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miércoles, 7 de mayo de 2025

LLAMADOS A UNA VIDA PLENA Y ETERNA

Somos criaturas creadas por amor, y llamadas a una vida plena. Pero, libres para elegir, de modo que dependerá de ti alcanzar la vida plena a la que estás llamado, o quedar atrapado en la perdición y desesperación eterna por el pecado. Así de simple, de sencillo, pero de fatal.

Dios nos ha creado por amor para seamos felices eternamente en el amor. Pero, para ello debemos vivir en el amor. Un amor que experimentamos dentro de nosotros y que buscamos ansiosamente. Pero, no está en las cosas de este mundo, y en las que él mismo nos ofrece, sino vive dentro de nosotros. CC

Y es así porque hemos sido creados a imagen y semejanza de nuestro Creador. Un Dios Amor y Misericordia que se refleja en nuestra manera de ser y de manifestarnos, aunque, por el pecado, transparentamos lo contrario, odio, venganza y egoísmo. El reto será, por la Gracia y Misericordia de Dios, liberarnos del pecado para vivir según la Voluntad de nuestro Padre Dios, saciados plenamente de hambre y sed. Porque, sólo en el amor seremos plenamente felices.

domingo, 10 de marzo de 2024

UN AMOR SIN MEDIDA

Nunca llegaremos a comprender el amor de nuestro Padre Dios. Y es que si llegásemos a comprenderlo no nos hubiese hecho falta nada más, quedaríamos rendidos a sus pies. Por eso, necesitamos la fe, creer en Él y en su Palabra.

Su amor es tan grande que llega al extremos de entregar a su único Hijo, nuestro Señor Jesús, a una muerte de Cruz. Dios se entrega plenamente y, a pesar de ser rechazado, mantiene pacientemente su Infinita Misericordia. Jesús, en el nombre del Padre, anuncia su Palabra con el ejemplo de su Vida y de sus Obras, y acepta el rechazo, escarnio y su condena a una muerte de cruz.

Hoy, tal como ayer, vivimos un exilio. Dios ha sido expulsado de las aulas, de la sociedad y el mundo vive de espalda a Él. Es perseguido en muchos países y en otros tratado con cierta indiferencia y hasta arrinconado hasta no ser tenido en cuenta. Se le aparta del centro de la vida y de la familia tratándola de destruirla. Muchos cristianos entregan sus vidas hasta el punto de morir como mártires.

Sin embargo, los cristianos, muchos cristianos sostienen su fe en el Señor y, pacientemente, confían en su Palabra. Se acercan a Él y mantienen su vida en y a la luz para, que se vea, y por sus obras, dar testimonio del Amor Infinito y Misericordioso de Dios. Somos obra suya y todo nos viene del Señor. En Él descansamos y depositamos todas nuestras esperanza. ¡Alabado sea el Señor!

viernes, 28 de abril de 2023

UN AMOR PLENO

Todos, o casi todos, hemos experimentado los efectos y consecuencias de estar enamorados. Perdemos la noción del tiempo y la vida nos parece hermosa y apasionante. Deseamos que no se acabe nunca y gozamos con la sola presencia del ser amado. Es algo tan hermoso que nos llena plenamente. Y algo tan grande y hermoso no puede ser efímero y acabar. Debe ser duradero y eterno. Al menos eso es lo que desearían todos los enamorados y lo que expresan y manifiestan todas las historias de amor, de verdadero amor.

Porque el amor que termina no es verdadero. Es un amor fundado en la pasión, en el deseo, en el interés y en el propio egoísmo. Claro, ese amor si tiene el tiempo contado. Su fin llega desde que desaparezca la pasión y con ella el deseo, o acabe el interés y el egoísmo busque nuevas satisfacciones.

Es evidente que los discípulos de Jesús no estaban en esa tesitura con respecto a Jesús. No habían experimentado ese amor pleno que Jesús les daba con su Vida y sus Obras. Quizás lo que les mantenía a su lado era el deseo de tener un puesto privilegiado en ese Reino del que le oían hablar a Jesús. Los de Zebedeo lo reflejaron meridianamente.

Jesús, con su Vida y Obras, nos presenta y anuncia como es el Amor del Padre. Un amor pleno, entregado, dado enteramente hasta el extremo de ofrecer a su Hijo en una muerte de cruz. Un amor que no solo supera y está por encima de lo superficial sino que penetra hasta lo más profundo del corazón. Un amor que se hace vida y alimento para dar vida eterna.

Es evidente que si se hubiese entendido ese amor infinito misericordioso, muchos discípulos al oír hablar a Jesús no se hubiesen marchado. Porque, su muerte es el paso para luego sacramentalmente continuar dándose como alimento espiritual y esperanza de Vida Eterna. Sintoma de que muchos no le entendieron lo manifiestan sus retiradas. Y los que permanecieron a su lado no fue por entenderlo sino porque aún sin entender creyeron en Jesús.

Algo así nos puede estar pasando a nosotros hoy y ahora. Seguimos en el camino a pesar de muchas dudas, tentaciones, adversidades, incomprensines y malos testimonios incluso dentro de la propia Iglesia. Pero seguimos, y esa es nuestra fuerza y esperanza. El Espíritu nos mantiene y nos fortalece y cada paso adelante es una batalla ganada que afirma y fortalece nuestra fe.

sábado, 14 de mayo de 2022

AMAR NO ES COSA DE UN DÍA

El amor, el verdadero amor, es permanente y, por tanto eterno. Eterno en el tiempo que permanezcamos en este mundo, y, eterno, en el sentido peyorativo de la palabra, cuando estemos en la presencia de nuestro Padre Dios. El amor dura y es para toda la vida y, en consecuencia, el matrimonio es indisoluble. Otra cosa es que antepongas tu egoísmo, tu satisfacción o tu interés y que, eso que llamabas amor, ahora es un problema y un estorbo imposible de sostener y permanecer en él. Es un problema, porque se interpone entre tu propia pasión, placer, satisfacción o interés.

Pero, no es que el amor no sea para siempre, sino lo que nosotros llamamos amor no es verdadero amor sino que está condicionado por nuestros apegos y apetencias desde nuestro propio egoísmo. Dios, nuestro Padre, nos ama desde la eternidad y para la eternidad. Y nos ama por encima de nuestros pecados y miserias. Su Amor es infinitamente misericordioso y está siempre abierto al perdón. Nos quiere y nos acepta tal como somos y, con su amor, nos propone ir mejorando y perfeccionándonos. Esa es la propuesta: anteponer el amor – ágape – a nuestros egoísmos, pasiones e intereses. Y, permaneciendo en el Señor no es una utopía, sino una realidad. Para eso recibimos el Espíritu Santo a la hora de nuestro bautismo. En y con Él podemos permanecer fieles al compromiso de nuestro amor. Tal y como lo hace nuestro Padre Dios con nosotros. Porque, el amor, más allá de ser satisfactorio, es un compromiso. Así nos ama nuestro Padre Dios, por encima de todas nuestras decepciones y pecados.

Posiblemente, decepcionamos al Señor muchas veces. No damos la talla ni cumplimos su Voluntad tal y como a Él le gustaría. Nos reconocemos pecadores, pero, a pesar de todo eso, Dios, nuestro Padre, nos quiere y nos perdona. Y nos prepara, como veíamos ayer, una morada en el Cielo. Así, injertados y en su presencia, debemos y tenemos que permanecer en su Amor. Ese es el reto.