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sábado, 29 de agosto de 2026

VALENTÍA Y COHERENCIA

Mc 6, 17-29

La falta de coherencia está detrás de muchos atropellos e injusticias. A veces, bajo una apariencia respetable, se esconden imposiciones que limitan la libertad y silencian a quienes se atreven a decir la verdad.

Hay situaciones en las que el poder, el interés personal y la relajación de la conciencia terminan justificándolo todo. Y cuando alguien incomoda, denuncia una injusticia o pone al descubierto una mentira, no faltan quienes intentan acallar su voz.

—¿Qué opinión tienen ustedes de Juan el Bautista? —preguntó Manuel, con la intención de conocer lo que pensaban los tertulianos que lo escuchaban.

Pedro, siempre dispuesto a intervenir, levantó la mano y dijo:

—Creo que fue un hombre valiente, justo y santo. Un hombre coherente con lo que pensaba, decía y hacía. De esos hombres que dan su palabra y la mantienen, aunque las circunstancias cambien y aunque hacerlo les pueda costar caro.

Manuel, complacido por la respuesta de Pedro, añadió:

—Estoy totalmente de acuerdo. Y hoy necesitamos personas así: personas que sepan denunciar cuando sea necesario y que se hagan respetar, no por la fuerza, sino por la coherencia de su vida.

Abrió la Biblia y, señalando el Evangelio de Marcos, capítulo 6, versículos 17 al 29, comenzó a leer:

—En aquel tiempo, Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener a la mujer de su hermano.

Hizo una pausa y continuó:

—Herodías aborrecía a Juan y quería matarlo, pero no podía, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. Al escucharlo quedaba muy perplejo, aunque lo oía con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes...

Al terminar la lectura del Evangelio, Manuel cerró la Biblia y añadió:

—Juan el Bautista fue una voz incómoda. No buscaba el aplauso ni pretendía conservar su posición. Su misión era anunciar la verdad y preparar el camino del Señor.

Guardó unos instantes de silencio y prosiguió:

—Su voz sigue resonando cuando nos llama a despertar de nuestras tinieblas y de nuestra comodidad. Cuando nos invita a descubrir quién es realmente Jesucristo: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo».

Mirando a los presentes, agregó:

—La predicación de Juan golpea seriamente la conciencia de Herodes. Aunque no logra cambiar definitivamente su vida, sus palabras le obligan a pensar, a cuestionarse lo que está haciendo y a enfrentarse, aunque sea por un momento, con la verdad.

Y eso es lo que puede hacer también la Palabra de Dios con nosotros: sacarnos de nuestras tinieblas, hacernos pensar en el sentido de nuestra vida y descubrir la riqueza insondable de Jesucristo, Camino, Verdad y Vida; fuente de amor y proyecto de amistad.

Por eso resulta paradójico que quien parece más débil sea, en realidad, quien posee una fuerza que el poder no puede dominar. Juan está encadenado, mientras Herodes ocupa el trono; Juan pierde la vida, mientras sus enemigos parecen triunfar. Sin embargo, es la voz de Juan la que permanece.

El poder pudo degollarlo, pero no pudo silenciar la verdad que anunciaba.

sábado, 2 de agosto de 2025

HERODES Y HERODÍAS

Mt 14, 1-12

Nuestra opinión sobre alguien muchas veces depende de cuánto lo conocemos. Y lo que más contagia e inspira a seguir no son tanto sus palabras, como la coherencia de su vida. El testimonio es lo que arrastra.

Sentado en su mesa favorita de la terraza, Manuel saboreaba su aromático café. Eran momentos, para él, casi mágicos: instantes de reflexión, donde su pensamiento transitaba caminos de búsqueda y trataba de dar respuesta a los acontecimientos que afectan, de una u otra manera, a la vida.

