalmente a la búsqueda y conservación de ese Reino. De ahí la importancia de vender todo lo que se tiene para ir a comprar ese Tesoro encontrado. Lo mismo ocurre con la perla encontrada entre las perlas. Una perla que tiene algo diferente y que nos colma de felicidad eterna. Vendemos todas las demás para quedarnos con esa Perla que nos da esa felicidad eterna que buscamos.

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