domingo, 16 de octubre de 2011

TODO PODER VIENE DE ARRIBA

 Mt 22,15-21

Cada cosa tiene su lugar y su tiempo, y nuestros compromisos y deberes también. Al Cesar lo que es del Cesar, y a DIOS lo que es de DIOS. Es la respuesta que no esperaban y que les dejó sin replica. Porque DIOS está por encima de todo, y todo poder viene de arriba.

Todo lo material tiene su precio, pero el amor de un padre y una madre es impagable. Más, infinitamente más el Amor de DIOS, del cual hemos recibido todo lo que tenemos. Y por ese Amor estamos obligados a discernir y a establecer justicia y dar a cada uno lo suyo sin menosprecio ni injusticia.

Por eso, JESÚS, sin pretender presentarse como un agitador político, si pone las cosas en su lugar. Y la Iglesia sigue sus pasos. Pretender excluir a la Iglesia de proclamar y defender las injusticias y marginaciones sobre los más pobres, los más limitados, los nacidos en el vientre de sus madres, los sin voz...etc., es pretender acallar la voz de JESÚS que nos interpela y nos delata.

La Iglesia no puede permanecer al margen de denunciar y luchar por establecer el Reino de DIOS en este mundo. Un Reino de justicia, de amor y de paz, donde cada hijo de DIOS tenga la herencia de su PADRE.

Pidamos la fuerza y la luz necesaria para desprendernos
de nuestros egoísmos y poner al servicio de los 
demás todos los talentos y bienes 
recibidos. Amén.

sábado, 15 de octubre de 2011

DEJARNOS GUIAR

Mateo 11, 25-30


Los niños son los que se dejan guiar. Tomados de la mano de sus padres van seguros y contentos. Por eso es fácil engañarlos y muchos son asidos en la mentira y maltratados. Necesitan un buen Pastor para ser conducidos por caminos de salvación.

Hoy somos invitados a permanecer como niños, no en un infantilismo ingenuo y precoz, sino en una docilidad de aquellos que siendo maduros y responsables saben dejarse llevar por Aquel que les guía por el verdadero Camino, Verdad y Vida.

Porque sólo los niños son los que están prestos a oír, escuchar y cumplir la Palabra del PADRE. Prestos a ser humildes y sencillo, pues siendo niños ya lo son, y, en consecuencia, abiertos a la Palabra del PADRE que los acoge, los enseña a ser manos y humildes y los guía.

Enseñanos, SEÑOR, a cargar con tu yugo y
a aprender de TI, porque sólo TÚ
eres manso y humilde de
corazón.

Guíanos por el camino de la humildad y
mansedumbre porque sólo así,
tu yugo, será suave, y,
tu carga, ligera. Amén.

viernes, 14 de octubre de 2011

VIVIR COMO EL ÚLTIMO DÍA

Lucas 12,1-7

Cada día trae sus propias preocupaciones. Unas veces son alegres, pero otras son molestas y nos complican nuestro cotidiano vivir. Hasta el punto de preocuparnos y sacarnos de nosotros mismos. Son momentos difíciles de controlar y que pueden traer graves consecuencias.

Y sin embargo, la mayoría, son tonterías que tienen soluciones, pero que nos sacan de nuestra acostumbrada situación de sentirnos gratamente instalados, y eso nos fastidia. Todo, decimos, en la vida tiene solución, menos la muerte. Porque cuando la muerte llega, nada se puede hacer, y todo está decidido.

Por eso, la Palabra de DIOS nos dice hoy que debemos tener mucho cuidado con aquellos, no los que matan el cuerpo, sino el alma, porque lo importante no son las cosas materiales ni las de aquí abajo, esas siempre tienen alguna solución o esperanza, pero tras la muerte física, lo importante es estar limpio de todo aquello que me invita a rechazar a DIOS.

El pecado es la elección de la muerte para siempre, sin embargo, la vida es la esperanza de que mientras vivimos podemos reparar nuestra amistad con DIOS. Y el modo de hacerlo es tratar de vivir en la Luz, en la Verdad y en todo momento, ya sea en la oscuridad cuando nadie nos ve, o en pleno día cuando todos nos miran.

Pidamos al SEÑOR que nos de la alegría de compartir
siempre la verdad. Ya sea cuando estoy sólo
frente a mí, o cuando estoy delante de
mis hermanos. Esta será la señal
de que, a la hora de nuestra
muerte, nuestra alma
estará limpia y
preparada
para 
esperar en el SEÑOR.

jueves, 13 de octubre de 2011

LA VERDAD SIEMPRE INCOMODA

Lucas 11,47-54

Cuando nos dicen algo en lo que fallamos, y fallamos en muchas cosas, nos ponemos incómodos y nos cuesta digerir la corrección. En muchos casos preferimos no oír tal verdad o quitarnos delante a quien nos lo dice.

Así ha ocurrido con todos los profetas y apóstoles de la Verdad, que en nombre de DIOS han profetizado su plan de salvación para todos los hombres. Han sido perseguidos y muchos muertos en la proclamación de la Palabra. Porque una característica de la profecía es su incomodidad. El don resulta molesto para quien lo recibe, pues le escuece internamente y es incómodo para su entorno.

Hoy, gracias a Internet, podemos desde aquí lanzar y proclamar la Palabra del SEÑOR, y divulgarla a todo el mundo. Pero debe ser una Palabra, primero asumida y vivida, y después proclamada. Porque la Palabra es viva y actual. No siendo así, se convierte en una palabra muerta y vacía.