Pedro, estaba pensando en las decisiones que toman muchos poderosos. Aun sabiendo que perjudican a mucha gente de su entorno, pueblo o familia, las mantienen solo para que prevalezcan sus propios intereses. —¿Te parece justo actuar así?
—¡Por supuesto que no! Eso es una injusticia. Y todos, incluso los más sencillos e ignorantes, se dan cuenta. ¿No has oído decir alguna vez: “Esa persona es mala”? Es la opinión que se forma la gente cuando ve a alguien actuar de manera injusta.
—Según lo que dices, ¿qué opinión te merece el tetrarca Herodes? Me refiero a aquel que mandó decapitar a Juan el Bautista.
—Sí, claro, lo conozco por la historia. Está recogido en el Evangelio de Mateo, capítulo 14, versículos del 1 al 12. Es un ejemplo claro de lo que estamos hablando. Herodes, un poderoso, decide ejecutar a Juan, no por justicia, sino arrastrado por sus deseos, por un juramento imprudente, por quedar bien ante sus invitados… y, sobre todo, por la presión de Herodías, que no soportaba que Juan le denunciara su pecado. La vida de un justo, desechada por la envidia y el miedo.
—Coincido contigo. Es lo que suele pasar cuando el poder se vuelve egoísta y ciego. Cuando se quiere sobresalir a cualquier precio, se pisa al otro, se callan las voces que incomodan, se eliminan las verdades que duelen… Incluso aunque esas voces sean como la de Juan el Bautista.

La lección estaba dada. Son muchos los poderosos —también hoy— que, movidos por sus propios temores, buscan quitar de en medio todo lo que estorba sus intereses. Sin embargo, no logran acabar con ellos del todo. Porque esas voces, por frágiles que parezcan, son fuerzas del Reino. Y, como semillas silenciosas, siguen acercando el futuro de Dios en la historia.

Por muchos violentos Herodes y envidiosas Herodías que haya, la voz de la verdad nunca será silenciada del todo. El Reino avanza. Siempre.

domingo, 17 de diciembre de 2023

ESTAMOS DE ENHORABUENA, VIENE EL SEÑOR!

Esta es la gran Noticia, la Buena Noticia, ¡viene el Señor ha redimirnos de la esclavitud del pecado y a darnos vida eterna en plenitud de gozo y alegría. Una alegría y gozo que se esconde en el corazón que cree firmemente en el Señor. Una alegría que nace de sabernos salvados y resucitados en el Señor. Una alegría descubierta en la experiencia de cada día al constatar que la Palabra del Señor se hace vida y obra en los que creen en Él.

Y todo es proclamado por Juan el Bautista, que nos bautiza con agua pero nos anuncia que tras él vendrá Aquel que bautizará con Espíritu y fuego. Él es el precursor que prepara y allana el camino, y tras él llega el Mesías, el Salvador, que nos bautiza con el Espíritu Santo para que nuestro camino esté fortalecido y asistido con la Verdad y la Fuerza del Espíritu de Dios.

Estamos gozoso y alegres porque nos sabemos salvados y queridos por un Padre, del que Jesús nos habla, y que nos quiere con la locura de entregar a su Hijo para darnos a nosotros vida eterna en plenitud de gozo y alegría. Ya no es una tragedia la hora de la muerte, sino un gozo y alegría de sabernos convocados y llamados por nuestro Padre para vivir eternamente felices. Bienaventurados aquellos que esperan en el Señor la salvación. Su alegría está contendida pero presente en sus corazones.

jueves, 14 de diciembre de 2023

CONVERSIÓN: INMERSIÓN RADICAL EN LA PERSONA DE JESÚS

La importancia del Bautismo viene dada por lo que realmente significa: Inmersión en la Persona de Jesús. El Bautismo, nuestro bautismo es la invitación – porque es una decisión tomada desde la libertad - a iniciar nuestra vida fijada en la Persona de Jesús. Es una invitación a dejarnos empapar por la Vida de la Gracia y sumergirnos plenamente en vivir esa Palabra que Jesús nos manifiesta con su Vida y Obras, dándonos y mostrándonos el Camino, la Verdad y la Vida.

Un camino, verdad y vida que no podremos seguir sin la asistencia del Espíritu Santo que, precisamente, recibimos en el instante de nuestro bautismo. Ni que decir tiene la gran importancia de ser bautizados para, por obra del Espíritu Santo, iniciar esa conversión injertados en Xto. Jesús.

Juan el Bautista marca ese momento del paso de lo viejo a lo nuevo: el salto del Antiguo, Profetas y Ley, al Nuevo, venida de Jesús, el Mesías, para anunciarnos la Buena Noticia de Salvación: Dios Padre ha enviado a su Hijo para rescatarnos de la esclavitud del pecado y liberarnos para recuperar nuestra dignidad de hijo de Dios y gozar de su presencia en su Reino.

