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sábado, 26 de abril de 2025

CRISTO VIVE PORQUE YO LE HE VISTO Y LO SIENTO

La experiencia del que ha visto a Jesús o lo ha sentido en su corazón se manifiesta en la misión de compartirlo con los demás a través de su palabra, sus actos y su vida de amor y misericordia. Encontrarse con el Señor es una experiencia que no se puede guardar y exultante de alegría se derrama en noticia para los demás. Es algo espontáneo y que se contagia y transmite como el fuego.

Posiblemente, sea un síntoma de no haberlo encontrado el quedarnos a dos aguas y, de alguna manera, indiferente y pasivo al no transmitirlo ni darlo a los demás. Porque, de tener esa experiencia de encuentro con Jesús, la vida se transmite y se da a conocer en sus propias obras y palabras. Lo que reboza el corazón sale por la boca. Y si Jesús está en el centro de tu corazón, tu boca lo transmite y lo da a conocer.

Esa fue la experiencia de los primeros cristianos, apóstoles y discípulos que estaban con Jesús y que le vieron tras su muerte y Resurrección. Y también debe ser la nuestra, aunque en el contexto de nuestra época, y con los medios y oportunidades que se nos brinda. La Buena Noticia, una vez experimentada, no se puede archivar.

lunes, 13 de enero de 2025

LA ATRACCIÓN DE JESÚS

No se puede entender de otra forma. Aquellos hermanos, Simón y Andrés, Santiago y Juan, dejaron todo y le siguieron. Quizás no fue de forma inmediata, pero eso no importa ni interesa, lo verdaderamente importante es que le siguieron y, gracias a ellos y otros, hoy nosotros conocemos a Jesús. Y salta la pregunta: ¿También nos entusiasma como a aquellos hermanos, hasta el punto de seguirle?

Evidentemente, la atracción de Jesús tendría que ser inexplicable, no la entenderíamos sino hasta experimentarla. Y eso debe preocuparnos y animarnos a acercarnos a Él, a escucharle atentamente y a descubrir que tiene Jesús que nos llena de esperanza, de gozo, de alegría y felicidad.

Me pregunto, ¿por qué a Simón, Andrés, Santiago y Juan de entre otros muchos pescadores que se encontraban en esos momentos en el mar de Galilea? ¿Porqué a unos tres talentos, a otros dos y a otros uno? El Señor sabrá porque lo hace así. A ti y a mí, al menos eso pienso yo, no nos corresponde preguntárnoslo. Tampoco lo entenderíamos. Cada cual tendrá su papel y su cruz según la Voluntad del Señor.

Él es nuestro Creador. De Él partimos y a Él regresamos, y en Él seremos eternamente felices como todo padre quiere respecto a sus hijos. Y esa apreciación tan simple me llena de esperanza y de gozo: Si mis padres de aquí abajo se han preocupado por mí y mis hermanos, y nos han dado todo, incluso perdonados nuestros pecados, ¿cuánto más no nos dará nuestro Padre del Cielo?

Y esa es la Buena Noticia: Se ha cumplido también para nosotros el plazo, está cerca el Reino de Dios, para convertirnos y creer en la Palabra de Jesús – el Evangelio – e impregnarnos de su Amor y Misericordia.

jueves, 3 de octubre de 2024

ENVIADOS A TRANSMITIR LO QUE VIVIMOS

Desde la hora de nuestro bautismo quedamos invitados y, por supuesto, llamados a transmitir esa Buena Noticia que nos revela el Espíritu Santo. Él es el Paráclito del que habla Jesucristo, nuestro Señor, cuando les habla de su marcha al Padre: «Pero yo os digo la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, el Consolador no vendrá a vosotros; pero si me voy, os lo enviaré. Y cuando El venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio; …

Es evidente que no estamos solos y que a las dificultades, con las que nos vamos a encontrar, nos enfrentaremos asistidos y fortalecidos en el Espíritu Santo. Y en esa confianza debemos apoyar nuestra esperanza.  Caminamos en el Espíritu Santo desde el instante que hemos sido bautizados, y en Él encontraremos la fortaleza para superar los obstáculos que se nos presenta.

Es evidente que si no escuchamos ni vivimos esa Palabra de Dios, nada podemos transmitir. Tengamos, pues, confianza y tratemos, abiertos e injertados en el Espíritu Santo, vivir de acuerdo con la Palabra de Dios recibida. Y al hacerlo, no tengamos duda, transmitiremos esa Buena Noticia que nos trae nuestro Señor Jesús.

jueves, 21 de marzo de 2024

ANTES DE QUE ABRAHÁN EXISTIERA, YO SOY

Las discusiones entre Jesús y los fariseos se proyectan hoy entre aquellos que no creen y los que creen. La Iglesia, en nombre de Jesús, sigue hoy perseguida y muchos siguen cogiendo piedras para tirárselas a los cristianos que creen en la Palabra de Jesús. De alguna manera todo sigue igual o peor. En muchos lugares del mundo los cristianos son masacrados y asesinados.

