miércoles, 26 de mayo de 2010

PUNTOS DEL CATECISMO MEDITADOS POR EL PADRE JESÚS.


PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE

PRIMERA SECCIÓN «CREO»-«CREEMOS»
CAPITULO SEGUNDO,

DIOS AL ENCUENTRO DEL HOMBRE
Artículo 1 LA REVELACIÓN DE DIOS

II Las etapas de la revelación

Desde el origen, Dios se da a conocer nº 54

54 "Dios, creándolo todo y conservándolo por su Verbo, da a los hombres testimonio perenne de sí en las cosas creadas, y, queriendo abrir el camino de la salvación sobrenatural, se manifestó, además, personalmente a nuestros primeros padres ya desde el principio" (DV 3). Los invitó a una comunión íntima con él revistiéndolos de una gracia y de una justicia resplandecientes.

Meditación:

    PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE,

    PRIMERA SECCIÓN «CREO»-«CREEMOS»

    CAPÍTULO SEGUNDO:
    DIOS AL ENCUENTRO DEL HOMBRE

    II Las etapas de la revelación

    Desde el origen, Dios se da a conocer

    nº 54

Dios siempre te invita, jamás te obliga a aceptar su amor; mas una vez amándolo por creer en Él, en el Dios Creador que es y el Dios Salvador y Redentor que es, siendo también Dios de Amor, el hombre obedece a Dios, porque creer en Dios es amarlo, y el amor lleva al deseo de unión siempre, unión espiritual y unión física.

El hombre se une a Dios por la Eucaristía, físicamente y espiritualmente, y por los demás sacramentos, espiritualmente; vemos entonces que el amor une, y se celebra el sentimiento con esa unión libre y voluntaria de las dos partes. Cuando uno peca, no es el castigo de quedarse sin Dios, es otra cosa, es que ambas naturalezas, la de Dios y la del hombre pecador, no pueden unirse, no viven en la misma esencia; por eso el pecado separa al hombre de Dios, y Dios, aunque sigue amando al hombre pecador con toda su esencia de ser Amor Verdadero y Eterno, por más que Él quiere, no puede unirse al hombre pecador hasta que el hombre pecador no va en busca de Dios, mediante la oración, el arrepentimiento y el uso del sacramento del perdón, de la penitencia, el de la confesión ante un sacerdote católico.

Dios invita y está en los sacramentos, allí donde se pueden unir realmente Dios y el hombre por los sacramentos, por la oración también, que prepara al hombre, por el diálogo con Dios, a la Gracia que Dios concede a los que le buscan con sinceridad.

Dios está, está vivo y vive, y vivió siempre; y el Verbo, Jesús, vivió siempre, aún cuando lo mataron; mataron al Hijo de Dios, al Verbo encarnado, el Viernes Santo del año 33 de nuestra era.

Está escrito en los libros de historia, que Jesús de Nazaret fue crucificado a la petición de muerte por los judíos a los romanos, en tiempos de Nerón y de Poncio Pilato y de Pedro, el primer Papa de la Santa Madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana; cuando soltaron a Barrabás, mataron a Jesús de Nazaret, poniendo la inscripción de la causa de su muerte: Rey de los Judíos. Lee la historia de los hombres y verás que Dios hace historia, es historia, vive y sin morir, porque resucitó al tercer día; sigue vivo y vive en la Santa Eucaristía, porque Dios invita al hombre a conocerlo a tratarlo a amarlo. Esa es la vocación de Dios, porque sí: amar al hombre, a ti.

P. Jesús

Mi comentario:

DIOS ha sido siempre, es y será SIEMPRE. Nosotros pasaremos y sólo seremos eternamente felices en ÉL, porque sin ÉL nada podremos ser. Nuestra vida ha sido creada para llenarse plenamente de DIOS , y si no la ocupa ÉL, nada de lo que la pueda ocupar nos llenará plenamente.

O nos llenamos de DIOS, la Vida de la Gracia, o estaremos llenos de otras cosas, caducas y finitas, que no nos harán felices, porque el lugar de DIOS no lo puede ocupar nadie ni nada.

lunes, 24 de mayo de 2010

PUNTOS DEL CATECISMO MEDITADOS POR EL PADRE JESÚS.


PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE

CAPITULO SEGUNDO,

DIOS AL ENCUENTRO DEL HOMBRE
Artículo 1 LA REVELACIÓN DE DIOS

I Dios revela su designio amoroso nº 53

53 El designio divino de la revelación se realiza a la vez "mediante acciones y palabras", íntimamente ligadas entre sí y que se esclarecen mutuamente (DV 2). Este designio comporta una "pedagogía divina" particular: Dios se comunica gradualmente al hombre, lo prepara por etapas para acoger la Revelación sobrenatural que hace de sí mismo y que culminará en la Persona y la misión del Verbo encarnado, Jesucristo

S. Ireneo de Lyon habla en varias ocasiones de esta pedagogía divina bajo la imagen de un mutuo acostumbrarse entre Dios y el hombre: "El Verbo de Dios ha habitado en el hombre y se ha hecho Hijo del hombre para acostumbrar al hombre a comprender a Dios y para acostumbrar a Dios a habitar en el hombre, según la voluntad del Padre" (haer. 3,20,2; cf. por ejemplo 17,1; 4,12,4; 21,3).

Meditación:

El amor es el amor, y el amor son palabras y hechos que concuerdan en el sí mismo del amor, como Dios, Uno y Trino, que es Amor y Ama, todo a la vez.

El amor son palabras y Amar es dar Amor.

Dios enseña al hombre, seduce al hombre, enamora al hombre con su Amor.

Primero fue el Verbo y luego, sin dejar de ser el Verbo y siendo el Verbo hecho carne, es y fue Jesucristo, el Amor mismo de Dios al hombre.

La palabra de Dios dada en Revelación a los Profetas, les anunciaba la venida del Amor, del Reino de Dios. donde hay lo perfecto, y lo perfecto es amar y dar amor; en la palabra y la acción está el amor verdadero: Jesucristo, Dios y Hombre verdadero; Palabra y Amor en acción por la acción de la Palabra y las Obras del mismo Dios en Jesús el Nazareno, hijo de María Virgen.

Dios Ama al hombre y se le revela despacito, hasta rendir al hombre a sus amoríos. El Amor Verdadero, entra despacio en el hombre, porque el hombre vive en la dimensión del tiempo, y necesita de tiempo el amor, porque el Amor no son sólo palabras sino sus hechos, y para cerciorarse de los hechos, es necesario que éstos estén hechos, y esas obras de amor estén en la dimensión del tiempo, cubriendo las circunstancias y hablando de amor con palabras y obras; esa es la realidad en la humanidad: la necesidad de palabras y obras de amor, y amar, para conocer el Amor.

P. Jesús

Mi comentario:

El hombre nace en blanco. Necesita un aprendizaje paternal y maternal para, en el calor familiar, ir gestando su personalidad y su conocimiento a la verdad y a su verdadero destino.

De la misma forma, nuestro PADRE DIOS tiene una pedagogía en el tiempo a través del cual va iluminando nuestro espíritu y señalándonos el camino. La Plenitud se consolida en JESÚS, pero nuestra propia Pascua necesita de la acción del ESPÍRITU SANTO qué nos va revelando todo lo que nos queda por descubrir y entender en nuestro recorrido hacia la Casa del PADRE.

Necesitamos de un tiempo de prueba donde podamos descubrir, por la libertad que se nos ha regalado, nuestra grandeza de filiación, injertados en JESÚS, de verdaderos hijos de DIOS.

viernes, 21 de mayo de 2010

PUNTOS DEL CATECISMO MEDITADOS POR EL PADRE JESÚS.


PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE
CAPITULO SEGUNDO,

DIOS AL ENCUENTRO DEL HOMBRE
Artículo 1 LA REVELACIÓN DE DIOS

I Dios revela su designio amoroso nº 52

52 Dios, que "habita una luz inaccesible" (1 Tm 6,16) quiere comunicar su propia vida divina a los hombres libremente creados por él, para hacer de ellos, en su Hijo único, hijos adoptivos (cf. Ef 1,4-5). Al revelarse a sí mismo, Dios quiere hacer a los hombres capaces de responderle, de conocerle y de amarle más allá de lo que ellos serían capaces por sus propias fuerzas.

