domingo, 29 de mayo de 2011

NO ESTAMOS SOLOS (Jn 14, 15-21)


No somos nosotros los que decidimos ni los que actuamos. Sí es verdad que, quien actúa necesita de nuestra colaboración y nuestro permiso, pues somos libres y respeta nuestra libertad que ÉL mismo nos ha regalado. Pero, todos nuestros actos están, cuando le permitimos actuar, dirigidos y asistidos por ÉL. Incluso nuestras oraciones.

Nuestro SEÑOR JESUCRISTO ha pedido al PADRE que nos envíe otro Paráclito, para que esté con nosotros para siempre y nos dirija y asista en la verdad, pues ÉL es el ESPÍRITU de la Verdad. Y con ÉL no podemos fallar. Aparentemente podemos transparentar que hemos fracasado, que las cosas no salen como queremos, que las circunstancias no nos son favorables, que todo nos ocurre a nosotros, que la enfermedad y el sufrimiento se ensaya con nosotros, pero detrás está el ESPÍRITU SANTO que no es ajeno a nada de lo que nos ocurre, y si ÉL lo permite es porque todo eso es lo mejor para nosotros.

JESÚS vive y nosotros, en ÉL, permaneciendo en ÉL, también viviremos. Y en la medida que guardamos sus mandamientos y permanecemos en EL, más los conoceremos y lo veremos. Tengamos, pues, fe y abandonémonos en sus Manos.

SEÑOR, toma mi libertad y voluntad, dones 
de tu amor, y haz que sean parte de
tus brazos y corazón, para que
en TI, contigo y por TI, 
hagan tu Voluntad. Amén.

sábado, 28 de mayo de 2011

EL CAMINO ES DE ESPINAS (Jn 15, 18-21)


Se equivoca aquel que piensa en buscar, en este mundo, una vida cómoda, relajada y plena de despreocupaciones y problemas. Se equivoca por partida doble: 

a) por un lado, porque por mucho que trate de escapar de los momentos de dolor, enfermedad o sufrimiento, y de evitar problemas, siempre los tendrá en mayor o meno grado. Porque esta, nuestra vida, es un camino de salvación y siempre, en su recorrido, estaremos luchando por la salvación. San Agustín nos lo dijo hace ya mucho tiempo: "Nuestra vida nunca dejará de estar inquieta hasta descansar en TI, SEÑOR". No son sus palabras textuales pero si el contenido de lo que dijo.

b) porque JESÚS fue perseguido, calumniado y crucificado, y el siervo no va a ser mayor que el maestro. Los que tratamos de seguir sus pasos, sus actitudes, su estilo de vida, y vivir su mensaje, tendremos que pasar por lo mismo. Simplemente porque no somos de este mundo y, al no serlo, este mundo nos odia y nos rechaza.

Por eso, lo primero es tener las ideas y criterios claros y saber lo que vamos a encontrar en nuestro peregrinar. Porque ignoran de parte de quien vino el SEÑOR y, por la misma razón, ignoran por qué actuamos nosotros así. Sin embargo, en la medida que hacemos camino en el SEÑOR, fortalecidos por el ESPÍRITU SANTO, nace dentro de nosotros una fuerza que nos llena plenamente y nos inunda de paz y amor.

Por todo ello, SEÑOR, acrecienta nuestra fe
y llenanos de tu Espíritu, para que
injertados en TI seamos 
testigos de tu Amor. Amén.

viernes, 27 de mayo de 2011

MORIR PARA VIVIR (Jn 15, 12-17)

“No hay amor más grande que dar la vida por los

Amar es querer a otro con la sana intención de hacerlo feliz. Amar es desear el bien del otro y de que a nuestro lado se sienta bien y gozoso de paz y bienestar. Amar es procurar el bien de la otra persona. Pero, creo que, siendo sincero, no entendemos el amor así, o al menos nos cuesta mucho entenderlo así, porque lo que buscamos es estar y sentirnos bien nosotros.

En nuestro corazón sabemos que eso no es amor sino egoísmo, pero lo disfrazamos y lo justificamos confundiendo la verdad con la mentira, lo real con lo irreal. Botón de muestra todas las separaciones, divorcios e infidelidades que cometemos a diario. 

