viernes, 14 de agosto de 2009

TÚ DICES Y DIOS RESPONDE.


Tú dices: "Es imposible "
Dios dice: Todas las cosas son posibles.

(Lucas 18:27)

Tú dices: "Me encuentro cansado"
Dios dice: Yo te daré descanso.
(Mateo 11:28-30)

Tú dices: "Nadie me ama"
Dios dice: Yo te amo.
(Juan 3:16 y Juan 3:34)

Tú dices: "No puedo seguir "
Dios dice: Mi gracia es suficiente.
(II Corintios 12:9 y Salmo 91:15)

Tú dices: "No sé qué hacer"
Dios dice: Yo dirigiré tus pasos.
(Proverbios 3:5-6)

Tú dices: "No puedo hacerlo"
Dios dice: Puedes hacer cualquier cosa.
(Filipenses 4:13)

Tú dices: "No soy capaz"
Dios dice: Yo soy capaz.
(II Corintios 9:8)

Tú dices: "No merece la pena"
Dios dice: Yo merezco la pena.
(Romanos 8:28)

Tú dices: "No puedo perdonarme a mi mismo"
Dios dice: Yo te perdono.
(I Juan 1:9 & Romans 8:1)

Tú dices: "No tengo suficiente"
Dios dice: Yo supliré tus necesidades.
(Filipenses 4:19)

Tú dices: "Tengo miedo"
Dios dice: Yo no te he dado espíritu de cobardía.
(II Timoteo 1:7)

Tú dices: "Siempre estoy frustado y preocupado"
Dios dice: Deposita en mi tu ansiedad.
(I Pedro 5:7)

Tú dices: "No tengo suficiente fe"
Dios dice: A todos les he dado una medida de fe.
(Romanos 12:3)

Tú dices: "No soy suficientemente listo"
Dios dice: Yo te doy sabiduría.
(I Corintios 1:30)

Tú dices: "Me siento solo"
Dios dice: Nunca te dejaré ni abandonaré.
(Hebreos 13:5)

Besitos y Bendiciones.

http://paginadefe-pablito.blogspot.com

domingo, 26 de julio de 2009

CINCO PANES Y DOS PECES

La Palabra no dice siempre lo mismo, porque, "la Palabra" está viva y habla en cada momento directamente a cada uno de nosotros. Y nos perfecciona en el tiempo y en la medida que nosotros nos dejemos perfeccionar, pues es el ESPÍRITU quién actúa tomándonos de sus MANOS.

Y hoy, ésta misma Palabra, ¡tantas veces escuchada y percibida!, me habla y me alumbra otras actitudes que pueden estar dormidas en mi interior, adormecidas en la indiferencia, en la comodidad, en el descompromiso, en mi propio yo, egoísta y ególatra.

Cinco panes y dos peces no dan para mucho, pero son los míos, todo mi capital, todos mis talentos. Y es eso los que me pide JESÚS. ÉL ya está dándolo todo, y su compromiso llega hasta entregar su propia Vida; quiere pedirme a mí hasta dónde estoy dispuesto a darme, no sólo a dar, sino también a darme. Lo quiere todo, pues esa es la medida que ÉL se ha marcado para sí mismo.

La caridad con la que yo le responda marcará mi fe, mi actitud de seguirle. Ha habido muchos que han bajado la mirada, que no se han pronunciado a seguirle, que les cuesta poner sus cinco panes y dos peces al servicio de la multitud. Es la resignación corriente, pero no normal con la que solemos hacer callar nuestra conciencia: "yo solo nada puedo hacer".

Pero, JESÚS, eso lo sabe. No en vano a sus discípulos los insta a que arreglen la situación; los interpela a que se muevan, a qué busquen, a qué se esfuercen, porque sabe de nuestras miserias, de nuestro pobre capital, de nuestras limitaciones, de nuestra pobreza. ¡JESÚS nos conoces!

Solo quiere probarnos. Saber nuestra actitud de entrega; saber nuestra disponibilidad y nuestro reconocimiento pobre, de hijos, de necesitados, de esperanza en ÉL. ¿Qué si no, hizo María? : ¡SEÑOR!, ¿cómo será eso?; ¿es posible que en una pobre mujer como yo hayas puesto tu MANO para elegirme la Madre de tu HIJO? ¡SEÑOR, hágase tu VOLUNTAD!

El milagro de JESÚS no es multiplicar, qué eso ya lo ha prometido, y su Palabra es Ley porque siempre la cumple, sino el poder de cambiarnos, de cambiarnos desde nuestra propia libertad. Porque somos libres y respondemos desde nuestra propia libertad.

