jueves, 31 de julio de 2014

TODO EN FUNCIÓN DE LA ÚLTIMA HORA

(Mt 13,47-53)

Todo nuestro ser y obrar contará al final de nuestra vida. Es la hora más importante, la última, porque las que siguen en la eternidad ya no cuentan, sino serán consecuencia del qué y cómo hayas vivido con las que has actuado en libertad. Pensado así, y pensado bien, el paso por esta vida es la oportunidad y la ocasión de ganarnos la vida que sigue, y esa es eterna.

Hoy Jesús nos aclara que va a suceder al final: «También es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases; y cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos. Así sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de entre los justos y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes.

Que no nos engañemos, la vida eterna dependerá de esta, y el camino lo señala Jesús. No es cuestión de señalármelo yo mismo, porque con toda seguridad me perdería. Hay sólo una referencia y un camino, y ese es Jesús: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida", quién me siga y crea en Mí, Vivirá Eternamente.

Todo está claro. Pidamos al Señor que nuestros pobres pasos no dejen de seguir los suyos y que siempre tengamos la fortaleza y la voluntad de no desfallecer y superar los obstáculos que se interpongan en nuestro camino. Amén.

miércoles, 30 de julio de 2014

NO ESTÁ DELANTE DE NOSOTROS

(Mt 13,44-46)


Una cosa de tanto valor no está a la vista de todos. Se precisa buscarlo y perseverar en el esfuerzo hasta encontrarlo. Todo lo que tiene valor, cuesta conseguirlo. Y el Reino de Dios, el Tesoro más grande, necesitará el mayor esfuerzo de búsqueda para encontrarlo y conseguirlo.

Sin embargo, el Señor nos deja muchas pistas y nos descubre con su Palabra la ruta a seguir para encontrar ese maravilloso Tesoro que es el Reino de Dios. De momento lo deja impreso en nuestro corazón con letras de fuego. Todos sentimos un deseo irresistible de ser feliz, y de preservar esa felicidad eternamente. Y experimentamos que, cuando nos damos para hacer el bien común de forma gratuita y desinteresada, el corazón se nos llena de paz y de gozo. Es decir, sentimos felicidad.

Descubrimos, entonces, que dentro de nosotros mora el mayor Tesoro, porque es felicidad inmensa y eterna lo que nos promete precisamente el Reino de Dios. De forma que, cuando hacemos vida esa inclinación amorosa al bien que habita en nosotros, estamos haciendo presente y descubriendo el Reino de Dios. Y una vez descubierto y experimentado no abandonaremos nunca esa oportunidad hasta el extremo de dejar todo lo demás para cuidar exclusivamente ese Tesoro encontrado.

Danos la Gracia, Señor, de descubrir y valorar ese Tesoro que llevamos sellado en nuestro corazón para, experimentado, no abandonarlo ni perderlo jamás. Amén.

martes, 29 de julio de 2014

"YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA: EL QUE CREE EN MÍ, AUNQUE HAYA MUERTO, VIVIRÁ"

Jn 11, 19-27


No se puede pedir más, y estamos obligados, diría yo, a creer en Jesús, el Señor. Entre otras cosas porque es precisamente eso lo que perseguimos y buscamos todos. Todos sentimos la esperanza y el anhelo de ser feliz, y de serlo para siempre, es decir, eternamente. Si es eso lo que sentimos, ¿por qué no creerlo cuando Alguien nos lo ofrece?

Pero, quién nos lo ofrece no es cualquiera, sino Alguien que tiene autoridad y poder para ofrecérnoslo, y nos lo demuestra con la resurrección de su amigo Lázaro. No hay nadie que pueda hablar de esta forma y dar autoridad y verdad a sus Palabras. En verdad, nadie. Es tan contundente su testimonio que no hay palabras que puedan negarlo. Ante tal proclamación, sólo puedes rechazarla con falsedad, hipocresía y autoengaño, hundiéndote en el sin sentido y el disparate.

Porque en este mundo todo, sin Él, está hueco, vacío y carece de sentido. Nada, aunque aparentemente reluzca como el oro, se sostiene en el gozo y la paz que da el permanecer en la presencia del Señor. No cabe duda que necesitamos perseverar en la fe, porque de no necesitarla, tampoco necesitaríamos ser libres, pues en cuanto gocemos de la vista del Señor ya no desearíamos otra cosa. En Él seríamos los seres más dichosos y afortunados y nuestra libertad no tendría que someterse a ninguna elección.

"Yo soy la Resurrección y la Vida: El que cree en Mí, aunque haya muerto, Vivirá"; y el que está vivo y cree en Mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto? Ella le contesto: "Sí, Señor, yo creo que Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo" (Jn 11, 25-27). Y tú y yo, ¿también lo creemos?

lunes, 28 de julio de 2014

DE LO PEQUEÑO A LO GRANDE



Jesús toma lo más pequeño e insignificante, lo más débil y escondido por su invisibilidad y lo hace grande, fuerte y transformador, hasta tal punto que destacan por su altura o su poder de transformar desde dentro. Así es el ejemplo del grano de mostaza, semilla que apenas se ve, y la levadura, invisible dentro de la masa. Ambas crecen y transforman que llaman la atención por su poder y su fuerza.

Es significativo que el Señor tome lo pequeño para transformar e ir a lo grande. De esa manera deja la señal de su poder omnipotente. No tendría mucho sentido tomar lo poderoso y grande para realizar su obra, pues es normal que con poder se puede hacer mucho. Sin embargo, de lo casi invisible y pequeño transformarlo en poderoso y grande resulta más ilógico y sorprendente.

