viernes, 9 de enero de 2026

LA PARÁLISIS DEL MIEDO

Mc 6, 45-52

    Federico presumía de valiente y se vanagloriaba de hacer lo que otros, paralizados por el miedo, no se atrevían. Se jactaba entre sus amigos de ser el más fuerte y osado y alimentaba esa fama que le daban sus hechos de valor.

 Era un día de esos que pasan rutinariamente. Nada extraordinario sucedía; sin embargo, algo, a lo lejos, se movía con cierta majestuosidad. En principio no parecía nada temeroso, pero, a medida que se iba acercando, muchos empezaron a sospechar de algo extraño que no llegaban a conocer.

    Rápidamente cundió el pánico y, temiendo que podía suceder algo, se empezaron a retirar. Muchos corrían para ponerse a salvo y otros se escondían para no ser descubiertos. Todos miraron para Federico con la esperanza de que se enfrentara a ese aparente monstruo que se acercaba con paso firme e intimidatorio.

   Sin embargo, ante el asombro de todos, Federico fue uno de los primeros que corrió despavorido a refugiarse. Muchos le miraron con disimulo, pero con cierta ironía.

    Algunos pensaron: «¡Vaya valentía la de este!».

   Inesperadamente, hubo alguien que se quedó como escudo, con la idea de dar tiempo a los demás a refugiarse, y enfrentarse, con riesgo de su propia vida, a aquello que avanzaba y que, al parecer, ponía en peligro al pueblo.

   Pedro se parapetó detrás de una roca y, vigilando, observaba los movimientos de aquel trasto enorme. 

    No tanto por valentía, sino por responsabilidad.

   Cuando pudo distinguir su imponente silueta, empezó a darse cuenta de que no era sino la figura de un enorme tractor engalanado como un gigante. Su cara dibujó una enorme sonrisa al comprobar que posiblemente se trataba de alguna broma.

    Alguien había ideado la forma de probar esa valentía supuesta de la que presumía Federico.

MORALEJA:

   Hay muchos valientes que se esconden en la mentira, pero que huyen en la verdad. El miedo es una actitud que nos hace mal, nos debilita, nos empobrece e incluso paraliza. En tal medida que «una persona con temor no hace nada, no sabe qué hacer: es medrosa, miedosa, concentrada en sí misma para que no le suceda algo malo, algo feo». Por lo tanto, el miedo lleva a un egocentrismo egoísta y paraliza.

    Papa Francisco (reflexión sobre Evangelio Marcos 6, 45-52).

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Compartir es esforzarnos en conocernos, y conociéndonos podemos querernos un poco más.

Tu comentario se hace importante y necesario.