El milagro se esconde detrás de la actitud de dar todo lo que se tiene, cómo ese chico que ofreció sus cinco panes y peces; como Juan de Benjumea, misionero comboniano que dejó toda su prometedora carrera taurina para entregarse en misiones a los demás; como Pedro, Santiago, Juan ... que toscos, endurecidos y poco cultivados en las letras, pero rudos analfabetos nacidos en las tareas duras de la mar, fueron convertidos en pescadores de hombres, en instrumentos de cambios, de conversión para otros más cultivados y eruditos.

¿Cuántos panes y peces hay en mi vida? No debo preocuparme porque sean pocos y estén endurecidos, caducados, y en mal estado. JESÚS los puede volver tiernos, suaves, comestibles, apetitosos, apetecidos, atractivos si tú los pones en sus MANOS. Sólo es cuestión de ofrecerlos ofreciéndote.




jueves, 23 de julio de 2009

LA TRANSFIGURACIÓN.


Cogió JESÚS a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y subió con ellos a una montaña alta y apartada. Allí se transfiguró delante de ellos: su Rostro brillaba como el sol y sus vestiduras se volvieron de un blanco deslumbrador. Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube: "Éste es mi HIJO, a QUIEN YO quiero, escuchadlo".

El deseo ardiente de transfiguración, cambiar de figura, acompaña a hombres y mujeres durante toda su vida, atentos siempre a cualquier oferta con posibilidad de hacerlo. Y solamente la oferta de JESÚS es capaz de transfigurar en luz y resplandor de vida, belleza y eternidad las pobrezas y limitaciones humanas.

Y, cuando el hombre va por su propio camino, no encuentra luz ni resplandor en su vida. La belleza se difumina pues sólo la cubre una capa barnizada por la temporalidad sin esperanza y exenta de eternidad que la empobrece y la limita. Es el camino que nos muestra el mundo cuando se aleja del SEÑOR: perdido, confundido, deliberando sobre la vida o la muerte, enfrentados, sometidos a los vicios humanos que los esclavizan, manipulados...etc.

Y no es por falta de que el SEÑOR nos hable, nos susurre constantemente como entonces lo hizo a Pedro, Santiago y Juan desde la nube, sino que somos nosotros, como Pedro, Santiago y Juan, se abrieron a su Palabra, se dispusieron a su escucha y se entregaron a permanecer junto a ÉL toda su vida.

Esa es la actitud que debemos tomar: abrirnos a la acción del ESPÍRITU para que desde ÉL seamos capaces de convertirnos y cambiar nuestra dirección en la vida, porque no encontraremos ni belleza, ni resplandor, menos eternidad por los caminos de este mundo.



domingo, 19 de julio de 2009

SÓLO UNA IGLESIA ES EL VERDADERO CAMINO.


No pueden haber varios caminos que conduzcan al mismo lugar. Sí, pueden haber muchos afluentes y veredas que por diferentes recorridos y vericuetos terminen y desemboquen en el mismo sitio, pero, sólo uno será el lugar donde estará la Verdad y dónde todos convergen.

JESÚS no creó muchos grupos, ni repartió muchas responsabilidades; todo lo concentró en un reducido grupo de personas, Colegio Apostólico, a los que les fue encomendado la misión de: "ID Y PREDICAD EL EVANGELIO..." Y desde ese momento quedó fundada la Iglesia, la única Iglesia que tiene el poder y la misión de ser la continuadora de su Misión aquí en la tierra.

Hay muchas formas, dentro de la Iglesia, de vivir y cumplir esa Misión, pero sólo un camino, "la Iglesia", dónde se puede vivir y experimentar la vivencia de injertarse en JESÚS y, en ÉL, por ÉL y con ÉL llegar a la Casa del PADRE.

Este vídeo refleja de forma muy clara y natural que la Iglesia es el Camino, en CRISTO, dónde los hombres encuentran los medios para su salvación.



viernes, 17 de julio de 2009

SÓLO IMPORTA LO QUE APRENDES Y VIVES EN EL AMOR.


He aprendido....que nadie
es perfecto hasta que no te enamoras.

He aprendido que...la
vida es dura pero yo lo soy más!!

He aprendido que...las
oportunidades no se pierden nunca; las que tu dejas
marchar...las aprovecha otro.

He aprendido que...cuando
siembras rencor y amargura, la felicidad se va a otra
parte.

He aprendido...que
necesitaría usar siempre palabras buenas... porque mañana quizás se
tienen que tragar.

He aprendido...que una
sonrisa es un modo económico para mejorar tu aspecto.

He aprendido...que no
puedo elegir como me siento... pero siempre puedo hacer
algo.

He aprendido que...cuando
tu hijo recién nacido tiene tu dedo en su
puñito.... te tiene enganchado
a la vida.

He aprendido que...todos
quieren vivir en la cima de la montaña.... pero toda la felicidad
pasa mientras la escalas.

He aprendido que...se
necesita gozar del viaje y no pensar sólo en la
meta.