Amar es someterse, voluntariamente y libremente, a la obediencia de morir y sacrificarme por el bien de la persona amada. Es estar dispuesto hasta el extremo de darlo y perderlo todo por la otra o las otras personas. Sí, no nos asustemos, es muy difícil, imposible diría yo por nosotros mismos, pero en, con y por JESÚS, y en el ESPÍRITU SANTO, todo es posible, y esa clase de amor, la verdadera, también.

Por eso, hoy JESÚS se nos pone de ejemplo. ÉL es el modelo de como hay que amar, porque ÉL nos amó así, como todos queremos que nos amén.

Pidamos al SEÑOR, asistido por el ESPÍRITU SANTO,
la capacidad de morir por amor a los demás.
Pidamos el don de fortaleza que nos
aliente y capacite para ser grano
de trigo que muere y da
frutos. Amén.

jueves, 26 de mayo de 2011

SE TRATA DE RESPONDER COMO VERDADEROS HIJOS (Jn 15, 9-11)


Se me ocurre pensar, en el intento de interiorizar la Palabra que hoy nos dice el Evangelio, Palabra de DIOS, que los hijos, en su interior más profundo, desean y quieren corresponder al amor de sus padres. Todos hemos deseado ser para nuestros queridos padres los mejores hijos del mundo, y en muchos momentos hemos llorado el no poder haberlo sido.

Y es que nuestras fuerzas humanas no nos permiten poder lograrlo, pues nuestras debilidades nos hacen caer y dejar mucho que desear. Sin embargo, a pesar de todo eso, nuestros padres siguen a nuestro lado y nos dan muchas pruebas de nuestro amor. Muchas veces será estando a nuestro lado, esperándonos. Otras, acompanándonos, sirviéndonos, soportándonos y siempre estando dispuestos a dársenos y ofrecersenos.

Pues, JESÚS, me dice hoy que ÉL me quiere con el mismo amor que el PADRE lo quiere a ÉL. Y ya sabemos cuál es el amor del PADRE al leer la parábola del hijo prodigo. Y agrega que el testimonio de demostrarselo es hacer lo mismo que ÉL hizo con el PADRE: "Cumplir su Voluntad".

Cuando tratamos de configurarnos con CRISTO, ser imagen de CRISTO y vivir según las mismas actitudes de CRISTO vivenciando su estilo de vida y poniéndonos en Manos del ESPÍRITU SANTO para dejarnos dirigir y conducir por ÉL, estamos tratando y esforzándonos en cumplir su Voluntad. Estamos permaneciendo en ÉL y si permanecemos en ÉL permaneceremos en su Amor y en el Amor del PADRE.

No permitamos, por la libertad que hemos recibido,
que nadie nos aparte del amor de JESÚS. 
Permanezcamos a su lado en la
oración intima y diaria, en 
la aceptación y
obediencia.

Pidamos que su Amor nos llene plenamente de su
Gracia y nos conforte en la lucha de cada día,
en la batalla contra nosotros mismos, 
porque la lucha está dentro de
nosotros, y con CRISTO 
somos seguros
vencedores. Amén.

miércoles, 25 de mayo de 2011

EN CRISTO, POR ÉL Y CON ÉL HACIA LA CASA DEL PADRE (Jn 15, 1-8)


Una de la peores cosas que nos puede estar pasando es el creernos lo suficientemente fuertes y capacitados para, por nuestras propias fuerzas, llegar a la Casa del PADRE. Es un doble peligro porque nos puede estar pasando y no nos damos cuenta. Algo así como nuestras propias autotraiciones (ver aquí), que justificamos convencidos de que lo hacemos en la verdad y en la realidad.

En mi propia experiencia personal creo que eso no me ocurre a mí, pero empiezo a dudar si realmente me puede estar pasando. Porque cuando, como Zacarías, dudo de la Palabra de DIOS es que empiezo a querer hacer las cosas según mis deseos y voluntad, o al menos querer entenderlas según mi razón y entendimiento. Y es que todo depende del SEÑOR y sin ÉL nada puedo hacer.

