lunes, 5 de septiembre de 2011

¿OBEDECERÍA YO A JESÚS? (Lc 6, 6-11)


Es fácil leer a posteriori y decidir al respecto, pero sería otra cosa tener esa experiencia en vivo, en directo. ¿Le haría yo caso a JESÚS? ¿Me pondría donde JESÚS me dice y extendería mi brazo como ÉL me lo dijese? Son imaginarias palabras que no van a tener lugar en ese escenario, pero si ocurre en el nuestro propio.

¿Me estará diciendo JESÚS que extienda mi brazo y que le siga? Me estará diciendo JESÚS que hable a los hombres, con mi ejemplo, con mi vida y con mi testimonio de amor? ¿Querrá JESÚS que construya un mundo mejor con los hombres, y no sólo? ¿Me repetirá que haga todo el esfuerzo posible de mi parte para amar, y que lo demás corre de su cuenta? 

¿O simplemente no me dice nada porque yo me ofusco y no quiero oír sino aquello que, de antemano, quiero oír? Y, sin más razonamiento ni reflexión, buscamos la manera de quitarlo de nuestras vidas.

¡SEÑOR!, yo quiero extender mi brazo como, cuando y
donde TÚ me digas. Sea sábado u otro día.
Cuando TÚ lo digas, porque en
TI, por TI y Contigo quiero
hacer el bien y amar. Amén.

domingo, 4 de septiembre de 2011

SE HACE NECESARIO SABERNOS IMPERFECTOS (Mt 18, 15-20)


Porque si partimos desde ahí, podemos saber que tenemos muchas cosas que corregir, muchas cosas que mejorar y muchas cosas que aprender para perfeccionarlas. Y en esa actitud las correcciones fraternales que nos hagan, serán mejor acogidas y aceptadas.

Tenemos el deber de advertir al hermano y amigo de lo que, la comunidad, entiende que hace mal, y el derecho de que se nos escuche y atienda. Lo que en mí es un deber, se hace derecho en el otro, y viceversa. Tanto el equivocado como el conocedor de la equivocación están llamados a verse y a descubrirse en el error y la corrección.

Pues, depende de uno y del otro que la corrección fraternal sea bien entendida y aceptada. Así las cosas, todo quedará zanjado y la armonía reinará en la comunidad. De apoderarse la soberbia y el orgullo de la corrección, todo se verá oscuro y la luz quedará oculta y cerrada a la verdad. Entonces, reiterado el intento de hacer luz, habrá que dejar en la oscuridad a aquél que quiere, siendo advertido, permanecer en ella.

Pues somos libres y nuestra libertad no puede nunca ser violentada. A lo más, sugerida y propuesta a buscar la luz y la verdad.

Que mis labios y mi lengua, SEÑOR, sean valiente
y hábil para llamar a la verdad y descubrir
la mentira.

Que mis palabras sean instrumentos de sosiego,
de fraternidad y de llamada a la
corrección, asistido en
el ESPÍRITU SANTO. Amén.

sábado, 3 de septiembre de 2011

EL DESCANSO EN FUNCIÓN DEL HOMBRE (Lc 6, 1-5)


Todo lo que existe ha sido puesto en función de las necesidades del hombre. No está hecho o establecido el hombre para el descanso, sino el descando en función de las necesidades del hombre. De tal forma que, la necesidad de descansar es una necesidad, valga la redundancia, que el hombre necesita, pero que está supeditada al momento puntual de lo que el hombre necesite naturalmente en esos momentos.

Y digo de forma natural, porque hay muchas necesidades materiales propias y derivadas del consumo que el hombre mismo se ha creado y que no le son necesarias o fundamental. Tal es así que, el hombre se ha creado un descanso que no es propiamente descanso sino un tiempo, mal llamado de ocio, donde el hombre en lugar de descansar se cansa más. Y no sólo eso, sino que se ata y encadena más a ciertos hábitos que se relacionan con el verdadero descanso.

