jueves, 6 de enero de 2011

TIEMPO DE NAVIDAD


LAUDES
 (de la Epifanía del SEÑOR)

Reyes que venís por ellas,
no busquéis estellas ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.
Aquí parad, que aquí está
quien luz a los cielos da:
DIOS es el puerto más cierto,
y si habéis hallado puerto
no busqueis estrellas ya.

No busquéis la estrella ahora:
que su luz ha oscurecido
este Sol recién nacido
en eta Virgen Aurora.

Ya no hallaréis luz en ellas,
el Niño os alumbra ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.

Aunque eclipsarse pretende,
no reparéis en su llanto,
porque nunca llueve tanto
como cuando el sol se enciende.

Aquellas lágrimas bellas
la estrella oscurecen ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas. Amén.

I VÍSPERAS
(La Epifanía del SEÑOR)

confiada mira la luz dorada
que a ti hoy llega, Jerusalén:
de tu Mesías ve la alborada
sobre Belén.

El mundo todo ve hoy gozoso
la luz divina sobre Israel;
la estrella muestra al prodigioso
rey Emmanuel.

Ya los tres magos, desde el Oriente,
la estrella viendo, van de ella en pos;
dan sus primicias de amor ferviente
al niño DIOS.

Ofrenda de oro que es Rey declara,
incienso ofrece a DIOS su olor,
predice mirra muerte preclara,
pasión, dolor.

La voz del PADRE, CRISTO, te llama
su predilecto, sobre le Jordán.
DIOS en los hombres hoy te proclama
valiente Juan.

Virtud divina resplandecía
del que del agua vino sacó,
cuando el anuncio de eucaristía
Caná bebió.

A darte Gloria, SEÑOR, invita
la luz que al hombre viniste a dar,
luz aque nos trae gloria infinita
 de amor sin par. Amén. 

miércoles, 5 de enero de 2011

A LA LUZ DE LA PALABRA (Jn 1, 43-51)

En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dice: "Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: JESÚS, hijo de José, de Nazaret".

Necesitamos ver para creer; necesitamos tener pruebas que nos corroboren que lo que creemos es cierto; necesitamos tocar y palpar para creer en aquello que se nos ha dicho. Esa fue la experiencia de Natanael, que, incluso pensando que de Nazaret nada bueno podía salir, recibió la Gracia de tener la prueba que le encendiera la fe para creer.

Fe que necesita nuestro concurso, nuestra elección, nuestro fiarnos, nuestro paso al frente, porque, aunque si la Gracia nada somos, hemos sido creados en libertad para decidir si aceptamos la Gracia o no. Felipe y Natanael optarón por decir "SÍ".

Sin embargo, JESÚS advierte que por el sólo hecho de decirle que lo vió debajo de la higuera cree, y nos promete que veremos cosas mayores como el cielo abierto y los ángeles de DIOS subir y bajar sobre el HIJO del hombre. 

Natanael no necesitó muchas pruebas sino simplemente que JESÚS le sorprendiera con saber donde había estado  y quién era. Igual que Felipe, que a la invitación de seguirle confiesa a Natanael que ha encontrado a Aquel de quien Moisés y los Profetas escribieron: JESÚS, hijo de José de Nazaret.

Igual ocurre hoy, hay dos formas de creer y dejarse seducir por JESÚS. La de no poner pegas ni obstáculo a su Gracia, porque todo nos es dado, y la de poner razonamientos y exigencias a toda demostración de ser el HIJO de DIOS Vivo. A lo largo de mi vida me he encontrado con mucha gente que exige demostración y satisfacciones a sus razonamientos, pero que satisfechos continúa erre que erre con lo mismo. Son aquellos que ven el milagro y se inventa un truco para justificarlo, porque lo que no quieren ver es su cambio, su desapego a la vida cómoda y placentera que llevan.

La vida cristiana es combate y lucha, y quien sabe combatir y luchar, también sabe disfrutar y gozar… Quien no sabe combatir no sabe disfrutar…
Pero antes tiene que descubrir quién es y dónde está el enemigo… porque si no sabe quién es ni dónde está, difícilmente podremos luchar contra él… Eso supone saber qué es el bien y el mal… supone saber lo que es bueno o malo… porque si no estamos perdido, confuso, desconcertado y a merced del enemigo.

Son aquellos que no quieren cambiar su tesoro caduco y finito, por el Tesoro Eterno y gozoso de la presencia de DIOS Eternamente y junto a ÉL plenamente feliz. Son aquellos que viendo aún cosas mayores tampoco darán su brazo a torcer porque han oscurecido sus ojos y no ven la Luz de la salvación.

