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domingo, 11 de diciembre de 2022

UNA VIDA EN EL CAMINO LLENA DE ALEGRÍAS PERO TAMBIÉN DE DUDAS.

Nuestra vida estará llena de instantes alegres, pero también de otros de dudas y oscuridades. Son las cruces a las que tendremos que abrazar en cada momento, porque en ellas está la respuesta de nuestra fe. Creemos en nuestro Señor a pesar de que en muchos instantes de nuestra vida nos parezca que no está o que se ha escondido.

Pero ¿no nos damos cuenta? La prueba de tu fe se descubre en los momentos de dudas. Son esos momentos donde la oscuridad te invita a no creer y todo se te viene abajo. Es entonces cuando tú fe se afirma, se manifiesta y se testimonia. Es la hora de la verdad, de la confianza, de la perseverancia y de demostrarle al Señor que pones tu confianza y tu vida en sus manos. Es la hora de dejar claro que arriesga tu vida por el Señor.

Así lo hicieron todos los apóstoles y discípulos que siguieron al Señor. La mayoría entregó su vida al martirio por sostenerse en la fe al Señor. Y, quizás el primero tras la salida publica de Jesús a proclamar la Buena Noticia fue Juan el Bautista. Ese hombre que preparó el camino al Señor. Ese hombre que anunció su llegada y su aparición entre nosotros con ese nuevo Bautismo de Espíritu Santo y fuego.

Juan es el Profeta que nos pone en el camino de Jesús, el Mesías anunciado y prometido al pueblo de Israel. El Mesías anunciado a María y el Mesías para el que nos preparamos y esperamos abrirle nuestro corazón cada día. Precisamente, celebramos en estos próximos días su venida. Una venida que actualizamos cada día cuando le descubrimos en los pobres y necesitados. Porque, con Jesús todo cobra sentido e incluso la enfermedad y el dolor se tornan esperanza y alegría. ¡Él ha vencido a la muerte!

martes, 16 de agosto de 2022

APRENDER A SER POBRE

Mt 19,23-30

No es nada fácil ser pobre y, aprender a serlo, resulta también duro y difícil. Cuesta abajarse, ser humilde y desprendido de las cosas materiales de este mundo. Es, precisamente, lo que significa ser pobre de espíritu. Estar disponible, libre de toda atadura humana para brindarse al servicio, por amor, a todo el que realmente lo necesite. Porque, dicho sea de paso, hay muchos aprovechados – ya lo dijo Pablo – 2Ts 3, 7-12 – refiriéndose a esos que buscan aprovecharse de la caridad de otros.

Estamos necesitados de fe, esperanza y perseverancia. Jesús nos lo dice con frecuencia, ser perseverante e insistentes. Porque, no se trata solo de dinero, sino de despojo y de espíritu. Un espíritu pobre que exige desprendimientos, renuncias, y sacrificios, y eso verdaderamente cuesta, es duro y duele mucho. Nuestra naturaleza está muy apegada y sometida a las cosas materiales. Despojarte, pues, de tus apetencias, comodidades, gustos y situaciones de placer es un lucha constante que, a pesar de su dureza debes sostener cada día de tu vida.

Ser pobre aconseja estar con los pobres, pues, del contacto con ellos se aprende a las privaciones y sacrificios. No es cuestión de renunciar por que sí, como si de un maniqueísmo se tratara, se trata de renunciar por y para alivio de otros, acompañamiento y, sobre todo, por amor. Se trata de una lucha constante, diaria y perseverante que, a pesar de su dureza, debes sostener en cada instante de tu vida.

Es evidente que solo cuando llega la necesidad, enfermedad o el dolor se aprende a resistir, a encajar y aceptar la situación fortaleciéndose el espíritu en y desde la Voluntad y el Amor del Padre. Esa relación de Amor y Confianza fue la que acompañó a Jesús en el camino de su Pasión.

Apetece terminar con una oración: Infunde, Señor, el deseo, las ganas y la fortaleza de convertir nuestros corazones de hombres en corazones de niños, necesitados de tu Amor Misericordioso. Amén.

miércoles, 9 de septiembre de 2020

LOS PREFERIDOS SON LOS POBRES

FELICES LOS POBRES ...Lucas 6,20-26. | Dibujos fano, Mensajes para niños,  Bienaventuranzas
Lc 6,20-26
Ha quedado muy claro que Jesús, el Hijo de Dios, ha venido a salvar a todos los hombres sin excepción. Sin embargo, hay una condición significativa, los pobres. Es decir, la pobreza es la condición irrenunciable de todos aquellos que quieren ser acogidos a la salvación que trae Jesús, el Mesías prometido y enviado por el Padre. Estos, los pobres son, pues, los preferidos por Jesús.

