domingo, 13 de octubre de 2024

IMPOSIBLE PARA EL HOMBRE, PERO POSIBLE PARA DIOS

Con solo nuestras fuerzas nos será imposible negarnos y renunciar a las riquezas, el poder y la fama. Nuestra naturaleza está contaminada por el pecado que origina en nosotros vanidad, ambición haciéndonos egoístas. De ahí que Dios, nuestro Padre, que nos conoce y sabe de nuestras fuerzas, nos envía al Paráclito para que en Él podamos encontrar la fortaleza de sobreponernos y vencernos.

Pero, antes tenemos que abrirles las puertas de nuestro corazón con el bautismo. Somos libres – así nos ha creado Dios – y dependerá de nosotros abrir o cerrar la puerta de nuestro corazón a la venida del Espíritu Santo. Porque, sólo con la gracia de Dios podemos cambiar nuestra vida y mirar de otra manera. Es la única alteridad que podamos conseguir.

Llenos de su Gracia empezaremos a pensar, a actuar y a ver las cosas con otros ojos, con otros valores hasta el punto de encontrar la fortaleza de salir de nosotros mismos, vencer nuestra vanidad, ambición y egoísmo, y actuar como nunca hubiésemos imaginado.

sábado, 12 de octubre de 2024

EL PILAR DE NUESTRA FE

Una pregunta: ¿Dónde está el pilar o los pilares de nuestra fe? Podemos respondernos a nosotros mismos? Porque, el resultado de esa pregunta dará muchas respuestas a la manera de comportarnos, desarrollarnos y vivir nuestra fe.

Precisamente, hoy día del Pilar, es un día – valga la redundancia – muy preciso y oportuno para tratar de dar respuesta a esa pregunta. Quizás las rupturas, abandonos, decaimientos y alejamientos son debilidades más causadas porque acomodamos nuestros pilares a nuestros sentimientos, hábitos y egos que a apoyarnos en la oración – que nos pone en contacto con nuestro Padre Dios – y en hacer la Voluntad de Dios. Precisamente, de eso se trata, de hacer su Voluntad y no la nuestra.

Ejemplos no nos falta, pero sólo uno nos da la pauta de como podemos enfrentarnos a todos esos peligros y debilidades que amenazan con derribar el pilar de nuestra fe. Hablamos de María, la Madre de Dios. Ella nos enseña, en un mundo hostil y lleno de peligros, a sostenernos en la fe, a guardar la Palabra de Dios en nuestro corazón, y a ir dándole respuesta, desde nuestra apertura al Espíritu Santo, en cada momento de nuestra vida.

Ella se hace luz y camino, junto a su Hijo, para darnos las pautas que nos llevan a Él y enseñarnos como apoyarnos en esos pilares: oración, escucha y cumplimiento para hacer la Voluntad, no sólo rezarla en el Padrenuestro, de nuestro Padre Dios.

viernes, 11 de octubre de 2024

A PESAR DE LAS DIFAMACIONES

Sucede que el destruir es mucho más fácil que el construir. Todos lo hemos experimentado alguna vez en nuestras vidas. Cuando nos ponen un mote cuesta mucho quitárselo de encima. Cuando nos han señalado y calumniado, esa mancha sigue adherida y será difícil limpiarla. Las difamaciones nos acompañarán en nuestro camino.

Eso le ha sucedido a Jesús. Le han arrimado cargándole que actúa en nombre de Belzebú, y sólo puedes defenderte con amor, con misericordia y con el testimonio de tu vida que continúa adelante. La verdad irá emergiendo a medida que tu camino sigue adelante. Es precisamente lo que ha hecho Jesús, seguir adelante.

No se le discute la bondad de sus acciones, sino la raíz de donde vienen. No le acepta que todo ha sido propuesto por su Padre, y su actuar es Voluntad de su Padre, que le ha enviado a anunciar su Reino a los humildes y pecadores.

