domingo, 19 de febrero de 2012

¿QUE VIDA ES LA QUE MÁS IMPORTA?

Marcos 2: 1 - 12. 1 Entró Jesús de nuevo en Cafarnaúm; al poco

¿Cuantas veces mi alma está paralítica? La parálisis no es solo física, hay también una parálisis espiritual y mucho más peligrosa. Y esa es la que mayor urgencia presenta de ser sanada, o por lo menos, la que más nos debe importar, porque de que vale salvar nuestra vida física si perdemos la vida eterna. Habremos hecho un mal negocio.

Por eso, JESÚS atiende primero la vida del alma, la vida donde se encuentran las manchas de nuestro pecado, y solo, movido por la incredulidad de los que observan, decide también sanar la vida física como prueba de que vean que su poder está por encima de toda vida.

Una lección podemos aprender de este pasaje que el Evangelio nos presenta hoy domingo, el experimentar que no solo podemos salvarnos a nosotros mismos, sino que salvando a otro podemos alcanzar nuestra propia salvación. Aquel paralitico es transportado a la presencia de JESÚS por otros, digamos también por la fe de otros que el llevarlo a su presencia habla de que esperan que JESÚS lo pueda curar.

También nosotros podemos transportar a otros y presentarlos a JESÚS para que les cure su parálisis, pero para ello es necesario tener fe y esperanza confiada en ÉL. Pidamosle al ESPÍRITU SANTO que nos acompaña que nos asista, que nos fortalezca y que nos ilumine para que fortalecidos en ÉL sepamos ser vehículos de transmisión de fe en JESÚS.

sábado, 18 de febrero de 2012

¿TENEMOS CLARO NUESTRA META?

Marcos 9: 2-13; Lucas 9: 28-36. la-transfiguracion-

En muchos momentos, sobre todo cuando nuestros objetivos no están claro, nos perdemos y nos desanimamos. Porque sin estar afirmado y decidido el fin de nuestro camino, el rumbo se nos enturbia y zozobramos en el empeño. Por eso, necesitamos paradas y reflexiones que nos permitan ver claro cual es la ruta de salvación que JESÚS nos ha propuesto.

Ese es el caso de la Transfiguración. Los apóstoles necesitaban levantar el ánimo, y JESÚS consciente de eso les lleva al monte Tabor, y les aclara que es lo que espera, que es lo que va a pasar después de esa tormenta del Golgota, necesaria pero victoriosa, porque a pesar de aparentar ser el perdedor más grande del mundo, JESÚS, triunfa en la Resurrección.

Por eso, el fundamento de nuestra fe es la Resurrección de JESÚS, y todo el que cree en ÉL y le sigue, Resucitará en ÉL. Entendido así el camino; aclarado así el objetivo de nuestro andar y peregrinar, encontramos fuerzas para que, en los momentos de flaqueza, agarrarnos sin temor de esa Mano amiga, acompañante, asesora, defensora, fuerte e iluminadora que es el ESPÍRITU SANTO para continuar nuestra ruta.

viernes, 17 de febrero de 2012

SOLO EL ACEPTAR EL CAMINO SEÑALADO NOS DARÁ LA VIDA ETERNA

"El que pierda su vida por mí, la salvará” Marcos (8:34-9:1)

Y es así, pues perdida la vida primera de la Creación por la caída, solo nos queda recorrer el camino marcado por la Cruz de XTO. JESÚS. que con su Resurrección nos salva y nos rescata para es Plan de DIOS por el que nos ha creado.

Y el camino de cruz es una constante lucha y negación contra la corriente del mundo que nos ofrece apetencias, placeres, comodidades, confort y despreocupaciones para vivir en el gozo y el disfrute sin pensar ni preocuparnos por los demás. Eso conlleva poseer riquezas, poder e influencias para conseguir todo aquello que beneficia una vida plena de gozo y placer.

Seguir a JESÚS, después de perder la primera oportunidad, por la que estamos caídos pero no muertos, tenemos la oportunidad, seguimos siendo libres para eso, de responder al Amor de nuestro PADRE DIOS y de entregar esta nuestra vida de ahora para recuperar la verdadera y eterna. Porque la muerte, como CRISTO JESÚS, nos dará la Vida eterna que habíamos perdido. ¿Nos parece poco ese gran tesoro?

