sábado, 3 de octubre de 2026

PERSEVERAR EN LA ALEGRÍA

Lc 10, 17-24

Hay circunstancias en las que, a pesar de que nos suceda algo que no deseamos, perseveramos en la alegría. Y eso es así porque nuestra vida no está apoyada en las cosas de este mundo, sino en sabernos en la presencia del Señor.

Y eso se nota hasta el extremo de que otros lo perciben cuando, en momentos de tristeza o dificultad, prevalece en nosotros la paz.

En ese momento, Juan, uno de los tertulianos, levantó la mano y dijo:

Manuel, al oír estas palabras de Juan, tomó la Biblia y, en Lc 10, 17-24, leyó:

Cuando terminó de leer todo el pasaje evangélico, comentó:

—Nuestra alegría no viene del éxito que tengamos ni de que las cosas nos salgan bien, sino de sabernos enviados en nombre del Señor y de que Él está con nosotros.

Hizo una pausa y añadió:

Todos asentían con gestos de conformidad. Es verdad, cuando se está con el Señor, las cosas, ya sean buenas o malas, se viven de otra manera y se aceptan sabiendo que Dios está siempre presente y que su Amor y su Misericordia son infinitos.