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viernes, 3 de abril de 2026

SILENCIO COMO RESPUESTA

Jn 18, 1-19, 42

Era Viernes Santo. Manuel reflexionaba con los tertulianos sobre el momento litúrgico que se vivía en esos días.

Tomando la palabra, comentó:

—En estos momentos hay muchas personas que temen por sus vidas en algunos lugares del planeta. Gente que es amenazada y torturada; gente que da su vida por la fe en Jesús de Nazaret.

Se puso de pie y, mostrando la Biblia, dijo:

—La historia está llena de mártires que han derramado su sangre por la fe en Jesús. Y hoy sigue ocurriendo lo mismo que aquellos días, hace ya más de dos mil años…

Hizo una pausa y señalando con el dedo índice el Evangelio de Juan (18, 1-19,42), añadió:

—Cuando Jesús se revela como hijo de Dios y nos anuncia el Amor y la Misericordia de su Padre… fue condenado a una muerte de cruz.

Aguardó unos segundos. Se hizo un silencio y, con una voz suave y tierna, continuó:

—Podía, y de muchas maneras, evitar su crucifixión, pero optó por permanecer en silencio y no oponer resistencia. 

Y dejarse maniatar: por las garras de la muerte, por los prejuicios, por la intolerancia… por nuestras ideologías llevadas al extremo.

El mal se cierne sobre Jesús.

La gente que le escuchaba, sobre todo los tertulianos, permanecía en silencio. Se respiraba una atmósfera de respeto, de tristeza, pero también de fe y esperanza.

—La vida de Jesús ha sido expresión de cómo es Dios Padre y Madre, y en la Pasión, se convierte en entrega silenciosa, dejándose llevar, con el silencio como respuesta…

Detuvo sus palabras y, tras una breve pausa, siguió:

—Jesús no reniega en el último momento, no huye, no busca atajos, sigue siendo obediente y coherente. El amor hasta el extremo es fidelidad a Dios y a la humanidad.

Cerrando la Biblia y tomando asiento, Manuel concluyó:

—¿Y nosotros? ¿Rechazamos el Plan de Dios porque no coincide con el nuestro, como hizo Judas, o, sin entenderlo, como María, confiamos en Dios?

El silencio delataba que las palabras de Manuel no habían caído en balde. La semilla había sido sembrada.

martes, 24 de marzo de 2026

ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE

Jn 8, 21-30

No sabía qué decir ni qué pensar. Benjamín se debatía en esa disyuntiva entre la vida y la muerte. Sí, sabía que tenía que morir, pero… ¿Era posible volver a la vida?

En esa dicotomía pasaba largos ratos, hasta el punto de haber transmitido esa preocupación a quienes se relacionaban con él.

—Te noto muy obsesionado con esa idea —le dijo su buen amigo Manuel—, y eso, aunque conviene pensarlo y es necesario, no debe llegar a convertirse en una manía.

Lo miró a los ojos y, fijando en él su mirada, añadió:

—La muerte es algo natural, y debemos afrontarla en paz y con esperanza. Sobre todo quienes, como ustedes y yo, creemos que no es el final, sino el comienzo de una vida plena junto a nuestro Padre Dios.

Benjamín se quedó quieto, como una estatua. Parecía inmóvil; diría que estaba petrificado si no se notara su respiración.

Al cabo de unos segundos, como si despertara de un breve letargo, respondió:

—Creo que tienes razón, pero hay momentos en que me supera. Incluso siento miedo de no aprovechar este tiempo de vida para alcanzar la plenitud eterna.

Manuel abrió su Biblia —siempre la tenía a mano— y leyó el evangelio de Juan (8, 21-30):

—En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: «Yo me voy y me buscaréis, y moriréis por vuestro pecado. Donde yo voy no podéis venir vosotros». Y los judíos comentaban: «¿Será que va a suicidarse, y por eso dice: “Donde yo voy no podéis venir vosotros”? Y Él les dijo: «Vosotros sois de aquí abajo, yo soy de allá arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Con razón os he dicho que moriréis en vuestros pecados: pues, si no creéis que Yo Soy, moriréis en vuestros pecados…

Cuando terminó, dirigió una mirada serena a Benjamín y le explicó:

—Jesús es el enviado del Padre y cumple su voluntad. Cuando sea levantado en alto —en la cruz—, entonces comprenderán que Él es el Hijo de Dios hecho hombre.

