domingo, 5 de febrero de 2023

SIN SER ADVERTIDOS, COMO LA SAL Y LA LUZ

Cuando falta sal en las comidas adviertes su importancia y la necesidad de condimentar la comida con ella. Sin sal la comida pierde sabor. Por otro lado, cuando entras en una habitación adviertes lo que hay en ella. Observas el mobiliario, los adornos pero la luz pasa desapercibida. Solo si se hace la oscuridad nota en falta la luz.

Dos notas muy características de como debe ser la acción cristiana en el mundo. Acción que pasa desapercibida pero que se necesita para que la vida tome sentido y haya verdadero servicio de caridad y misericordia. Solo cuando ese amor escondido y misericordioso falta notamos la importancia de su presencia y la labor de su servicio. Y en ese sentido hay muchos cristianos que pasan día a día de puntillas y sin ser visto. Cristianos que sirven en silencio y humildad.

Cuántos conventos, monjas y monjes, hermanos y hermanas de la caridad que trabajan en el anonimato entregando su amor y servicio en silencio y sin casi ser notados. Posiblemente, el día que necesites de ellos advertirás su amor y su importancia. Santos y santas de la puerta de al lado como diría el Papa Francisco. Pues bien, esa es la función de la sal y la luz. Ser sal y luz significa dar sabor de amor y misericordia a la vida y alumbrar el camino que nos lleva al Señor. Y hacerlo de tal manera sin ser percibido tal ocurre con la sal y la luz.

sábado, 4 de febrero de 2023

DISPONIBILIDAD, ENTREGA Y SERVICIO

Responder a la llamada de Jesús conlleva estar disponible y entregado a compartir con el gentío. Sobre todo con los más necesitados. De ahí se desprende lo difícil e imposible que resulta para nosotros estar en esa dinámica sin el Señor.

 Le necesitamos urgente y diariamente para, injertado en Él, encontrar la fortaleza, la sabiduría y la disponibilidad de servir con esas características que el mismo nos señala,   alegría, liberación, luz, sanación y asombro, tal y como nos dijo el santo Padre en su audiencia del veinticinco de enero..

Tener esas capacidades, como nos señaló Jesús en su primer anuncio, de servir con alegría, con, por la fuerza del Espíritu, de liberar y aliviar. De ser luz para el camino, de sanar por la Gracia de Dios y poder asombrar por la acción del Espíritu al anunciar la Buena Noticia.

Y todo esto desde la confianza y la certeza de la Palabra de Jesús, el Señor. Él nos llama y nos invita unas veces a anunciar, otras a descansar y otras a reponer fuerzas. Pero siempre confiados en su Palabra y en su Infinita Misericordia. Es el Señor y en Él confiamos y sabemos que, con su fuerzas y Gracia, podemos amar como Él nos ama. Y a eso acudimos a su llamada a ese «Venid» que nos invita a darnos en amor y misericordia. Pidámoselos con confianza y con esperanza. Amén.

viernes, 3 de febrero de 2023

Y CONTINÚAN LOS PRIVILEGIOS, CAPRICHOS Y DESEOS DE QUEDAR BIEN ANTES QUE EL DERECHO A LA VIDA DE UNA PERSONA.

Mc 6, 14-29
Sucedió en tiempos de Jesús y de Juan el Bautista. La palabra de Herodes y su cumplimiento está por encima de la vida de Juan. Embriagado y excitado por el deseo sexual, Herodes disparata y ofrece la mitad de su reino a aquella joven que le había, con su baile, seducido. Sorprendido por la petición de la joven no rectifica sino que pone por delante su palabra y caprichos a la vida de una persona.

¿No sucede hoy lo mismo? ¿Cuántos niños son condenados y asesinados por caprichos, intereses y comodidades? Niños vivos en el seno de sus madres son condenados a morir por el capricho de muchos que anteponen sus intereses a la vida de esos niños. Así que podemos decir sin temor a equivocarnos que hoy siguen vivos muchos Herodes  que dan prioridad a sus privilegios, caprichos y deseos antes que a la vida de esos niños.

Y de la misma forma y en las mismas coordenadas podemos hablar de privilegios y situaciones que condenan a los más débiles y pobres a una vida sometida a leyes y esclavitudes que les subyugan y les son impuestas desde arriba. Desde un poder que bajo la bandera de la democracia y justicia falsean la verdad y la libertad sometiendo y no liberando. Convencidos podemos decir que poco ha cambiado. La verdad siempre tendrá un alto precio y detractores que querrán falsearla y presentarla demagógicamente según les convenga.