Cuando estos criterios se tienen claros, el camino, nunca es fácil, se abre y se empieza a recorrer, porque no vamos solos. Contamos con la compañía y la asistencia del ESPÍRITU, que nos asesora, nos fortalece, nos ilumina, nos enseña, nos dirige... 

Nunca nos hemos quedado solo. Nuestro PADRE DIOS nos espera, como aquel padre que hoteando el horizonte cada mañana, esperaba que su hijo apareciera algún día. Porque ÉL sabe que estamos llamados a eso, a vivir en su Casa en eterno gozo y felicidad. Y un hijo que tenga buen gusto regresa, incluso a pesar de estar tan hundido y no tener para comer ni la comida que le dan a los cerdos.

jueves, 16 de febrero de 2012

PERO, ¿QUÉ PIENSO YO?

(Marcos 8,27-33). Entonces Él les preguntó: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?".


Porque eso es lo verdaderamente importante, no lo que piensan otros, sino lo que pienso yo. Y esa respuesta es la que debemos buscar y responder. Pero responder desde mi verdad y mi compromiso. No me vale decir lo que otros dicen, sino lo que yo creo y vivo, porque si no lo creo, no lo viviré, y menos aun daré testimonio.

Decir y confesar: "TÚ eres el HIJO de DIOS Vivo", significa creer y tener fe en ÉL, pero sobre todo seguirle con mi vida y mi palabra. Verdaderamente eso asusta y da miedo, tanto decirlo como, por decirlo quedar comprometido a vivirlo. 

Da mucho miedo porque nos sabemos por debajo de esa verdad. Nos experimentamos pecadores, indignos, frágiles, de barro, prontos a fallar, a ser vencidos por nuestros muchos apegos (pereza, comodidad...). Sí, cuesta mucho confesarlo y, quizás por eso omitimos hacerlo, comentarlo y escondernos en una medianía discreta sin estirar mucho el brazo, pero tampoco encogerlo. Me viene en este momento las palabras contra los tibios.

Pero me alienta el reconocerlo. Es un paso, experimentarlo. Creo que ese fue el recorrido de Pedro, y de Pablo, y de todos... No eran santos, y si alcanzaron la santidad fue por la Gracia y Misericordia de DIOS. Ellos sólo pusieron su querer creer, su querer seguirle, y su voluntad de empeñarse en confiar. Lo demás depende siempre del ESPÍRITU SANTO. Para eso está y fue prometido. Si no, ¿para que nos fue prometido?

Por eso, termino mi reflexión afirmando a los cuatro viento que soy, como título mi otro blog, "Creyente católico", un seglar comprometido, a pesar de mis defectos, que son muchos; a pesar de mis debilidades, que son muchas; a pesar de mis errores y pecados, que también son muchos, pero que, por encima de todo eso, creo que nuestro PADRE DIOS nos ha creado, sabiendo como somos, porque nos quiere salvar, y que será solo ÉL quien nos salvará. A mí y a ti nos toca confiar y seguirle como niños.

miércoles, 15 de febrero de 2012

JESÚS NO ESTÁ DE PASO

Marcos 8,22-26.

No, JESÚS no ha venido a pasar un tiempo y a dejar un mensaje o hacer unas demostraciones de su poder. No, JESÚS ha venido a salvarme, y por mi incredulidad se ha visto obligado a hacer algunas curaciones o milagros para nosotros, porque están por encima de nuestras leyes y nuestra capacidad de entender.

Tal es el caso del ciego que hoy nos ocupa, y de otros muchos más que a lo largo de su vida en la tierra, la Palabra nos irá desvelando. JESÚS actúa porque nuestra fe no se enciende, y solo ante prodigios que nos asombran o que no entendemos, puede despertar nuestra fe. Pero, incluso así nos cuesta mucho creerle, de tal modo que su propio pueblo lo rechazó.

Es posible que nosotros estemos todavía en contemplar a un JESÚS de paso, de camino, pero todavía nosotros no nos hemos puesto a caminar. Sí, nos prometemos uno y otro día empezar a caminar, pero no arrancamos. No damos el paso de ponernos delante de ÉL, como ese ciego, y pedirle que nos enseñe la Luz, porque queremos ver, pero ver la única y verdadera Luz merecedora de verla.