El descanso es, fundamentalmente, para darle gracias a DIOS por todo lo creado y todo lo que está a nuestro servicio. El descanso es para darnos cuenta quienes somos, criaturas de DIOS, que tenemos una vida gratuita y que debemos respetar y defender. El descanso es para buscar espacios de encuentro y fraternidad entre todos los hombres que posibiliten construir un mundo mejor, más justo y hermanado.

El descanso es para tratar de buscar, dentro de espacios de tiempo más sosegados, más relajados, soluciones que nos permitan, todos juntos, abordar los problemas que al hombre se le plantea. Tratar de hacerlos juntos es construir progamas políticos, pero hacerlo de forma individual es fomentar la avaricia y el egoísmo.

Porque mientras trabajamos nuestro tiempo está comprometido y mientras descasamos podemos dedicarlo a otros menesteres como es el de crecer en virtudes. Es entonces cuando nos damos cuenta que no está hecho el hombre para ajustarse a las normas del sábado sino el sábado para el servicio del hombre. Así nos lo hizo saber JESÚS y nos llamó a someter la norma a las necesidades del hombre.

Que siempre ponga mi persona por encima de normas
y preceptos, y sobre todo, para el servicio de
todos los hombres. Porque las cosas
han sido creadas para servir
al hombre y en función
de él.

Pero, siempre, buscando la verdad, el bien y la justicia
que establezca la fraternidad y la paz, que haga
la convivencia entre los hombres un Reino
de justicia, amor y paz. Por eso, SEÑOR,
quiero caminar contigo, junto a TI y
según tu Palabra. Amén.

viernes, 2 de septiembre de 2011

CADA COSA A SU TIEMPO (Lc 5, 33-39)


Es una frase conocida por todos: "Cada cosa a su tiempo", y contiene gran sabiduría porque cada cosa tiene su momento y su hora. Y cuando se está con el novio es momento de compartir la alegría de estar con ÉL y de aprovechar esos felices momentos.

Vendrán otros que se encargarán de traer las tribulaciones, la agonía o el sufrimiento, y serán momentos de ayuno y oración. Cada hora tiene su dedicación y su momento concreto de dedicación. Unos para DIOS y otros para nuestro propio vivir y actuar aunque nuestro PADRE DIOS está en todos.

Hay un tiempo para coser y otro para rasgar. Cada instante conlleva un acto o realización, y lo importante es saber donde se encuentra el SEÑOR en cada instante. De cualquier forma, cada día empieza de nuevo y en él debemos ofrecer todo nuestro ser y obrar, colocando cada cosa en su lugar, a nuestro PADRE DIOS.

Enseñame, SEÑOR, a dar a cada cosa su lugar, y a 
tener el tuyo propio. Porque TÚ eres el 
Novio de mi vida y, por lo tanto,
el esperado y al que debemos
estar presto y atentos. Amén.

jueves, 1 de septiembre de 2011

¡QUIÉN COMO TÚ, SEÑOR! (Lc 5, 1-11)


En muy pocas ocasiones, por no decir, casi nunca, a la hora de hablar he derramado lo que llevaba preparado. Experimento que los sentimientos me vienen en directo, y, con la asistencia del ESPÍRITU SANTO, en el que creo a pesar de mis sentimientos de duda y tentaciones, comunico lo que mi corazón siente y quiere, al menos, sentir.

Me pasa cada día y a cada momento que intento escribir. Empiezo de nada y surgen sentimientos que, humildemente creo, me vienen del ESPÍRITU. Al menos yo me pongo en sus Manos para que ÉL hable por mí. Hoy, en este momento, cuando he leído la Palabra de DIOS correspondiente al día de hoy, he sentido algo así. Me siento un privilegiado por sentir la presencia de DIOS en mi, y por saberme hijo de ÉL.

Me siento un ser lleno de todo porque todo es de mi PADRE del Cielo, y en ÉL tengo la Gloria, la vida eterna y el gozo que me llena plenamente. Me siento como la barca de Pedro, llena, rebozante hasta hundirme en la gloria de mi SEÑOR. 