Con el bautismo proclamado por Juan iniciamos ese camino de conversión para ser, arrepentidos de todos nuestros pecados, bautizados por Jesús con el Espíritu y fuego de Espíritu Santo.

domingo, 15 de enero de 2023

ESTE ES EL CORDERO DE DIOS

Juna, no solo lo ve sino que lo entiende y descubre. Sabe que sobre quien se pose el Espíritu del cielo en forma de paloma es el elegido, el enviado, el Mesías esperado. Y lo pregona, lo dice y se sitúa donde ha estado siempre como mediador de aquel a quien prepara el camino.

Él sabe que no bautiza sino pone en camino de bautismo con el agua del Jordán, pero, sabe también, que tras él viene uno que ha existido antes que él y siempre y que bautizará con Espíritu Santo. Mientras Juan propone conversión y fe, Jesús no solo la acepta y acoge sino que perdona, en la medida de nuestra fe y arrepentimiento, todos nuestros pecados.

Por el bautismo recuperamos nuestra dignidad de hijos de Dios perdida por el pecado. En y por el bautismo quedamos limpios y liberados de la esclavitud del pecado. Es el comienzo del camino que Juan el bautista nos ha preparado y nos ha invitado a tomar para encontrarnos con el Señor. Ese Señor que él ha anunciado y para el que ha preparado su venida. Él no es el esperado ni el que bautiza ni perdona. Simplemente es un mediador que, por la Gracia de Dios, ha sido el elegido para anunciar que el Reino de Dios está entre nosotros.

Y hoy, ese anuncio, sigue vigente y actual. Quizás te toque a ti y a mí anunciarlo bien sea de palabra o con tu vida, pero, eso sí, anunciarlo de alguna manera porque no hay otra cosa mejor que desear la salvación eterna. Y esa salvación empieza por conocer al Señor y pasar por su bautismo.

viernes, 16 de diciembre de 2022

JESÚS, EL HIJO DE DIOS. SUS OBRAS LO CERTIFICAN


Juan el bautista da testimonio de Jesús. Su vida está dedicada a allanar y preparar el camino para el Señor. Cuando empieza Jesús su predicación encuentra ya un camino sembrado y preparado para recoger fruto. Sin embargo, Jesús es el Mesías, su testimonio es más grande que el de Juan y no necesita ni depende de nadie.

Es el Hijo de Dios y sus obras dan testimonio de sus Palabras y de su Verdad. No necesitamos nada para convencernos. Simplemente ver y darnos cuenta de que en Jesús está la Verdad, la Libertad y la plena Felicidad Eterna. Él es el Camino, la Verdad y la Vida, y no hay ningún otro por donde podemos llegar a encontrar esa felicidad y gozo eterno que buscamos. Jesús es la respuesta a todos nuestros interrogantes.

Por eso, de acuerdo con la Iglesia y como miembros de esta, esforcémonos en prepararnos a recibir al Señor. Un Señor Dios que nos interpela y nos acompaña en el camino de nuestra vida. Un Señor que nace cada nuevo día que despertamos e iniciamos una nueva andadura. Un Señor Niño que entra en nuestros corazones, con nuestro permiso, pues respeta nuestra libertad, para llenarnos de amor y misericordia. Un Señor Dios que nos quiere y tomando naturaleza humana se hizo hombre como nosotros, menos en el pecado, para enseñarnos el camino hacia la Casa de su Padre.

domingo, 11 de diciembre de 2022

UNA VIDA EN EL CAMINO LLENA DE ALEGRÍAS PERO TAMBIÉN DE DUDAS.

Nuestra vida estará llena de instantes alegres, pero también de otros de dudas y oscuridades. Son las cruces a las que tendremos que abrazar en cada momento, porque en ellas está la respuesta de nuestra fe. Creemos en nuestro Señor a pesar de que en muchos instantes de nuestra vida nos parezca que no está o que se ha escondido.