Entendemos por pobres aquellos que materialmente están, por las causas que sean, desposeídos de lo necesario para vivir dignamente. Y, por tanto, sufren. Supongo que, muchos son los que desperdician lo recibido y, despilfarrándolo, quedan sumidos en la pobreza. Son pobres por sus pecados y derroches, y, quizás, también por sus egoísmos. De cualquier forma, no nos toca a nosotros juzgar, sino todo lo contrario, amar como nos ama nuestro Padre Dios que nos enseña, en parábolas como la del Padre amoroso - Lc 15, 11-24 - a tener una actitud amorosa y misericordiosa con los demás.

Una cosa nos debe quedar muy clara. Se trata de que son verdaderamente los pobres los preferidos de Jesús, y, a ellos, ha venido a salvar preferiblemente. La cuestión, por tanto, es la siguiente: ¿Soy yo pobre? ¿O soy rico,  de los que me río, o me encuentro saciado? Porque, de estar en un lado o en otro dependerá también ser de los preferidos de Jesús. Por tanto, hagamos una verdadera y profunda reflexión que nos ayude a convertir nuestro corazón suficiente, rico e indiferente en un corazón pobre, necesitado y abierto a la acción del Espíritu Santo.

sábado, 21 de septiembre de 2019

RECONOCERME ENFERMO ES PEDIR LA ASISTENCIA DEL MÉDICO

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Mt 9,9-13
Hasta que no te reconozcas enfermo no tendrás ninguna intención de buscar al médico. Eso manifiesta que sólo los enfermos necesitan y buscan médicos. Y Jesús, sabiendo que sólo los que se reconocen pecadores necesitan de médico, proclama que ha venido a curar y salvar a los enfermos.

Nuestra naturaleza humana se resiste a relacionarse con los pecadores. Nos mueve el separarnos y distinguirnos y no queremos juntarnos con los marginados, los pobres y los pecadores. De modo que, cuando vemos a Jesús comer con publicanos y pecadores le criticamos. «No necesitan médico los que están fuertes sino los que están mal. Id, pues, a aprender qué significa aquello de: Misericordia quiero, que no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores».

Es eso lo que los fariseo le echan en cara a Jesús. No les parece bien que quien se proclama el Mesías e Hijo de Dios se siente a la mesa con publicanos y pecadores. No lo entienden ni les cabe en sus cabezas. Esos, publicanos y pecadores, son indeseables y malditos y no considerados hijos de Dios. Esa era la mentalidad de aquella gente y, por lo tanto, no comulgaban ni entendía lo que hacía Jesús.

Pero, eso fue lo que sucedió y de ello no podemos estar pendiente. La cuestión ahora es, ¿y tú qué piensas al respecto? Posiblemente dirás que estás de acuerdo con Jesús, pero, ¿eres coherente con con lo que dices y piensas? Porque, bien lo sabes, una cosa es decirlo y otra muy diferente vivirlo. Por un lado va la palabra, pero, por otro lado va la vida. Es decir, también tú, a pesar de confesar estar de acuerdo, los esquivas y no los quieres a tu lado.

No es fácil ser coherente con tu palabra y eso puede convertirse en una buena ocasión para crecer y avanzar en tu coherencia. Cuando tu corazón es sincero empiezas a darte cuenta y a reconocerte pobre, pequeño y con necesidad de humildad. Experimentas que es el Señor quien se sienta también contigo a tu mesa y junto con los que compartes, preferiblemente con los pobres y pecadores. Porque son ellos los verdaderamente necesitados de salvación.

domingo, 3 de febrero de 2019

NADIE ES PROFETA EN SU TIERRA

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Lc 4,21-30
Es difícil ser reconocido en tu tierra, sobre todo por los más cerca de ti y los que te conocen. No sé decir la causa de que esto suceda, pero la realidad es que sucede. Posiblemente es que les cueste reconocer las cualidades de quien ellos conocen sus orígenes y eso no les deje ver lo bueno y valioso de su actuación. El caso es que a Jesús le sucedió y eso y les dijo: «Seguramente me vais a decir el refrán: ‘Médico, cúrate a ti mismo’. Todo lo que hemos oído que ha sucedido en Cafarnaúm, hazlo también aquí en tu patria». Y añadió: «En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria.