Por todo ello, he sentido el gozo interior de que, en ÉL, nada me falta. Y hasta puedo ver con claridad el pecado de mi hermano mayor, no darse cuenta que en la Casa del PADRE nada te falta y todo lo tienes. He sentido un pequeño Tabor que, pronto termina y vuelves a la realidad de tu propia cruz, tu propia pascua, que, como JESÚS, tendrás que sufrir para, en ÉL, con ÉL y por su mérito de muerte y resurrección, alcanzar, como coheredero, la gloria que el PADRE nos prepara.

SEÑOR JESÚS, TÚ tienes palabra de vida eterna y,
porque TÚ lo dices, echaré mis redes al
mundo de la blosgofera, para en
TI, por TI y contigo atraer a
los hombres a TI. Amén.

miércoles, 31 de agosto de 2011

CUANDO AMAS TE ESTÁS NEGANDO (Lc 4, 38-44)


Cuando buscas o haces algo que te gusta, no se puede decir realmente que estás amando, quizás diríamos mejor que nos estamos amando. O lo que es lo mismo, estamos siendo egoístas. Sólo cuando ese deseo de amar nos duele, nos exige un esfuerzo y se nos hace pesado cargarlo en nuestras espaldas, podremos decir que estamos amando.

Amar es vencerse a sí mismo y darse al otro. Amar es querer amar, es decir, es querer, voluntad, contra mis propios deseos, de hacer el bien gratuito para el otro.Y eso mortifica, y muchas veces rehuimos el encuentro con el amor porque descubrimos que nos compromete y nos exige renuncias y negación.

Por eso, el encuentro con JESÚS en muchos momentos es duro, es desagradable, es fastidioso. Nos cuesta la Eucaristía, es un compromiso con el amor. Nos cuesta la oración, porque implica mirarme en el espejo de JESÚS. Nos cuesta descubrirme en la presencia de JESÚS, porque ello me lleva al compromiso. Y sólo recurrimos en tiempo de enfermedad, de sanación, pero nada más. Es lógico que JESÚS vaya a otros lugares donde también necesitan conocerlo y ser curados.

Sé, JESÚS, que mi vida es lucha y negación,
pero también sé que no tengo fuerzas
para enfrentarme a ella yo sólo.

Necesito tu compañía y tu fuerzas. Necesito
tu Gracia para poder salir victorioso.
Y sé que la tengo, sé que cuento
con ella, pero así y todo
no puedo ir yo sólo.

Necesito pedírtela todos los días, y oír
tu voz y sentir tu aliento para
sentirme fuerte con tu
presencia. Amén.

martes, 30 de agosto de 2011

SEÑOR, TU TIENES VERDADERA AUTORIDAD (Lc 4, 31-37)


Decididamente, sigo a JESÚS porque es el HIJO de DIOS Vivo. Porque sus Palabras desprenden autoridad, porque ÉL responde a todos mis deseos de verdad, de justicia, de igualdad, y porque dio la vida por mí para que yo alcanzara lo que realmente busco y quiero.

No tiene autoridad aquel que tiene poder, riqueza, fuerza, influencia, inteligencia o medios que someten e imponen, sino Aquel que habla en verdad, en justicia y caridad. Y ese es JESÚS de Nazaret, pues se da por cada uno de nosotros y pide al PADRE del Cielo por cada uno de nosotros. Por eso, sus Palabras y vida desprenden seguimiento, atracción, autoridad, libertad. En una Palabra, amor. Por eso le siguen muchos y los que no, quedan admirados y perplejos de sus palabras y hechos.

Porque le obedecen vientos y tempestades, demonios y fuerzas malignas, enfermedades y tormentos. Porque en ÉL todos, aun viniendo de países diferentes y lenguas diferentes, nos entendemos y amamos. Derrumbamos diferencias, razas, culturas, lenguas y todo aquello que puede desunirnos. En ÉL todos quedamos enlazados y hermanados. ÉL es la máxima autoridad que nace del amor.

SEÑOR, cobijanos en tu regazo y en tu Misericordia,
y danos la ilusión y el asombro, como niños, de
seguirte en obediencia, fidelidad y entrega.

Instruyenos con tu Palabra y tu ESPÍRITU, y no dejes
que nos apartemos de TI ni que caigamos en las
manos del Demonio. Líberanos de todos los
espíritus malignos y tennos siempre en
tu presencia. amén.