El rostro de Benjamín había cambiado. Ahora reflejaba paz. Comprendía que su vida estaba en manos de Dios, Señor de la vida y de la muerte.

sábado, 28 de septiembre de 2024

LA FELICIDAD SE ESCONDE EN EL COMPARTIR

Nada que no se comparta te dará alegría y gozo. La vida se hace gozo, felicidad y eternidad en la medida que la entregues y la compartas. Ese fue el anuncio de la Buena Noticia que trajo Jesús, y que lo testimonió con su Vida y Obras. El resumen de su Vida fue: «Un Amor Misericordioso hasta entregarse en una muerte de Cruz».

Y así lo dijo, una y mil veces, a sus apóstoles. El Evangelio de hoy así lo expresa: (Lc 9,43b-45): En aquel tiempo, estando todos maravillados por todas las cosas que Jesús hacía, dijo a sus discípulos: «Poned en vuestros oídos estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres». Pero ellos no entendían lo que les decía; les estaba velado de modo que no lo comprendían y temían preguntarle acerca de este asunto.

Ahora podemos preguntarnos: ¿Lo entendemos nosotros, o respondemos como los apóstoles? Tu, también yo, tenemos la palabra y la respuesta.

sábado, 11 de mayo de 2024

SI PIDEN AL PADRE ALGO EN MI NOMBRE, SE LOS DARÁ

Parece una contradicción lo que Jesús nos dice en cuanto vemos como ha terminado Él. Y nosotros pensamos que esa invitación a crucificarnos en nuestra vida no nos parece bien ni apetece. Quizás no entendemos lo que realmente piensa, hizo y nos pide Jesús. El se ofrece libre y voluntariamente al Padre para hacer su Voluntad. Y le pide – recordemos aquella noche en Getsemaní – al Padre que se haga su Voluntad y no la de Él que ya le pesaba demasiado. Acepta su sacrificio por Amor, porque el Padre se lo pide también por Amor. La locura de nuestro Padre Dios es el Amor y, por él, su Misericordia Infinita.

Jesús se da cuenta de que la única posibilidad de que el mundo le entienda es amándolo. Y ama al mundo y todo lo que lo contiene hasta el extremo de entregar su Vida libre y voluntariamente por amor a la Voluntad de su Padre. Y es eso lo que le pide al Padre en cada instante de su Vida. Es más, acepta la misión que el Padre le encomienda por y para eso: Amar Misericordiosamente como es la Voluntad de su Padre.

Y es la oración, el vehículo que le une al Padre íntimamente, lo que Jesús utiliza en cada instante y a cada momento de su vida. Su Padre siempre está a una oración de distancia hasta identificarse con Él. Es realmente Camino, Verdad y Vida para todos los que le escuchan y le siguen. Marca el Camino hacia la relación con el Padre y, en, con y por Él llegamos a conocer y relacionarnos con nuestro Padre Dios.

Dios llega a la cruz porque esa es la Voluntad del Padre y eso es lo que Él le pide a cada momento, que se haga su Voluntad y no la de Él. Porque ese es el camino que el Padre ha elegido para llegar a la Gloria eterna. Y ese es también el camino que nos propone a nosotros invitándonos a pedirle al Padre esa fortaleza, esa paciencia, esa voluntad para cumplir con lo que el Padre nos pida. Sin perder la esperanza de que llegará el momento de la Gloria Eterna, como Jesús, en la Resurrección.

martes, 26 de marzo de 2024

TARDE O TEMPRANO: ENCUENTRO CON EL SEÑOR - martes santo -

Y ese es el camino, tras nuestra muerte, abandonaremos este mundo para encontrarnos con el Señor. Ese es nuestra destino y el camino que debemos preparar para que nuestro encuentro, que será definitivo con el Señor, sea un encuentro gozoso y pleno de felicidad eterna.

Mientras, nuestra vida tiene la posibilidad del camino por este mundo. Un mundo difícil de sortear en la voluntad de Dios. Mundo, demonio y carne se encargarán de poner todos los obstáculos y tropiezos posibles para impedirnos que llegue ese encuentro con el Señor en situación favorable para nuestra felicidad. Eso significa que estos tres grandes peligros de nuestra alma trataran de perdernos y que no gocemos de la gloria que nuestro Padre Dios, por los méritos de su Hijo, nos regala.

Y Jesús, el Señor, que ha venido a enseñarnos el camino de cruz que nos tocará vivir, nos lo expone con su Vida y su Pasión. Él la entrega libre y voluntariamente en favor de la Verdad y del Amor Misericordioso que le ha mandado su Padre. Vence al mundo, al demonio y carne, y nos revela que su Padre nos ama con misericordia infinita e injertados en el Espíritu Santo, que nos enviará, venceremos nosotros también.