Y así sigue sucediendo hoy, XXI siglos después, en nuestros días. Muchos difaman con mentiras, ocultando la verdad, cometiendo injusticias y justificando sus actuaciones. En una palabra: no recogen y, por tanto, desparraman. Es la historia que no termina, se repite. Pero, la verdad sigue adelante y, tarde o temprano todo emergerá a la luz de la Verdad.

jueves, 10 de octubre de 2024

ORAR PARA QUE SE CUMPLA LA VOLUNTAD DE DIOS, NO LA NUESTRA

Mucho hemos hablado de la oración, y mucho queda todavía que hablar. Digamos que la oración es el caballo de batalla – por decirlo de alguna manera – de cada día. ¡Qué seríamos sin la oración! Imaginar que no tenemos a nadie que nos escuche, que nos consuele y que, encima, dé solución a todos nuestros problemas, sería algo caótico y trágico.

Sin embargo, es muy importante conocer y saber la esencia y finalidad de la oración. Quizás sea la oración de Jesús en el huerto de Getsemaní el punto de referencia que nos aclare más profundamente su finalidad y objetivo. Mirando su oración en ese momento, cuando se ve a las puertas de entregar su Vida a una muerte de cruz, sus palabras llenas de dolor y sufrimiento son: Padre, si es tu voluntad, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.

Nos preguntamos: ¿Rezamos nosotros así? Pedimos por nuestras necesidades, pero, ¿aceptamos la Voluntad de Dios? Porque, esa es la verdadera finalidad de la oración, pedir y asumir que se haga la Voluntad de Dios. En ese sentido, pidamos, busquemos y llamemos al Padre para que nos fortalezca, nos dé esa voluntad firme de sostenernos en Él y hacer su Voluntad, no la nuestra. Porque, su Voluntad es la Verdad, el Camino y la Vida.

miércoles, 9 de octubre de 2024

ABANDONADOS EN LOS BRAZOS DE DIOS

Posiblemente, más de una vez hemos concluido que no sabemos rezar. Ese, al menos, es mi caso. Y no sólo lo he pensado muchas veces, sino que al día de hoy, en este preciso momento estaba agarrado a ese pensamiento. Y la consecuencia es que muchas cosas que he pedido no se han producido: oraciones por enfermos, momentos delicados en mi vida…etc. Luego, el diablo se encarga de que desconfíes y vayas perdiendo tu confianza y fe en tu Padre Dios.

Sin embargo, Jesús, nuestro Señor e Hijo de Dios Padre, nos invita a perseverar, a tener fe y a confiar. Él es nuestro ejemplo, nuestro Camino, nuestra Verdad y nuestra Vida. Y su Madre, el mejor testimonio de como se debe vivir y creer. La Virgen, nuestra Madre, es ejemplo de como debemos actuar y vivir en la Palabra de su Hijo Jesús: Dios hecho Hombre.

Y la pregunta de hoy es: ¿Sabemos realmente rezar? Posiblemente, mi problema y el de muchos, sea que no entendemos la oración. Pedimos para nosotros, por nosotros y, también, por otros. Pedimos por nuestras necesidades y problemas, y, también, por las necesidades y problemas de otros. Pedimos por la paz, la libertad y la justicias de y entre los pueblos. Y también damos gracias por todos.

Pero, ¿quién es el que nos va a dar todo eso? ¿A quién se lo pedimos? ¿Y no decimos en el Padrenuestro, precisamente la oración que Jesús nos da como guía y manera de rezar, hágase tu Voluntad y no la nuestra? Pues, eso, que se haga la Voluntad de Dios, de manera que todo lo que nos ha sucedido sea posiblemente lo que nos convenga.

Porque. Dios, nuestro Padre, es el Creador de todo, y quien hace todo. Su Voluntad es muy diferente de la nuestra, hasta el punto de que nunca le entenderemos en este mundo. Quizás, sí en el otro, si esa es su Voluntad. De modo que recemos para que todos seamos sostenidos en las Manos del Señor según su Voluntad, y no en la nuestra, que es quien realmente sabe lo que nos conviene y debe hacerse.