La cuestión es bien sencilla: Jesús se confiesa hijo de Dios.  Él existe desde siempre, desde el principio. Y lo refiere cuando al hablar de Abrahán confiesa que Él ya existía. ¿Y qué sucedió? Cogieron piedras para tirárselas.

Hoy vuelve a pasar lo mismo. Cuando hablamos de Dios nos toman por locos, por bobos o por idiotas. E incluso lo consideran ridículo y lo toman a risa. Y eso en el mejor de los casos, porque, dependiendo del lugar nos detienen o nos matan.

Sin embargo, el Espíritu Santo nos da fortaleza para continuar anunciando esa Buena Noticia que nos trae nuestro Señor Jesús: La Infinita Misericordia de Dios que nos salva y nos da Vida Eterna. Y no es cosa que nosotros deducimos o podamos imaginar, son palabras del mismo Jesús: (Jn 8,51-59): En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «En verdad, en verdad os digo: si alguno guarda mi Palabra, no verá la muerte jamás» …

Y es esa Buena Noticia la que también nosotros anunciamos: ¡Jesús Vive y camina junto a nosotros y nos ofrece esa Vida Eterna en plenitud de gozo y felicidad junta al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

viernes, 9 de junio de 2023

¿ES EL MENSAJE DE JESÚS BUENA NOTICIA PARA MÍ?

Todo se reduce a tu fe. ¿Crees en la Palabra de Jesús de Nazaret? ¿Crees que ha padecido, que fue crucificado, muerto y sepultado? ¿Y Crees que Resucitó? Esa es la cuestión. Así lo ha anunciado Jesús y así lo han creído los que le han seguido y nos han transmitido esa Buena Noticia.

Razones hay muchas para creer, pero, también hay muchas justificaciones escondidas en apariencias y auto engaños que pueden justifica tu propia traición. Eres libres y eso significa que puedes creer o no creer. Esa es simplemente la cuestión.

Lo verdaderamente importante es escrudiñar en tu interior y seriamente experimentar que te dice tu corazón. Sientes deseos de búsqueda de la verdad; sientes deseos de amar el bien, la verdad y la justicia. Luego, si lo sientes, ¿por qué no lo vives? Quizás te ves atraído por la codicia, el egoísmo, la envidia, el placer, la riqueza, concupiscencia…etc. Y aunque te seducen, tu conciencia te dice que no actúas bien. Posiblemente lo escondes y lo disimulas. Pero esa es la realidad. El pecado nos hace caer.

Esa llama que escondes en tu corazón y que te descubre tus deseos de amar y de vivir en la verdad es la impronta de tu Padre Dios que ha sido sellada en tu corazón. Tu alma es semejante a la de tu Padre Dios y por eso sientes como Él que la verdad y el amor es lo único grande y verdadero y lo que te llena plenamente de felicidad. Experimentas que, como hijo, eres semejante a tu Padre.

De ahí que el mundo, a pesar de que muchos rechazan esa Buena Noticia busca establecer la paz, la concordia y la verdad entre los pueblos. Y eso se debe a que en lo más profundo de sus corazones está sembrada esa semilla de amor semejante a su Creador. Y esa es la lucha entre el bien y el mal. El pecado está sembrado y crece junto a la buena semilla impidiéndole que se desarrolle y crezca haciendo el bien y viviendo en la verdad. La cizaña - pecado -  amenaza constantemente nuestra vida. Y es ahí donde decidimos seguir a Jesús asistidos por su Espíriu y, en Él, dejarnos empapar de la Buena Noticia de salvación que nos llena de esperanza y de felicidad.

domingo, 23 de enero de 2022

TODO LO PROFETIZADO EN EL ANTINGUO TESTAMENTO, SE CUMPLE EN JESÚS EN EL NUEVO

 

Nada se había dejado al azar. Todo lo profetizado por los Profetas del Antiguo Testamento estaba pensado y anunciado para que se cumpliera en el Nuevo. Y se cumpliera en Jesús de Nazaret. Así lo describe y narra el Evangelista Lucas refiriéndose a Teófilo: (Lc 1,1-4; 4,14-21): Puesto que muchos han intentado narrar ordenadamente las cosas que se han verificado entre nosotros, tal como nos las han transmitido los que desde el principio fueron testigos oculares y servidores de la Palabra, he decidido yo también, después de haber investigado diligentemente todo desde los orígenes, escribírtelo por su orden, ilustre Teófilo, para que conozcas…

Era lógico que la fama de Jesús se extendiera como la pólvora. Su autoridad entre lo que dice y lo que hace es única, y todo su obrar tiene cumplimiento. Acudió a Nazaret – donde se había criado – y, como costumbre, entra en la sinagoga en sábado. Allí le entregan el rollo del Profeta Isaías y, desenrollándolo, encuentra el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor». Enrollando el volumen lo devolvió al ministro, y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en Él. Comenzó, pues, a decirles: «Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy».

