martes, 26 de enero de 2021

LA VOLUNTAD DE DIOS


Ser cristiano es hacer la Voluntad de Dios - «Éstos son mi madre y mis hermanos. Quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre».- Y todo lo que se haga contrario a la Voluntad de Dios será no ser cristiano. Por lo tanto, lo que tiene que hacer un cristiano es cumplir en su vida la Voluntad de Dios.

Ahora, se nos plantea el problema, ¿cuál es la Voluntad de Dios? Sabemos - por las enseñanzas de Jesús - lo que nos propone nuestro Padre Dios, amar y amar, pero esa forma de amar, tal como nos ha amado su Hijo predilecto no nos es posible a nosotros - pecadores - porque el pecado nos arrastra, nos puede y nos inclina a hacer lo que no queremos hacer. Nos aleja de la Voluntad de Dios.

Por tanto, nuestra única oportunidad es poniendo todo lo de nuestra parte, agarrarnos al Señor y pedirle - que lo hacemos todos los días en el Padrenuestro - que venga a nosotros su Reino y que se haga su Voluntad y, por supuesto, no la nuestra. No le pedimos que nos ayude, sino que se haga su Voluntad en nosotros. Recordemos que es lo mismo que hizo María - Lc 1, 26-38 "Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho". -  cuando el ángel le anuncia que ha sido elegida para ser la Madre del Hijo de Dios. 

De eso se trata, de dejar hacer la Voluntad de Dios en nosotros. De abrir nuestro corazón al Espíritu Santo - recibido en nuestro Bautismo - para que actúe en nosotros y, fortalecidos en Él, hagamos la Voluntad del Padre.

lunes, 25 de enero de 2021

UNA BUENA NOTICIA


La Buena Noticia es buena noticia para todos, incluso para el mundo entero. No se trata de una noticia que salva a unos cuantos, sino que acoge a todos y a todas las cosas de este mundo. El mundo mejora cuando se vive esa Buena Noticia porque repercute en todo y mejora todo.

 Así lo narra el Evangelio (Mc 16,15-18): En aquel tiempo, Jesús se apareció a los once y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará...

 A toda la creación. Es decir, no solo al hombre y la mujer - criaturas semejantes al Señor - sino a toda la creación. A todo lo creado. Es un grito de proclamación, de que ha llegado el Reino de Dios y está entre nosotros, al mundo entero. Pero, la condición única es que creamos y seamos bautizados, porque, el creer supone el bautizo. Y en el bautizo recibimos la Gracia de hijos de Dios y al Espíritu Santo, que nos acompañará en toda nuestra vida para superar esas dificultades que nos propondrá el pecado.

Y no tengamos miedo de aceptar y acoger con fe ese reto que Jesús nos brinda. Porque, va con nosotros el Espíritu Santo - recibido en nuestro bautismo - y Él nos dará todo lo que necesitamos para saber actuar y superar las dificultades.

domingo, 24 de enero de 2021

AHORA ES TU MOMENTO


No se trata de una oportunidad, sino de la oportunidad de tu vida. Es la hora de la llegada del Reino de Dios, y, también, es tu hora, porque este es el tiempo de tu vida y no puedes dejarla. Después que Juan fue entregado, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: «El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva».

Es tu hora, no hay ni habrá otra hora para ti. Dios, encarnado en naturaleza humana, ha venido a este mundo y te anuncia su llegada para que creas en Él. Él es el Reino de Dios y te invita a convertirte - creer en Él - y aceptar en esa Buena Noticia de Salvación.

No es cuestión de aplazar esa llamada porque mañana puede ser tarde. Es, ahora, el momento de aceptar esa llamada a la conversión que Jesús te propone y seguirle. Seguirle para iniciar el proceso, que no es cuestión de días, sino que es un proceso lento y perseverante. El Reino de Dios es como una semilla - la más pequeña - que una vez sembrada se hace grande hasta... (Mc 4, 26-29).

La urgencia no es tanto ultimar nuestra conversión cuanto responder a esa llamada de Jesús y dejarnos impregnar de su Palabra y de su estilo de vida. La conversión es un proceso que, asistidos y auxiliados por el Espíritu Santo - recibido en nuestro bautismo - va germinando en nuestro corazón para dar los frutos de amor que nuestro Padre Dios espera de nosotros.

sábado, 23 de enero de 2021

LA LOCURA DEL AMOR

Mc 3,20-21

 

De todos es sabido por propia experiencia que decir la verdad acarrea problemas. Y, cuando esa verdad, proclamada y manifestada, se vive con radicalidad es causa de locura para muchos, sobre todo para los miembros de la familia y conocidos. Es la consecuencia de seguir a Jesús. Él también fue tomado por loco tal y como nos narra el pasaje evangélico de hoy: (Mc 3,20-21): En aquel tiempo, Jesús volvió a casa y se aglomeró otra vez la muchedumbre de modo que no podían comer. Se enteraron sus parientes y fueron a hacerse cargo de Él, pues decían: «Está fuera de sí». 

No es extraño que eso nos suceda, pues, cuando intentamos vivir la radicalidad del Evangelio nos caen muchas críticas y nos tratan por loco. Pero, es algo que tenemos que asumir y soportar en la confianza de que la verdad emergerá y saldrá a la luz. Al final, quizás cuando hayas desaparecido, se darán cuenta de tu compromiso y de tu verdad y de que vivías lo que decías. Comprenderán el valor de tu coherencia y testimonio.

