jueves, 26 de mayo de 2011

SE TRATA DE RESPONDER COMO VERDADEROS HIJOS (Jn 15, 9-11)


Se me ocurre pensar, en el intento de interiorizar la Palabra que hoy nos dice el Evangelio, Palabra de DIOS, que los hijos, en su interior más profundo, desean y quieren corresponder al amor de sus padres. Todos hemos deseado ser para nuestros queridos padres los mejores hijos del mundo, y en muchos momentos hemos llorado el no poder haberlo sido.

Y es que nuestras fuerzas humanas no nos permiten poder lograrlo, pues nuestras debilidades nos hacen caer y dejar mucho que desear. Sin embargo, a pesar de todo eso, nuestros padres siguen a nuestro lado y nos dan muchas pruebas de nuestro amor. Muchas veces será estando a nuestro lado, esperándonos. Otras, acompanándonos, sirviéndonos, soportándonos y siempre estando dispuestos a dársenos y ofrecersenos.

Pues, JESÚS, me dice hoy que ÉL me quiere con el mismo amor que el PADRE lo quiere a ÉL. Y ya sabemos cuál es el amor del PADRE al leer la parábola del hijo prodigo. Y agrega que el testimonio de demostrarselo es hacer lo mismo que ÉL hizo con el PADRE: "Cumplir su Voluntad".

Cuando tratamos de configurarnos con CRISTO, ser imagen de CRISTO y vivir según las mismas actitudes de CRISTO vivenciando su estilo de vida y poniéndonos en Manos del ESPÍRITU SANTO para dejarnos dirigir y conducir por ÉL, estamos tratando y esforzándonos en cumplir su Voluntad. Estamos permaneciendo en ÉL y si permanecemos en ÉL permaneceremos en su Amor y en el Amor del PADRE.

No permitamos, por la libertad que hemos recibido,
que nadie nos aparte del amor de JESÚS. 
Permanezcamos a su lado en la
oración intima y diaria, en 
la aceptación y
obediencia.

Pidamos que su Amor nos llene plenamente de su
Gracia y nos conforte en la lucha de cada día,
en la batalla contra nosotros mismos, 
porque la lucha está dentro de
nosotros, y con CRISTO 
somos seguros
vencedores. Amén.

miércoles, 25 de mayo de 2011

EN CRISTO, POR ÉL Y CON ÉL HACIA LA CASA DEL PADRE (Jn 15, 1-8)


Una de la peores cosas que nos puede estar pasando es el creernos lo suficientemente fuertes y capacitados para, por nuestras propias fuerzas, llegar a la Casa del PADRE. Es un doble peligro porque nos puede estar pasando y no nos damos cuenta. Algo así como nuestras propias autotraiciones (ver aquí), que justificamos convencidos de que lo hacemos en la verdad y en la realidad.

En mi propia experiencia personal creo que eso no me ocurre a mí, pero empiezo a dudar si realmente me puede estar pasando. Porque cuando, como Zacarías, dudo de la Palabra de DIOS es que empiezo a querer hacer las cosas según mis deseos y voluntad, o al menos querer entenderlas según mi razón y entendimiento. Y es que todo depende del SEÑOR y sin ÉL nada puedo hacer.

Claro que, ha sido Voluntad del SEÑOR, ÉL ha querido mi colaboración, razón por lo que soy libre y tengo capacidad de poder elegir para entregarle mi voluntad y, en el ESPÍRITU SANTO, dejarme transformar para ser y corresponderle como buen hijo, que redundará en mi propia felicidad, porque como Buen PADRE quiere mi felicidad, plena y absoluta, eterna.

En eso tengo un espejo donde mirarme plácidamente: "María", modelo perfecto de fe y de obediencia de entrega al ESPÍRITU SANTO para que haga, según la Voluntad del PADRE, su obra en ella. Y esa debe ser mi y nuestra labor, ponernos en Manos del ESPÍRITU para que, injertados en JESÚS, como los sarmientos en la vid, demos los frutos que el PADRE quiere de cada uno de nosotros.