Pero, de la misma forma, también habrá siempre quienes la defiendan y la proclamen siguiendo el envío de Aquel que dio su Vida en la Cruz.

jueves, 2 de febrero de 2023

UNA LUZ QUE BRILLA DESDE Y EN LO MÁS PROFUNDO DE NUESTRO CORAZÓN.

Lc 2, 22-32

Jesús no aparece por arte de magia ni de forma repentina como si se tratara de una aparición misteriosa. Jesús nace y vive en una familia como cualquier ser humano de este mundo. Es verdad que el Misterio de la encarnación está ahí, pero Dios ha concebido un plan encarnando a su Hijo en una familia y en las coordenadas concretas de un pueblo.

La historia está ahí, como cualquiera otra historia y su realidad es tan cierta como la vida misma. El planteamiento es el siguiente:  creer o no creer. Creer en el Jesús humano injertado en un pueblo con su naturaleza y sangre humana y sujeto a sus tradiciones y leyes. Jesús, eso sí, sin perder su Naturaleza Divina, nace y vive en un pueblo siguiendo los tiempos del desarrollo humano. Oculto, tras una infancia y juventud sencilla, ordinaria entre los suyos. Posiblemente junto al taller de carpintero de su padre.

Es lógico que tras su irrupción en la vida pública sus paisanos se extrañen sorprendentemente. ¿Quién es este hombre? ¿De dónde le viene tanto poder y sabiduría? Lo meditábamos en el Evangelio de ayer. Sin embargo, Jesús sigue el proceso y el plan que su Padre le había marcado. Sometido a las leyes pasa por la oblación de entregar un par de tórtolas o dos pichones como primogénito de su familia. Y he aquí que el anciano Simeón, impulsado e iluminado en el Espíritu Santo, nos da la primera confirmación de que aquel Niño es el señalado y enviado por el Padre para alumbrar a las naciones. Simeón nos da la pauta para fijar nuestra mirada en ese Niño. Es el Mesías del que habla el Antiguo Testamento. Es el enviado para liberarnos de la esclavitud del pecado.

Ahora, nos toca a cada uno de nosotros optar y decidir por creer. La fe es un don y hay que pedirla. Pedirla todos y cada uno de los días de nuestra vida porque su fragilidad es tal que la podemos perder. Jesús sigue el plan que el Padre le ha encargado y, llegado su momento y su hora, irrumpirá en el pueblo elegido anunciando la Buena Noticia.

miércoles, 1 de febrero de 2023

SE EXTRAÑABAN DE SU SABIDURÍA

Nos vemos retratado en este pasaje evangélico. Cuantas veces hemos dudado y hasta avergonzados de algunos de nuestros familiares, parientes o conocidos. Incluso de algún paisano que pensamos que con su conducta nos deshonra. Así sucedió con Jesús en su tiempo. Sus propios paisanos dudaron de Él y se resistieron a sus enseñanzas.

La evidencia nos enseña que, sobre todo a nuestros familiares, vecinos y conocidos le exigimos títulos, prestigio y formación que no exigimos a los de afuera. En nuestro entrono nos cuesta mucho, si no es imposible, ser reconocido y aceptado. Sin embargo lo que viene de afuera nos entra con más facilidad.

Jesús había pasado sus primeros treinta años de forma oculta, sencilla, sin estudios y, posiblemente, aprendiendo el oficio de carpintero. Llegado el momento de su vida pública aparece en la sinagoga enseñando. Y aunque quedan admirados de su forma de enseñar y sus obras dan testimonio de su Palabra, se resisten a creerle. No entienden como uno de los suyos, sin estudios y sin formación les pueda ahora enseñar. No se imaginan que Jesús anuncia y revela el Amor del Padre y su Infinita Misericordia.