Claro que, ha sido Voluntad del SEÑOR, ÉL ha querido mi colaboración, razón por lo que soy libre y tengo capacidad de poder elegir para entregarle mi voluntad y, en el ESPÍRITU SANTO, dejarme transformar para ser y corresponderle como buen hijo, que redundará en mi propia felicidad, porque como Buen PADRE quiere mi felicidad, plena y absoluta, eterna.

En eso tengo un espejo donde mirarme plácidamente: "María", modelo perfecto de fe y de obediencia de entrega al ESPÍRITU SANTO para que haga, según la Voluntad del PADRE, su obra en ella. Y esa debe ser mi y nuestra labor, ponernos en Manos del ESPÍRITU para que, injertados en JESÚS, como los sarmientos en la vid, demos los frutos que el PADRE quiere de cada uno de nosotros.

No son mis frutos, SEÑOR, sino tus frutos los 
que debe producir mi corazón. Haz, pues, 
que no me aparte de TI en ningún
momento de mi vida, para
que regados por tu
Gracia de los
frutos que tu esperas. Amén.

martes, 24 de mayo de 2011

NADA NOS QUITE LA PAZ (Jn 14, 27-31)

Les dejo la paz, mi paz les...

En el SEÑOR encontramos la paz que nos sosiega y nos da seguridad y tranquilidad. Es una paz que nace de sabernos victoriosos sobre nuestras pasiones e inclinaciones mundanas. Es una paz que nos libera de nuestros egoísmos y sentimientos pecaminosos. Es una paz que, a pesar de padecer enfermedades, insultos, traiciones, mentiras...etc., nos llena de esperanza y de serenidad.

Nuestra paz, la paz verdadera, la que todos buscamos, muchos sin saberlo, es la paz que nace y germina en nuestro interior, en nuestra alma, y nos llena de gozo sereno, contenido y satisfacción. No se trata de la paz egoísta de no estar en guerra para que nadie amenace mis propiedades o pertenencias; no se trata de la paz de no ser molestado ni peturbado por otros; no se trata de la paz tal y como la entiende este mundo, sino se trata de la paz que nace del tomar conciencia de sabernos hermanos y amados por un mismo PADRE.

Se trata de la paz que surge del amor de unos hacia otros, de la aplicación de la justicia igualitaria tanto para mí como para los demás. La paz de los derechos que nace de la dignidad de ser todos hijos de un mismo PADRE. La paz de la tranquilidad de conciencia de sabernos en buenas manos y de ser buenos hijos.

Haz, SEÑOR, que sepamos comportarnos como
verdadero hijos y, en consecuencia, como
verdaderos hermanos, para que de 
esa forma brille la verdadera 
paz entre todos nosotros.

La Paz que nace de reconocerte como
verdadero PADRE, en tu HIJO JESÚS,
y de sabernos todos hermanos en
ÉL, con ÉL y por ÉL. Amén.

lunes, 23 de mayo de 2011

EL ESPÍRITU SANTO, ENVIADO POR EL PADRE EN EL NOMBRE DEL HIJO (Jn 14, 21-26)

El Defensor que enviará el Padre os lo enseñará todo...

Todo amor tiene su prueba de algodón, y digo esto porque las obras manifiestan y descubren si verdaderamente hay amor o no lo hay. Puedes decir que amas, pero si tus obras no lo dicen, te delatan como mentiroso, porque "obras son amores y no buenas razones", dice el refrán. 

JESÚS nos dice hoy que «El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él» Por eso debo conocer a JESÚS, saber que me dice, que me propone, y cuales son sus mandamientos. Porque a quien no se conoce, no se le puede amar.

Ponernos en Manos del ESPÍRITU SANTO es fundamental, porque es el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, quie me enseñará todo y quien me recordará todo lo que JESÚS nos ha dicho». 

Dame, DIOS mío, la fuerza y luz necesaria para
saber ponerme, con entera humildad, en
Manos del ESPÍRITU SANTO, y dejarme
conducir por sus enseñanzas y 
sabiduría. Amén.