No son mis frutos, SEÑOR, sino tus frutos los 
que debe producir mi corazón. Haz, pues, 
que no me aparte de TI en ningún
momento de mi vida, para
que regados por tu
Gracia de los
frutos que tu esperas. Amén.

martes, 24 de mayo de 2011

NADA NOS QUITE LA PAZ (Jn 14, 27-31)

Les dejo la paz, mi paz les...

En el SEÑOR encontramos la paz que nos sosiega y nos da seguridad y tranquilidad. Es una paz que nace de sabernos victoriosos sobre nuestras pasiones e inclinaciones mundanas. Es una paz que nos libera de nuestros egoísmos y sentimientos pecaminosos. Es una paz que, a pesar de padecer enfermedades, insultos, traiciones, mentiras...etc., nos llena de esperanza y de serenidad.

Nuestra paz, la paz verdadera, la que todos buscamos, muchos sin saberlo, es la paz que nace y germina en nuestro interior, en nuestra alma, y nos llena de gozo sereno, contenido y satisfacción. No se trata de la paz egoísta de no estar en guerra para que nadie amenace mis propiedades o pertenencias; no se trata de la paz de no ser molestado ni peturbado por otros; no se trata de la paz tal y como la entiende este mundo, sino se trata de la paz que nace del tomar conciencia de sabernos hermanos y amados por un mismo PADRE.

Se trata de la paz que surge del amor de unos hacia otros, de la aplicación de la justicia igualitaria tanto para mí como para los demás. La paz de los derechos que nace de la dignidad de ser todos hijos de un mismo PADRE. La paz de la tranquilidad de conciencia de sabernos en buenas manos y de ser buenos hijos.

Haz, SEÑOR, que sepamos comportarnos como
verdadero hijos y, en consecuencia, como
verdaderos hermanos, para que de 
esa forma brille la verdadera 
paz entre todos nosotros.

La Paz que nace de reconocerte como
verdadero PADRE, en tu HIJO JESÚS,
y de sabernos todos hermanos en
ÉL, con ÉL y por ÉL. Amén.

lunes, 23 de mayo de 2011

EL ESPÍRITU SANTO, ENVIADO POR EL PADRE EN EL NOMBRE DEL HIJO (Jn 14, 21-26)

El Defensor que enviará el Padre os lo enseñará todo...

Todo amor tiene su prueba de algodón, y digo esto porque las obras manifiestan y descubren si verdaderamente hay amor o no lo hay. Puedes decir que amas, pero si tus obras no lo dicen, te delatan como mentiroso, porque "obras son amores y no buenas razones", dice el refrán. 

JESÚS nos dice hoy que «El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él» Por eso debo conocer a JESÚS, saber que me dice, que me propone, y cuales son sus mandamientos. Porque a quien no se conoce, no se le puede amar.

Ponernos en Manos del ESPÍRITU SANTO es fundamental, porque es el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, quie me enseñará todo y quien me recordará todo lo que JESÚS nos ha dicho». 

Dame, DIOS mío, la fuerza y luz necesaria para
saber ponerme, con entera humildad, en
Manos del ESPÍRITU SANTO, y dejarme
conducir por sus enseñanzas y 
sabiduría. Amén.

domingo, 22 de mayo de 2011

TENEMO UN LUGAR EN EL CIELO (Jn 14, 1-12)


En la casa de mi PADRE hay una morada para mí, y también otra para ti, porque es PADRE de todos. JESÚS es el Camino para alcanzar esa morada, y en ÉL, creyendo en ÉL, también creemos en el PADRE, porque es el PADRE quien lo ha enviado.

Todo es del PADRE, y también las obras, por lo tanto, ellas nos ayudan también a creer que el HIJO es el enviado del PADRE. Y, nos dice JESÚS, que si creemos en ÉL podremos hacer también las mismas obras que ÉL, e incluso mayores.