Todos esperan un Mesías poderoso, espectacular, héroe de cosas grandes, notables, que desprendan alabanzas, elogios y admiración. Y ocurre todo lo contrario. Jesús se presenta de forma muy humilde, en silencio y sólo pone las palabras precisas que nos muevan a la fe y a la obediencia de la Palabra de Dios. Quieren que haga en Nazaret todo lo que han oído que ha realizado en Cafarnaúm, porque muchos, que lo conocen desde niño, dudan de que Él sea el Mesías.

Igual nos pasa ahora. Queremos demostraciones, signos y pruebas que nos despejen nuestras dudas. Y son los que no tienen nada, los pobres, los más inclinados a creer. Porque la fe no se demuestra con la palabra, sino con la vida. ¿Y qué vida vivimos nosotros, la que nos dicta la Palabra de Dios o la que dictamos nosotros? Esa debe ser nuestra reflexión de hoy.

Creemos en Dios, pero en un Dios fabricado por nuestra mente e imaginación y de acuerdo con nuestros criterios y apetencias, y según nuestros intereses. Lo que ocurre que ese Dios no existe sino en nuestra mente y nunca lo encontraremos. Por eso, rechazamos al verdadero, que está a nuestro lado y que nos entrega su vida, enviado a su Hijo, a quien nosotros no reconocemos y rechazamos, para darnos la plenitud de la vida eterna.

jueves, 22 de noviembre de 2018

JERUSALÉN NO ABRE SU CORAZÓN AL SEÑOR

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Lc 19,41-44
Los evangelios nos reflejan el rechazo de Jerusalén al mensaje del Señor. Y la Pasión de Jesús sigue a la de tantos profetas, el último Juan el Bautista, que son rechazados y condenados por las autoridades religiosas de Jerusalén. Jesús conoce la historia y sabe lo que le espera a Él también.

El pueblo rechaza al Dios, hecho Hombre, que viene a liberarlos y forma en su imaginación al dios que ellos quieren que venga a liberarles. Se trata de un dios creado en su imaginación que coincide también con los que ellos quieren ver y esperar. Y, claro, todo lo que no les gusta, de ese supuesto Dios para ellos, lo rechazan y lo condenan. Así, Jerusalén no abre su corazón al Señor.

Pero, ha cambiado algo en el tiempo con respecto a nosotros. Es ahora su Iglesia su pueblo, y nosotros, quizás también dentro de su Iglesia, no estamos muy conforme con sus planes y proyecto. Jesús no se pone al lado de los sacerdotes y autoridades religiosas de su tiempo. Está al lado de los pobres, de los marginados, de los leprosos, de los paralíticos, de los publicanos, de las prostitutas y homosexuales y de todos los rechazados por los que se creen puros.

¿Y ahora, al lado de quien está? Sigue con los mismos. Lo repite hasta la saciedad: "He venido a salvar a los pobres y pecadores". Somos nosotros ahora su Jerusalén celeste y tenemos que ponernos junto a Él y a su lado. Quizás no estamos justamente en el lugar que debemos. Posiblemente un poco ladeados y no junto a Él, pero podemos acercarnos más y más hasta injertarnos en Él.

Para ello debemos desterrar y despojarnos de nuestro orgullo, de nuestras ambiciones y proyectos y de nuestras ideas. Dejarlo todo es poner a Jesús, el Hijo de Dios verdadero, en el centro de nuestra vida y esforzarnos en hacer diciendo su Voluntad. Nunca solos, sino confiando y abriéndonos a la acción del Espíritu Santo.

viernes, 1 de junio de 2018

DANOS SABIDURÍA, SEÑOR, PARA ENTENDER TU VOLUNTAD

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Mc 11,11-25
Se hace harto difícil entender la Palabra de Dios. En muchos momentos es clara y diáfana, pero en otros se no resiste a nuestra limitada y pobre inteligencia. Es una dicha ser pobre, dicho sea de paso descubrirlo, porque eso nos limita y nos demanda la necesidad de Dios. Pablo lo decía cuando sus debilidades servían para manifestar la Gloria de Dios -2ª Corintio 12, 9-10-.