Esta es la historia, nuestra propia historia. Nuestras dudas, nuestros pecados, nuestros enemigos (mundo – demonio – carne) nos aturden, nos confunden, nos hacen dudar, nos dispersan y nos separan. Jesús se queda solo pero su Amor es infinito, nos espera abrazado a la Cruz y nos invita a abrazarla nosotros también. Él sabe que nuestra felicidad, la que todos buscamos, se esconde en el abrazo de esa Cruz.

domingo, 10 de marzo de 2024

UN AMOR SIN MEDIDA

Nunca llegaremos a comprender el amor de nuestro Padre Dios. Y es que si llegásemos a comprenderlo no nos hubiese hecho falta nada más, quedaríamos rendidos a sus pies. Por eso, necesitamos la fe, creer en Él y en su Palabra.

Su amor es tan grande que llega al extremos de entregar a su único Hijo, nuestro Señor Jesús, a una muerte de Cruz. Dios se entrega plenamente y, a pesar de ser rechazado, mantiene pacientemente su Infinita Misericordia. Jesús, en el nombre del Padre, anuncia su Palabra con el ejemplo de su Vida y de sus Obras, y acepta el rechazo, escarnio y su condena a una muerte de cruz.

Hoy, tal como ayer, vivimos un exilio. Dios ha sido expulsado de las aulas, de la sociedad y el mundo vive de espalda a Él. Es perseguido en muchos países y en otros tratado con cierta indiferencia y hasta arrinconado hasta no ser tenido en cuenta. Se le aparta del centro de la vida y de la familia tratándola de destruirla. Muchos cristianos entregan sus vidas hasta el punto de morir como mártires.

Sin embargo, los cristianos, muchos cristianos sostienen su fe en el Señor y, pacientemente, confían en su Palabra. Se acercan a Él y mantienen su vida en y a la luz para, que se vea, y por sus obras, dar testimonio del Amor Infinito y Misericordioso de Dios. Somos obra suya y todo nos viene del Señor. En Él descansamos y depositamos todas nuestras esperanza. ¡Alabado sea el Señor!

domingo, 18 de febrero de 2024

TENTADOS PERO NO VENCIDOS

Nuestra naturaleza es débil. Jesús la experimentó en esos cuarenta días en el desierto al dejarse tentar por el diablo. Sufrió la seducción del poder, de la prepotencia, del hambre y salió victorioso. Nos enseñó el camino para, a pesar de ser débiles y tentados no sucumbir a la tentación. Él es el Camino, la Verdad y la Vida, y junto a Él, a pesar de ser tentados saldremos victoriosos.

Es evidente que las tentaciones descubren y amenazan nuestros puntos flacos. Somos tentados por donde más débil está nuestra naturaleza y más fácil es romperla y seducirla. Eso es lógico. Hay tentaciones que no nos pueden o que podemos controlar con cierta firmeza y voluntad. Sin embargo, hay otros que nos pueden y nos seducen con extrema facilidad.

Será pues cierto que las tentaciones dibujan nuestra manera de ser y las inclinaciones de nuestra conducta. De alguna manera transparentan nuestra identidad y nuestro ser. Dicho de otra forma, nos damos a conocer descubriendo lo que realmente nos seduce y nos tienta. Porque, la tentación habla de nuestro lado más precario, de nuestra naturaleza más quebradiza. No en vano en la oración que Jesús nos muestra y enseña está incluida esa parte donde pedimos: … y no nos dejes caer en la tentación…

Tengamos, pues, en cuenta que nuestro camino va a estar lleno de propuestas tentadoras que tratarán de seducirnos y apartarnos de ese camino de desierto que nos lleva a prepararnos y fortalecernos en el espíritu y Voluntad de nuestro Padre Dios. La Cuaresma significa un tiempo donde podemos tomar conciencia de ese peligro para desembocar en la Pasión y muerte de nuestro Señor con la celebración de su Resurrección al tercer día. Esa es nuestra victoria y nuestra esperanza que fortalecerá nuestro camino de Resurrección y de Vida Eterna en plenitud de gozo y felicidad.

jueves, 15 de febrero de 2024

UNA CRUZ QUE LLEVA A LA VIDA PLENA

Ahí está la clave y la cuestión: la cruz. El camino de cruz conduce a la vida. Pero a una vida plena de gozo, felicidad y eternidad. Por lo tanto, el camino aunque es de cruz y termina con la muerte, es camino de gozo y alegría. Se termina con el sufrimiento y nace el gozo y la felicidad. ¿No decimos cuando alguien sufre y muere: ya descansó? Pues ese es el final del camino del creyente, la alegría de perder la vida en este mundo por amor y misericordia para disfrutar de la otra vida para siempre.

