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martes, 23 de junio de 2026

¿PUERTA ESTRECHA O ANCHA, CUÁL ELIGES?

Mt 7, 6.12-14

Todo lo bueno cuesta esfuerzo. Quien termina sus estudios con buenas notas y alcanza una formación notable, esconde detrás un gran esfuerzo.

Al oír esas palabras, Manuel se acordó del evangelio de Mt 7, 6.12-14, donde Jesús habla de la regla de oro… 

En el evangelio de hoy, Jesús sigue dándonos unos cuantos consejos sabios y contundentes. Nos invita a actuar con prudencia, discerniendo dónde poner nuestros esfuerzos para que el bien que hacemos pueda dar fruto.

No vale la pena perder el ánimo por sacar algo adelante si a priori atisbamos que no va a ser bien acogido.

Todos los escuchantes habían llegado a una conclusión: Conviene optar por lo mejor. Es la invitación que nos sugiere Jesús, aunque suponga esfuerzo y dedicación.

No siempre es el camino más fácil, pero lo que vale la pena nunca lo es.

martes, 25 de junio de 2024

LA GRACIA ES TODO MENOS BARATA

Desde el minuto cero el cristianismo se manifiesta tal y como es, y su seguimiento conlleva costes notables. A nadie se le esconde su dureza y dificultad. Detrás de cada santo hay un rosario de sacrificios, incomprensiones y de muertes cruentas. La historia da testimonio y la Palabra de Dios no deja lugar a dudas.

La Gracia es todo menso barata. Eso sí, injertado en el Espíritu Santo y abierto a su acción, el camino se soporta, se combate y se vence. Ejemplos muchos y enseñanza una, Nuestro Señor Jesús: encarnado en Naturaleza Humana, siendo de condición Divina, no hizo ostentación de ello, sino que despojado de su grandeza, pasó por todos y cada uno de esas experiencia de seducción y tentación venciendo en todas al pecado. Precisamente, Él es nuestro Camino, Verdad y Vida.

La puerta que nos apetece y nos gusta es la ancha, la espaciosa, donde las dificultades son fáciles de superar y las apetencias de satisfacer. Donde el camino se hace cómodo y la vida, en principio, aparentemente fácil. Sin embargo, como veíamos el domingo, la tormenta llega tarde o temprano, y la realidad de la vida se presenta sin apenas darnos cuenta.

Sin embargo, la puerta estrecha, que ni queremos ver, es la que nos salva y nos esconde el camino que afanosamente buscamos. Esa es la puerta por la que debemos entrar y descubrir, porque es en ella donde realmente está esa felicidad, paz y amor que nos inunda de gozo y felicidad. Es la puerta estrecha la que nos lleva a un encuentro gozoso con nuestro Padre Dios.

martes, 21 de junio de 2022

LA LEY Y LOS PROFETAS

 

―La tentación está servida ―dijo Manuel―. Lo placentero, lo fácil y cómodo atrae, y, por el contrario, la dificultad, lo escabroso, difícil e incómodo repele. Deducimos que escoger el camino angosto, que precisamente lleva a la vida, es duro y nos cuesta.

―Está claro ―confirmó Pedro―. Aparentemente, lo fácil y placentero nos gusta más y nos apetece consumirlo. No tienen que invitarnos para acceder a lo fácil y gustoso. Pero, a la larga la cosa no está muy clara.

―Nada clara ―repitió Manuel―. Recorrido el camino fácil y placentero experimentamos vacío, insatisfacción y, lo más que podemos sacar es una adicción por desear fuertemente repetir esa experiencia. Porque, estamos vacíos, igual que antes de llenarnos de ese placer.

―Es verdad ―asintió Pedro―. La sensación que te queda es de egoísmo, de buscarte y satisfacerte sin pensar en los demás. Tú mismo empiezas a pensar que ese camino no es bueno y, la prueba, es que te propones cambiar.

―Se nota en los retiros, los ejercicios espirituales, las peregrinaciones y todo aquello que mueve a una seria conversión, un giro drástico y total de nuestra vida. Y es que a pesar de ser angosta y dura, la Puerta por la que entramos a la Vida es la que nos llena de plena felicidad y eternidad.

 

Todos sabemos que esa Puerta es Jesús. Él es la única solución a nuestros problemas y a nuestra salvación eterna. A menos que trates de conocerle, verás enseguida que el mismo te lo deja claro: Jn 14, 1-12 "Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí"… Jesús es el Señor y está siempre esperando tu acercamiento, tu entrada por esa Puerta que es el mismo. No hay otro camino que te lleve a esa felicidad que buscas. Solo Jesús es el Camino, la Puerta que da paso a la Vida plena y eterna. Él representa toda la Ley y los Profetas, pues en Él se cumple ese Amor Misericordioso de Dios, sobre todo a los más desfavorecidos y necesitados.