JESÚS de Nazaret tiene Palabra de Vida Eterna, porque es DIOS, porque ha Muerto y Resucitado, y todo en ÉL se ha cumplido. Está Vivo y camina entre nosotros, incluso al lado de aquel que no lo acepta, que no lo quiere, que le rechaza, porque sabe de su necesidad y de que la quien busca es a ÉL. Lo acompañará hasta el final y le invitará a entrar en la Casa, como al hijo mayor de la parábola. Pero la elección depende de ti porque eres libre.

SEÑOR, no dejes que la tentación
del mundo me impida verte.
Haz que como Natanael y Felipe
sea pronto en responderte un "SÍ"
firme y decidido.

No permitas que mi razón te
exija pruebas, sino que mi
ojos sepan descubrir que
JESÚS vive, que ha Resucitado,
y que cada año me recuerda que,
siendo Niño, está dispuesto a
nacer en mi propio portal de 
Belén. Amén.

martes, 4 de enero de 2011

A LA LUZ DE LA PALABRA (Jn 1, 29-34)


Se me hace difícil entender ese encuentro con JESÚS, pero, al mismo tiempo, imagino que gran personalidad tendría y tiene JESÚS al atraer de esa forma a Andrés y, más tarde a Simón Pedro. Pienso que a mí me hubiese pasado lo mismo, al menos eso es lo que me hubiese gustado, por eso digo que me hubiese dejado cautivar por la mirada y misterio de JESÚS, verdaderamente el HIJO de DIOS.

Pero encontrarse con JESÚS supone un desapego y un dejarlo todo para ir detrás de ÉL. Tras esas palabras de Andrés, ¿dónde vives? se esconde un deseo de búsqueda, de hambre de salvación. JESÚS les pregunta, ¿qué buscan?, y ellos responden, ¿dónde vives? Porque quieren no perderlo, saber qué hace y dónde vive.
Hay una curiosidad y una intuición, preparados por Juan, de buscar el tesoro verdadero, la salvación eterna. Hay una inquietud y, en consecuencia, una respuesta, por la Gracia de DIOS, que les llena, que les atrae y les pone en camino. Hay, también, una obediencia y un fiarse de Juan, su mentor, para, dejándolo a él, acercarse a la verdadera LUZ que alumbra el Verdadero Camino.

"Hemos encontrado al Mesías", esconde la convicción de que la esperanza anhelada, el tesoro buscado, la promesa prometida, la hora deseada ha llegado en ese JESÚS que tienen delante. Y JESÚS responde a sus expectativas y les acoge e instruye.

Esa, en mi humilde opinión, es la actitud que todos debemos tener: "Hambre y sed" de encuentro con JESÚS, y todo lo demás se dará por añadidura, porque todo es Gracia y Don del PADRE DIOS. Nuestra conversión se irá realizando en la medida que vayamos creyendo que ese Niño nacido en Belén es el HIJO de DIOS Verdadero. Porque de nosotros sólo depende el decir sí y fiarnos, hasta ahí llega nuestra libertad, pero lo demás será y dependerá de nuestro PADRE DIOS.

Hoy, la Palabra, me ayuda e ilumina a seguir a JESÚS como Andrés y Pedro. Humildemente sé que la distancia es insalvable, pero también sé que para DIOS nada es imposible y lo único que puedo hacer yo, su humilde esclavo, es proclamar junto a mi Madre María, "he aquí el esclavo del SEÑOR, hágase en mí según tu Palabra".

Una cosa me llena de paz, SEÑOR,
saber que nada soy y nada puedo,
saber que sólo TÚ me puedes
salvar y transformar.

Una cosa me llena de esperanza, SEÑOR,
saber que yo solo no puedo esperar y
que sólo TÚ me puedes llenar de ella
y colmar mi sed.

Por eso, SEÑOR, toma mi ser,
hazme que sea tuyo y no dejes
que vaya a otro lugar, 
porque sólo TÚ eres 
el HIJO DE DIOS Vivo. Amén

lunes, 3 de enero de 2011

A LA LUZ DE LA PALABRA (Jn 1, 1-8).


 Juan sabe exactamente cuál es su misión. Sabe muy bien para qué ha sido creado, y sabe mejor todavía cuál es su destino y objetivo: dar testimonio de la Palabra y preparar su Camino.
Y, llegado el momento, la hora, lo recibe y hace mutis en silencio para que la Gloria de DIOS sea ensalzada en su HIJO JESÚS: "El Mesías esperado para la salvación del mundo".

Claramente se desprende de esta reflexión el interpelarnos si nosotros sabemos tan bien, como lo supo Juan, nuestra misión, nuestra creación y nuestro destino. Tenemos, si cabe, más pruebas que él, porque tenemos el testimonio de los apóstoles, la Palabra de las Sagradas Escrituras, y la venida de JESÚS, Muerto y Resucitado, que nos Revela el plan de su PADRE DIOS.