Y es una Palabra que llega a todos y para todos. Sin exclusiones ni privilegios. Es una Palabra que ilumina y forma, y se adentra en nuestros corazones para darnos la sabiduría de, asistidos en el ESPÍRITU SANTO, entender y vivir lo oído con nuestro compromiso y respuestas. Y en lucha fraternal contra todos aquellos que optan por callarla, por evitarla y esconderla para que no sea notada, escuchada, conocida y, por lo tanto, no vivida.

Pidamos al ESPÍRITU SANTO la fuerza, la luz y la
capacidad de estar dispuestos, disponibles,
prestos y atentos a acoger la Palabra
y, vaciada en nuestro corazón,
derramarla con nuestra
vida, testimonio y
palabra en
los demás. Amén.

miércoles, 12 de octubre de 2011

AFORTUNADOS LOS QUE VIVEN EN EL SEÑOR

 Basílica De la Virgen del Pilar (Lucas 11,27-28)

Sí, somos afortunados, dichosos y bienaventurados los que, como María, la Madre de DIOS, se esfuerzan en hacer vida en sus vidas la Palabra de DIOS. Nuestra Madre es ejemplo de eso, porque Ella no sólo sometió su vida a la Voluntad del PADRE sino que con humilde obediencia guardaba todas estas cosas que la podían turbar en su humilde y sencillo corazón.

María, nuestra Madre por la Gracia de DIOS, es ejemplo de callada paciencia y plena confianza en la Voluntad del PADRE. Desde su "Hágase" dejó llevar su vida por los caminos que el ESPÍRITU la guiaba y con plena confianza sometía su voluntad a la del SEÑOR.

Hoy, JESÚS nos dice que, como su Madre, dichosos aquellos que se extreman en cumplir los mandatos del SEÑOR. Dichosos aquellos que se esfuerzan en amar al estilo de JESÚS, porque la vida de María es vida compartida por amor fiel y obediente en su HIJO JESÚS.

Dichosos nosotros cuando el camino se nos ponga difícil, cuando nuestros apegos y egoísmos nos inclinen a una lucha sin cuartel que nos exija esfuerzo y renuncia. ¡Dichosos!, porque son esos momentos cuando más cerca de la eternidad estamos.

Madre Santísima, Madre de DIOS, tú que fuiste la primera
que dijiste "SÍ" a la Voluntad del PADRE, y por tu SÍ
toda la humanidad ha sido redimida, despierta
en todos tus hijos la fe dormida de
no darnos cuenta que seguir
a JESÚS es cumplir
su voluntad. Amén.

martes, 11 de octubre de 2011

SÓLO IMPORTA LO QUE HAY DE VERDAD

Lucas 11,37-41

Y es que otra cosa no tiene sentido. De nada vale llevar lo exterior impecable si lo que tiene que estarlo, lo de dentro, no va limpio. En otras palabras diríamos, de nada sirve aparentar si luego esa apariencia no se corresponde con la verdad.

Y esto es lo que nos dice la Palabra hoy en el Evangelio correspondiente. El cumplimiento y la norma obedecen más a un rito y costumbre que a una verdad, porque la verdad no necesita de normas ni de cumplimientos. Lo que es, siempre es y nunca cambia, mientras que la norma puede ser hoy y mañana no ser.

Por eso, nuestras leyes, que ahora son, pero mañana pueden ser otras, tienen que estar supeditadas a la Ley Natural, la Ley de las virtudes y los valores que dignifican al hombre y le hacen precisamente hombre. 

Porque la esencia de la vida y, por supuesto, del hombre es el amor. Ser persona significa estar llamado a la relación, y la relación no se entiende sin la comunicación. Comunicarse implica entenderse hasta la unión. Y sin el amor no hay unión. Y amar significa estar por encima de toda norma y cumplimiento. Significa estar abierto a la verdad del otro y, por amor, a su servicio. Lo demás, si no estorba, está bien, pero pasa a un segundo plano.

Te pido luz para discernir, DIOS mío, lo necesario e
imprescindible, de lo accesorio y normativo,
pues sólo una cosa es vital y
necesaria: "El amor". Amén.

lunes, 10 de octubre de 2011

EL MÉRITO ES FIARSE

Lucas 11, 29-32

Después de haber visto, de que suceda lo que todos queramos, no hace falta tener fe pues ya vemos y lo comprobamos por nosotros mismos. La fe implica tener confianza y fiarse de Aquel que nos habla y nos proclama la Buena Noticia.

Por eso, la Palabra de DIOS, hoy nos dice que esta generación es una generación malvada; pide una señal, y no se le dará otra señal que la señal de Jonás. Porque, así como Jonás fue una señal para los ninivitas, así lo será el HIJO del Hombre para esta generación. 

Nos resistimos a creer si no lo vemos antes. Incluso, viéndolo, tendremos nuestra propia resistencias, pues razones para creer hay muchas. Son malvadas excusas para justificar nuestra sin razón y para mirar para otro lado. Ya nos lo advierte JESÚS en la parábola del rico Epulón: "Aunque viniese alguien que haya muerto, tampoco creerían".

¿Habría alguna voluntad de creer, por nuestra parte, caso de verlo delante de nuestros propios ojos? Parece que no, pues negamos la evidencia y tachamos, aún sin explicaciones que lo justifiquen, pruebas y testimonios reales de su SER. JESÚS ha Resucitado más estamos predispuestos a creer más a una palabra hueca y sin fundamento de los hombres, que al HIJO de DIOS.

Te pido, SEÑOR, la sabiduría de creer sin más,
de dejarme llevar por tu Palabra,
porque TÚ tienes Palabra
de Vida Eterna
y de ella
me fío. Amén.