| Mt 7, 6.12-14 |
Todo lo bueno cuesta esfuerzo. Quien termina sus estudios con buenas notas y alcanza una formación notable, esconde detrás un gran esfuerzo.
—¿Te parece posible —preguntó Pedro a Manuel— que las buenas situaciones son fáciles de alcanzar?
Manuel, echando a reír, respondió:
—De ningún modo. Cualquier privilegio cuesta mucho esfuerzo…
Y levantando la voz, añadió:
—Y más si presta buenos beneficios.
Pedro levantó su dedo pulgar en señal de acuerdo y, con buen humor, añadió:
—Está claro que todo cuesta esfuerzo, pero pienso que vale la pena.
Al oír esas palabras, Manuel se acordó del evangelio de Mt 7, 6.12-14, donde Jesús habla de la regla de oro…
Llamó la atención levantando el brazo y agregó:
—Y nos invita a entrar por la puerta estrecha… a pesar de que nos va a exigir sacrificios y esfuerzos…
Hizo una pausa y, mirando a Pedro, le dijo:
—La puerta ancha, contra la que Jesús nos previene, no es buen camino, pues nos lleva a engaños y a perdición…
Y señalándole con el dedo, agregó:
—Tú lo has dicho: Lo verdaderamente valioso suele exigir esfuerzo y perseverancia.
En el evangelio de hoy, Jesús sigue dándonos unos cuantos consejos sabios y contundentes. Nos invita a actuar con prudencia, discerniendo dónde poner nuestros esfuerzos para que el bien que hacemos pueda dar fruto.
No vale la pena perder el ánimo por sacar algo adelante si a priori atisbamos que no va a ser bien acogido.
Todos los escuchantes habían llegado a una conclusión: Conviene optar por lo mejor. Es la invitación que nos sugiere Jesús, aunque suponga esfuerzo y dedicación.
No siempre es el camino más fácil, pero lo que vale la pena nunca lo es.
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