Posiblemente, también nosotros podemos caer en esa tentación de considerar a otros locos. Y cuando miramos de esa manera a esa persona en concreto, nos fijamos en sus defectos, en sus errores o exageramos sus acciones ridiculizándolas. Todo menos querer ver con ojos de pureza y de verdad sus buenas acciones y el sentido de lo que hace, pues, todas sus acciones tratan de ayudar, servir y aliviar el sufrimiento de los demás. La pregunta que nos podemos hacer es, ¿nos molesta que otros hagan realmente lo que, quizás, me gustaría hacer a mí?

viernes, 22 de enero de 2021

ELEGIDOS Y ENVIADOS

Mc 3,13-19

Lo primero es mirarnos y descubrir quién soy y que realmente tengo. Me refiero a mis talentos y cualidades, porque, mi vocación estará en estrecha relación con esos talentos recibidos. Una vez que los vayas descubriendo - pues la tarea no es fácil - reconoce quien te los ha dado - Dios - y ponlos en práctica. 

Dios tiene un proyecto contigo, para eso te ha creado semejante a Él, y ese proyecto con lleva unas actitudes y cualidades. Pues bien, para lo que Dios te quiere has recibido lo que necesitas. Ahora, humildemente debes aceptarlo libremente y, en, con y por Él esforzarte en vivirlo y ponerlo en práctica.

Porque, Dios te ha elegido por amor y quiere tu seguimiento y tu colaboración. De esa manera eligió también a los apóstoles. Los llamá a caminar y a anunciar la Buena Noticia con Él. Y de eso se trata, de anunciar la Buena Noticia, que el Reino de Dios está entre nosotros. Pero, anunciadlo desde la total unidad con Dios, pues sin Él nada podemos hacer. Nos equivocaríamos si tratamos de ir por nuestra cuenta.

Por supuesto, tú  y yo también estamos incluidos en esa misión y dependerá de cada uno la respuesta que crea dar. Porque, nadie nos coacciona ni nos presiona. Eres - somos - libres para decidir qué hacemos, anunciar que Dios es nuestro Padre y ha enviado a su Hijo para liberarnos de la esclavitud del pecado, o, permanecemos de brazos cruzados y según nuestras ideas e intereses. 

Indudablemente, el reto está sobre la mesa y, queramos o no, nos toca a nosotros dar una respuesta. Nuestra vida marcará el tiempo que tenemos para darla, pero, no nos retrasemos porque el tiempo vuela.

jueves, 21 de enero de 2021

BUSCANDO RESPONDER A MIS INTERROGANTES

Mc 3,7-1

A lo largo de la vida de cada persona se presentan muchos interrogantes. Interrogantes sin respuesta inmediata, pero que, en el camino podemos ir dando respuesta. También, en el camino nos encontramos con muchos obstáculos a superar, pero algunos difíciles y ante los que nos sentimos impotentes e indefensos. Es entonces cuando nos acordamos de ese Dios que hemos oído y del que nos han hablado.

Quizás sea la primera vez que recurrimos a Él necesitado y reconociendo nuestra pobreza e impotencia. El Evangelio de Marcos nos narra uno de esos momentos en los que Jesús se ve asediado por el gentío que reclama su presencia para que les cure de sus dolencias y enfermedades. Tú, yo y todos también lo hacemos cuando se hace presente la enfermedad en nuestra vida.

Oímos hablar maravillas de sus curaciones y le buscamos. Hoy lo hacemos por medio de la oración, pero, curados o pasado ese mal momento, todo queda en los labios. Al corazón llega poco o nada. Pero, ¿quién realmente es Jesús? Los espíritu inmundo, a quienes expulsa, de dicen: «Tú eres el Hijo de Dios». Pero Él les mandaba enérgicamente que no le descubrieran. 

Posiblemente, supongo, Jesús no busca gloria ni fama, quiere simplemente tu corazón y tus pecados para curarte y limpiar tu alma. Quiere tu reconocimiento y arrepentimiento para devolverte esa dignidad de hijo de Dios. Quiere que le aceptes como el Hijo de Dios encarnado en naturaleza humana que ha venido a liberarte y salvarte del pecado.

miércoles, 20 de enero de 2021

OBCECADOS POR LA SOBERBIA


A la hora de plantearnos la fe, el principal obstáculo que hay que vencer es la soberbia. Nuestra soberbia y suficiencia de creernos superiores y, por tanto, ¿quién es este que viene a darme órdenes? Sí, reconocemos a Dios, pero un Dios lejano, que no nos molesta y que, según mis intereses, me permite hacer lo que quiero o entiendo.

Ese es el dios de las mayorías. Un dios que no compromete sino que se adapta a tus ideas, a tus conveniencias e intereses. Un dios que lo administras tú y que no te exige sino que camina según tú lo dirijas. Un dios que no compromete sino hasta donde tú le permites, pues antepones tus intereses a él. Un dios de leyes prácticas y costumbres en las que te encuentras a gusto y bien. ¿Y quién es este para cambiarnos nuestras leyes?, nos preguntamos. ¿Por qué se empeña en modificar nuestra ley del sábado?

Pero, lo verdaderamente importante es saber dónde estamos, ¿al lado del sábado que somete al hombre, o al lado de Jesús que pone el sábado en función del hombre? Porque, esa es la cuestión. ¿Dónde me sitúo yo? ¿Estoy con Jesús o hago yo mis propias leyes? A ti te toca decidir.