martes, 14 de junio de 2011

NO MEREZCO SER LLAMADO TU HIJO (Mt 5, 43-48)

"Amad a vuestros enemigos"

Cuando después de haber derrochado todo lo que me ha sido dado gratuitamente, de creer que verdaderamente me correspondía y eran míos, incluso que me los merecía, me doy cuenta que todo me ha sido dado por amor y gratuitamente. 

Y cuando tomo conciencia de eso percibo humildemente mi pequeñez y que todo pertenece y es Gracia del PADRE. Es así como el hijo prodigo inicia su conversión y su regreso con la actitud de ser considerado, no ya hijo, sino siervo. Y todos sabemos lo que sigue después.

Si DIOS me ama de esa manera, cuando no merezco ser amado así, ¿cómo no voy yo intentar amar de esa manera a aquellos que incluso me odian y me hacen mal? Creo que en la parábola del hijo prodigo tenemos la explicación de esta Palabra que el SEÑOR nos dirige hoy a cada uno de nosotros.

Enciende en mí, SEÑOR, la luz que ilumine
mi vida para tomar las fuerzas de
perdonar como TÚ me 
perdonas. Amén.

lunes, 13 de junio de 2011

EL ODIO ES VENCIDO POR EL PERDÓN (Mt 5, 38-42)

“Han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente, pero yo...

Según tú me hagas, yo te haré. Si tú has matado a muchos de mi partido, yo tendré que matar, y vengarme, a muchos de tu partido. Es la historia de las dos Españas o la historia de muchas familias y de muchos pueblos. Es la justa medida de pagar con la misma moneda que has comparado: "ojo por ojo, o diente por diente".

Sin embargo, esa ley o sentencia experimenta un vacío que no soluciona nada, pues después de su mucha aplicación las heridas siguen abierta, incandescentes, al rojo vivo. Y en la medida que se abunda más en ella, más al rojo vivo se ponen. La venganza y violencia no curan sino que engendran más venganza y violencia. Todos lo hemos experimentado, pero, a pesar de eso, nos vemos impotente para reconducirnos y superarnos. Necesitamos ayuda.

Poner la otra mejilla y no responder a la agresión debe estar apoyado en la verdad, porque con la mentira, a pesar de no responder en violencia, estamos generando otro tipo de violencia que concluye en las mismas consecuencias de venganzas y odios. 

Por eso, contra la muerte y asesinatos de tantos niños inocentes en los vientres de sus propias madres, no hay que levantarse en armas, porque eso generaría más violencia y muertes, pero sí, al poner, la otra mejilla, denunciar por qué se mata impunemente a seres humanos que tienen derecho a la vida como los tienes tú o yo. 

Siguiendo la enseñanza de JESÚS, diríamos: ¿Porque me matas si tengo derecho a la vida como lo tienes tú? ¿Porque quieres quitarme la vida que nuestro PADRE DIOS me ha dado igual que a ti? Si he nacido con ciertas minusvalías, que nuestro PADRE DIOS acepta y me quiere, porque sigue, a pesar de todo eso, siendo mi PADRE, ¿por qué tú me quieres matar?

Creo, humildemente,que la Palabra de DIOS hoy nos puede interpelar sobre la actitud de darnos, de ofrecernos, de entregar no sólo la capa o la túnica, sino si es preciso nuestra vida, pero sin dejar de defenderla y de, al poner la otra mejilla, preguntar, ¿por qué me matas?

SEÑOR, que tenga claro que sólo el amor hará
renacer la paz y la concordia. SEÑOR, que
sepa dejarme conducir en paz y amor
ante las acometidas de los hombres.

SEÑOR, dame la sabiduría de ofrecer siempre
la otra mejilla, antes de levantar mi mano
para aplicar la única justicia que los 
hombres sabemos aplicar:
"ojo por ojo y diente por diente". Amén.

domingo, 12 de junio de 2011

SE NOS HA DADO EL ESPÍRITU SANTO (Jn 20, 19-23)


No sólo fue una promesa, que con eso basta viniendo de quien viene, sino que se realizó aquella noche de recogimiento, de oración y de temor. De forma, que sólo en actitud de recogimiento, de deseo y silencio interior, el ESPÍRITU invade nuestra alma y hace morada en ella.