Jesús nos lo dice claramente: Nos habla de su muerte y también de la que conlleva su seguimiento. Seguir a Jesús es tomar también con nuestra cruz y seguirle. No hay tapujos ni mentiras. Todo queda muy claro, se debe morir a lo falso para alumbrar lo verdadero, morir a lo malo para nacer a lo auténticamente bueno (del Evangelio Diario en la compañía de Jesús 2024).

Vivir con la esperanza de resucitar es vivir en el gozo y la alegría aunque el dolor nos acompañe en el camino de este mundo. Y es que la verdad comporta críticas, sufrimientos y dolor porque este mundo vive de la mentira, la apariencia y lo falso. Luego, nacer a la vida verdadera – verdad y misericordia – comporta sufrimiento y dolor. Es decir, seguir a Jesús, Camino, Verdad y Vida, es sinónimo de dolor y sufrimiento. Pero un dolor que nace a la Vida Eterna plena.

domingo, 3 de septiembre de 2023

UNA CRUZ CARGADA A MI ESPALDA

Sí, una cruz que supone aceptar, soportar y dar amor misericordioso. Porque, eso de ser misericordioso, de soportar todo escarnio, burla y ofensas como de devolver bien por mal supone echarse a la espalda una cruz. Una cruz consecuencia del Amor Misericordioso de Cristo porque, por Él somos perdonados y salvados de la esclavitud del pecado.

Por tanto, de la misma manera, tú, yo y todos tenemos que cargar con esa cruz que nos supone vivir en esa actitud misericordiosa y de disponibilidad. Y eso, aparte de ser difícil y muy duro, no es imposible para nosotros por nuestra naturaleza humana, herida y contagiada por el pecado.

Junto a nosotros y cada día camina la tentación y, por supuesto, el peligro de vencernos a la seducción del pecado. Esa es la lucha y en donde, aunque no podemos evitarla, sí, lo importante es vencerla. Y junto al Señor salimos victorioso siempre. Jesús nos lo enseñó con su Vida y Palabra y nos acompaña para que, asistido por Él, tengamos fe y confiemos en Él.

Tengamos muy en cuenta que la tentación no la podremos evitar. Está ahí presente en nuestro camino. Esa es la cruz que tenemos que aprender a cargar. Pero, no olvidemos nunca que lo verdaderamente importante no es la presencia de la tentación sino el sabernos que con Cristo, el Señor, salimos siempre vencedores si ponemos todo lo que podamos de nuestra parte. También lo vemos en Pedro y otros muchos.

domingo, 2 de julio de 2023

UNA CRUZ QUE NOS CUESTA ENTENDER

En el dolor encontramos el verdadero sentido de nuestra vida. Porque, el dolor nos enseña a aceptarnos, a aceptar al otro y a descubrir que amar es darnos incondicionalmente. Y esa clase de amor sin dolor no existe. Observemos el amor de los padre hacia sus hijos, ¿no es como estamos diciendo? Amar es abrazar la cruz. Una cruz que, siguiendo nuestra razón, nos cuesta entender. Pero esa es la Cruz que eligió Jesús, nuestro Señor. Y cuando nos proponemos seguirle tendremos que coger esa cruz, las que nos toca a nosotros, cargarla sobre nuestros hombros y seguirle.

Por tanto, poner otra preferencia o amor ante que la Cruz, es decir, ante que el Señor, es apartarlo a un segundo plano, dejarlo a un lado y mostrarnos con cierta indiferencia ante Él. Solo un amor incondicional y dispuesto a entregarse plenamente tal y como Jesús lo ha hecho es el amor que abre los brazos al mundo sin condiciones y sin esconderse. Y menos huir del conflicto que le propone abrazar la cruz.

Es evidente que si pasamos esta clase de amor propuesto nuestra razón se paraliza, se pregunta cómo y no entiende nada. Abrazar la cruz no es una buena opción desde la óptica de nuestra razón. Nuestra naturaleza humana herida por el pecado experimenta debilidad ante las seducciones del mundo, demonio y carne. Y se siente perdido. Asumir la condición del otro es asumir, sin red de seguridad, las dificultades, la forma de pensar y actuar del otro. Otro diferente en raza, cultura y pensamiento.

