miércoles, 17 de diciembre de 2014

UN HOMBRE, UNA FAMILIA Y UNOS ANTEPASADOS

(Mt 1,1-17)

Jesús no viene desencarnado humanamente. Se encarna en María y tiene su propia historia humana. Hijo de José, de la casa y familia de David, posee una gran descendencia salpicadas por pecados y manchas humanas que no esconde sino que aparecen en la larga lista de su genealogía.

Todo se expone a la luz y nada se esconde. Se registra el pecado de homicidio de David, como la idolatría de Salomón o la prostitución de Rahab. Y junto con ello hay momentos de gracia y de fidelidad a Dios, y sobre todo las figuras de José y María, «de la que nació Jesús, llamado Cristo» (Mt 1,16).

Podemos observar que no se trata de ocultar nada y todo se narra con naturalidad y sencillez. El nacimiento de Jesús ocurre de forma muy sencilla, sin privilegios ni exigencias. Como podía ocurrir, extrapolándolo a las circunstancia de aquella época, hoy en cualquier familia humilde y sencilla.

Jesús, el Hijo de Dios, hecho Hombre, no hace alarde de su Divinidad, sino que se abaja y despojado de todo poder, nace entre los hombres para revelarnos la grandeza y el Amor del Padre. Es hermoso esta actitud de Jesús, que se iguala a nosotros y nos demuestra su Amor para darnos la oportunidad, por nuestra condición de seres libres, de salvarnos.

No perdamos la oportunidad de cada día de escucharle, de seguirle y poner todo nuestro empeño y escucha en vivir su Palabra y realizar su Voluntad. Amén.

martes, 16 de diciembre de 2014

VALE MÁS TU CONCLUSIÓN FINAL QUE LA TOMADA EN EL MOMENTO

(Mt 21,28-32)

La capacidad de madurar, para decidir o elegir es muy importante. Y ella va unida a la de discernimiento. Discernir, es decir, reflexionar es fundamental, porque nuestras decisiones necesitan tiempo al igual que la fruta para llegar a la madurez. No, a veces, podemos dar una respuesta rápida si esa no ha sido reflexionada. O corremos el riesgo de equivocarnos con muchas probalidades si la tomamos a la ligera o muy rápidamente.

Eso parece que sucedió en la parábola que Jesús dirige hoy a los sumos sacerdotes. El primero de los hijos decidió rápido y se negó a obedecer al padre. Luego, reflexionada la respuesta, se arrepintió y cumplió la orden del padre. Todo lo contrario ocurrió con el segundo hijo, asintió a obedecer al padre, pero luego no hizo el menor caso y no cumplió la orden del padre.

A la luz de la razón observamos que es el primer hijo quien obedece y hace la voluntad del padre. Y así se afirma en este pasaje evangélico. Y Jesús concluye: «En verdad os digo que los publicanos y las rameras llegan antes que vosotros al Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros por camino de justicia, y no creísteis en él, mientras que los publicanos y las rameras creyeron en él. Y vosotros, ni viéndolo, os arrepentisteis después, para creer en él».

Sobran palabras, pues queda bien explicito que no cumple la voluntad del Padre sólo la palabra, si no va acompañada del hecho. Aprovechamos para pedir al Espíritu Santo que nuestras palabras hechas en verdad y justicia estén siempre apoyadas en los hechos de la vida. Amén.

lunes, 15 de diciembre de 2014

LA AUTORIDAD DE JESÚS

(Mt 21,23-27)

No les resultaban fácil callar a Jesús. No encontraban causas que justificaran sus razones para contradecir a Jesús ni para expulsarlo del templo. Jesús conoce sus intenciones y sabe de sus mentiras e hipocresías. Sabe de sus temores a Juan por la aceptación que tenía entre el pueblo, y conoce que de admitir que el Bautismos de Juan viene del cielo sería contradecirse ellos mismos.

¿Qué hacer entonces? No pueden con su soberbia de aceptar y admitir la Divinidad de Jesús y optan por mentir, por falsear y por, a pesar de quedar en ridículo, callar y aceptar que no saben. La verdad siempre gana, aunque aparentemente  sea la perdedora y la vencida. Al final se impone la verdad y la justicia.

Hoy no sólo nos reprenden y nos expulsan de los colegios (crucifijos, signos religiosos...), sino que hasta nos prohíben hablar de Jesús y, en oriente, muere un cristiano cada cinco minutos. La Iglesia es perseguida  e indiferente a las voces que gobiernan el mundo. El mundo occidental permanece pasivo ante la violencia que se vive en el oriental. No sólo ya en el terreno de la fe, sino en el de la injusticia y sometimiento de los hombres y mujeres, expresamente los cristianos.

Danos Señor la astucia, el valor y la sabiduría de encontrar las palabras precisas que descubran la verdad y defiendan la justicia ante la mentira y el egoísmo de los que las quieren matar.

domingo, 14 de diciembre de 2014

INVITADOS A SER HUMILDES, ARREPENTIRNOS Y A LA CONVERSIÓN

(Jn 1,6-8.19-28)

Prepararnos no es estar en forma, atentos a que algo suceda, a los ruidos y acontecimientos. Prepararnos, aunque contiene muchas de esas actitudes, es fundamentalmente dejar entrar la humildad en nuestro corazón, tener una actitud seria y comprometida de arrepentimiento y darle un giro a nuestra vida donde los valores del Reino de Jesús de Nazaret sean los valores prioritarios de nuestra vida.