Pero sin ÉL nada podemos hacer, ni mover un pelo de nuestro cabello. Por eso, cuando la tempestad llega a nuestra vida sentimos que sólo JESÚS puede calmarla, y lo hace, como todas sus obras, en nombre del PADRE. Por eso, desde nuestra impotencia en la experiencia de nuestro acontecer en la vida diaria, experimentamos que sólo en JESÚS, con JESÚS y por JESÚS llegaremos a alcanzar las moradas de la Casa de nuestro PADRE.

Te permito, SEÑOR, que gobiernes mi vida,
que hagas de mí el fruto de tu Camino, de
 tu Vida y Verdad, y que convertido en TI, 
contigo y por TI, llegue a alcanzar
un lugar en la Casa del PADRE. Amén.

sábado, 21 de mayo de 2011

NOS CUESTA CREÉRNOSLO (Jn 14, 7-14)


Nos cuesta creérnoslo, pero es Palabra de JESÚS. Nuestro SEÑOR JESÚS nos promete que haremos las mismas obras que ÉL si creemos en ÉL. A la pregunta de Felipe, SEÑOR, muestranos al PADRE, JESÚS le responde: El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras. 

¿Qué nos ocurre entonces? Posiblemente sea el poco conocimiento que tenemos de JESÚS. Conocer a JESÚS es permanecer en ÉL y caminar junto y en ÉL. Necesitamos la confianza, que acrecentará nuestra fe, de que JESÚS está el PADRE, y quien lo ha visto a ÉL, ha visto al PADRE. Y todo lo que pidamos en su Nombre, el PADRE nos lo concederá.

Posiblemente no la entendamos, porque pedimos cosas que no se nos concede, sin embargo más adelante caemos en la cuenta que esas cosas pedidas no eran las que necesitabamos, y que de haberlas tenido nuestra camino hubiese sido otro diferente y perjudicial. Nuestro PADRE sabe lo que nos conviene y eso es lo que nos dará, lo que nos salva y nos hace verdaderos hijos suyo.

Pidamos, pues, con confianza, seguros de que todo aquello que es para nuestro bien será concedido por el PADRE Bueno del Cielo.

Escucha, SEÑOR, mis peticiones y dame todo
aquello que sólo sirva para mi bien y
salvación. Porque esa es tu
Voluntad y lo mejor
para mí. Amén.

viernes, 20 de mayo de 2011

COMPAÑEROS DE CAMINO (Jn 14, 1-6)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

Todo camino tiene un objetivo y, en consecuencia, un final. Si caminamos es que vamos a algún sitio, nos dirigimos a alguna parte. Porque, ¿qué pensaríamos de aquel que camina sin saber a dónde va? Y la pregunta no se hace esperar, cae de madura: ¿Cuál es la meta y objetivo de nuestro camino? ¿A dónde vamos? ¿Por qué caminamos? ¿Y cuanto dura ese camino?

Son preguntas que están en lo más profundo de nuestro corazón, y querer obviarla y mirar para otro lado es de tonto y de poco sentido común. Porque tarde o temprano el camino de nuestra vida llegará a su término y nos encontraremos con la verdad de nuestra vida. Es, por lo tanto, conveniente y necesario preguntarnos ahora cuál es ese camino y si vamos bien encaminados.

Y, para todos aquello que están desorientados, perdidos o confusos, JESÚS nos recuerda y aclara hoy en su Palabra que, ÉL es el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al PADRE sino por MÍ. Todas nuestras búsquedas y dudas encontrarán respuestas. Hay que perder el miedo a viajar.  Nos muestra una meta, nos habla de un camino para llegar a ella.

Quizás, este encuentro bloguero, próximo a celebrar, el 17 de agosto, donde confluiremos muchos de nosotros, puede ser un encuentro que nos ayude a descubrir más nuestro propio camino, pues, injertados en CRISTO y unidos a los hermanos el camino puede ser más nítido y firme.

Despierta en mí, SEÑOR, esas ansías de 
buscarte por las caminos de mi vida.
Haz que no deje de caminar hasta
encontrarte en mi propia cruz.

Porque en mi cruz aceptada, cómo
TÚ lo hiciste por mí, y por tus
méritos y gracia, en el 
ESPÍRITU SANTO 
encontraré
el camino de tu Morada. Amén.