Es indudable que ante este propuesta, la cruz es lo que se nos pone delante. Abrazarla es el reto. Un reto que solo desde una íntima relación con el Espíritu Santo no se puede superar ni vencer. Ese ha sido el secreto de todos aquellos – santos – que lo han conseguido y nos han dejado su correcto testimonio. Y es que sin cruz no hay amor. Y sin amor no hay gloria.

lunes, 19 de junio de 2023

FRENTE A LA VENGANZA EL PERDÓN

Sabemos por experiencia que el caballo de batalla para encontrar la paz es el perdón. Sin perdón no se encuentra la paz. Sí, puedes que durante un tiempo creas que has recobrado la paz con la falsa satisfacción de tu venganza pero tarde o temprano la intranquilidad, el remordimiento de conciencia y el incandescente fuego del rencor y la venganza hacen presencia de nuevo. Vengados y victimas luchan por el desquite y mientras sus vidas peregrinan con el vivo deseo de venganza que les quitan la paz.

En el momento de entregar su Vida en la Cruz, Jesús, el Hijo de Dios, dijo estas hermosas palabras: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.» (Lucas 23, 34). Nos señala el camino como respuesta a las ofensas recibidas por nuestros enemigos. Y en el Evangelio de hoy insiste en ese perdón como única arma para vencer el odio, el rencor y la venganza entre los hombres: (Mt 5,38-42): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: ‘Ojo por ojo y diente por diente’. Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele…

Esta muy claro, el camino frente al odio, el mal, la violencia y la venganza es el perdón. Por eso nos llenamos de alegría todos los que creemos en ese Padre bueno que Jesús, el Hijo, nos presenta. Un Padre Misericordioso que nos perdona a pesar de nuestras fechorías, desprecios, insultos y pecados. Y claro, nunca olvidar que solos nunca podremos alcanzar ese perdón, no solo al amigo sino, sobre todo, al enemigo. Tendremos que estar injertados como el sarmiento en la vid para dar frutos, frutos de verdadero amor misericordioso como el Señor quiere de cada uno de sus hijos.

martes, 28 de marzo de 2023

NO TENGAS MIEDO, NO DEJES NUNCA DE MIRAR LA CRUZ

La cruz es la gran oportunidad de nuestra vida. Es, nada más y nada menos que nuestra salvación. Nuestro camino es un camino de cruz. Con ello queremos significar que seguir a Jesús exige cargar con la cruz. Pero ¿qué cruz? Él ya cargó y lo hace cada día con la cruz de todos nuestros pecados, pero eso no te eximirá de que tú tengas también que cargar con tu propia cruz.

Hay muchas cruces en nuestra vida que, quizás, muchas están escondidas en nosotros mismos. La cruz de tu soberbia; la cruz de tu lujuria; la cruz de tu infidelidad; la cruz de tu avaricia; la cruz de tu ambición y egoísmo; la cruz de no dar tu brazo a torcer; la cruz de tu empeño en ganar siempre aunque eso te exija pasar por encima de otros. Y posiblemente muchas más cruces que permanecen escondidas o disimuladas en tu propia vida. Sacarlas a flote, a la luz y mirarla de frente sin miedo sabiendo que ante ellas, tus pequeñas cruces, quedan curadas cuando miras con fe la única y verdadera Cruz que limpias nuestras pequeñas cruces y nos salva.

¿Quién eres Tú, Señor, que entregas tu Vida en una muerte de cruz para redimirnos de nuestros pecados? ¿Quién eres Tú que nos desconciertas y nos saca de nuestras propias comodidades en las que permanecemos cómodos e instalados? ¿Quién eres, Señor, que con tu Vida nos salva y nos señalas el camino que, para salvarnos también nosotros, debemos seguir? Sostén mi mirada, Señor y no permitas que mis ojos se desvíen y se dejen seducir por las comodidades de este mundo. Llena mi corazón de tu amor misericordioso e ilumina mi vida para que vea y siga tu camino. Porque, lo que quiero, Señor, está en Ti.

lunes, 2 de enero de 2023

EVANGELIO, CRUCIFIJO Y TESTIMONIO

Es el consejo que nos da el Papa y al que yo también me suscribo y tomo. Porque, conocer a Jesús exige eso, la lectura y encuentro con Él cada día a través de su Palabra. Una Palabra que encontramos en el Evangelio de cada día y que podemos llevar con nosotros para que en cualquier momento encontrarnos – a través de su Palabra – con Él. También podemos tenerlo a nuestro alcance en el móvil u ordenador por medio de Internet.