Meditación:

Dios va a la ayuda del hombre, todo lo hace por y para que el hombre vea esa Luz que es Dios, esa esperanza que es Dios y conozca el Amor, que es Dios.

Dios se revela al hombre para que el hombre sea capaz de amarlo, ya que por sus propias fuerzas, si Dios no se revelase al hombre, el hombre no conocería el Amor, y el Amor es la esencia de Dios, el Amor es el universo de Dios, el Amor es el Reino de Dios.

Y, para que el hombre reciba este amor de Dios y Dios, debe Dios revelarse al hombre, debe Dios mostrar su amor al hombre, debe Dios amar al hombre amado de Dios.

La luz de Dios no es otra cosa que este amor de Dios que necesita el hombre para ser hombre verdadero, para ser ese primer hombre que Dios creó en Adán, ese hombre perfecto, por conocer, por tratar, por relacionarse con Dios.

Ya que Dios se relacionaba con Adán y era esa la luz que Adán veía en si mismo, la luz del amor de Dios, la luz de ser alguien importante para Dios, para que Dios le amara de tal manera que fuera su luz, la luz del hombre, el amor del hombre, la plenitud del hombre del amor de Dios para con el hombre. Y el hombre sólo puede saberlo por revelación de Dios, porque el amor debe el hombre sentirlo, y el hombre siente el amor cuando sabe de la existencia de Dios, cuando sabe que Dios se hizo hombre para rescatarlo del pecado que separa al hombre de Dios.

Amar a Dios es reconocer a Dios hecho hombre en Jesús. Nadie puede amar a Dios si no sabe que Dios le ama, de qué manera le ama, hasta entregar su vida por ese amor, para recuperar la relación, el romance, entre criatura y Creador.

Sólo la revelación de Dios puede dar luz al hombre y alumbrar su camino de santidad; sólo cuando el hombre se sabe amado por Dios, puede el hombre ver la luz.

P. Jesús

Mi comentario:

DIOS no da su propia Vida para que participemos con ÉL en su Gloria eternamente gozoso. La Vida de la Gracia es DIOS mismo que se nos da en su HIJO JESÚS, encarnado en nuestra propia naturaleza humana, hecho hombre como nosotros, para enseñarnos como podemos llegar a ÉL y participar, como herederos e hijos adoptivos de su Gloria.

DIOS quiere que seamos como ÉL, pero no a nuestra manera y según nuestra voluntad, sino como ÉL nos ha propuesto que seamos, siguiendo su Voluntad como hizo María.

En vísperas de la venida del ESPÍRITU SANTO, DIOS nos promete su asistencia a través del ESPÍRITU, el Paráclito que toma el relevo de JESÚS, para irnos dando a conocer todo lo que ÉL nos ha revelado y enseñarnos como hacerlo.

viernes, 14 de mayo de 2010

PUNTOS DEL CATECISMO MEDITADOS POR EL PADRE JESÚS.


PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE
CAPITULO SEGUNDO,

DIOS AL ENCUENTRO DEL HOMBRE
Artículo 1 LA REVELACIÓN DE DIOS

I Dios revela su designio amoroso - Número 51

51 "Dispuso Dios en su sabiduría revelarse a sí mismo y dar a conocer el misterio de su voluntad, mediante el cual los hombres, por medio de Cristo, Verbo encarnado, tienen acceso al Padre en el Espíritu Santo y se hacen consortes de la naturaleza divina" (DV 2).

Meditación:

Amar a Dios. Ese deseo de amor que nos roe las entrañas, ese deseo de ser amados que todos necesitamos, vino Dios Nuestro Señor Jesucristo a llenarlo con su Sangre derramada por cada uno de nosotros.

Sabíamos que vendría Jesús, aunque su nombre nos era vedado en la razón de esperarlo como hombre, pero sí que todos esperábamos a Dios, porque Él mismo, El Verbo, por las palabras del Espíritu Santo y su Gracia en acción, han llenado siempre la vida del hombre de su propia Revelación. Muchos han oído la voz del Padre y del Hijo, también la voz de María, la Madre de Dios, ha sido escuchada, y alabado es, ha sido y será Dios, por revelarnos Su Amor.