Lo verdaderamente importante no es quedarnos aquí, sino mirarnos y ver que pensamos nosotros hoy y donde estamos. ¿Qué nos dice la Palabra? ¿La escuchamos? ¿La reflexionamos? ¿Tenemos también nosotros al Espíritu? ¿No adviertes que tú – también yo – lo hemos recibido en nuestro bautismo? ¿Y le ponemos escucha y atención a lo que nos sugiere y nos dice? Tengamos muy presente que también el Espíritu de Dios está sobre nosotros. Y, en cada momento de tu vida, aunque no lo percibas, se cumple esta escritura: Tu compromiso de anunciar la Buena Notica a los pobres.

lunes, 18 de octubre de 2021

LA BUENA NOTICIA ES PARA TODOS SIN NINGUNA EXCLUSIÓN

Lc 10,1-9

Cuando hablamos de todos nos referimos a la totalidad del universo. La Buena Noticia que Jesús nos trae de parte de su Padre es para todos sus hijos. Y todos, sin ninguna exclusión, son todos los hombres y mujeres del universo. Los apóstoles son enviados a anunciar la Buena Noticia, no a una parte concreta, sino a todos sin exclusión. Si bien, al principio iba dirigida especialmente al pueblo elegido.

Ese simbolismo del número ciento setenta y dos, que tiene carácter bíblico de universal, nos lo descubre y nos lo señala. La Buena Noticia es el gran anuncio. No se trata de una simple o gran noticia, sino de la Buena Noticia, que nos anuncia el regalo incondicional y gratuito de la Vida Eterna y la plena Felicidad.

Es la Noticia que todos esperábamos, y que hoy seguimos esperando, porque vive en el deseo de lo más profundo de nuestro corazón al que llena de esperanza. Vivamos también nosotros esa Noticia. Vivámosla con esperanza, alegría y entusiasmo. Vivámosla aceptando esa cruz que la vida te ha traído cargándola con y por amor y añadiéndola a la de Cristo. Nunca descargándola de nuestros hombros, sino soportándola unido a Cristo, porque, Él nos la hará suave y ligera.

lunes, 25 de enero de 2021

UNA BUENA NOTICIA


La Buena Noticia es buena noticia para todos, incluso para el mundo entero. No se trata de una noticia que salva a unos cuantos, sino que acoge a todos y a todas las cosas de este mundo. El mundo mejora cuando se vive esa Buena Noticia porque repercute en todo y mejora todo.

 Así lo narra el Evangelio (Mc 16,15-18): En aquel tiempo, Jesús se apareció a los once y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará...

 A toda la creación. Es decir, no solo al hombre y la mujer - criaturas semejantes al Señor - sino a toda la creación. A todo lo creado. Es un grito de proclamación, de que ha llegado el Reino de Dios y está entre nosotros, al mundo entero. Pero, la condición única es que creamos y seamos bautizados, porque, el creer supone el bautizo. Y en el bautizo recibimos la Gracia de hijos de Dios y al Espíritu Santo, que nos acompañará en toda nuestra vida para superar esas dificultades que nos propondrá el pecado.

Y no tengamos miedo de aceptar y acoger con fe ese reto que Jesús nos brinda. Porque, va con nosotros el Espíritu Santo - recibido en nuestro bautismo - y Él nos dará todo lo que necesitamos para saber actuar y superar las dificultades.

miércoles, 13 de enero de 2021

EN LA TAREA DE CADA DÍA

Mc 1,29-39

Cada situación requiere una solución y todos acuden a Jesús con esa esperanza de que dé alivio a sus sufrimientos y dolencias. Y Jesús, compadecido de todos los que se le acercan, enfermos y endemoniados, va dando solución y sanándoles.  Y es que Jesús ha venido a liberarnos íntegramente - cuerpo y alma - y, aunque tengamos que morir - paso de esta vida a la otra - la verdadera liberación es aceptar reconociéndonos pecadores su perdón y misericordia.

Jesús nos habla del Amor de su Padre y del ofrecimiento de compartir su Gloria con todos los que crean en su Hijo, acepten su Palabra y reconozcan sus pecados. Esa es la Buena Noticia de la que nos habla en estos días del comienzo de su misión. Se trata de liberarnos de las seducciones del demonio y de conseguir, por su Gracia y Misericordia, la Vida Eterna.