Es posible que alguien te pregunte, ¿Quién es Jesús? Y que desee conocerlo. Ese es el camino, hablar con Él a través de su Palabra en el Evangelio e irlo conociendo y, sobre todo, experimentándolo. Porque la única forma de conocer a alguien es hablar e intimar con él. Por tanto, desde estas humildes líneas invito a todos los que quieren conocer a Jesús que tomen el Evangelio – su Palabra – le escuchen y traten de vivir lo que Él les dice. Seguro que experimentaran en sus vidas gran gozo, paz y alegría.

Por otro lado, la cruz – crucifijo – representa el signo de nuestra salvación. Hemos sido salvado en y por una muerte de cruz. De manera que el crucifijo simboliza la medida de amor que el Señor ha dado por nuestra salvación. Y cada vez que lo abrazamos nos experimentamos salvados. Nuestra vida da su testimonio cuando su coherencia se identifica con ese signo de cruz y con la vivencia del Evangelio. Entonces la vida se hace luz al transmitir la Palabra desde la cruz.

Nuestra razón marca nuestra ley y toda respuesta la buscamos dentro de ese marco que la ley de nuestra razón la define como realidad. Todo lo que se escape de ahí nos parece surrealista e imaginario. El pueblo de Israel tiene su Ley, que ya dominan los sacerdotes y levitas y son ellos los que la interpretan. ¿Quién es ese Juan que nos rompe ahora nuestros esquemas?

Posiblemente también a nosotros el Evangelio – la Buena Noticia – nos rompe el esquema de nuestra vida, nuestros proyectos y donde tenemos nosotros puesto el objetivo de nuestra felicidad. Y Juan para el día de hoy – posiblemente hay muchos – sería un incordio que nos molesta y nos rompe nuestras ideologías. Quizás por eso la Iglesia, que sigue como el Precursor la estela de Jesús, ese que Juan anunciaba, es tan perseguida. Es tiempo, son tiempos estos de revisarnos y de ver de que parte estoy yo, de la ley o del amor.

miércoles, 14 de septiembre de 2022

LA CRUZ, SIGNO DE MÁXIMO AMOR Y SALVACIÓN

Posiblemente no podría haber sido de otra forma. Era necesario un Signo como la Cruz para darnos cuenta de la Entrega, el Amor y la Misericordia de Jesús, el Hijo de Dios, que entregó su Vida para y por nuestra redención de todos nuestros pecados. Es precisamente ese Signo nuestra salvación. Un Signo que nos exige fe y fidelidad; obediencia y compromiso.

Dice el Evangelio: Jn 3, 13-17: «Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en Él sino que tengan Vida Eterna. Porque Dios no mandó a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él».

En la Cruz vemos expresada toda la perversidad del mundo, demonio y carne que esclaviza y ciega a los hombres, pero, también vemos el poder, la omnipotencia mansa – como dice el Papa Francisco – de la Misericordia de Dios. Esa es nuestra esperanza y lo que nos sostiene y nos da fortaleza. Porque, a pesar de nuestras debilidades, nuestras caídas, nuestros pecados, tenemos siempre presente el Infinito Amor Misericordioso de nuestro Padre Dios, y en Él esperamos ser redimidos y salvados.

 

—Esa es la experiencia y la esperanza que sostiene mi vida y me da fortaleza —afirmó Manuel. Sin ella me derrumbaría al menor tropiezo y debilidad.

—Supongo que debe ser así —respondió Pedro. De otra forma no me lo puedo imaginar. No podemos vencer al mundo, demonio y carne por nuestras propias fuerzas. Necesitamos esa Cruz que nos fortalece, nos redime y nos salva.

—Ese es el valor de ese sagrado Signo de la Cruz. Muchos se preguntan como una cruz puede ser levantada y centro de nuestras miradas. Pues, muy sencillamente, mirar la Cruz y creer en ella nos da esa esperanza de salvación —concluyó Manuel.

domingo, 4 de septiembre de 2022

NO PUEDES ANDAR ENTRE DOS AGUAS

—Sería engañarte a ti mismo, Pedro, el estar nadando entre dos aguas. ¿No te parece? —comentó Manuel. Estás siempre en la duda y te sientes como presionado y nada libre. Ahora esto y luego lo otro. Experimentas que estás como partido y no atiendes a este ni al otro.