Padre nuestro, hágase tu Voluntad en mi vida, y dame la fortaleza, la paz y la sabiduría de saber acogerla y aceptarla, como lo hizo tu Madre – Madre mía, también por tu Gracia – para llevarla humildemente, como Ella, a su plenitud.

martes, 8 de octubre de 2024

EL GOZO DE SABERTE EN LA PRESENCIA DEL SEÑOR

Es evidente que estar en la presencia del Señor tiene que ser algo impresionante, inenarrable y plenamente gozoso. Y, más evidente es todavía, sólo hablo por mí, de que yo no estoy en la presencia del Señor. Y lo digo porque tiene que notarse esa conciencia de saberse en la presencia del Señor, y yo, aunque estoy muy cerca de Él, incluso llego a tocarlo con mis manos y repartirlos a los demás, no siento o experimento esa presencia, a pesar de la que lo deseo con toda mis fuerzas.

Supongo que la experiencia de María, la hermana de Marta, experimentó esa presencia. Y supongo que eso fue lo que transmitió luego a su hermana. Estar con Jesús, eso sí lo creo y espero que Él me lo dé, es estar plenamente en el gozo y felicidad plena. Estar con Jesús debe ser la experiencia de las experiencias, lo más sublime y grandioso que podamos experimentar. Desde esta experiencia envidio a María, la hermana de Marta, al poder estar sentada a sus pies y oírle hablar. Eso debe ser lo más grande que podamos experimentar. Y así creo que lo experimentaron – valga la redundancia – todos los apóstoles y santos que nos han precedidos, y los que actualmente son nuestros contemporáneos.

Y, por un lado, siento tristeza por estar ya en los últimos años de mi vida. Pero, por otro, me llena de esperanza y de gozo el saber que Jesús, el Señor, me llama, me busca, está a mi lado, aunque yo no lo advierta. Y me dará su Amor Misericordioso, que me permitirá verlo y estar a su lado algún día. En esa esperanza camino aguardando su llegada y esperando tomar conciencia de su presencia. Al menos, y no es poco, sé que está a mi lado y trato de mantener mi corazón abierto a su Palabra y presencia.

lunes, 7 de octubre de 2024

UN CORAZÓN COMPASIVO Y MISERICORDIOSO

Misericordia quiero, y no sacrificios – Mt 9,13 – dice el Señor. Y, precisamente, de eso se trata. Ahora, es verdad y necesario que primero está nuestro encuentro y contacto con Dios, para luego tener la fortaleza y la compasión de ser misericordiosos.

La realidad es que nos cuesta ser compasivos. En realidad lo somos porque en nuestros corazones está plantada la semilla del amor misericordioso y compasivo. Recordemos que hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios. Por tanto, algo de Él tendremos, y lo característico de Dios es el Amor y la Misericordia. Dios, nuestro Padre, es infinitamente misericordioso y compasivo.

Sin embargo, nuestro corazón contiene también cizaña – malas hierbas – causadas por el pecado, y eso nos inclina al mal. Somos egoístas, vengativos, y ambiciosos. Y nos cuesta mucho dar y darnos. Siempre buscamos recompensas y recibir algo a cambio que recompense nuestro esfuerzo y el darnos. Y eso nos lleva a poner límites a nuestras acciones. Es evidente que necesitamos la oración, el contacto con el Señor, nuestro Dios, para, como Jesús, el Hijo de Dios, actuar como Él nos ha enseñado con su Vida y Palabra.

Nuestros corazones deben ser dados a la misericordia y compasión como la de aquel samaritano. Dispuestos a darnos gratuitamente por hacer el bien, por importarnos lo que otros sufren y por ayudar en lo posible al necesitado. Pero, ¡cuidado!, como dijo Pablo, cuidado con aquellos que astutamente buscan vivir de las apariencias y engaños (Tesalonicenses 3, 10-11).