Precisamente, hoy, al retirarse a la casa de Simón y Andrés, nos dice el Evangelio, encuentran a la suegra de Simón en cama con fiebre. Jesús la toma de la mano, la levanta y desaparece la fiebre e inmediatamente - ella - se pone a servirle. Llegada la tarde, a la puesta de sol, nos relata el Evangelio, le llevan muchos enfermos y endemoniados y cura a muchos y expulsa demonios.

Sin embargo, podemos suponer que también muchos se quedaron sin curar. De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se levantó, salió y fue a un lugar solitario y allí se puso a hacer oración. Simón y sus compañeros fueron en su busca; al encontrarle, le dicen: «Todos te buscan». El les dice: «Vayamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para que también allí predique; pues para eso he salido». Y recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios. 

Tarde o temprano tendremos que enfermar y morir. Nuestro tiempo nos llegará seamos o no curados antes de la llegada de nuestra hora. Por tanto, eso no es lo verdaderamente importante, sino saber y creer que en y por Jesús seremos liberados del pecado - demonio - y llamados a la Vida Eterna. Vida Eterna que, por la Gracia y Misericordia de Dios, nos será dada gratuitamente.

lunes, 11 de enero de 2021

EL COLEGIO APOSTÓLICO, PARA ANUNCIAR LA BUENA NOTICIA


Jesus, desde el principio de su irrupción en la vida pública llama a colaborar con Él y forma una comunidad. Conocía su tiempo de estancia en este mundo y la misión que venía a realizar. El anuncio de la Buena Noticia tenía que ser continuada por otros. Otros que tenían que ser preparados, convertidos y abiertos a la acción del Espíritu Santo.  Inmediatamente, después de su bautizo y retiro al desierto, lo primero que hace Jesús es proceder a llamar y formar su discipulado.

En el Evangelio de hoy, San Marcos nos dice: Después que Juan fue entregado, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: «El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva». Bordeando el mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, el hermano de Simón, largando las redes en el mar, pues eran pescadores. Jesús les dijo: «Venid conmigo, y os haré llegar a ser pescadores de hombres». Al instante, dejando las redes, le siguieron. Caminando un poco más adelante, vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan; estaban también en la barca arreglando las redes; y al instante los llamó. Y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras Él. 

Y con esos primeros discípulos Jesús empieza a anunciar la Buena Noticia. Y, hoy continúa, después de más de dos mil años, la Iglesia - sucesora de aquella primera comunidad apostólica - la misión de anunciar la Buena Noticia. Y lo hace con los discípulos - creyentes bautizados - que siguen a Jesús y forman su Iglesia. Son principalmente aquellos que responden a su llamada ente los que estamos tú y yo.

La proclamación de la Buena Noticia es responsabilidad de todo bautizado que - por el bautismo - somos sacerdotes, profetas y reyes. Sacerdote para estar en íntima relación de amistad con el Señor de donde recibimos la fuerza y la luz necesaria. Profetas para, por la Gracia recibida, proclamar su Palabra y Reyes para ser capaces de abrirnos a la disponibilidad de servir por amor a los más necesitados.

sábado, 5 de diciembre de 2020

Y YO, ¿SOY TAMBIÉN ENVIADO?


En el Evangelio de hoy - Mt 9, 35-10, 1, 6-8 - Jesús nos habla de la necesidad de anunciar la Buena Noticia. No es misión de unos cuantos, sino de todos. «La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies». Se necesita, pues, de todos para atender a la mies. Y en eso todos estamos comprometidos desde la hora de nuestro bautismo.

Somos libres para aceptar. Nadie nos obliga, simplemente se nos propone y tú, como yo, decidimos aceptar o rechazar esa propuesta de vivir y anunciar la Buena Noticia. Porque, esa Buena Noticia vive dentro de cada uno de nosotros y se manifiesta en cualquier momento de nuestra vida.

 Hoy, el Señor me lo ha puesto claramente delante de mis ojos cuando un amigo me contaba cómo se conmovió pensando como algunas personas, hace unos días, se jugaron la vida en salvar de morir ahogados a esos inmigrantes que arribaron a la costa de Órzola - Lanzarote - hace uno días. El impacto de la buena obra le llegó tan profundamente que decidió tener un detalle con esas personas y hacerle llegar su felicitación. Así, sin más buscó a esas personas, dedico parte de su tiempo, indagó y, después de algunas molestias y tiempo, encontró a uno de los protagonista de tan buena acción transmitiéndole su felicitación, su emoción y orgullo de verse representado por ellos como ciudadanos de Lanzarote. Y les regaló un presente como símbolo de tan bella acción.

Pero, lo más bonito y grandioso es que, me lo decía gozoso y reflejando un rostro feliz,  de regreso se sentía él más agradecido que los propios autores del hecho. Experimentó que el dar es más gozoso que el recibir, y que eso - lo digo yo - el Señor te premia con el ciento por uno. La felicidad, una prueba más, está, no en las cosas, sino en la manera de como se utilizan. Cuando se comparte y se da, se recibe más que cuando se guarda y se acumula. La clave del gozo consiste en darse sin condiciones y de ponerse siempre en actitud de servir y de dar. Eso es simplemente amar.