Tenemos la Santa Iglesia, el colegio Apostólico, y la Tradición que nos hablan y nos testimonian el plan de salvación que DIOS ha pensado para nosotros. Y que tiene su plenitud en su HIJO JESÚS. ¿Necesitamos más?

Sí, necesitamos pedírtelo, DIOS mío,
necesitamos decirte que nos
aumente nuestra fe, y nos
libres del peligro de la
desidia, de la duda, del
conformismo y la apatía.

Sácanos de las luces y 
comodidades de nuestras ciudades,
del hedonismo amenazante, y 
llévanos al desierto para 
purificar nuestras faltas y
fortalecer nuestro espíritu. Amén.

sábado, 1 de enero de 2011

PRESENTACIÓN EN EL TEMPLO

La presentación en el Templo

 La Palabra del SEÑOR nos toca hoy muy directamente y de forma transparente y diáfana: JESÚS se hizo hombre, no para presumir de su Divinidad, sino para igualarse a los hombres y de forma pobre y humilde. 

No se le ocurrió igualarse a los más poderosos e inteligentes, sino que se mezcló con los más pobres y carente de todo, tanto material como espiritual. Así, José su padre presentó en el templo la dádiva más pobre reservada a los necesitados de todo: un par de pichones en lugar de un apetecido cordero, signo de poder y riqueza.

También, José y María obedecen y cumplen con los preceptos de la ley. Ellos, María Inmaculada y JESÚS, el Hijo del DIOS Vivo, que debían de ser los visitados, eligieron ser ellos los visitadores y, de esta forma, testimoniar que estaban para servir y amar cumpliendo con todos los preceptos. Y lo hacen voluntariamente y por amor.

Porque estaba escrito que Simeón y Ana contemplaran la Gloria del Niño Mesías que había sido prometido para dar luz a las naciones, iluminar a los gentiles y dar gloria a tu pueblo Israel. 

Me pregunto, cuando encuentro a mucha gente que se resiste a ver con claridad la Promesa y Divinidad del HIJO de DIOS en Belén, como es posible que no se paren a pensar en estas profecías tan distantes en el tiempo y que, llegada la hora, tienen su cumplimiento fiel. No puede salir de la boca de Simeón tanta luz que le permita ver, treinta y tantos años después, la Pasión, Muerte y Resurrección de ese Niño que ahora tiene delante. Promesa que ya Isaías había adelantado centenares de años antes (Is 7, 14). ¿Se puede estar tan ciego?

¡Claro!, que es para morirse ya, ¡y bastante tranquilo! Lo mismo ocurrió con Ana, como regalo a su perseverancia y fidelidad. Dos personas mayores, viejas y ya casi olvidadas por la sociedad de su época.

El Plan de DIOS se va cumpliendo lentamente y con paciencia, pero firme y seguro. Es el PADRE que nos da tiempo, todo el que necesitamos para el regreso, para experimentar que lejos de la Casa del PADRE no se puede ser feliz. Y espera, espera con los brazos abiertos, pacientemente y con el corazón lleno de amor a que nos demos cuenta y comprendamos.

Y nació ayer, pero también hoy, y volverá mañana a nacer para que pegado a ÉL puedas entender la necesidad de amar sin condiciones, sin apegos, sin justificaciones, sin prestaciones, sin pedir nada a cambio... A pesar de los reproches, las ofensas, las risas, los insultos... No importa, el Amor lo puede todo y todo lo cambiará, como hizo JESÚS.

Y el milagro se esconde ahí, en ese amasijo de miserias, de piedras y callados, de puñales y estiércol que tu corazón va arando y clavándose en la tierra de su ser para, con la lluvia de la Gracia, florecer en hermosos y floridos frutos que harán nacer la verdadera, la buscada felicidad que tanto anhelamos.

No dejes, DIOS mío, que mis ojos
se nublen con el resplandor del
mundo que me atrae y me deslumbra.

No dejes, DIOS mío, que mi vida se
pierda en la oscuridad del deseo y
los apegos caducos y finitos.

No dejes, DIOS mío, que mi sed no
encuentre el manantial que la sacie
eternamente, y se resigne a un 
agua temporal que te deja 
mas sediento. Amén.

jueves, 30 de diciembre de 2010

AMAR Y RENUNCIAR SON DOS CONCEPTOS QUE CAMINAN JUNTOS

¿Qué es el amor, sino la renuncia a uno mismo?
RENUNCIAR,
a alguno de tus planes por hacer feliz a otro es la máxima expresión del amor, hasta el extremo de entregar tu vida por salvar la del otro. Y en esa renuncia se esconde, día tras día, el tesoro de la felicidad. Indudablemente es un camino empinado y duro, pero el único que conduce al más grade tesoro que el hombre busca: "El gozo eterno".