Eso significa que el amor a los más pobres y necesitados será el centro de nuestras vidas. Y eso necesitará mucha humildad. Juan el Bautista nos invita a eso, nos propone caminos de penitencia y sacrificio para vencer nuestro egoísmo y nuestra predisposición a la comodidad, al individualismo, a la satisfacción personal y a ponernos como centro de nuestro universo.

Nos anuncia que entre nosotros está el Mesías, el Hijo de Dios Vivo, y nos invita a seguirle para que en Él seamos bautizados en el Espíritu Santo. Porque en el Espíritu seremos fortalecidos, auxiliados, acompañados y asistidos para, siendo humildes y arrepintiéndonos, podamos ir perfeccionándonos y convirtiéndonos. Juan el Bautista inicia el comienzo de la hora de salvación. 

Con el Señor entre nosotros, nuestra hora de salvación ha llegado. Es la hora de, siguiéndole, encontrar en Él el auxilio de salvación que nuestro Padre Dios nos había prometido. Amén.

sábado, 13 de diciembre de 2014

ESPERANDO AL QUE NO LLEGA

Mt 17, 10-13


La venida del Mesías prometido ha sido anunciada siempre por el profeta. El profeta proclama que el Reino de Dios está cerca, pero es rechazado y no tenido en cuenta.. Sucedió con Elías y con Juan Bautista. Y también con Jesús, el Hijo de Dios Vivo.

Parece que se espera al que nunca llega. Quizás a nosotros no está ocurriendo igual. Esperamos a un Mesías que al parecer no tenemos muy claro. Un Mesías que no parece corresponder a nuestras expectativas. porque nuestra vida no es coherente con sus ideas. Así lo transparenta el mundo en que vivimos.

Somos pocos, porque el mundo vive de espaldas a Dios. Se impone la cultura de la muerte, de género, de la pareja, de las separaciones y destrucción de la familia...etc. Construimos un mundo contrario a la Voluntad de Dios y según el arbitrio del hombre. Un mundo que celebra la Navidad sin niño que nazca, porque sólo lo representa en el portal, pero no lo deja entrar en su corazón. Realmente, ¿a quién esperamos?

Posiblemente han pasado y siguen pasando muchos otros profetas y a ninguno escuchamos ni advertimos su presencia. Quizás hayan muchos que nos están hablando y no les hacemos casos. Incluso nosotros mismos los tratamos de loco. El próximo lunes, 15 de diciembre, hay en Arrecife, un testimonio misionero, Fernando López, sacerdote Jesuita Misionero en la Amazonia de Brasil, que, quizás no nos diga que hagamos nosotros lo mismo, pero sí que cambiemos nuestros valores y miremos a los hombres que sufren y necesitan nuestra ayuda.

viernes, 12 de diciembre de 2014

AVISADA DEL ESTADO DE ISABEL, CORRIÓ A VISITARLA

Lc 1, 39-45


María no lo dudó ni un momento, salió disparada a casa de su prima Isabel, pues el ángel Gabriel  le había revelado el estada de Isabel. Esa prontitud, tanto de servicio como de compartir el gozo de ser elegida la Madre del Señor, revelan la fe y la confianza de María puestas en su Dios.

Sus últimas palabras descubren y manifiestan tanto su fe como su disponibilidad y entrega a la Voluntad de Dios: "Entonces dijo María: "Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios mi Salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava". Estas palabras marcan el inicio de nuestra salvación, porque por María, el Hijo de Dios se encarna y tomando la naturaleza humana se hace Hombre para pagar por nuestros pecados y redimirnos.

Por otro lado, Juan el Bautista, apenas oyó su madre Isabel el saludo de María, saltó de gozo anunciando, por primera vez,  la venida del Señor y el tiempo de salvación. Una prueba de la vida latente que ya se inicia, desde el vientre de las madres, en el momento de la concepción.

¿Corremos también nosotros a proclamar, cada día de nuestra vida, que el Señor ha nacido en nuestro corazón? Eso significaría que Navidad es cada día, porque Navidad es cantar glorias y alabanzas al Señor dándoles gracias por habernos elegidos como sus hijos y enviarnos a su Hijo predilecto para pagar por nuestros pecados.

Te damos gracias, Señor, por María, a la que nos has dado como Madre, porque en Ella, con su Sí se ha abierto la puerta de la salvación. Amén.

jueves, 11 de diciembre de 2014

¡PRECURSOR!, ¿TENGO YO QUE VER ALGO CON ESTO?

Mt 11, 11-15

Tres son los grandes Personajes del Adviento: El profeta Isaías, Juan el Bautista y María.  (Is 7,14b-15) 
Mirad: la Virgen está encinta y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel (que significa «Dios-con-nosotros»). Comerá requesón con miel, hasta que aprenda a rechazar el mal y a escoger el bien. Esta profecía hecha en el tiempo y muchos siglos ante del nacimiento de Jesús impresiona por su revelación y por su veracidad.

¿No es una prueba irrefutable el predecir el nacimiento del Señor con tanta exactitud? Y, en el momento preciso, seis meses antes de la Anunciación, María es puesta en conocimiento por el Ángel Gabriel del nacimiento de Juan el Bautista, quién ya desde el vientre de su madre Isabel anuncia la concepción del Hijo de Dios en el seno de María.

Juan viene con una misión, una misión concreta: Ser precursor del anuncio del nacimiento del Hijo de Dios. Una misión no mandada, sino propuesta. Lo mismo María, es invitada por Dios a ser la Madre de su Hijo. Ambos pudieron negarse y evitar pasar por esas cruces en sus vidas. Pero sabemos lo que ocurrió. Aceptaron la propuesta divina.

La pregunta flota en el ambiente. Y tú y yo, ¿aceptamos ser también precursores?