—Ya lo dijo Jesús, no puedes servir a Dios y al dinero porque las consecuencias serían dejar a uno para servir a otro —respondió Pedro.

—Es el resultado que todos conocemos —agregó Manuel. ¡O estás con Jesús o no estás! No hay medias tintas.

 

La experiencia nos lo dice muy claro. Seguir a alguien supone renuncias y, cuando se trata de responder a la llamada de Jesús, la renuncia es plena. Él es el centro y en Él están puestas todas nuestras esperanzas. Eso no supone que no haya problemas, dudas, caídas, debilidades y, por supuesto, pecados. Pero, el seguimiento está centrado solo en Jesús. Seguirle es tomarle como modelo de vida y, en la medida de mis talentos y cualidades, esforzarme en parecerme a Él. Vivir tratando de reflejar en mi vida su Estilo de Vida.

Él nos ha dado todo: su Vida y su Amor. Acepto voluntariamente su Pasión – que fue algo terrible y cruel – para remisión de todos nuestros pecados. Por tanto, en correspondencia, nosotros debemos responder de la misma forma. Sin olvidar que por nuestra mancha original necesitamos de su Gracia y de su asistencia, porque, solos estaremos a merced del demonio.

Y tu cruz no está lejos de ti, está dentro, en lo más profundo de tu corazón. Te viene dada por la misma vida. Solo tienes que llenarla de amor y misericordia y, cargándola voluntariamente, caminar según la Voluntad de Dios.

lunes, 18 de octubre de 2021

LA BUENA NOTICIA ES PARA TODOS SIN NINGUNA EXCLUSIÓN

Lc 10,1-9

Cuando hablamos de todos nos referimos a la totalidad del universo. La Buena Noticia que Jesús nos trae de parte de su Padre es para todos sus hijos. Y todos, sin ninguna exclusión, son todos los hombres y mujeres del universo. Los apóstoles son enviados a anunciar la Buena Noticia, no a una parte concreta, sino a todos sin exclusión. Si bien, al principio iba dirigida especialmente al pueblo elegido.

Ese simbolismo del número ciento setenta y dos, que tiene carácter bíblico de universal, nos lo descubre y nos lo señala. La Buena Noticia es el gran anuncio. No se trata de una simple o gran noticia, sino de la Buena Noticia, que nos anuncia el regalo incondicional y gratuito de la Vida Eterna y la plena Felicidad.

Es la Noticia que todos esperábamos, y que hoy seguimos esperando, porque vive en el deseo de lo más profundo de nuestro corazón al que llena de esperanza. Vivamos también nosotros esa Noticia. Vivámosla con esperanza, alegría y entusiasmo. Vivámosla aceptando esa cruz que la vida te ha traído cargándola con y por amor y añadiéndola a la de Cristo. Nunca descargándola de nuestros hombros, sino soportándola unido a Cristo, porque, Él nos la hará suave y ligera.

lunes, 11 de octubre de 2021

SIGNOS Y PRUEBAS

 

 

En muchas circunstancias, sobre todo cuando nos interesa, queremos justificarnos exigiendo - ni siquiera pedimos - signos y pruebas que satisfagan nuestra búsqueda y razón, de acuerdo con nuestras apetencias y gustos. No damos crédito a ninguna palabra y, tampoco, a la de Jesús de Nazaret. Nuestra ceguera es fuerte hasta el punto que nos impide ver el único y verdadero Signo - la Cruz - en la que Jesús fue crucificado, muerto y, al tercer día, Resucitó.

No hay - ni hace falta - más signos ni pruebas. El fundamento de nuestra fe es la Resurrección del Señor. Razones hay muchas para creer en su Resurrección y tambíén muchos testigos presenciales y en la historia de la Iglesia. Ahora te toca a ti decidir, creer o no. Abrirte a la fe o cerrarte a ella. Es, simplemente, tu problema. Sin embargo, creas o no, Jesús está Vivo y anda entre nosotros.

sábado, 27 de marzo de 2021

LA CRUZ ES SIGNO DE UNIDAD Y DE AMOR

 

Jesús muere en la Cruz por Amor. Un Amor que nos reúne y nos une. La Cruz es signo de unidad y de Amor. Todos uno en torno a Cristo, porque, en la Cruz nos encontramos todos. La Muerte de Jesús nos salva y nos une por verdadero Amor. Porque, no hay Amor más grande que aquel con el que se entrega la vida para la salvación de otro. En este caso, Jesús redime y salva a toda la humanidad.