Pero ¿no nos damos cuenta? La prueba de tu fe se descubre en los momentos de dudas. Son esos momentos donde la oscuridad te invita a no creer y todo se te viene abajo. Es entonces cuando tú fe se afirma, se manifiesta y se testimonia. Es la hora de la verdad, de la confianza, de la perseverancia y de demostrarle al Señor que pones tu confianza y tu vida en sus manos. Es la hora de dejar claro que arriesga tu vida por el Señor.

Así lo hicieron todos los apóstoles y discípulos que siguieron al Señor. La mayoría entregó su vida al martirio por sostenerse en la fe al Señor. Y, quizás el primero tras la salida publica de Jesús a proclamar la Buena Noticia fue Juan el Bautista. Ese hombre que preparó el camino al Señor. Ese hombre que anunció su llegada y su aparición entre nosotros con ese nuevo Bautismo de Espíritu Santo y fuego.

Juan es el Profeta que nos pone en el camino de Jesús, el Mesías anunciado y prometido al pueblo de Israel. El Mesías anunciado a María y el Mesías para el que nos preparamos y esperamos abrirle nuestro corazón cada día. Precisamente, celebramos en estos próximos días su venida. Una venida que actualizamos cada día cuando le descubrimos en los pobres y necesitados. Porque, con Jesús todo cobra sentido e incluso la enfermedad y el dolor se tornan esperanza y alegría. ¡Él ha vencido a la muerte!

domingo, 4 de diciembre de 2022

EL REINO DE DIOS ESTÁ ENTRE NOSOTROS

Ese es el significado real de la Navidad. Dios se encarna en naturaleza humana, toma cuerpo humano, se hace Niño y nace, por obra del Espíritu Santo, de María, la Virgen elegida por Dios, en Belén. Y así Dios habita entre nosotros. Su Reino, en la Persona del Hijo, nuestro Señor Jesús, se hace presente entre nosotros.

Y, transcurrida su infancia, Jesús ya adulto toma las riendas de su misión e impulsado por el Espíritu de su Padre camina hacia el Jordán donde, bautizado por Juan, iniciará por la acción del Espíritu Santo la misión que el Padre le ha encomendado: «Anunciar el Reino de Dios, el Amor Misericordioso de su Padre».

De este primer paso se encarga Juan, llamado el Bautista. Él es el precursor, el que abre el camino y el que anuncia su venida: «Convertirse porque está cerca el reino de los cielos». Este es el camino que anunció el profeta Isaías diciendo: «Voz del que… Mt 3, 1-12.

Y, ahora, nosotros estamos aquí, es nuestro tiempo y nos toca a nosotros escuchar y responder. Juan nos anuncia la llegada del Mesías y nos invita a creer y convertirnos. Creer en Jesús y en su Palabra. Una Palabra que responde a todos nuestros interrogantes de búsqueda de felicidad y eternidad. Una búsqueda que pasa por un bautismo con Espíritu Santo y fuego, que nos acompañará toda nuestra vida asistiéndonos y fortaleciéndonos para vencer el pecado y vivir en la Palabra del Señor.

Vivamos el Adviento con y en esa actitud. Una actitud de espera confiada, alegre y esperanzada en que el Señor nos trae la Felicidad y Vida Eterna.

lunes, 29 de agosto de 2022

UN ESTILO DE VIDA

Juan imitó a Jesús desde que le reconoció y saltó de gozo, ante su presencia, en el vientre de su madre Isabel cuando su prima, María, Madre de Dios, le visito en su estado de gestación. Juan, precursor, no solo preparó el camino a Jesús sino que vivió su estilo de Vida. Y lo hizo de tal manera que fue ejecutado por defender la verdad y ser fiel a la Palabra de Dios, hasta el punto de que el mismo Herodes, que mandó a matarlo, creía que Jesús era Juan resucitado.

Ese es el ejemplo que Juan, el bautista, nos deja: «Decir la Verdad y defenderla hasta el extremo de dar la vida si es menester». Y ese es el camino que debemos, todo cristiano, tomar. Posiblemente, cada uno según su capacidad y fortaleza. Porque, todos no somos Juan el bautista, ni todos tendremos la misma misión. Pero, sí, todos tenemos el deber de vivir en la Verdad y defender y proclamar la Palabra de Dios.