Y a eso nos llama el Señor, a anunciar con nuestra vida que nos preocupamos el uno por el otro y que nos importan los demás, sobre todo los más necesitados y carente de toda ayuda. Para eso ha venido Jesús y a eso nos convoca también a nosotros.

jueves, 3 de diciembre de 2020

EL ANUNCIO DE LA PALABRA

Mt 7,21.24-27

Un padre busca siempre lo mejor para sus hijos. Jesús, el Hijo enviado por el Padre, ha venido para cumplir una misión, el Anuncio de la "Buena Noticia". Es deseo del Padre comunicar a todos sus hijos su Amor y su ofrecimiento para que compartan su Gloria eternamente con Él. 

Y, Jesús, no solo lo ha anunciado, sino que ha formado un grupo de discípulos a los que le encarga esa misión anunciadora: «Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos». 

Anunciar significa  construir, porque el que anuncia tiene que mostrar lo que hace, pues las palaras se la lleva el viento. Pero, ¿dónde construye y se apoya? Porque, una buena construcción necesita una buena base o roca donde apoyar sus cimientos. El anuncio de la Buena Noticia exige conocerla y vivirla. En otras palabras ser testigos de ella, y eso necesita estar sedimentada y apoyada sobre la Roca que es Xto. Jesús.

Sólo apoyados en Xto. Jesús encontraremos la forma de discernir y decidir el camino a tomar en nuestros ambientes doméstico, profesional y laboral y como ciudadano. Se trata de trasladar la Palabra, no solo oída sino escuchada a la vida de tu familia, de tu profesión laboral y de tu relación social como ciudadano perteneciente a una sociedad civil en la que vives y te realizas. 

Y eso exige un fundamento y apoyo en Xto. Jesús. Alimento de nuestro cuerpo y alma y fortaleza de nuestro espíritu para la lucha de cada día y el discernimiento de las opciones a tomar según la acción, auxilio y dirección del Espíritu Santo. Una relación establecida y animada por la oración y el alimento Eucarístico, que nos sostendrá ante las tempestades y p eligros que nos acechan.

miércoles, 23 de septiembre de 2020

EN RESPUESTA AL ENCUENTRO CON JESÚS


 

El encuentro con Jesús no nos puede dejar igual, porque, de ser un encuentro auténtico produce un cambio de rumbo en tu vida. Si eso no se produce se descubre que tampoco el verdadero encuentro no se ha producido. De modo que, decimos que hay encuentro cuando tu vida empieza a girar en torno y al estilo de Jesús. Y eso empiezas a experimentarlo dentro y en lo más profundo de tu corazón.

Y esa es la misión a la que el encuentro con Jesús te envía, tal y como se manifiesta hoy en el Evangelio - (Lc 9,1-6): En aquel tiempo, convocando Jesús a los Doce, les dio autoridad y poder sobre todos los demonios, y para curar enfermedades; y los envió a proclamar el Reino de Dios y a curar. Y les dijo: «No toméis nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni plata; ni tengáis dos túnicas cada uno. Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta que os marchéis de allí. En cuanto a los que no os reciban, saliendo de aquella ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos». Saliendo, pues, recorrían los pueblos, anunciando la Buena Nueva y curando por todas partes -. 

No se trata de iniciar tu misión o de anunciar otra misión propia tuya. Se trata de continuar esa Misión de Jesús que ha nacido en tu corazón tras el encuentro personal con Él como resultado de su anuncio. Y si has tenido ese encuentro trascendente y responsable con Jesús, y, además, has recibido al Espíritu Santo en la hora de tu bautismo, estás también comprometido a anunciar la Buena Noticia que consiste en la llegada del Reino de Dios. Y una Buena Noticia se anuncia espontáneamente, casi sin querer y de forma natural, con alegría y entusiasmo.

El amor se nota y se ve, porque, el Reino de Dios es un Reino de paz, justicia y amor. Y, esa clase de Reino gusta a todos y es bueno para todos. Sin embargo, a pesar de ser una Buena Noticia, muchos la rechazan porque se dejan encandilar por las seducciones de este mundo, que a pesar de ser espejismos, atraen por su inmediatez aunque efímera y falsa.

viernes, 6 de septiembre de 2019

UN CORAZÓN NUEVO

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Lc 5,33-39l
Renovarse o morir es una consigna que hemos oído muchas veces y que, no es pura teoría, sino que realmente se cumple. No puedes estancarte y quedarte en las tradiciones y las costumbres. Es verdad que hay que mirar para atrás, pero no para vivir del pasado, sino para aprender de los errores y renovarse con la novedad del espíritu que va creciendo y actualízándose en la verdad, la justicia y el amor.