Lo único que da sentido a nuestra vida es el Amor, pero el Amor que se da gratuito al otro por ser el otro, no por ningún otro interés ni conveniencia. Se ama a la persona tal y como es, y tal y como está, sin miramientos ni intereses económicos, sexuales, productivos, de divertimento o de cualquier tipo que podamos servirnos. 

Fue lo que hizo que José y María permanecieran unidos para dar calor y protección a JESÚS. Fue lo que hizo que aceptasen el Plan de DIOS en ellos y se entregaran, abandonándose en sus Manos, libremente, a someterse a su Voluntad. 

Es lo que debemos aceptar nosotros y anteponer lo que DIOS nos señala y por dónde nos guía a nuestros propios planes. ÉL está en el camino con nosotros y todo lo que ocurre a nuestro alrededor, cuando estamos en su presencia, ÉL lo mira y nos lo indica proponiéndonos, porque nos ha hecho libres, a que hagamos su Voluntad. 

Así hizo María, así nació JESÚS, por Voluntad de su PADRE, en un humilde pesebre. Esta es nuestra pregunta: ¿Estamos nosotros dispuestos a nacer de la misma forma? Porque Navidad significa eso. "Nacer cada año de nuevo en el vivir diario de nuestra vida"

lunes, 27 de diciembre de 2010

ENCONTRAR Y LLAMAR AL VERDADERO TESORO

Sólo cuando se descubre que mi verdadero tesoro está en darme, ...


ENCONTRAR,
la magia de los pequeños milagros de tu día en el día a día de tu vivencia. Cada día es un milagro, porque nuestra vida se sostiene en el SEÑOR. ¡Sí ÉL dejase de sostenerla desapareceríamos! Y, como niños inocentes en brazos de su PADRE, nos preocupa más el juguete o la urgencia que tenemos delante, antes que sentirnos amado y queridos por nuestro PADRE, junto al cual no debemos temer nada.

Sin embargo, no nos apercibimos de su venida, de su estancia entre nosotros, y, como ignorantes criaturas corremos y desesperamos detrás de la urgencia económica olvidándonos de ÉL, "nuestra verdadera salvación".

No significa esto que, siendo seres humanos y necesitados de satisfacciones materiales, nos quedemos impávidos y quietos ante las dificultades y carencias que la vida nos presenta, pero en el esfuerzo y la lucha de cada día y momento, tengamos presente que JESÚS está con nosotros y nos ayuda a resolverlas o aceptarlas. No nos dejemos llevar por estas secundarias necesidades para, por sus causas, abandonemos la Primera, Única y Principal.

Esa fue la voz que oímos en el desierto y la que muchos, ¿estaremos nosotros también?, han desoído y olvidado. Hagamos memoria y acerquémonos al Belén de nuestro corazón para que en medio de tanto ruido y luces no nazcan otras preocupaciones en nuestro pesebre sino el Verdadero Niño que colma mis esperanzas y dicha.

 LLAMAR,
a esa persona de tu familia con la que menos hablas y con la que te cuesta esfuerzo hablar. Se hace muy cuesta arriba, sobre todo cuando esa persona está en una actitud agresiva y de malas intenciones. Te sientes impotente e incapaz de servirle porque no se deja servir sino su inminente deseo es servirse y aprovecharse de ti.

Es el momento que experimentas el amor que JESÚS tiene y da por ti cada segundo del tiempo. El te ama y ha muerto por ti, pero tú lo rechazas o te muestras indiferente, si no siempre, sí en muchos momentos del día. Sólo desde ahí puedes llegar a comprender que lo importante es aceptar y aguantar incluso aquello que no se comprende.

Es el momento de encender la luz en tu corazón y dejar un hueco, el mejor y principal, para que se acomode el Niño DIOS en él y nazca de nuevo una vida nueva en ti. Es el momento de hacer Navidad en tu particular pesebre y derramar toda la luz de tu Belén entre los que te rodean y se acercan a tu lado.

Porque contigo hace lo mismo JESÚS, y ÉL espera pacientemente a que tú puedas reaccionar y darte cuenta. Tengo en mi vida, ahora hablo personalmente, algún caso de estos y me ayuda a superarlo, al menos a aceptarlo con paciencia, esta idea de saberme perdonado y querido por mi PADRE del Cielo a pesar de mis rechazos e indiferencias.

Tomar conciencia, y sentirme esperanzado de que JESÚS vendrá de nuevo a  oír  mi decisión y recoger todos mis frutos de amor, como ÉL me ha enseñado y me enseña diariamente, me hace retomar fuerzas y deseos de superarme y vencerme para, olvidándome de mí, aceptar  darme a los demás, incluso en esos casos ininteligibles por mi razón.


Un fuerte abrazo en XTO.JESÚS.