lunes, 10 de diciembre de 2012

NO SE TRATA DE UNA SIMPLE CURACIÓN...

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 5, 17-26


sino que se trata de la salvación integral. Es decir, se trata de la curación del cuerpo y del alma, porque el cuerpo, tarde o temprano, tendrá que perecer, para muerto a la vida de este mundo, resucite a la vida gloriosa en la presencia de Dios para toda la eternidad.

Esa es la finalidad de Jesús, y la que no entienden aquellos contemporáneos suyos ni tampoco los hombres de este mundo que a mí me ha tocado vivir. Buscamos la vida, la felicidad, pero la buscamos dando rienda a nuestras apetencias, a nuestros placeres y a vivir bien sin mirar el lado del que sufre y es víctima de la explotación y las injusticias.

Nos preocupa primero nuestra vida y nuestra felicidad. Jesús hizo lo contrario, se preocupó primero por los demás que por sí mismo, hasta el punto de dar su vida. Ese compromiso de amor y según la Voluntad del Padre, le llevó a tratar de explicar y enseñar que lo primero es el arrepentimiento de nuestra indiferencia y egoísmo y luego el pan de cada día. Porque no solo de pan vive el hombre.

Se hace necesario reflexionar sobre ello, y pararnos a meditar sobre lo importante y primero en nuestra vida, porque podemos estar distraídos y dar más importancia a algo corrupto y perecedero y dejar de lado lo importante y eterno. Y es que aquel que pierde su vida la ganará para siempre.

domingo, 9 de diciembre de 2012

ALLANAD EL CAMINO

 

Son palabras que salen de la boca de Juan el Bautista. Son palabras que nos suenan y nos recuerdan que los caminos son asperos, duros y difíciles y necesitan ser igualados y allanados. Juan, en el desierto, predica este mensaje.
Necesitamos cambiar de rumbo y aspirar a lo que realmente sentimos dentro de nosotros. Estamos hechos para la vida, pero una vida de eternidad y de felicidad. Aspirar a ideal más pequeño no es digno del hombre, porque fue creado para nunca más morir.
Es de sentido común pensar que una vez creados , sería absurdo tener un fin mediocre sin ninguna aspiración. Algo en nuestro corazón nos inquieta y nos descubre que estamos hechos para la vida feliz y eterna. Sería un absurdo y disparate renunciar a esta propuesta.
Y Juan nos descubre esta realidad, esta aspiración. Nos mueve a convertirnos, a dar un giro de 360 grados en nuestra vida y limpiarla de toda impureza, de todo desperfecto, de todo aquello que la convierte en obstáculo, en aspera, en desigual, en injusticia, en pecado.
Llega el tiempo de salvación y necesitamos  convertir nuestro corazón para encontrar el verdadero camino de la verdad y la vida. ¿Verdaderamente estamos atentos, dispuestos y abiertos a que entre esa actitud que predicó Juan el Bautista en nuestro corazón?, pues pronto celebraremos el nacimiento de esa Palabra hecha carne.

sábado, 8 de diciembre de 2012

NACER A UNA NUEVA VIDA


Esa fue la voluntad de María al aceptar la Voluntad del Padre Dios. Con su vida acogió, según la Voluntad de Dios, la vida de Jesús encarnado en naturaleza humana en su humilde naturaleza. Y lo lógico y de sentido común es entender que la Naturaleza Humana de Jesús fuese encarnada en el seno de una naturaleza limpia, sin pecado e inmaculada.

Es normal y lógico que quien todo lo puede lo pensará así, pues todos deseamos lo mejor para nuestras madres. Es lo más grande que tenemos, y Jesús escogió la más sencilla, humilde y limpias de las madres para venir a este mundo concebido en su seno por obra del Espíritu Santo.

María es colaborador en la obra redentora de Jesús. Así como Adán y Eva colaboraron en caer en pecado y alejarse de Dios. María colabora con su Hijo Jesús en la obra redentora y salvífica que el Padre Dios pensó para salvar al hombre.

No hay Madre más grande que María, pues es Ella el canal por el que viene al mundo la salvación de los hombres, y también el signo que nos enseña la luz por donde debemos caminar para encontrar la Verdad, el Camino y la Vida.

