jueves, 24 de febrero de 2011

NADA QUEDA SIN RECOMPENSA (Mc 9, 41-50)

El que os dé a beber un vaso de agua, porque

Imaginemos que trabajos a mucha distancia del suelo. Allá en lo alto de un edificio de 70 pisos. Allá en lo alto donde nadie puede vernos ni fiscalizarnos. Seriamos libres de hacer lo que nos venga en gana y terminar nuestra obra de la forma que creamos conveniente y más cómoda según nos apetezca.
Sin embargo, allí está la Mirada de DIOS, y cada detalle será visto por ÉL. Así que de nada nos servirá pensar que podemos disimular y no esforzarnos en hacer nuestra obra lo mejor que podamos. De la misma manera, DIOS nos premiará todo lo que hagamos por amor y en favor de los demás. Un simple vaso de agua, una sonrisa, un atento servicio, una escucha, un consejo, un...etc. Todo tiene su gran valor delante de DIOS.

Mi público es DIOS y ÉL sólo me basta. Mis actos no deben tener influencia ni guiarse por la opinión de los demás, por el qué dirán, por el miedo a ser criticado o reprendido... Mi actuar debe estar apoyado en DIOS y sólo su opinión debe importarme. ÉL debe ser quien motive y determine mi ser y actuar, porque sólo a ÉL debemos rendir cuentas.

Pero todo eso, vivido y realizado, desde el amor que no sabe de intereses, de favores correspondidos. Porque todo pierde su valor cuando el servicio es pagado o correspondido con otro servicio en respuesta. No es que eso sea malo, sino que la actitud de servicio debe ser desinteresada, sin esperar nada a cambio, sin busca de recompensa...

SEÑOR, sólo tu Voluntad es la que
debe guiar mi vida y mis actos.

SEÑOR, ilumina mi actuar y mi
vivir para que sólo TÚ seas 
mi público, y todos
mis actos vayan
a complacerte. Amén.

miércoles, 23 de febrero de 2011

IGLESIA NO SOY SÓLO YO (Mc 9, 38-40)

expulsar demonios en tu Nombre, y se lo prohibimos. Pero Jesús dijo:

Sentimos exclusividad. Estamos marcados por el gen de la singularidad y, a menudo, experimentamos que lo nuestro: nuestra familia, nuestro barrio, nuestro círculo, amigos, equipo...etc. son los mejores y lo de fuera es diferente. Por lo tanto, de alguna manera nos enfrentamos a ellos. Y así existen las rivalidades que generan envidias, odios y hasta guerras.

Y, posiblemente, todos, de alguna manera, buscamos y hacemos lo mismo. Porque todos luchamos por la paz, la concordia y la justicia. Porque todos en lo más profundo de nuestro ser anhelamos amarnos y vivir en paz. Si es verdad que, para algunos sus metas están por encimas de la de los otros y cuando eso ocurre estamos ante la búsqueda de nuestro propio ego. Y eso es malo, porque enfrenta y destruye.

Pero no sucede así con los que, aunque por caminos diferentes y no los nuestros, buscan mejorar sus ambientes, su entorno y construir un mundo más justo y en paz. Buscan de alguna manera vivir en el amor aunque no injertados en la propia Iglesia, o en una Iglesia que ellos mismos se fabrican, pero que se esfuerzan en amar y derramar amor.

Se nos hace difícil delimitar quien o quienes están fuera porque el que no está contra MI está conmigo, nos dice JESÚS. Es prudente y bueno dejar hacer el  verdadero bien aunque caminen por sendas paralelas y diferentes, pues lo que hacen bien terminaran por descubrir el bien, o en el peor de los casos se sorprenderán cuando se les descubra que han hecho la Voluntad de DIOS. ¡Qué gran sorpresa!

Ilumina, SEÑOR, mi rostro y no
permitas que me aparte de
TI.

Haz que sepa discernir lo bueno
de lo malo y que toda verdad
sea aceptada aunque no
la digan en tu nombre,
porque la única
verdad nace 
sólo de TI. Amén.

martes, 22 de febrero de 2011

SOBRE TI EDIFICARÉ MI IGLESIAI (Mt 16, 13-19)


Lo lógico y normal es que una familia tenga sucesores. Al menos es lo que todo el mundo desea y espera, de tal forma que, toda su obra, su herencia, su historia pasa a los sucesores para transmitirla y vivirla en el recuerdo de ellos.

No podía ser de otra forma la obra del SEÑOR. JESÚS sabe de su Pasión y Muerte, y aunque también sabe de su Resurrección, su Misión, una vez Resucitado gloriosamente, no está ya en la tierra sino a la diestra del PADRE Todopoderoso, esperando su segunda venida en la que vendrá a juzgar a vivos y muertos.