Porque Dios decidió revelarse al hombre, el hombre conoció a Dios, lo esperó en los tiempos y lo sigue esperando para llenarse con su Amor, sus ganas de ser amado, de amar y servir, porque Dios Espíritu Santo, se muestra, y al mostrarse empuja al alma, que es de Dios, a hacer obras de amor a sus hermanos los hombres, para que el amor que Dios le inspira y le dá, lo lleva a lo que muchos podrían llamar “temeridad” de amar más allá de las fuerzas del mismo hombre, porque amando con Dios, ese Dios que nos visita, después que el Verbo habló las promesas del Padre que fueron cumplidas en Cristo y por Cristo, el Amor de Dios Espíritu Santo mueve las aguas que dan la vida espiritual y que son el amor en acción, la acción de la Santísima Trinidad, un sólo Dios de Amor, Paz, y alegría interior. Si el hombre siente gozo en su interior, a pesar de sufrir en el mundo y por el mundo, ese hombre vive la revelación del mismo Dios que le inspira en su alma la dicha del goce del Amor de Dios y de amar a Dios.

P. Jesús

Mi comentario:

El hombre se encuentra con DIOS cuando experimenta el deseo de amar, porque amando es cuando se siente gozoso y feliz. Lo experimentan los padres con sus hijos; lo experimenta el moribundo cuando, en el momento de su muerte, su mayor aspiración es dejar todo en paz y que haya justicia y amor en su familia. Lo experimenta cada persona cuando haciendo algo bueno por alguien se siente enormemente gozoso.

Porque DIOS es amor, y el hombre, su hijo, es semejante a su PADRE DIOS. Por eso, cuando el hombre ama está en la presencia de DIOS. Y eso nos fue revelado por JESÚS.

martes, 11 de mayo de 2010

PUNTOS DEL CATECISMO MEDITADOS POR EL PADRE JESÚS.


PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE
CAPITULO SEGUNDO,

DIOS AL ENCUENTRO DEL HOMBRE
Artículo 1 LA REVELACIÓN DE DIOS

I Dios revela su designio amoroso - Número 51

51 "Dispuso Dios en su sabiduría revelarse a sí mismo y dar a conocer el misterio de su voluntad, mediante el cual los hombres, por medio de Cristo, Verbo encarnado, tienen acceso al Padre en el Espíritu Santo y se hacen consortes de la naturaleza divina" (DV 2).

Meditación:

Amar a Dios. Ese deseo de amor que nos roe las entrañas, ese deseo de ser amados que todos necesitamos, vino Dios Nuestro Señor Jesucristo a llenarlo con su Sangre derramada por cada uno de nosotros.

Sabíamos que vendría Jesús, aunque su nombre nos era vedado en la razón de esperarlo como hombre, pero sí que todos esperábamos a Dios, porque Él mismo, El Verbo, por las palabras del Espíritu Santo y su Gracia en acción, han llenado siempre la vida del hombre de su propia Revelación. Muchos han oído la voz del Padre y del Hijo, también la voz de María, la Madre de Dios, ha sido escuchada, y alabado es, ha sido y será Dios, por revelarnos Su Amor.


Porque Dios decidió revelarse al hombre, el hombre conoció a Dios, lo esperó en los tiempos y lo sigue esperando para llenarse con su Amor, sus ganas de ser amado, de amar y servir, porque Dios Espíritu Santo, se muestra, y al mostrarse empuja al alma, que es de Dios, a hacer obras de amor a sus hermanos los hombres, para que el amor que Dios le inspira y le dá, lo lleva a lo que muchos podrían llamar “temeridad” de amar más allá de las fuerzas del mismo hombre, porque amando con Dios, ese Dios que nos visita, después que el Verbo habló las promesas del Padre que fueron cumplidas en Cristo y por Cristo, el Amor de Dios Espíritu Santo mueve las aguas que dan la vida espiritual y que son el amor en acción, la acción de la Santísima Trinidad, un sólo Dios de Amor, Paz, y alegría interior. Si el hombre siente gozo en su interior, a pesar de sufrir en el mundo y por el mundo, ese hombre vive la revelación del mismo Dios que le inspira en su alma la dicha del goce del Amor de Dios y de amar a Dios.

