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domingo, 4 de diciembre de 2022

EL REINO DE DIOS ESTÁ ENTRE NOSOTROS

Ese es el significado real de la Navidad. Dios se encarna en naturaleza humana, toma cuerpo humano, se hace Niño y nace, por obra del Espíritu Santo, de María, la Virgen elegida por Dios, en Belén. Y así Dios habita entre nosotros. Su Reino, en la Persona del Hijo, nuestro Señor Jesús, se hace presente entre nosotros.

Y, transcurrida su infancia, Jesús ya adulto toma las riendas de su misión e impulsado por el Espíritu de su Padre camina hacia el Jordán donde, bautizado por Juan, iniciará por la acción del Espíritu Santo la misión que el Padre le ha encomendado: «Anunciar el Reino de Dios, el Amor Misericordioso de su Padre».

De este primer paso se encarga Juan, llamado el Bautista. Él es el precursor, el que abre el camino y el que anuncia su venida: «Convertirse porque está cerca el reino de los cielos». Este es el camino que anunció el profeta Isaías diciendo: «Voz del que… Mt 3, 1-12.

Y, ahora, nosotros estamos aquí, es nuestro tiempo y nos toca a nosotros escuchar y responder. Juan nos anuncia la llegada del Mesías y nos invita a creer y convertirnos. Creer en Jesús y en su Palabra. Una Palabra que responde a todos nuestros interrogantes de búsqueda de felicidad y eternidad. Una búsqueda que pasa por un bautismo con Espíritu Santo y fuego, que nos acompañará toda nuestra vida asistiéndonos y fortaleciéndonos para vencer el pecado y vivir en la Palabra del Señor.

Vivamos el Adviento con y en esa actitud. Una actitud de espera confiada, alegre y esperanzada en que el Señor nos trae la Felicidad y Vida Eterna.

domingo, 5 de diciembre de 2021

UN BAUTISMO DE CONVERSIÓN

 

Juan, personaje del Adviento, donde aparece, es importante protagonista y en él termina su misión. Juan el Bautista es el Precursor que irrumpe en el Adviento y llama a preparar el camino para que haya una actitud de arrepentimiento y conversión.

 El Evangelio lo describe así: (Lc 3,1-6): En el año quince del imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilato procurador de Judea, y Herodes tetrarca de Galilea; Filipo, su hermano, tetrarca de Iturea y de Traconítida, y Lisanias tetrarca de Abilene; en el pontificado de Anás y Caifás, fue dirigida la palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y se fue por toda la región del Jordán proclamando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, com…   

Observamos que se dan datos – reinado del emperador Tiberio; siendo Poncio Pilato gobernador de Judea; Herodes virrey de Galilea…etc., para que conste que este hecho de Juan sucede en un tiempo concreto de la historia. También podemos considerar que hoy mismo está sucediendo esto en nuestra vida e historia personal. La Palabra proclamada por Juan, hace unos dos mil años, nos invita a renovar nuestro compromiso bautismal y crece en conversión.

Y es bueno, a tal efecto, preguntarnos: ¿Cómo y qué hago cada día para que mi conversión permanente y perseverante vaya creciendo y dando frutos? Discernir a la Luz del Espíritu Santo, abriendo nuestro corazón a la Palabra de Dios, es la actitud paciente, perseverante y disponible con la que debemos caminar y este tiempo de Adviento.

jueves, 24 de junio de 2021

PRECURSOR

Lc 1,57-66.80

Conocido con el nombre de Precursor, Juan, también llamado el Bautista, fue llamado, desde el seno de su madre Isabel, a cumplir una misión precursora como anunciador de la vendida de Jesús, el Mesías prometido por Dios. Su venida, como su misión es un misterio. Un misterio que solo Dios conoce y entiende, pues, sus orígenes, imposible para los hombres, son posibles solo para Dios. Nacido de una mujer estéril y mayor, es llamado desde el vientre de su madre a preparar y anunciar el camino al Señor Jesús.

Y Juan lo cumple de forma perfecta y sin pestañear. Juan nos invita al arrepentimiento y a tener un previo bautizo de agua y conversión. Nos anuncia que pronto, ¡ya está entre nosotros, proclama!, nos bautizará con fuego y el Espíritu Santo. Un bautismo que nos renueva y nos hace hombres y mujeres nuevos. Un bautizo que es un volver a nacer del agua y del Espíritu de Dios.

Pero, la pregunta que nos interesa y debemos dar respuesta es la siguiente: ¿Somos nosotros también precursores como Juan de la venida de Jesús, el Señor y Mesías enviado, a este mundo? ¿Anunciamos la Buena Noticia con nuestra vida y nuestra palabra? ¿Son nuestros frutos - lo reflexionábamos ayer -  signos de testimonio de nuestra fe y seguimiento de Jesús, el Hijo de Dios? ¿Qué respondemos?

jueves, 11 de diciembre de 2014

¡PRECURSOR!, ¿TENGO YO QUE VER ALGO CON ESTO?

Mt 11, 11-15

Tres son los grandes Personajes del Adviento: El profeta Isaías, Juan el Bautista y María.  (Is 7,14b-15) 
Mirad: la Virgen está encinta y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel (que significa «Dios-con-nosotros»). Comerá requesón con miel, hasta que aprenda a rechazar el mal y a escoger el bien. Esta profecía hecha en el tiempo y muchos siglos ante del nacimiento de Jesús impresiona por su revelación y por su veracidad.

¿No es una prueba irrefutable el predecir el nacimiento del Señor con tanta exactitud? Y, en el momento preciso, seis meses antes de la Anunciación, María es puesta en conocimiento por el Ángel Gabriel del nacimiento de Juan el Bautista, quién ya desde el vientre de su madre Isabel anuncia la concepción del Hijo de Dios en el seno de María.

Juan viene con una misión, una misión concreta: Ser precursor del anuncio del nacimiento del Hijo de Dios. Una misión no mandada, sino propuesta. Lo mismo María, es invitada por Dios a ser la Madre de su Hijo. Ambos pudieron negarse y evitar pasar por esas cruces en sus vidas. Pero sabemos lo que ocurrió. Aceptaron la propuesta divina.

La pregunta flota en el ambiente. Y tú y yo, ¿aceptamos ser también precursores?