Jesús muere entregando su Vida por todos los hombres, por los que le aceptan, pero, también, por todos aquellos que no le aceptan e incluso le rechazan y quieren matarle. Y digo, "y quieren matarle", porque, hoy, en este momento continúa ese rechazo de muchos hasta perseguirlo y querer matarlo. De hecho, se le ha expulsado - retirado- de las escuelas y de muchos lugares. Se están derribando signos que le recuerdan y le hacen presente y, aquellos que le siguen, son perseguidos y asesinados.

En Jesús se cumple la profecía de Caifás: Juan 11:51 Caifás no dijo esto por su cuenta, sino que como era el sumo sacerdote ese año, sus palabras fueron una profecía de que Jesús iba a morir por el pueblo. Parodójícamente, la muerte de Jesús aparentemente le deja solo, incluso sin la compañía de sus apóstoles. Solo su Madre, algunas mujeres y el discípulo amado permanecen al pie de la Cruz.

Sin embargo, es esa muerte por Amor la que obra el milagro de la unidad. Jesús muere voluntariamente por Amor para que todos los hombres permanezcan unidos a Él como Él y el Padre son uno. Es verdad que poco ha cambiado la cosa en cuanto a la unidad. Hay muchas divisiones y separaciones. Incluso dentro de la misma Iglesia católica hay diferencias y separaciones. No todos miramos al mismo Jesús, aquel Niño nacido de María en Belén. Y esa será nuestra reflexión de hoy y nuestra esperanza, caminar hacia esa unidad en torno a Jesús, Camino, Verdad y Vida.

martes, 23 de marzo de 2021

LA CRUZ SIGNO DE SALVACIÓN

 

No cabe ninguna duda que después de la muerte todos te ve de diferente manara. Me refiero a la opinión y a lo que se dice de las personas que han dejado este mundo. Se descubre y sobresalta el valor de la persona ausente y el verdadero valor de su vida. Un ejemplo de eso que quiero decir lo refleja esa hermosa película de Frank Capra, "Que bello es vivir", protagonizada por James Stewart. 

Es evidente que después de la muerte la vida de las personas se resalta lo bueno y se trata de destacar todo el bien que ha hecho. Se hace balance de todo lo que ha supuesto su vida y del mérito de todo lo bueno que ha hecho. Así ocurrió con Jesús cuando fue levantado y crucificado en la cruz. Ese fue el signo para que los apóstoles comprendieran y se dieran cuenta del amor de Jesús hasta el extremo de entregar su Vida. Su muerte fue el signo de salvación y expresión máxima del amor.

Y esa signo de cruz nos salva en la medida que también nosotros lo abrazamos asumiendo y aceptándolo en nuestra vida. Nuestro camino es un camino de cruz y nuestra salvación se esconde en no rechazar las cruces que se presentan en nuestra vida sino aceptarlas en Xto. Jesús. Él es nuestro Camino, nuestra Verdad y nuestra Vida.

viernes, 7 de febrero de 2020

JUAN PRECUSOR Y MÁRTIR

Resultado de imagen de Mc 6,14-29
Experimento que me faltan las palabras y que mi corazón no, me parece ahora, está en sintonía con ellas. O, posiblemente, que se repiten mucho como algo rutinario y sin cohesión ni coherencia. Posiblemente, me digo, sea la hora de que las palabras se transformen en obras y den vida.

Fue el final de Juan, la entrega de su vida, la consecuencias de sus palabras, y la consumación de su misión. Con su vida anunció prepara los caminos al Mesías prometido.

Quizás a mí se me está exigiendo que mi vida se corresponda también con mis palabras, con mis reflexiones. Y eso, indudablemente, me preocupa. Quiero, Señor, llegar hasta el final y entregar mi vida por y con el anuncio de tu Buena Noticia. 

Sé y me reconozco débil, pecador y a merced del bienestar que el mundo me ofrece, pero no me siento bien en y con él. Sufro al leer que otros hermanos lo pasan muy mal y me siento impotente ante tales situaciones y, aún peor cuando experimento que no colaboran en favorecer la ayuda. Se obstinan en no hacer caso y vivir de manera desordenada.

Unos a causa de sus propios pecados y mala cabeza, y otros sometidos por los radicales y fanáticos que imponen su ley hasta el extremo de quitarles la vida si no se avienen a sus leyes y a sus pensamientos. Sin embargo, Señor, quiero, por encima de todo, cargar con mi cruz y aceptar mi camino para llegar a ti. Porque, sólo tú, Señor, eres mi gran esperanza, mi camino, mi verdad y mi vida.