P. Jesús

Mi comentario:

¿Cómo es posible, me pregunto, que antes la realidad de la muerte, que está delante de nuestras propias narices, el hombre permanece impasible? ¿Cómo es posible qué el hombre no se pregunte nada, o quiera ocultar su propia realidad mirando para otro lado? Más increíble me parece aún permanecer impávido ante el hecho evidente de la muerte y de su trascendencia. No encuentro respuestas a este drama que el hombre y la mujer viven a diario de forma indiferente y sin sentido.

Porque la realidad de la vida y la muerte no se puede discutir, está delante de nosotros, y el no querer ver lo qué habrá más allá de la muerte es meter la cabeza, como el avestruz, en el agujero del sin sentido y disparate. Realmente, creo que es mucho más difícil optar por esta elección que enfrentarse a la evidencia de lo que tengo delante de mis ojos.

Y esta es nuestra reflexión de hoy. La única oferta a ese sentimiento trascendente que todos sentimos dentro de nuestro interior es JESÚS. La única oferta clara, con sentido, con lógica, con razonamiento, con concordancia con lo que queremos y sentimos dentro de nosotros mismos.

Es posible que no lo comprendamos; es posible que no lo veamos claro, que tengamos dudas y hasta planteamientos diferentes y razonables, pero ¿quien da algo de esperanza ante la certeza de nuestra muerte? Sólo este planteamiento debe llevarnos a sentir curiosidad, a darle importancia, a acercarme y conocerle. A ver qué dice y por qué. Y cómo lo plantea y lo testifica.

Si siento necesidad de beber agua para vivir, y, en consecuencia busco el agua, ¿por qué no trato de buscar esa Agua que siento dentro de mí que me lleva hasta la vida eterna.? Porque todos queremos y deseamos ser eternos y felices. Igual que la cierva busca esa agua para calmar su sed, yo debo buscar la fuente que sacie y calme mi sed de buscar la verdad; mi sed de buscar la felicidad eterna que me haga sentir gozoso para siempre.

miércoles, 5 de mayo de 2010

PUNTOS DEL CATECISMO MEDITADOS POR EL PADRE JESÚS.


PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE
-PRIMERA SECCIÓN «CREO»-«CREEMOS»
-CAPITULO SEGUNDO, DIOS AL ENCUENTRO DEL HOMBRE

Artículo 1 LA REVELACIÓN DE DIOS - Número 50

50 Mediante la razón natural, el hombre puede conocer a Dios con certeza a partir de sus obras. Pero existe otro orden de conocimiento que el hombre no puede de ningún modo alcanzar por sus propias fuerzas, el de la Revelación divina (cf. Cc. Vaticano I: DS 3015). Por una decisión enteramente libre, Dios se revela y se da al hombre. Lo hace revelando su misterio, su designio benevolente que estableció desde la eternidad en Cristo en favor de todos los hombres. Revela plenamente su designio enviando a su Hijo amado, nuestro Señor Jesucristo, y al Espíritu Santo.

Meditación:

    CAPITULO SEGUNDO, DIOS AL ENCUENTRO DEL HOMBRE

    Artículo 1 LA REVELACIÓN DE DIOS - Número 50

La razón natural, en un mundo desnaturalizado, no se da tan a menudo como tendría que ser normal y, aunque el hombre puede por su esencia natural de ser hombre, y hombre a la imagen de Dios, llegar por la razón natural al conocimiento de Dios, pocos lo consiguen; por eso Dios se revela al hombre y le cuenta y le dice de sus planes: Cristo.

El mundo es mundo, y el hombre es hombre, porque Dios quiso amar al hombre y hacerse Hombre y, siendo hombre, señalar, marcar la alianza divina con los hombres. ¿Por qué? Porque Dios ama al hombre y, todo lo de Dios, va de amor al hombre por Amor a Si mismo, que se hizo Hombre siendo Dios, Uno y Trino.

P. Jesús

Mi comentario:

El hombre cree en DIOS. Eso no lo niega nadie o casi nadie. Por su propia razón sabe que el mundo donde vive tiene que haber sido hecho por alguien. Incluso, el Big-Bang, admitida esa posibilidad, todo queda igual porque alguien ha posibilitado que esa energía inteligente o espontánea tuvo que tener un creador. Todo tiene un principio, eso nos lo deja muy claro nuestra razón. Y negarse a ello es de irracional y no ver las cosas de forma real.