Y así sucedió, de repente un ruido del cielo penetró entre ellos y se vieron llenos del ESPÍRITU SANTO, sintiendo al unisono fortaleza, sabiduría y don de entendimiento de tal forma que todos aquellos que les oían, le entendían en su propias leguas. Todo lo contrario cuando nos alejamos de DIOS, como ocurrió en Babel, sus lenguas fueron confundidas y nadie entendía a nadie.

La experiencia de estar en el SEÑOR, asistido por el ESPÍRITU SANTO, nos une, nos alumbra, nos abre nuestros corazones para que podamos cumplir el: "Amaos los unos a los otros como yo os he amado".

Gracias, SEÑOR, por tu Luz, por tu cercanía en
el ESPÍRITU SANTO. Gracias por tu fortaleza,
por tu sabiduría y por la Gracia de
alumbrarnos y darnos la paz de
que con nuestro esfuerzo,
recibido de tu mano
generosa, seamos
 capaces de
 proclamar tu Palabra. Amén.

sábado, 11 de junio de 2011

NO ESTAMOS SOLOS(Jn 21, 20-25)

Tú sígueme
Es el fundamento de nuestra fe. No estamos solos porque JESÚS Resucitó y se les apareció a los Apóstoles y a muchos otros durante 50 días, y por último a Pablo, camino de Damasco. Y continúa en el camino junto a nosotros enviándonos el ESPÍRITU SANTO, de parte del PADRE y en su Nombre. Indudablemente, no estamos solos y esa es nuestra sabiduría, nuestra paz y fortaleza.

JESÚS permanece en cada uno de nosotros sí, nosotros, estamos decididos a permanecer en ÉL. ÉL nos invita, se hace el encontradizo, sale a nuestro encuentro y nos ofrece toda su Misericordia, gracias a la cual somos salvados por su amor. ¿Qué sería de nosotros sin la Misericordia de nuestro PADRE DIOS?

Y para ayudarnos a ese encuentro con ÉL, nos asiste el ESPÍRITU SANTO, dándonos luz, guiándonos y alumbrándonos el camino del SEÑOR. Todo depende de nuestro sí, porque somos libres de aceptarlo o rechazarlo. La Palabra de DIOS, hoy nos interpela y nos pregunta: ¿Estamos dispuesto a seguirle? 

Pedro interpeló al Maestro sobre aquel discípulo que le seguía, y ya conocemos la respuesta de JESÚS. ¿Conozco mi respuesta?

¡SEÑOR!, que no deje de buscarte y de
seguir en tu presencia, aún sin 
entender nada. Sólo
quiero seguirte
porque TÚ
tienes 
Palabra de Vida Eterna. Amén.

viernes, 10 de junio de 2011

TODOS BUSCAMOS A DIOS (Jn 21, 15-19)


Estoy convencido, aunque las circunstancias a veces parezcan otras, que todos los hombres y mujeres buscan a DIOS. Y lo estoy porque, en primer lugar son hijos de DIOS, y el hijo busca siempre al padre. Y segundo, porque todos queremos encontrar la verdadera felicidad y, esa, se encuentra sólo en DIOS.

Ocurre que muchos no queremos reconocerlo, nos parece cosa de niños y, según nuestra razón, pensamos que la felicidad está en dar cumplimiento a todas nuestras inclinaciones carnales y sensoriales para sentirnos corporalmente satisfechos. 

Otros, aun presentando lucha, nos desanimamos pronto y damos por imposible oponernos con nuestra libertad y voluntad a las pasiones que nos dominan. Queremos hacerlo a nuestro modo y sin ayuda, y eso si que es imposible. Sin el ESPÍRITU SANTO nada podemos lograr.

Y otros nos autoconvencemos que el camino de la felicidad y el gozo no está en mortificarnos en una lucha inútil contra nosotros mismos y el mundo, sino en dejarnos arrastrar satisfactoriamente y dar cabida al bienestar de la vida viviendo lo mejor y más cómodo posible. Al final terminamos sometidos al capricho de nuestros propios egos.
Pero todos buscamos, muchos sin saberlo, al verdadero DIOS, porque dentro de nosotros llevamos el sello del deseo de ser feliz y, no para un tiempo, sino eternamente. Y experimentamos que cuando verdaderamente amamos gratuitamente es cuando sentimos la verdadera felicidad y gozo. Ese deseo de ser feliz eternamente y experimentarlo cuando amamos de verdad es el Amor de DIOS que vive en nosotros.