Y desde ahí tendremos que plantearnos nuestra vida. ¿Estoy yo siendo luz y verdad para los que me ven a diario y se relacionan conmigo? ¿Y llevo esa Palabra y esa Verdad como testimonio de mi vida ante los que me ven? Creo que ese es el ejemplo, entre otros, que podemos concluir de esta humilde reflexión. Vivir en el esfuerzo de preparar el camino a todos aquellos a los que puedo dar testimonio con mi vida.

 

—Supongo —dijo Pedro— Juan es un buen ejemplo para, tratando de imitarle, llegar también a vivir ese estilo de vida que nos ha transmitido Jesús con su Palabra y Obras. —¿No te parece, Manuel?

—Sí, estoy totalmente de acuerdo. La vida es un camino y Juan, de alguna manera, nos lo prepara también a nosotros.

Así es, la vida de Juan es un testimonio de entrega, de abajamiento, de humildad hasta el extremo de entregar su vida por servir al Señor, al Mesías que Él anunció con su palabra.

jueves, 23 de junio de 2022

JUAN, EL PRECURSOR

Será difícil tratar de entender y comprender la figura de Juan, llamado el Bautista, desde nuestra mentalidad y naturaleza humana. Una figura enigmática que supera nuestra capacidad intelectual para comprenderla. Elegido por Dios desde su concepción en el vientre de su madre Isabel, anciana ya entrada en años y, en consecuencia estéril, Juan nace con una misión concreta, ser voz y anuncio del Mesía prometido.

Y, su vida se desarrolla en torno a esa misión que, dicho sea de paso, cumple perfectamente. Anuncia, proclama y prepara el camino del Mesías que ha de venir, hasta el punto de que, Jesús, el Mesías, dice de él: No ha nacido de mujer uno más grande que Juan. Y eso explica lo que tratamos de decir. Pero, la referencia para la que nos alumbra la vida de Juan el Bautista nos sirve para reflexionar sobre nuestra misión concreta de ser también luz, voz y anuncio, con nuestra vida, desde el lugar y la situación en la que Dios nos ha colocado.

Un mensaje de Amor Misericordioso que, como Juan, debemos sostener siempre en y con la verdad, a pesar de que, tal hizo Juan en su tiempo, tengamos nosotros que también proclamar, anunciar y dar voz aunque vayamos contra corriente. Lo hacen ya muchos cristianos perseguidos en muchos lugares de este mundo, sufriendo persecución y muerte, y, al amparo de la figura de Juan el Bautista, también nosotros, pidiendo su intercesión, debemos asistidos por el Espíritu de la Vedad, dar testimonio de nuestra fe y proclamar la Buena Noticia.

domingo, 9 de enero de 2022

EL QUE VIENE - DICE JUAN EL BAUTISTA - ES MÁS FUERTE QUE YO

Lc 3,15-16.21-22

Juan despeja toda duda. Si muchos dudaban y pensaban que Juan era el Mesías prometido que se esperaba, su confesión nos saca de la duda y no deja ningún atisbo de duda: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, y no soy digno de desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego».

De esta manera, Juan, anunciaba que el reino de Dios estaba cerca e invitaba a un bautismo de conversión. Y sucedió que, cuando todo el pueblo era bautizado, también Jesús pasó por el bautismo y fue presentado por el Padre a toda la humanidad: Se abrió el cielo, y bajó sobre Él el Espíritu Santo en forma corporal, como una paloma; y vino una voz del cielo: «Tú eres mi hijo; el Amado, en ti me he complacido».

Y aquí, a mi modo de ver, Jesús es presentado al mundo, al que ha de anunciar la Buena Noticia de Salvación eterna en plenitud de gozo y felicidad. Porque, ¿qué busca la humanidad, es decir, todos los hombres y mujeres? Sin lugar a duda la felicidad eterna. Y eso, precisamente, es lo que Jesús nos anuncia y propone. ¡Claro!, se hace necesario creer en su Palabra y seguir sus mandatos. Mandatos que se centran únicamente en el amor. Amar y amar como Él nos ama, extendiendo ese amor también a todos los hombres. Porque, sin amor no habrá justicia y misericordia.