Por eso, prepara y deja el colegio Apostólico con Pedro a la cabeza, con el poder de atar o desatar, conferido por JESÚS y dirigido por el ESPÍRITU SANTO. Es Pedro el patrón de la Barca y a quien se le otorga la máxima autoridad de dirigir el rumbo de la Iglesia. Autoridad que va dirigida a servir en bien de la verdad y la justicia.

Jesús, una vez resucitado, confirmó esta misión a Simón Pedro. Él, que profundamente arrepentido ya había llorado su triple negación ante Jesús, ahora hace una triple manifestación de amor: «Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te amo» (Jn 21,17). Entonces, el Apóstol vio con consuelo cómo Jesucristo no se desdijo de él y, por tres veces, lo confirmó en el ministerio que antes le había sido anunciado: «Apacienta mis ovejas» (Jn 21,16.17).

Esta potestad no es por mérito propio, como tampoco lo fue la declaración de fe de Simón en Cesárea: «No te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos» (Mt 16,17). Sí, se trata de una autoridad con potestad suprema recibida para servir. Es por esto que el Romano Pontífice, cuando firma sus escritos, lo hace con el siguiente título honorífico: Servus servorum Dei.

Es esta la Iglesia, y no otra, la que ininterrumpidamente continua la labor desde Pedro hasta Benedicto XVI, y a la que debemos obediencia y fidelidad, pues son las mismas palabras de JESÚS la que la confirman hoy mismo ante nosotros. A pesar de sus negaciones, sus pecados, sus fallos, sus rechazos... La Iglesia sigue adelante porque va guiada e iluminada por el ESPÍRITU SANTO.

Gracias, SEÑOR, por permitirme
un día más en tu presencia.
Gracias por guiarme y no desembarcar
de la Barca que encomendaste a
Pedro.
  Y, gracias, de, junto a otros marinos, 
continuar la navegación que el 
ESPÍRITU SANTO nos traza y
nos señala. Amén.

lunes, 21 de febrero de 2011

ES CUESTIÓN DE FE (Mc 9, 14-29)

 “Todo es posible para el que cree”

Se nos hace difícil comprender y entender muchas cosas y nuestra fe se tambalea. Respuestas al por qué de muchos males, enfermedades, injusticias, guerras, muertes de inocentes, traiciones, malos testimonios...etc., nos hacen dudar de nuestra fe. No entendemos que un DIOS Bueno, PADRE, pueda permitir que estas cosas sucedan.

Nos vemos superados por las pruebas y los acontecimientos. ¿Por qué pasan estas cosas? Y, llegado este momento, conviene tener serenidad y abandonarnos en las Manos del PADRE dirigidos por el ESPÍRITU SANTO. No escojamos otro camino, pues es este el que nos llevará a la verdad y a la paz deseada.

Porque el amor vence al desamor y para vencerlo se hace necesario que exista el desamor y tenga paciencia el amor. Porque JESÚS podía haber evitado su pasión, su sufrimientos y el de otros muchos, pero era necesario padecerlo para evidenciar el triunfo del Amor sobre el odio, la soberbia y la maldad.

Y para eso es necesario tener fe. Fe en Aquél que dará la vida gozosa llegado el momento y la hora que ÉL determine y quiera. La misma fe que han tenido todos aquellos que le han seguido a pesar de los tropiezos, enfermedades, sufrimientos y obstáculos padecidos en sus propias vidas.

SEÑOR, no dejes que me hunda
sin asirme a TI. No dejes que mi 
fe se apague por el viento
de la tempestad.

Dame fortaleza y perseverancia
para continuar la lucha y
no abatirme en la duda
y la desesperación. Amén.

domingo, 20 de febrero de 2011

IMPOSIBLE PARA EL HOMBRE (Mt 5, 38-48)

JESÚS DIJO: Oísteis que fue dicho: Ojo por...
Si, es posible amar a mi marido o esposa, y también a mis hijos, familiares y amigos, incluso a todos aquellos que comparten mis mismas aficiones, partido, equipo de fútbol y piensan como yo. Pero eso de amar a los que son de otro equipo, partido y piensan de otra forma, y encima se declaran enemigos, es harina de otro costal.

Amar al que es diferente puede admitirse, pero amar al que me hace la guerra y me perjudica es imposible. Y sin embargo, JESÚS de Nazaret me recuerda que aquello de nuestros primeros padres: "ojo por ojo y diente por diente" no es lo perfecto porque desde ahora, ÉL, nos propone "amar a los que nos odian y nos persiguen, y orad por ellos". Porque amar a los que nos aman lo hacen todos. 

¿En qué se diferencia un creyente del que no lo es? Todos corresponden a los que les corresponden y eso es lo natural y normal. Son los criterios del mundo. Sin embargo, amar a aquellos que no te aman y que te odian y persiguen es algo que no está al alcance de nadie, ni nadie lo puede hacer sin la ayuda de la Gracia de DIOS. Por eso, ÉL, es el Camino, la Verdad y la Vida y sin ÉL nada podemos hacer.