Por lo tanto, nada de desesperar y menos desfallecer. Mi Dios tiene que ser un Dios al que yo no puedo llegar porque su grandeza es infinita y todo poderosa.  Todo lo contrario de su criatura -el hombre- limitado y pobre. Gracias, Señor, por esta pobreza, porque ser rico me descarta de tu salvación. Tú lo has dicho repetidas veces: EL ESPIRITU DEL SEÑOR ESTA SOBRE MI, PORQUE ME HA UNGIDO PARA ANUNCIAR EL EVANGELIO A LOS POBRES. ME HA ENVIADO PARA PROCLAMAR LIBERTAD A LOS CAUTIVOS, Y LA RECUPERACION DE LA VISTA A LOS CIEGOS; PARA PONER EN LIBERTAD A LOS OPRIMIDOS -Lc 4, 18-.

Hoy me quedo perplejo por tus acciones y tu enfado con los que han convertido tu casa en casa de mercadería olvidando que es casa de oración. No atino a tu maldición a esa higuera que no da fruto y me asombro de tu invitación a pedir dando de antemano que lo pedido ya está conseguido. No significa esto que no lo entienda, pero quedan lagunas que no llego a entender bien. De cualquier forma, todo lo que dices tiene gran sentido común, porque, observamos que también los padres de la tierra no dan lo que los hijos le piden, sino lo que les conviene.

También Tú, Señor, nos dice que pidamos con confianza y que todo lo que sea para nuestro bien nos será concedido. No cabe duda que así será a pesar de que muchas veces no lo entendamos, porque no vemos el resultado final. El tiempo juega un papel importante y nos demuestra a la larga nuestro premio por confiar y saber esperar con paciencia. Vemos que siempre Tú, Señor, tenías razón. Al final la mala hierba se seca y no da frutos.

Te pido, Señor, una cosa, dame la sabiduría de ser siempre pobre. Pobre de espíritu para tener hambre y sed de Ti y necesitar en cada paso que dé en mi vida. Porque, Tú sólo estarás atento a aquellos que se sientan y experimenten pobres y necesitados de la Gracia de salvación.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

SUCEDIÓ AQUEL DÍA



(Lc 2,1-14)


Eso dice la historia, la historia a la que damos tanto crédito. Aquel día, José tomó a su esposa que estaba en cinta, y  marchó hacia Judea, la ciudad de David, a Belén, a empadronarse, pues era de allí, según el edicto promulgado por Cesar Augusto y siendo gobernador de Siria Quirino. Los datos son concretos y exactos para deducir la fecha del nacimiento del Señor. Son pruebas fehacientes que marca el tiempo y el momento de su nacimiento.

Así que todo sucedió como se narra. Jesús, el Niño Dios, Dueño y Señor de todo lo creado, nació de forma sencilla, inadvertido a todos, sin esplendor ni trato de privilegios, sin lugar apropiado por no encontrar posada, sin lujos ni comodidades de aquellos tiempos. Nació no como Rey, sino como súbdito y pobre, de los más pobres.

Y a los pobres le fue anunciado su nacimiento, los pastores. Otros marginados y excluidos de la sociedad contemporánea de aquellos tiempos. Tendría que ser a ellos, pues los otros, los establecidos, los ricos y poderosos no lo hubiesen aceptado ni creído. Días más tarde, Herodes, el gobernador de Judea mataría a todos los niños nacidos por esa fecha, con la intención de acabar con el supuesto rey del que le habían hablado. No es nada sorprendente, porque hoy lo siguen haciendo por iguales miedos, sólo que matan a sus hijos en sus propios vientres.

Por eso, hoy, día de Navidad, la vida triunfa y vence a la muerte, pues con el Nacimiento del Niño Dios nace también en nosotros la esperanza de vida gozosa y feliz eternamente. 

Cada instante de vida se hace Navidad en tu corazón.


DESDE DE DODIM A AGAPÉ

FELIZ NAVIDAD PARA TODOS LOS BLOGUEROS CON EL PAPA, PARA TODOS LOS BLOGUEROS DE BUENA VOLUNTAD, Y PARA TODOS LOS BLOGUEROS QUE LUCHAN POR UN MUNDO MEJOR.