Observamos en el Bautismo de Jesús que, Jesús no viene por su cuenta, sino que es presentado por su Padre: «Tú eres mi hijo; el Amado, en ti me he complacido». Y, al mismo tiempo, Juan el Bautista lo señala como el que había de venir. El Espíritu Santo vino sobre Jesús. El mismo Espíritu que ha venido sobre ti y sobre mí. Se despojó a sí mismo – Flp 2, 7-8 – tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz… Y necesitó del Espíritu Santo para, fortalecido en Él, cumplir la misión que el Padre le había confiado.

Sí, también cada uno de nosotros – bautizados – hemos recibido el Espíritu Santo. El mismo que recibió Jesús y, abiertos a su acción podemos realizar la misión que el Padre nos haya designado. Para eso hemos recibido los talentos que tenemos y que, por la acción del Espíritu, podemos descubrir y poner en función y provecho de los demás. Será cuestión de meditarlo, reflexionarlo y, a través del Espíritu Santo, llevarlos a la vida.

lunes, 3 de enero de 2022

JESÚS, SEÑALADO POR JUAN

 

Juan señala a Jesús como el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo. En el Evangelio de hoy lo dice claramente: (Jn 1,29-34): Al día siguiente Juan ve a Jesús venir hacia él y dice: «He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Éste es por quien yo dije: ‘Detrás de mí viene un hombre, que se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo’. Y yo no le conocía, pero he venido a bautizar en agua para que él sea manifestado a Israel».

Juan habla muy claro hasta el punto que lo que dice queda meridianamente tan claro que no hay ningún punto necesitado de aclaración. Juan no se equivoca. Sabe que Jesús es el Mesías esperado que él tanto ha anunciado invitándonos a prepararnos a su venida con un bautismo – de agua – y de conversión. Y Jesús, tras su vida, lo confirma al entregar su Vida – según la Voluntad del Padre – Is 53, 7 Fue oprimido y afligido, pero no abrió su boca; como cordero que es llevado al matadero, y como oveja que ante sus trasquiladores permanece muda, no abrió El su boca.

Entrega su Vida libre y voluntariamente desde la Voluntad de su Padre para el perdón de tus pecados y los míos. Sin lugar a duda, ese es el fundamento de nuestra fe, la muerte y Resurrección de Jesús. Una Resurrección que te ofrece a ti, y también a todos, desde la libertad para que la aceptes, la tomes y la acojas. Una Resurrección para compartir con Él la Vida Eterna en plenitud de gozo y felicidad. Simplemente, lo único que te pide es que te fíes de su Palabra y creas en Él. Lo demás correrá de su cuenta porque su Misericordia es Infinita.

jueves, 23 de diciembre de 2021

SU NOMBRE ES JUAN

 

Hay acontecimientos donde se ve claramente la mano de Dios. Ayer veíamos el canto de la Virgen – Magnificat – como respuesta al saludo de su prima Isabel en el momento de ir y visitarla en su casa. Y, hoy, contemplamos a ese niño que saltó de gozo en el vientre de su madre – Isabel -  al sentir la presencia, también en el vientre de su Madre – la Virgen María – del Mesías que Dios había prometido, Jesús.

La vida de Juan, como se va a llamar ese niño en el vientre de Isabel, está alumbrada por Dios desde que nace en el vientre de su madre Isabel. Juan da muestra de su misión – para lo que realmente había nacido – cuando experimenta la presencia del Mesías cerca de él. Es, precisamente él quien va a proclamar su cercanía y a preparar su camino proclamando un bautismo de conversión.

Su nombre es Juan, a pesar de que, por costumbre y tradición, los parientes y amigos consideraban que Zacarías, como su padre, sería llamado. Y se extrañan de que su madre Isabel no piense así al afirmar: «No; se ha de llamar Juan». Le decían: «No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre». Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Y todos quedaron admirados. Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios.

¿También hemos de preguntarnos si Dios ha reservado un plan para cada uno de nosotros? ¿Y si nos empeñamos en descubrirlo tratando de escuchar su Palabra y estando atento a la escucha? ¿Y, sobre todo, si le abrimos nuestro corazón – al Espíritu Santo -  para que se aloje, tome posada y nos acompañe dirigiendo nuestra vida según la Voluntad de Dios? Precisamente, esa debe ser nuestra tarea, ¿qué quiere Dios de mí? ¿Y yo me ofrezco? No cabe ninguna duda que su canto es también una prueba y evidencia de la presencia del Espíritu Santo.