Igual que María, la venida de Jesús significa la oportunidad de volver a nacer de nuevo, pero un nacimiento de espíritu y fuego que transforme nuestro corazón de hombre viejo a ese hombre nuevo renacido en la Gracia del Espíritu.

viernes, 7 de diciembre de 2012

CUESTIÓN DE FE

 

Si somos libres dependerá de nosotros elegir muchas cosas. La libertad implica tomar decisiones y una imprescindible e intransferible es creer que puedo conseguir esto o aquello que me propongo porque lo necesito y lo deseo inevitablemente.

Y es desde el momento que lo creo cuando me pongo en movimiento y paso a la acción. Entonces lo pido firmemente convencido de que lo conseguiré. Ahora se trata de buscar dónde y cómo lo puedo conseguir, porque despierto el hambre, la sed y la necesidad viene buscar la fuente donde saciar tales apetitos.

Es lo que pensaron y buscaron aquellos ciegos. Habían oído que Jesús tenía poder para concederles lo que ellos querían y necesitaban, y se puesirón en camino. Su firmeza y confianza en que Jesús podía darle la vista les movío a buscarle, y quienes buscan encuentran.

¿Tenemos nosotros esta actitud y deseo de buscar porque nos consideramos enfermos y necesitados? ¿Pedimos ver, pues a pesar de ver fisicamente quizás estemos ciegos con los ojos de la fe? 

Son preguntas que respondidas nos darán las fuerzas suficientes para buscar, y buscando encontraremos la Luz que nos haga ver el camino y la verdad. Buena ocasión para examinarnos y pedirle luz al Espíritu Santo que nos acompaña y escucha. 

¡Señor!, aumente nuestra fe.

jueves, 6 de diciembre de 2012

PERDEMOS EL TIEMPO SI NO VIVIMOS LA PALABRA

 Texto del Evangelio (Mt 7,21.24-27): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial. Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca. Y todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre insensato que edificó su casa sobre arena: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue grande su ruina».


 


 REFLEXIÓN

Porque no se trata de hablar, decir y parecer, sino de hablar decir y ser. Ser en el esfuerzo de hacer vida lo que hablo y digo. Porque eso se nota y cuando se nota produce efecto y se imita o llega al fondo del corazón de aquel que lo recibe o es testigo.

Y no siempre es así, pues cada cual es libre de aún viendo la palabra encarnada en la vida no reaccionan ni se mueven a ellos vivir y hacer lo mismo. Jesús no fue seguido por muchos que le escucharon, ni correspondido por muchos a los que hablo y curó. No vamos a ser nosotros mejores siendo muy inferiores a Él.

Pero eso no debe desanimarnos, sino aumentar nuestra fe y nuestros esfuerzos de encarnar en nuestras vidas la Palabra que reflexionamos y recibimos cada día en el Cuerpo y Sangre del Señor. No importa lo que digan ni lo que hagan, sólo nos importa la mirada del Señor. Él es nuestro público, y sabemos de como es su Misericordia y Amor. Y en Él, con Él y por Él debemos confiarnos abandonados a su Palabra y a su Amor.

Esa es la prudencia que Jesús nos indica hoy, ser prudentes y edificar nuestra fe sobre la Roca de su Palabra, porque solo Él es la Verdad, el Camino y la Vida.


miércoles, 5 de diciembre de 2012

LOS BUSCAN PORQUE JESÚS...

Texto del Evangelio (Mt 15,29-37): En aquel tiempo, pasando de allí, Jesús vino junto al mar de Galilea; subió al monte y se sentó allí. Y se le acercó mucha gente trayendo consigo cojos, lisiados, ciegos, mudos y otros muchos; los pusieron a sus pies, y Él los curó. De suerte que la gente quedó maravillada al ver que los mudos hablaban, los lisiados quedaban curados, los cojos caminaban y los ciegos veían; y glorificaron al Dios de Israel.

Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Siento compasión de la gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino». Le dicen los discípulos: «¿Cómo hacernos en un desierto con pan suficiente para saciar a una multitud tan grande?». Díceles Jesús: «¿Cuántos panes tenéis?». Ellos dijeron: «Siete, y unos pocos pececillos». El mandó a la gente acomodarse en el suelo. Tomó luego los siete panes y los peces y, dando gracias, los partió e iba dándolos a los discípulos, y los discípulos a la gente. Comieron todos y se saciaron, y de los trozos sobrantes recogieron siete espuertas llenas.




les da esa felicidad inmediata que necesita y desean. Quieren salud y le siguen cojos, lisiados, ciegos, tullidos, mudos y otros... Todos quieren quedar sanados porque eso les hará de inmediato felices. Buscan la felicidad, pero la felicidad inmediata. Y no todo es eso, porque es más importante la felicidad eterna.

Y Jesús actúa haciendo esas curaciones como signos de que en Él está el poder de alcanzar la felicidad importante, la verdadera, la de para toda la vida. Pero esa felicidad no es inmediata, se necesita todo un recorrido vital, el camino de toda una vida.

Esa ceguera si que no es tan fácil curar; esa cojera, sordera o silencio de palabras necesitan más que una simple acción del poder de Jesús. Necesitan fe, creer en Él y aceptar su Palabra. Necesitan hacer presente la vivencia del amor que Jesús nos tiene y corresponderle en los hermanos con la misma moneda, es decir, amándoles. Y eso ya tiene otros compromisos y responsabilidades.

Jesús termina con el signo de su gran compasión, y les da de comer a toda aquella multitud que le buscaba para conseguir felicidad temporal, del momento. Pero sin darse cuenta que volverán a tener hambre, a padecer enfermedad y también morir. Jesús nos está invitando al Pan que nunca muere, que da la felicidad y la vida eterna. Y seguimos ciegos, tartamudos, lisiados y hambrientos sin comprender que es Él el verdadero Pan de Vida.

No nos quedemos en las cosas de este mundo, abramos los ojos y despertemos de nuestros sueños finitos y caducos. Aspiremos a la vida del Padre, la que Jesús nos ofrece y no dudemos en abrir nuestro corazón a su llamada. Ahora, que estamos próximos a celebrar su nacimiento. Que nazca un poco mejor en nuestro corazón.

martes, 4 de diciembre de 2012

SER COMO NIÑO...

Texto del Evangelio (Lc 10,21-24): En aquel momento, Jesús se llenó de gozo en el Espíritu Santo, y dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar». Volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: «¡Dichosos los ojos que ven lo que veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron». 



El Evangelio de hoy lunes (Lc 10, 21-24) nos muestra la puerta principal ...

es algo que necesitamos descubrir a cada instante. Ser como niños nos enseña a sabernos necesitados, pues  en nuestra niñez cuando descubrimos que dependemos totalmente de nuestros padres. Nos sentimos seguros con nuestros padres, y en ellos y por ellos somos abastecidos de todo lo que necesitamos.

No nos damos cuenta del esfuerzo y el trabajo que ellos han de hacer porque no nos falte nada, al menos lo esencial y necesario para nuestra subsistencia y desarrollo. Ajenos a todo esto, nosotros niños vivimos alegres y llenos de vida.

Pero, ¿por qué no nos comportamos como niños durante toda nuestra vida? Porque en clave niño significa sentirnos necesitados y la necesidad nos lleva a hacernos humilde. Sólo el necesitado es humilde, y solo el suficiente y abastecido deja de serlo. 

Y descubrir que para poder recibir la sabiduría que viene de nuestro Padre Dios necesitamos primero ser humilde, es caer en la cuenta que para poder seguir a Jesús tengo primero que volver a nacer de nuevo como niño, niño en el corazón que siente la necesidad del amor de su verdadero y único Padre.

Y las fechas que se aproximan son una verdadera oportunidad para esforzarnos en este renacimiento. Un renacimiento que consiste en abrirnos más y más hasta el punto de crecer en la confianza de abandonarnos en las Manos del Padre Dios y del Espíritu Santo que nos guía y asiste para dejar entrar en nuestro corazón la humildad de sentirnos sediento y hambriento de la única Verdad, la que nos libera y salva eternamente.