Y es posible que JESÚS siga, se vaya a otras ciudades, lo perdamos de vista y hasta nos olvidemos de ÉL. En ese sentido hacemos verdad que JESÚS está de paso, porque ha pasado por nuestra vida y no lo hemos descubierto. No nos hemos dado cuenta que solo ha venido a salvarnos, no a otra cosa.

Por eso, SEÑOR, en esta ocasión no quiero perder la oportunidad de pedirte Luz, Luz de la buena. No la que alumbra este mundo lleno de cosas aparentemente hermosas, pero vacías, huecas, caducas, sino aquella LUZ que alumbra el buen camino, la senda que conduce a una vida eterna, gozosa, llena de paz y de amor.

martes, 14 de febrero de 2012

LA TENTACIÓN SIEMPRE ESTÁ AHÍ

Lucas 10, 1-9. En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los ...
Más de una vez se te habrá ocurrido ir solo a la Casa del PADRE. No soportas a muchos que te acompañan, y, quizás te molesten hasta el punto de apartarte del camino. Se hace difícil el camino con tanta gente a la que no entiendes y se te hace cuesta arriba aceptar. ¡DIOS mío que empinado se hace la cuesta en muchos momentos!

Creo que todos tenemos experiencia de esas dificultades. Los grupos, las comunidades, son verdaderos peligros donde el Maligno nos acecha. Hay muchos infiltrados que destruyen, que, quizás sin saberlo, revuelven y enturbian el camino. Pero, es ahí donde está tu cruz, y la mía. No están en otros lugares. Es en la comunidad, llámese familia, trabajo, grupo de amigos, comunidad parroquial, movimiento... Iglesia, donde tienes que hacerte presente y estar.

No sé cómo, ni cuando y donde, pero sólo no puedes ni puedo caminar. Debemos de ir en familia, en grupos, de dos en dos, porque sólo entre dos puede haber amor. Uno sólo no puede probarse ni amarse, caería en el egoísmo. Necesita al otro para darse y amar. DIOS nos ha hecho bien la trampa. ÉL es Comunidad, y tú y yo, semejante a ÉL tendremos que salvarnos también viviendo en comunidad. Por eso, el amor es lo más importante.

lunes, 13 de febrero de 2012

¿QUÉ QUEREMOS VER?

(Mc 8,11-13). Esta generación malvada y adúltera pide una señal, pero no se le dará...

Porque cuando no tratas de ver lo que tienes delante, nada te hará ver lo que tú no quieres ver. Exigimos pruebas, demostraciones, señales que nos digan que JESÚS de Nazaret es el HIJO de DIOS hecho Hombre, pero en el fondo lo que exigimos es que ese JESÚS sea aquel que nosotros pensamos que sea, hecho a nuestra manera de entender y pensar.

¿Quiénes nos hemos creído que somos? Algo así pasó en la primera Alianza que DIOS hizo con nuestros primeros padres, pero fue rechazado. Ahora nosotros también volvemos a rechazarlo negando todo crédito y fe a sus Palabras.

Nuestro Mesías, el que esperaban ellos, y, también ahora nosotros esperamos, es un Mesías hecho a nuestra medida y según nuestros valores y seguridades. Queremos un Mesías de poder, de riquezas, de fuerza, que nos indique que hay que hacer para imponer nuestras ideas y nuestra ley. No queremos otro tipo de Mesías. Por eso, cuando se nos habla de otra ley, de otra forma de reaccionar y pensar, la rechazamos.

Queremos la nuestra, la que sale de nuestro corazón ensorberbecido, duro como piedra y egoísta en nuestras apetencias y objetivos. Nada de compartir, solo con los nuestros, y los que piensan como nosotros. Fuera un DIOS que nos venga de otra forma a la que nosotros pensamos.

Pidamos en este día al SEÑOR que ilumine nuestro entendimiento, que nos de la luz de saber entender, esperar, comprender, aceptar nuestra pequeñez y darnos cuenta de nuestra necesidad de refugiarnos en ÉL, porque fuera de ÉL nada es seguro.