He aprendido que...es
mejor dar consejos sólo en dos circunstancias... cuando son pedidos y
cuando de ello depende la vida.

He aprendido que...cuanto
menos tiempo derrocho... más cosas hago.

He aprendido que sólo DIOS basta, y el camino de mi vida se pierde si no voy injertado en JESÚS

Porque si el camino es el que corresponde, el destino será al que estás llamado. Y sólo hay uno: la plenitud del amor.


domingo, 12 de julio de 2009

BOMBILLAS CON PATAS.


Hoy he oído esa frase y me ha encantado escucharla porque lleva consigo gran luz y un contenido muy sencillo y claro. JESÚS fue Luz itinerante que alumbraba los caminos por donde pasaba. Fue Luz que refleja luz y enciende todo lo que le mira y se refugia en ÉL. JESÚS fue, es y será Día que empieza a amanecer y que va iluminando la mañana joven que despierta en la oscuridad y aclara el horizonte. JESÚS es la LUZ de donde todo creyente debe encender su pequeña bombilla.

Pero una bombilla estable, fija y acomodada sólo alumbra el lugar donde permanece, mientras la sombra se apodera de donde no llega la luz. Sería terrorífico caer en ese lugar donde sólo permanece la sombra y no llega la luz. Sería estar condenado, sin ninguna probalidad de alumbrarse, haber nacido en el lugar de la sombra. No nos parece eso justo.

Por eso, un PADRE BUENO pone patas, aludiendo a la metáfora luminosa, a esa luz que alumbra, para que se mueva, camine y llegue a las sombras descubriendo lo oscuro y destapando lo oculto. Por eso, en el Génesis se dice: "Y se hizo la Luz". Una Luz que pone la Verdad sobre la mesa y no se esconde debajo de ella. Una Luz que ilumina y señala con su claridad el camino que buscamos y nos salva.

Por eso tenemos que ser "bombillas con patas" que demos vueltas y más vueltas hasta prender a otras bombillas para que sean fiel a su propia vocación de alumbrar. Porque las bombillas están hechas para alumbrar, y si no alumbran están muertas, fuera de su propia misión, inservibles y condenadas a no ver la Luz para la que fueron creadas.

Sólo cuando seamos capaces de ser antorcha que camina y contagia, estaremos en el camino de dar respuesta a la Voluntad del PADRE que nos envía a ser luces, luces que dan luz y que se mueven llevando la luz a todos los lugares.

jueves, 9 de julio de 2009

DIOS ES MI PADRE.


DIOS quiere que le descubramos y que le reconozcamos como PADRE. ÉL nos cuida, nos ama y nos quiere hacer participe de su propia vida, dándonos su vida y haciéndonos semejante a ÉL. DIOS quiere hacernos dioses, como ÉL, pero según lo que ÉL ha pensado para nosotros.

Nuestro problema es que nosotros queremos ser como DIOS, hasta ahí bien, pero según nuestros propios planes y proyectos, sin contar para nada lo que DIOS quiere de nosotros. Un padre siempre tiene un proyecto para su hijo; un padre siempre imagina y desea lo que le gustaría que fuese su hijo. Luego, él, su hijo, será lo que él decida, pero siempre lo que haya pensado el padre será bueno para él.

Cuanto más DIOS que lo sabe todo; que lo puede todo; que lo que quiere es lo mejor para nosotros, y, por su Sabiduría, Omnipotencia y Bondad lo que ÉL ha pensado, es lo mejor y más grande para nosotros. Por lo tanto, DIOS es mi PADRE Bueno al que debo mirar y fijarme en ÉL, pero cuando lo busco no sé donde está.

Por eso, DIOS nos entrega a su HIJO, JESÚS, que nos enseña el camino a seguir para hacer la Voluntad del PADRE. JESÚS es el HIJO que nosotros debemos mirar, para en ÉL ser también sus hijos. Somos, pues, los hijos, en el HIJO, del PADRE, y como hijos, coherederos de su Gloria: la vida, que tanto nos preocupa, para SIEMPRE en plena felicidad. Claro, totalmente gratuita, pero no por eso, según nuestros criterios mundanos, sin valor, porque lo barato y gratis lo desvaloramos, sino que necesitamos elegir y escoger el camino que nos conduce a ÉL, con ÉL y por ÉL, y que no es otro que el Amor.

Eso nos lleva a ver las cosas de otra forma, a mirar a los otros como personas; a respetar la vida, a aceptar la muerte como final del camino de la prueba, para iniciar el de la victoria y plenitud; a renunciar a muchas cosas que son vida para otros; a dar lo recibido en dones y cualidades, para que otros puedan servirse de ello y nosotros realizarnos en el amor. Realmente, cuando se empieza a pensar así y cuando somos capaces de limpiar la pantalla de nuestra vida, la luz se hace en nosotros y el mundo se enciende de paz, justicia y amor.