Es de sentido común que lo que representa y significa nuestra felicidad sea costoso y presente dificultades. Pues, bien sabemos que lo bueno cuesta y exige esfuerzo. Ese es el significado de la puerta estrecha, una puerta incómoda, exigente, mortificante, sacrificada, pero que da paz y vida eterna. Si la vida nos exige esfuerzo y lucha para vivir y alcanzar cierto bienestar, seguir a Jesús y entrar en su Vida nos dará, a pesar de la dureza del camino, esa felicidad que buscamos eternamente.

martes, 22 de junio de 2021

LO SAGRADO, EL AMOR AL PRÓJIMO Y LA PUERTA ESTRECHA

 

Digamos que el camino que nos conduce al Señor está señalado por unos indicadores que nos van marcando la buena dirección del que camino que vamos andando en nuestra vida. Es obvio que no hay que jugar con las cosas sagradas y no ponerlas en manos de aquellos que no las consideran sagradas, no tienen fe ni la buscan y se empeñan en acabar con toda posibilidad de fe. Conviene alejarse de todo ambiente impuro - perros y puercos - y guardar a salvo todo lo sagrado - santo y perla - .

Dios nos ha creado iguales en dignidad y, quizás, es una suposición personal, ha permitido desigualdades terrenales en los bienes materiales y físicos - enfermedades -  para que con nuestro amor las igualemos. El amor se hace presente y es necesario cuando el prójimo tiene carencias y necesidades. Amar a los que sufren, a los que lloran, a los que padecen y son pobres de todo lo necesario para sostenerse en una vida digna.

Es obvio que, también a los ricos, que tienen de todo, tenemos que amar, pero de otra manera, porque presumiblemente ellos no necesitan ayuda e incluso la rechazarán. Anunciarle la Palabra será la mejor ayuda. El criterio está contenido en ponernos en el lugar del otro. ¿No te gustaría tratarlos como si fuese tú? Es la regla de oro a la  que nos reta el amor.

Y concluimos con la certeza de que vivir en esas actitudes nos estrecha la puerta de nuestro camino. Nos incordia y nos exige vaciarnos de nuestro orgullo, nuestra soberbia, nuestra avaricia y ambición sin medida. Entrar por la puerta ancha es todo lo contrario, dejarnos llevar por la corriente de la comodidad, del placer y la vida fácil y egoísta. Optemos por seguir esa dirección que nos señala Jesús, la puerta estrecha y angosta, pues el único y verdadero camino hacia esa felicidad eterna que buscamos.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

EN BUSCA DE LA MEJOR RECOMPENSA

Resultado de imagen de Lc 6,20-26
Sin lugar a duda, todos buscamos una recompensa escondida en nuestra manera de actuar. Es algo innato como si de un instinto se tratara que no podemos reprimir. Pero, hay dos maneras de buscarla, la primera, de forma individual y egoísta, y la segunda, mirando al bien y alivio de los demás, sobre todo los más desfavorecidos y necesitados.

Es incuestionable que la primera, aunque a simple vista parece más atractiva y prometedora, sobre todo de acuerdo con nuestra naturaleza humana, sus consecuencias posteriores serán malas y de perdición; la segunda, a pesar de presentarse más complicada, no apetecible y bastante estrecho su camino, es el mayor Tesoro que podemos encontrar y que nos hace plenamente feliz.

Ahora, la respuesta se centra en ti y en mí. ¿Qué opción de búsqueda elegimos? ¿La primera o la segunda? De eso dependerá el ritmo y resultado del caminar de nuestra propia vida, porque, nuestro caminar será según la opción que hayamos elegido. Porque, si se trata de la primera, buscaremos placer, comodidades, dinero y todo los que nos ofrezca satisfacciones y bienestar. Es el camino por la puerta ancha donde todo vale con tal de encontrar tus propias satisfacciones. En este camino sólo cuentas tú y tu bienestar. Los demás son mirados como objetos para tu propio provecho.

La segunda se presenta con más difícultades. El camino se estrecha y los problemas no se reducen a los propios tuyos sino se extienden también a los que están a tu lado. Ello te invita a compartir con los otros sus desdichas y sufrimientos y a llorar con los que lloran, a padecer hambre y sed de justicia con los que luchan por un mundo vivido en la verdad, a sufrir y soportar el odio, las exclusiones y todo tipo de afrentas por mantenerte fiel a las enseñanzas de Jesús.

Al final de ese camino, que siendo desagradabe se hace en lo más profundo de tu corazón gozoso, se esconde ese maravilloso Tesoro que que promete nuestro Señor. Por eso, Jesús llama ya bienaventurados a todos aquellos que creen en Él y, confiados en su Palabra, se atreven en su Nombre a entrar por la puerta estrecha.