Porque, no está el hombre en función de la ley, como ocurrió en el pasado, ni la persona depende y está a merced de la economía y el poder, tal y como ocurre hoy. Es la persona huma la que está por encima de todo y la que tiene prioridad sobre la tradición, la costumbre, la economía y el poder. Jesús trae esa novedad y la enseña y defiende con su Palabra y con su Vida.

Jesús está presente entre nosotros porque Vive entre nosotros. Nunca se ha ido. Ha venido para quedarse y para caminar con nosotros. Otra cosa es que tú y yo lo advirtamos y nos demos cuenta. Está el novio con nosotros y cada Eucaristía se nos hace presente en nuestro corazón. Nos acompaña y nos fortalece en esos momentos que, por nuestros pecados nos parece que se ha ido y que necesitamos buscarle hasta padecer sufrimientos y ayunos. Pero, es el Señor quien camina y nos acompaña, y del que estamos seguro que nos escucha y nos responde. Ha sido promesa suya y todo lo que sale de su boca tiene verdadero cumplimiento. Tengamos, pues, confianza en Él.

Y abramos nuestros corazones en una actitud de disponibilidad para renovarnos a la Buena y novedosa Noticia de Salvación. Estamos salvados por los méritos de nuestro Señor Jesucristo al entregar su Vida en la Cruz. No volvamos la mirada atrás ni vivamos del pasado., ni mezclemos lo viejo con lo nuevo, pues lo viejo romperá lo nuevo. Jesús es la Nueva y Buena Noticia. Él representa el Vino de Salvación y nuestro corazones tienen que ser los odres nuevos donde guardarlo y darle verdadera y nueva vida para que sea bebido por todos los que en Él quieren alcanzar la Vida Eterna. 

domingo, 18 de agosto de 2019

UN CORAZÓN ARDIENTE

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Lc 12,49-53
La Buena Noticia es siempre una novedad porque siempre es actual y joven, pero, también tiene siempre quienes la rechazan y se oponen a ella. Diríamos que se establece una guerra entre la mentira y la verdad. Los que viven en la mentira o en lo antiguo y establecido se oponen a que renazca lo nuevo, lo joven, la novedad de la Buena Noticia. Y eso origina enfrentamientos y guerras.

Es de esa guerra ardiente del amor de la que nos habla Jesús en el Evangelio de hoy. Una guerra que nace del fuego del amor y del Espíritu. El fuego del bien, de la verdad y de la paz. En ese sentido quiere Jesús significar que le gustaría que el mundo estuviese ardiendo. Un fuego de amor que busca la justicia, la paz y la fraternidad entre todos los hombres.

Pero, eso lleva su tiempo y, por ahora, hay un camino de cruz. Un camino que tenemos que llevar sobre nuestras espaldas. Él lo pasó ya en su Pasión entregando su Vida y salvándonos con su Muerte. Pero, ahora es nuestro tiempo, nuestra vida, y la tenemos que entregar también aceptando nuestra cruz por el bien, por la verdad, por la justicia y por la paz. Y lo hacemos ante un mundo que sabemos lo que busca y cómo lo busca y que está dispuesto a conseguirlo por lo medios que sea.

Eso trae las consecuencias que el Evangelio de hoy domingo describe al final: ¿Creéis que he venido a traer paz a la tierra? Pues os digo que no, sino división. Porque, de ahora en adelante, cinco en una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres. El padre estará contra su hijo y el hijo contra su padre; la madre contra su hija y la hija contra su madre; la suegra contra su nuera y la nuera contra su suegra.

miércoles, 10 de julio de 2019

TAMBIÉN TÚ ERES ENVIADO

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Mt 10,1-7
La buena noticia ha llegado a nosotros gracias a que la cadena no se ha interrumpido. Ha permanecido fiel a su transmisión a través de los siglos hasta nuestros días. Ese anuncio de la Buena Noticia que fue encargada a aquellos apóstoles en principio, y luego a muchos discípulos a través de los tiempos, ha llegado intacta a nosotros. Y ha llegado por la fe, confianza y el trabajo puesto por aquellos apóstoles en nuestro Señor Jesús. Y, luego, por muchos otros discípulos que continuaron esa labor y misión de anunciar la Buena Noticia.

Hoy eres tú uno de esos muchos que forman parte de esa cadena. Eres uno de esos eslabones que la forman y que impide que se rompa y que no llegue a ese lugar que a ti te corresponde. Eres el puente por el que llegará esa Buena Noticia a mucha gente y esa es tu responsabilidad y compromiso de bautismo. Por lo tanto, si lo piensas, eres parte fundamental de esa misión y anuncio de la Buena Noticia para otros muchos que van a depender de tu respuesta voluntaria y comprometida a la llamada y envío del Señor.Muchos esperan ese anuncio venido de ti y eso dependerá de tu respuesta a la llamada que el Señor te hace hoy.

