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lunes, 20 de abril de 2026

BÚSQUEDA INTERESADA

Jn 6, 22-29

Detrás de muchas amistades hay, en el fondo, un cierto interés. A veces buscamos a alguien no tanto por lo que es, sino por lo que puede aportarnos.

—¿Estás de acuerdo, Manuel? —preguntó Pedro.

—Desde nuestra humanidad, claro que sí —respondió Manuel—. El hombre tiende a buscar su propio interés…

Guardó unos segundos y, con tono más reflexivo, añadió:

—…Sin embargo, experimenta que eso no le llena plenamente. Intuye que hay algo más sublime.

Pedro, algo desorientado, dijo:

—¿A qué te refieres con eso de “más sublime”? No termino de entenderlo.

—Buscamos satisfacer nuestras necesidades materiales, pero, igual que llegan, se van. No permanecen.

Entonces, abriendo la Biblia, continuó:

—En Jn 6, 22-29, Jesús dice: «En verdad, en verdad os digo: vosotros me buscáis…

Miró a Pedro con benevolencia y concluyó:

—…no porque habéis visto signos, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado».

Y, queriendo aclarar del todo la inquietud de Pedro, añadió:

—«Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del Hombre; porque a este es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello».

El rostro de Pedro reflejaba ahora comprensión. Había captado a qué se refería Manuel.

Sí, es verdad: tanto ayer como hoy, el ser humano busca lo divino porque descubre en sí mismo una sed profunda. Pero no pocos intentan someter lo divino a sus propias necesidades.

Y eso es precisamente lo que Jesús desenmascara, concluyendo:

—«La obra de Dios es esta: que creáis en el que Él ha enviado».


lunes, 30 de enero de 2023

UN ENCUENTRO QUE TRANSFORMA PLENAMENTE

Mc 5, 1-20

Es evidente, quien encuentra a Jesús cambia su vida. Y la cambia porque encontrar a Jesús es encontrar ese Tesoro que estamos buscando y que no sabíamos donde buscarlo. Escuchar a Jesús es darnos cuenta de la Verdad, encontrar el Camino y celebrar la Vida. Camino, Verdad y Vida están representadas e implícitas en la Persona y figura de Jesús. Es el Señor, el Hijo de Dios Vivo.

Se pone de manifiesto una vez más los privilegios, sobre todo, los económicos o los de prestigio y fama individual de un determinado personaje. ¿A quién le importa la sanación de ese marginado, excluido y apartado en los cementerios y poseído demoníacamente? Prima los intereses económicos y molesta Jesús que se preocupa por ese hombre poseído y le sana. En consecuencia se le invita a marcharse y a dejarle tranquilo.

Les preocupa que esa transformación cambie el orden que ellos han establecido y que les interesa. ¿No nos recuerda eso algo a lo que nos está pasando actualmente? Preocupa la familia, la educación en valores y verdad – la Iglesia – y todo lo que vaya dirigido a buscar el bien de la sociedad dentro de la concordia, la paz y la justicia.  Hoy, como ayer, molesta la presencia de Jesús, su Palabra y su Amor Misericordioso. Y más que el sanado y convertido haga de su vida una proclamación de la Palabra y comparta lo que Jesús ha hecho con él.

No importa lo que suceda a las personas, al pueblo ni al bien común. La imagen de ese endemoniado, apartado y excluido, conviene mantenerla ahí, controlada y sometida. Mientras ellos programan sus intereses económicos, ideológicos, educativos con el fin de tener a la piara controlada. Les duele su precipitación por el acantilado hacia el mar por el valor económico que pierden. No hay otro motivo. Quizás tengamos y debamos replantearnos donde están nuestros verdaderos intereses. Tú tienes la palabra.