Sentada esta premisa, lo que hay que razonar es si ese Creador ha dejado el mundo a su aire y que cada uno se invente su verdad y su objetivo, o le ha dado una misión y ha pensado un proyecto para cada creatura. Y, lo razonable, qué todos entendemos, es que hay un proyecto de salvación y de perpetuarse eternamente que sentimos en nuestro ser más profundo, y ese proyecto debe estar alumbrado por alguien que sea capaz de conducirnos a él.

Porque es razonable que si cada uno inventa su propio proyecto esto sería un caos, y de hecho, lo está siendo desde que pretendemos hacer las cosas por nuestra cuenta. Por lo tanto, Alguien fue enviado para poner orden y dejar las cosas claras, y ese es JESUCRISTO, qué por sus obras y Resurrección deja patente que es el Enviado por DIOS.

martes, 27 de abril de 2010

PUNTOS DEL CATECISMO MEDITADOS POR EL PADRE JESÚS.


-PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE
-PRIMERA SECCIÓN «CREO»-«CREEMOS»
-CAPÍTULO PRIMERO: EL HOMBRE ES "CAPAZ" DE DIOS

CAPÍTULO PRIMERO:
EL HOMBRE ES "CAPAZ" DE DIOS

IV ¿Cómo hablar de Dios?- Número 44

44 El hombre es por naturaleza y por vocación un ser religioso. Viniendo de Dios y yendo hacia Dios, el hombre no vive una vida plenamente humana si no vive libremente su vínculo con Dios.
45 El hombre está hecho para vivir en comunión con Dios, en quien encuentra su dicha."Cuando yo me adhiera a ti con todo mi ser, no habrá ya para mi penas ni pruebas, y viva, toda llena de ti, será plena" (S. Agustín, conf. 10,28,39).
46 Cuando el hombre escucha el mensaje de las criaturas y la voz de su conciencia, entonces puede alcanzar a certeza de la existencia de Dios, causa y fin de todo.
47 La Iglesia enseña que el Dios único y verdadero, nuestro Creador y Señor, puede ser conocido con certeza por sus obras, gracias a la luz natural de la razón humana (cf. Cc.Vaticano I: DS 3026).
48 Nosotros podemos realmente nombrar a Dios partiendo de las múltiples perfecciones de las criaturas, semejanzas del Dios infinitamente perfecto, aunque nuestro lenguaje limitado no agote su misterio.

49 "Sin el Creador la criatura se diluye" (GS 36). He aquí por qué los creyentes saben que son impulsados por el amor de Cristo a llevar la luz del Dios vivo a los que no le conocen o le rechazan.

Meditación:

44 – El hombre busca a su Dios; tiene capacidad de buscar a Dios, necesidad de buscarlo.

45 – El hombre con Dios, son un todo en el hombre.

46 – Cuando el hombre, por revelación de la palabra de Dios trasmitida de generación en generación, la escucha y la hace suya, es un hombre completo.

47 – Feliz es el hombre que halla a Dios antes de morir, por la fe de creer lo que no ve.

48 – Cuando los que aman a Dios viven la Caridad, el hombre se perfecciona y, por su perfección, los otros hombres conocen a Dios que reside en el hombre amado de Dios por amarlo.

49 – Las tinieblas son muchas sin Dios; el hombre necesita del Creador porque es su criatura, salida de su Obra y puesta en el mundo, para hallarlo en el mundo y, uniéndose a Dios, ser luz para la oscuridad de los que no conocen ni aman a Dios.

P. Jesús

La vida del hombre no tiene sentido sin su Creador. El hombre, quiera o no, no descansará hasta encontrar las respuestas que lleva en lo más profundo de su corazón, porque es ahí, en lo más profundo de su ser, donde el hombre tiene sellado la luz que responde a todos sus interrogantes.

Y eso se experimenta cuando el hombre es capaz de dar salida a sus sentimientos más íntimos. Cuando el hombre muere a su propio egoísmo y, saliendo de sí, es capaz de darse por el bien del otro, experimenta un gozo indescriptible y que le llena plenamente. Se ha dado el encuentro con su Creador y SEÑOR.