Interrogantes como: ¿de dónde salen ahora esos milagros? ¿Y esa sabiduría? Pero ¿quién es este? ¿No son estas preguntas las mismas que ahora nos hacemos muchos? Incluso con la duda de no estar seguro o no creer que Jesús está vivo y Resucitado. Es evidente que la fe es la piedra fundamental de nuestra adhesión y creencia en Jesús. Sí, Señor, creo que tú eres el Hijo de Dios Vivo, el enviado a anunciar el Amor Misericordioso del Padre y a entregar tu Vida para darnos la salvación y vida eterna. Y lo creo porque desde lo más profundo de mi corazón así lo experimento y lo siento. Sin Ti, Señor, mi vida quedaría sin sentido y destruida. Es cuando realmente no entendería nada de lo que está sucediendo en este mundo.

martes, 31 de enero de 2023

CONFORTADOS Y ESPERANZADOS EN LA PACIENCIA INFINITA DEL SEÑOR

No cabe ninguna duda que cuando nos sentimos necesitados buscamos quien nos pueda solucionar esa necesidad o problema. Es la necesidad la que nos pone en movimiento de búsqueda. Dicho de otra forma, la necesidad despierta la fe. Es decir, necesitamos confiar y poner nuestra esperanza en alguien en quien se pueda confiar. Y Jesús es la Persona que reúne esa condición. Así lo creyó aquel jefe de la sinagoga llamado Jairo para pedirle por la curación de su hija que agonizaba. Y Jesús, que ha aprendido a tener mucha paciencia y a esperar el momento de actuar, no en vano ha estado treinta años de vida oculta sin hacer nada extraordinario y de vida sencilla y discreta, se pone en marcha hacia la casa de Jairo.

Se interrumpe la comitiva al sentir Jesús que alguien le ha tocado el manto y ha salido una fuerza de Él. Se vuelve y pregunta quien le ha tocado. Temerosa y avergonzada responde una mujer enferma de flujo de sangre y explica el motivo que le ha llevado a atreverse a tocarle. Jesús le responde: «Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda curada».

Mientras esto sucedía llegaron de la casa del jefe de la sinagoga para decirle que todo era inútil, su hija había muerto. Al oír esto Jesús le dice a Jairo: «No temas, basta que tengas fe» Lo que sucede a continuación lo sabemos. Y si no es así te invito a que lo leas – Mc 5, 21-43 – para que puedas entenderlo mejor y reflexionarlo. Porque esto sucedió. Ahora, lo que nos importa a nosotros hoy es responder a esa pregunta de Jesús: «No temas, basta que tengas fe» Creemos en Jesús y le pedimos que nos ayude a superar todas nuestras enfermedades, tanto corporales como espirituales para, ¡que es lo que importa!, estar a su lado cuando termine el recorrido de nuestra vida en este mundo. Porque lo verdaderamente importante es ser felices eternamente en la Gloria de Dios Padre. Lo demás, con la ayuda y el auxilio del Espíritu Santo, lo soportaremos. Lo que importa es perseverar y creer que solo el Señor basta.

lunes, 30 de enero de 2023

UN ENCUENTRO QUE TRANSFORMA PLENAMENTE

Mc 5, 1-20

Es evidente, quien encuentra a Jesús cambia su vida. Y la cambia porque encontrar a Jesús es encontrar ese Tesoro que estamos buscando y que no sabíamos donde buscarlo. Escuchar a Jesús es darnos cuenta de la Verdad, encontrar el Camino y celebrar la Vida. Camino, Verdad y Vida están representadas e implícitas en la Persona y figura de Jesús. Es el Señor, el Hijo de Dios Vivo.

Se pone de manifiesto una vez más los privilegios, sobre todo, los económicos o los de prestigio y fama individual de un determinado personaje. ¿A quién le importa la sanación de ese marginado, excluido y apartado en los cementerios y poseído demoníacamente? Prima los intereses económicos y molesta Jesús que se preocupa por ese hombre poseído y le sana. En consecuencia se le invita a marcharse y a dejarle tranquilo.

Les preocupa que esa transformación cambie el orden que ellos han establecido y que les interesa. ¿No nos recuerda eso algo a lo que nos está pasando actualmente? Preocupa la familia, la educación en valores y verdad – la Iglesia – y todo lo que vaya dirigido a buscar el bien de la sociedad dentro de la concordia, la paz y la justicia.  Hoy, como ayer, molesta la presencia de Jesús, su Palabra y su Amor Misericordioso. Y más que el sanado y convertido haga de su vida una proclamación de la Palabra y comparta lo que Jesús ha hecho con él.

No importa lo que suceda a las personas, al pueblo ni al bien común. La imagen de ese endemoniado, apartado y excluido, conviene mantenerla ahí, controlada y sometida. Mientras ellos programan sus intereses económicos, ideológicos, educativos con el fin de tener a la piara controlada. Les duele su precipitación por el acantilado hacia el mar por el valor económico que pierden. No hay otro motivo. Quizás tengamos y debamos replantearnos donde están nuestros verdaderos intereses. Tú tienes la palabra.