No cabe duda que desde esa perspectiva valoramos mucho la respuesta de aquellos apóstoles. Aquellos hombres llenos de dudas y en tiempos difíciles hasta el punto de perderlo todo hasta su misma vida creyeron y confiaron en el Señor Jesús. Y, luego, vinieron muchos otros que continuaron la misión de transmitir esa Buena Noticia. Gracias a ellos Jesús ha podido llegar a nosotros. 

Sabemos que todo éxito es del Señor, pero, porque Él lo ha querido así necesita nuestra respuesta voluntaria y nuestra colaboración. Y esa respuesta, valga la redundancia, dependerá de tu respuesta y, también, de la mía.

domingo, 7 de julio de 2019

LA MISIÓN ES DE TODOS

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Lc 10,1-12.17-20
El mundo no puede mejorar si no mejoras tú. Eso está muy claro y todos lo entendemos. Nadie podrá hacer lo que está guardado para ti. Tú tienes una aportación que hacer a este mundo para mejorarlo. Tu parcela, tu propio ambiente, tu círculo de amistad, tu familia tendrán el sello del anuncio de la Buena Noticia, o por el contrario ese anuncio se perderá. Y el único responsable serás tú.

Jesús fundó su Iglesia en la roca de los apóstoles, pero está claro que ellos no se iban a quedar aquí hasta el final de los tiempos, por eso urgía fundar la Iglesia y dejarla como continuadora de su misión. Y a los apóstoles han seguidos otros apóstoles y así hasta nuestros días. Todos somos apóstoles en el sentido de que, por el compromiso de nuestro bautismo, estamos llamados a continuar y proclamar la Buena Noticia de Salvación. Y ese es nuestro reto, proclamar que Cristo Jesús vive y camina entre nosotros señalándonos el Camino, la Verdad y la Vida.

Por tanto. el Evangelio de hoy es una llamada a esa misión de proclamación de la Buena Noticia que todos los bautizados tenemos. Una proclamación que puede ser de diferentes formas y maneras, pero que, al final, es proclamación y anuncio del Reino de Dios. Porque, para unos podrá ser el anuncio por la palabra, pero para otros será el servicio al enfermo. Otro será la enseñanza, la justicia...etc. y cada cual según sus talentos o capacidades. Todos podemos en cualquier lugar que nos haya tocado vivir derramar ese anuncio de salvación por el hecho de ser hijos de Dios.

Nuestra alegría no debe estar apoyada en nuestros éxitos sino en que hemos sido elegidos por el Señor para esa misión y nuestros nombres, como nos dice el Evangelio están inscritos en el Cielo: Los setenta y dos volvieron muy contentos y le dijeron: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre». Él les contestó: «Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no os hará daño alguno. Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo».

domingo, 5 de mayo de 2019

APARTADOS DEL SEÑOR NOS ENGULLE EL MUNDO

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Jn 21,1-19
A pesar de las apariciones del Señor, los apóstoles no reaccionan. Están desolados y desorientados. Quieren volver a su actividad anterior. Deciden ir a pescar, y como a una sola voz todos se lanzan a la actividad de la pesca. ¿Nos ocurre a nosotros lo mismo? Cuando nos apartamos del Señor solemos volver a la rutina de nuestra vida. Nuestro trabajo, nuestras aficiones y entretenimientos y nuestra vuelta a la vida en el mundo que estamos inmersos.

Quizás se te haya pasado un poco la euforia pascual, o te hayas relajado un poco en las aguas de este mundo que, sin darnos cuenta, nos mecen dulcemente o nos violentan fuertemente hasta alejarnos de la presencia del Señor. Posiblemente hayamos salido a pescar, a cultivar, a alguna actividad que nos ayude a pasar el tiempo y eso nos haga perder la mirada en el Señor. Pero, Él no se va de nuestro lado y te espera en la playa, en el campo o en donde tú estés. Quizás, el problema sea que tú y yo no lo veamos.

Tratemos de darnos cuenta, tal y como hizo Juan. Y respondamos como Pedro, que, oyéndolo, se lanza al mar en busca del Señor. Busquemos al Señor y respondamos a su llamada poniéndonos en sus Manos y dejando que nos transforme nuestro corazón, empobrecido por el mundo, en un corazón manso, generoso y dado a proclamar el anuncio de la Buena Noticia de la Resurrección del Señor.