Sólo doce hombres, poco notables, poco formados, rudos y no notables en la sociedad de su tiempo, fueron los elegidos por Jesús para proclamar y transformar el mundo en que vivían. El derecho a ser libre y a la vida viene de la propia dignidad del hombre por ser hijo de Dios. Nadie lo había defendido antes. Un mundo donde los pequeños, excluidos y pobres eran esclavos y servidores sometidos al imperio de la fuerza y de la autoridad de los poderosos.

Sin embargo, ahora muchos se lo adjudican y lo defienden, pero para eso tuvo que dar la vida nuestro Señor, y también la siguen dando muchos, que hoy siguen proclamando la libertad y el derecho del hombre a la vida hasta el extremo, también, de dar su vida. Y nunca podrán acallarlos, porque siempre quedará un grano de mostaza o un poco de levadura para crecer poderosamente o fermentar la masa.

Gracias Señor por la fuerza y la asistencia del Espíritu Santo, que nos fortalece, nos ilumina y nos da la perseverancia, el valor, la voluntad y constancia para seguir proclamando, contra viento y marea, que Tú eres el único y verdadero Hijo de Dios Vivo. Amén.

domingo, 27 de julio de 2014

DISCERNIR DONDE ESTÁ EL TESORO

(Mt 13,44-52)


No cabe duda que nuestro corazón estará detrás de lo que consideremos nuestro tesoro. Se impone, pues, discernir dónde y cuál es nuestro Tesoro, porque dependiendo de dónde y cuál sea, allí pondremos nuestro corazón. Hoy, Jesús, nos habla de esa semejanza del Reino de los Cielos con ese Tesoro escondido que, descubierto, lo volvemos a esconder, y llenos de alegría corremos a vender todos nuestros bienes para comprarlo.

Igual lo compara con aquel mercader de piedras finas que, encontrada una diferente y muy hermosa, deja todas las demás para comprarla. O con aquellos pescadores que llenas las redes de pescado las llevan a tierra y separan los buenos de los malos... Todas son hermosas parábolas que nos descubren la importancia y el valor del Reino de los cielos.

El secreto está en discernir el verdadero valor del Tesoro, pues si no conocemos el verdadero valor no estaremos dispuestos a movernos, y menos dejar todo lo que tenemos, para comprar ese Tesoro escondido y encontrado De ahí la necesidad de conocer al Señor, de saber quién es y de encontrarnos con Él. Y el camino para conocerlo es acercarnos a su Palabra, escucharla y esforzarnos en hacerla vida.

Pronto descubriremos que esa Palabra hecha vida es ese hermoso Tesoro que buscamos todos, pues es un Tesoro de gozo, felicidad y Vida Eterna. Amén.

sábado, 26 de julio de 2014

ENTRE EL BIEN Y EL MAL

Mt 13,24-30)


El camino no es de rosa entre otras cosas, porque hay también espinas. Y las espinan crecen en el camino y en la viña por doquier. También para ellas sale el sol y cae la lluvia y la tierra se abona. Quizás su diferencia es que ellas, las espinas, se aprovechan del bien del sol, el agua y el abono para hacer el mal, y todo lo que tocan lo destruyen y lo convierten en mal.

Es la lucha diaria a la que estamos llamados a sostener cada instante de nuestra vida. Esa es la cruz nuestra de cada día que tendremos que cargar y aceptar, pero nunca con desesperanza sino esperanzados y confiados en la Bondad y Misericordia de nuestro Padre Dios.

Nuestra victoria está asegurada. Al final vendrán los segadores a separar el trigo de la cizaña, es decir, a aquellos que se han esforzado en vivir según la Palabra y la Voluntad de Dios, de aquellos otros que han vivido indiferentes y de espaldas a toda Palabra de Dios. Entonces se procederá según Dios ha dispuesto, porque solo Él sabe y tiene Palabra de Vida Eterna.

Pidamos la luz del Espíritu Santo y su asistencia, para superar y aceptar con esperanza el combate de cada día entre nuestro corazón nuevo y bueno y nuestro corazón viejo, endurecido y malo. Amén.

viernes, 25 de julio de 2014

CON LA CRUZ A CUESTA

(Mt 20,20-28)


No hay otro camino que el camino de la Cruz. Querer o pretender seguir a Jesús sin estar dispuesto a cargar con la cruz de cada día, es querer engañarte y falsear el seguimiento al Señor. Jesús lo ha dejado muy claro, pues su Vida es un ejemplo de aceptar la Cruz que su Padre le pide en remisión y salvación del pecados de los hombres. Y Él acepta voluntariamente, libremente por Amor.

De la misma forma, quienes, voluntariamente y libremente, quieran seguirle, tienen el camino  bien señalado y no deja lugar a dudas. Jesús entrega su Vida por Amor en redención por los pecados de todos los hombres, y eso significa disponer de su Vida en entrega y servicio por Amor. Esa es la ruta que nos marca y que, al parecer, muchos, como le ocurrió a la madre de los hijos de los Zebedeo, no han entendido o son vencidos por la vanidad humana.

No es el camino de seguimiento al Señor un camino de escalada, ni de trepar títulos, reconocimientos ni de honores...¡No!, se trata de un camino de servicio, de situarse en la cola para servir, empezando por el último y más necesitado, hasta el primero y más capacitado. Es un camino de purificación agachándote y doblando tus rodillas para lavar los pies a los excluidos y más pobres. Es un camino de humillarse y beber toda la humildad que limpia tu corazón de soberbia y orgullo.

Es un camino al estilo único e irrepetible de Jesús, que sólo podemos recorrer y tratar de imitar abiertos a la acción del Espíritu Santo y acogidos a la compañía de María que, como Madre, intercede por nosotros.