Quizás, la pregunta insistente de JESÚS a Pedro, por tres veces. "Me amas", quiere hacernos caer en la insistencia de que DIOS está pendiente de nosotros, de que nos espera, de que si realmente estamos a su lado, podemos vencer todas aquellas dificultades que nos van a salir al paso en nuestra vida, y aunque no las queramos, si podemos vencerla injertados en el Amor de CRISTO.

Te busco, SEÑOR, sin descanso, pero quizás te
busco donde no te encuentras. Te busco en
mi propia satisfacción, en mis caprichos,
en mis comodidades, en procurarme 
  mis egoísmos y toda fuente de
felicidad.

Pero nada encuentro que permanezca, y
cuando vuelve la insatisfacción, el
desespero, la angustiosa y
incesante búsqueda me
doy cuenta que sólo 
en TI está lo 
eterno y perdurable. Amén.

jueves, 9 de junio de 2011

ES PARA QUEDARSE DE PIEDRA (Jn 17, 20-26)


No nos damos cuenta de lo que decimos, y digo esto, porque por mucho que queramos caer en la cuenta no podemos tomar conciencia ni valorar la grandeza del Amor de DIOS. No valemos nada porque nada somos. Todo lo hemos recibido gratuitamente y por su Amor, de nuestro PADRE DIOS. Y, encima, JESÚS nos da la Gloria recibida del PADRE para que seamos todos uno, "nos amemos como ellos, PADRE e HIJO se aman", y el mundo conozca que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí. 

Si fuésemos capaz de comprender esto, de apreciarlo, indudablemente procederíamos de otra forma. Esto puede valernos para darnos cuenta de nuestra pequeñez, de nuestra lejanía, de nuestra humanidad ignorante y torpe, y ayudarnos a abajarnos, a humillarnos y a ser esclavos del SEÑOR. Simplemente, fue lo que hizo María, alabar la grandeza del SEÑOR porque ha hecho maravillas en su humilde esclava.

Sólo en la medida que logremos vivir en calidad de verdaderos hijos de DIOS, y sentirnos sus verdaderos hijos, creados gratuitamente y libremente por amor, podremos empezar a descubrir la grandeza de ser sus hijos. Sólo ÉL podrá despertar en nosotros la luz de tomar conciencia de la maravilla de pertenecerles, no como siervos o esclavos, sino como verdaderos hijos y hermanos en su HIJO JESÚS.

DIOS mío, dame la clarividencia de entender y sentir
que TÚ eres mi verdadero y Único PADRE, que me
has creado y amas hasta entregarte, en tu
HIJO JESÚS, en una muerte de Cruz
como rescate por nuestros 
pecados. Amén.

miércoles, 8 de junio de 2011

NUESTRA IDENTIDAD ES LA ALEGRÍA, A PESAR DE LAS TRIBULACIONES (Jn 17, 11b-19)


No cabe duda que ante la experiencia de nuestra fe y nuestra vida por este mundo nos quedamos, en muchos momentos, perplejos y desconcertados. Aparentemente, según nuestra forma de ver las cosas, no coincide el estar alegre con lo que nos depara la propia vida. Por un lado queremos y deseamos estar alegres, ¿quién no quiere ser feliz?, pero por otro, las circunstancias y aconteceres de nuestra vida no nos deja.

Sólo hay un camino, injertarnos en JESÚS guiados por el ESPÍRITU SANTO. Porque sólo en ÉL está la verdadera felicidad que buscamos. Es verdad que el camino para permanecer en ÉL nos depara peligros, padeceres, sufrimientos, desprecios, burlas, y hasta la propia muerte, pero detrás de ese abandono y confiar en ÉL se encuentra el gozo y la felicidad que buscamos, y además adornada por el regalo de la eternidad. Precisamente, el mayor deseo que está escrito dentro de nuestro corazón.

Ese es el premio de la fe en JESÚS, la única que nos puede salvar. Y que como todo en este mundo necesita de la prueba de darse antes del recibir, del confiar antes del ver, del abandonarse antes del resistir, pues esa es la condición del ser libre, la de poder elegir entre el camino del amor y la felicidad eterna, o del egoísmo y la muerte eterna.

Toda mi vida, SEÑOR, estaré inquieto y 
en búsqueda de la fuente que 
pueda saciar mi fe.

Sólo TÚ, SEÑOR, puedes hacerlo, pero
esperas que yo te lo pida y que 
confíe en TI. Y esa es mi
petición, SEÑOR, que
algún día pueda
descansar eternamente en TI. AMÉN.