El Señor nos enseñará a pescar, a pescar hombres para su Reino. Porque, sumergidos en el mundo, los hombres se pierden, se ahogan y se condenan. Les falta el oxigeno de la vida espiritual que los purifica y los limpia de todo pecado y les da vida eterna. Él nos da el alimento necesario para que encontremos la fuerza necesaria para ser pescadores de hombres. Porque, a partir de nuestro bautismo todos estamos llamados a dar testimonio de esa nueva vida que nos hace hijos de Dios y coherederos con su Hijo, nuestro Señor, de su Gloria.

jueves, 25 de abril de 2019

JESÚS SE LES APARECE A LOS APÓSTOLES Y CONFIGURA SU IGLESIA

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Lc 24,35-48
Estos cincuenta días Jesús los dedica a afirmar y consolidad su Iglesia. Se les aparece a las mujeres para que inicien el anuncio de la Buena Noticia, su Resurrección y sucesivamente se les aparece varias veces a sus discípulos para mostrarle todo lo que estaba profetizado sobre Él. Ya a los de Emaús les relata, desde Moisés, pasando por los profetas, hasta esos últimos días de su Pasión y Muerte. Y ahora toca mostrarle lo último, la Resurrección. Todo se ha cumplido.

Jesús apura sus últimos días, por decirlo de alguna forma, para instruir y alumbrar a sus apóstoles. Se les muestra y les invita a que palpen y toquen su Cuerpo y a comer con la intención de que disipen ese temor y esa idea de que es un fantasma. Y les da las últimas enseñanzas alumbrándoles y abriéndoles la mente para que comprendan lo que les dice: «Éstas son aquellas palabras mías que os hablé cuando todavía estaba con vosotros: ‘Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos acerca de mí’». Y, entonces, abrió sus inteligencias para que comprendieran las Escrituras, y les dijo: «Así está escrito que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día y se predicara en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusalén. Vosotros sois testigos de estas cosas».

Y también nosotros, a través de los apóstoles y la Iglesia ahora, recibimos el mensaje de la Buena Noticia. Un Buena Noticia de salvación que nos llena de gozo, alegría y esperanza. Una Buena Noticia que nos salva ya desde ahora, en este momento y en todos los días de nuestro camino hacia la Casa del Padre. Cristo, con su Resurrección nos ha salvado y, aunque todavía tengamos que sufrir y pasar dificultades hasta entregar nuestra muerte, sabemos que el final será la Gloria si permanecemos y perseveramos en Él.

Ese es el objetivo que no debemos ni podemos perder de vista. Cristo ha Resucitado y eso significa que también nosotros resucitaremos también. Esa mirada fija en Él a lo largo de todos los días de nuestro camino nos fortalecerá y ayudará a sostenernos firmes y perseverar.

miércoles, 6 de febrero de 2019

TU PROPIO PUEBLO RECHAZA TUS ENSEÑANZAS

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Mc 6,1-6
Se hace bastante difícil ser reconocido en tu propio pueblo. Aquellos que te conocen desde la infancia se les hace más difícil reconocer tus cualidades y tus obras en la madurez. Es el caso de Jesús, admiran sus enseñanzas en la sinagoga de Nazaret, pero al conocer quien es empiezan las dudas. No pueden aceptar que ese, el hijo del carpintero y pariente de muchos en el pueblo sea ahora quien les enseña de forma admirable en la sinagoga. Sus corazones se les resisten a abrirse a la Palabra de Jesús.

Les exigen pruebas, obras delante de sus ojos. Quieren espectáculo y que Jesús les demuestre que es el Mesías del que ellos han oído hablar. Y Jesús no se presta a eso. Él no ha venido a convencernos a base de pruebas y milagros. Él nos habla del amor de su Padre y, cuando la fe de alguien es manifiesta y le pide algo que realmente necesita y es un bien, accede. 

Accede, porque Él ha venido a salvar, a convertir los corazones de aquellos que realmente se abren a su Palabra y le reconocen como el Mesías enviado por el Padre. Jesús no obliga ni actúa donde los corazones se le cierran. Precisamente, en su pueblo natal no es bien recibido y no creen en su Palabra. Jesús no puede actuar para convencer a nadie. No se trata de imponer ni de demostrar nada. Se trata de dar un mensaje, una Noticia de salvación que el hombre guarda en su corazón y busca desesperadamente.

Porque, la alianza de nuestro Padre Dios está inscrita en nuestros corazones - Jer 31, 33 - y nos toca a nosotros descubrirla y buscarla. Y Jesús nos la proclama nos la recuerda y nos la anuncia. Pero, para aceptarla necesitamos un corazón humilde, pobre, necesitado del Amor de Dios. No podemos permanecer impasible y de brazos cruzados. Tenemos que avivar nuestro espíritu y escudriñar en lo más profundo de nuestro corazón para descubrir la presencia y la huella de Dios en nuestro corazón.

Y Jesús, el Señor, nos revela a ese Padre que vive dentro de nosotros. Jesús, el Hijo, nos habla del Padre y nos anuncia la Buena Nueva que el Padre nos regala. Una Noticia reveladora y de infinita Misericordia para darnos la oportunidad de rescatarnos del pecado y regalarnos la Vida Eterna.