Ya nos es posible amar a todos, porque todos son tus hijos, SEÑOR, y TÚ has muerto por todos y has venido a hacernos hermanos. Pues si somos hermanos no tenemos enemigos y como hermanos debemos esforzarnos en amarnos como tus hijos.

SEÑOR, TÚ nos has hecho hermanos,
y como hermanos debemos amarnos,
sin barreras e hijos de un
mismo PADRE.

Ayudanos a vernos como hermanos
e hijos de un mismo PADRE,
porque siendo así todo
nos será más fácil. Amén

sábado, 19 de febrero de 2011

PARA ENTENDER HAY QUE ESPERAR (Mc 9, 2-13)


Cuando no llegamos a comprender lo que se nos proclama y, es más, no estamos al alcance de poder entenderlo, como si de algo mágico se tratara, justificamos nuestra limitación con razones demagógicas que distorsionan la realidad y siembran la duda.

Es el caso de la Resurrección. No podemos entender, sino creer, que Alguien pueda resucitar, porque eso no cabe en nuestra cabeza. Es algo que nos sobrepasa y no cabe en nuestra mente. Por eso, los apóstoles están desconcertados. No entienden lo de la pasión y resurrección y JESÚS les hace participe, al grupo de cabeza, Pedro, Santiago y Juan, de vislumbrar lo que va a ocurrir: Se Transfigura en el Monte Tabor.

Sin embargo les encarga que no lo comenten a nadie hasta que haya sucedido. Y eso ocurre muchas veces en nuestra vida. No entendemos ni queremos entender nada hasta que lo veamos con nuestros propios ojos. Incluso, visto, nos cuesta aceptarlo porque nuestra mente nunca llegará a explicárselo. 

Ahí tenemos las apariciones de nuestra Madre la Virgen en Fatima, Lourdes y Medujugorje y sus milagros y conversiones. Los oímos, los escuchamos a amigos y gente de confianza, pero nos queda lejos, al menos no nos cambia la vida e incluso a los que lo viven se les va enfriando con el tiempo.

Sólo la fe de aceptar la Palabra de JESÚS y de querer y pedirle que nos la haga comprender es la única manera de, por la acción del ESPÍRITU SANTO, de abrir nuestro corazón y ver la Luz de la Transfiguración.

SEÑOR, no entiendo nada, ni 
solo podré hacerlo. Dame 
la sabiduría de entender
tu Pasión, tu Muerte y
Resurrección y 
seguir tus pasos. Amén.

viernes, 18 de febrero de 2011

LO IMPORTANTE ES CONSERVAR LA VIDA EN PLENITUD (Mc 8, 34-9, 1)


Hoy no me es muy difícil, por la Gracia de DIOS, comentar este Evangelio, y digo, no me es muy difícil porque toda mi vida ha sido y lo es, por la Gracia de DIOS, un correr seguro y firme a salvar mi vida eterna en presencia de DIOS.

Porque eterno somos todos. Eso debemos tenerlo muy claro, y aquel que dude más le vale espabilarse porque se predispone a perderlo todo. La vida eterna está puesta en nosotros, pues el Creador no nos ha hecho, semejante a ÉL, para un tiempo corto sino que nos quiere a su lado eternamente. Y allí sin problemas de salud, perfectos en cuerpo y alma y felices eternamente. Es algo que no podemos imaginar ni abarcar porque está por encima de nosotros, es sobrenatural y sólo DIOS lo sabe.

Pero nos quiere libres y aceptado voluntariamente por nosotros. Sabe que nosotros no podemos lograrlo, pero se ha quedado con nosotros para, por amor, recibiendo ordenes nuestras, por su gran misericordia, tendernos su Mano para adentrarnos en su Casa para siempre. ¡Nos lo dijo en la parábola del hijo prodigo!

Por lo tanto, depende de ti y de mí que digamos si y nos pongamos en Manos del ESPÍRITU SANTO para caminar seguros y victoriosos hacia la Casa del PADRE.

Jesús nos dice que nos neguemos a nosotros mismos, expresión clara de no seguir "el gusto de los caprichos" —como menciona el salmo— o de apartar «las riquezas engañosas», como dice san Pablo. Tomar la propia cruz es aceptar las pequeñas mortificaciones que cada día encontramos por el camino.

 Quiero, SEÑOR, seguirte porque, 
¿a dónde iré sin TI?

Quiero, SEÑOR, ser tu fruto
porque TÚ eres el mejor
labrador de mi tierra.

Quiero, SEÑOR, ser de tu cosecha
porque TÚ eres la única viña
donde puedo encontrar
la felicidad que busco. Amén.