martes, 2 de noviembre de 2021

CREADOS PARA LA VIDA ETERNA

 

La muerte es un paso glorioso, porque, detrás espera la Vida Eterna, que todos buscamos y deseamos plenamente en plenitud de gozo y felicidad. Una Vida Eterna gloriosa junto a Cristo Jesús – Padre – Espíritu Santo, la Trinidad en un solo Dios. Por eso, morir significa vivir.

Hoy celebramos el día de los difuntos. Difuntos gloriosos que ya están o transitan – en el purgatorio – hacia la morada que Jesús previamente nos ha ido a preparar – Juan 14, 2 – en la Casa del Padre. Desde esta perspectiva la vida es hermosa ya que es el paso – a través de la muerte – a la Vida Eterna gloriosa a la que estamos todos invitados y llamados.

Pero, no se trata de una espera pasiva, de brazos cruzados o descomprometidos. Nada de eso, se trata de una vida nueva, edificada  e iniciada desde nuestro bautismo y comprometida – asistida por el Espíritu Santo – al estilo de Xto. Jesús. Precisamente, ser cristiano consiste en eso, en ir, poco a poco, aprendiendo a morir al estilo de Jesús. Morir a mis egoísmos, a mis apetencias y satisfacciones individuales y egoístas, a morir con Cristo y a vivir – injertado en Él – como É.

lunes, 1 de noviembre de 2021

SANTOS DE CADA DÍA

Mt 5,1-12a

Ser santo no es una cosa de unos días ni, tampoco, de una temporada. Ser santo es cosa de cada día y de toda la vida. Es verdad que pueden haber caidas, tropiezos y desdenes que enturbian tu santidad y ensombrecen tu luz, pero, el esfuerzo y el dolor de contrición te permiten recuperar esa buena intención de, limpio, recuperar ese buen olor a santidad. 

Ser santo es una lucha de cada día y permanentemente por la Gracia de Dios. Es un camino sin tregua y con  perseverancia. Tenemos idea de que ser santo es algo superior a nuestras fuerzas y aspiraciones. ¡Vamos, que ser santo no es para todo! Sin embargo, nada más lejos de la realidad, tú, y también yo, podemos, y es más, estamos llamados a ser santos. Sin lugar a duda, Dios - nuestro Padre - nos espera.

Porque, ser santo es simplemente ponerse y situarse en cada instante de tu vida en la presencia de Dios. Ahora, es simple, porque Dios te quiere, te invita y  es misericordioso. Y, también, no es tan simple, porque tú solo no puedes vencer ni liberar esa cárcel que te encorseta y te aprisiona. Necesita, pues, estar injertado en todo momento de tu vida en Jesús, el Hijo de Dios. En, con y por Él alcanzarás la santidad que, sabiéndolo o no, tú y todos buscamos.

Una ruta que Jesús te propone son las bienaventuranzas, que no tienes que buscar, sino darle respuesta en el camino de tu propia vida.

domingo, 31 de octubre de 2021

DIOS, SOBRE TODAS LAS COSAS

 

Sin darnos cuenta nos confundimos cuando creemos que estar cerca de Dios consiste en hacer buenas obras en favor del prójimo. Es verdad que eso es bueno y necesario y, además, señal de nuestra fe, pero, lo primero y fundamental es conocerle para amarle. Sin amor a Dios nada es posible. 

Bien, es verdad, que amar a Dios exige conocerle. Y conocerle exige a su vez permanecer a su lado anunciándole y aprendiendo de sus enseñanzas. Sin estar a su lado no se le puede conocer y, menos, escuchar, que no consiste en oír, sino en dejar que su Palabra llegue a nuestro corazón y anide en él convirtiéndole y transformándole.

Pero, además, ahora en nuestro tiempo, tenemos que alimentarnos espiritualmente de su Sangre y Cuerpo en la Eucaristía. Sin ese Alimento difícilmente, por no decir imposible, no podemos estar a su lado. Eso sí, podemos ponernos al lado, pero no estar a su lado. Algo así parecido como el hijo mayor de la parábola del hijo pródigo. Estaba al lado de su padre, pero nunca a la escucha de su Padre.

Amar a Dios es lo Primero de todo y, tan primero que todo lo demás será y vendrá por añadidura. Porque, en definitiva, es Dios quien obra y actúa en nosotros.

sábado, 30 de octubre de 2021

SIEMPRE CAE MEJOR QUEDARSE PARA EL FINAL

 

Tomar el último puesto es siempre síntoma de altruismo, de solidaridad, de estar pendiente del otro más que de uno mismo. Cuando das la primacía al otro, quedas bien considerado y tu estima y aprecio crece en los demás. Jesús, que observa que muchos invitados se apresuran a coger los primeros puestos, dice lo siguiente: 

«Cuando seas convidado por alguien a una boda, no te pongas en el primer puesto, no sea que haya sido convidado por él otro más distinguido que tú, y viniendo el que os convidó a ti y a él, te diga: ‘Deja el sitio a éste’, y entonces vayas a ocupar avergonzado el último puesto. Al contrario, cuando seas convidado, vete a sentarte en el último puesto, de manera que, cuando venga el que te convidó, te diga: ‘Amigo, sube más arriba’. Y esto será un honor para ti delante de todos los que estén contigo a la mesa. Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado». 

La experiencia nos da la razón, quedarse para el final descubre tus buenas intenciones y tu generosidad. Sin embargo, también sabemos que las apariencias engañan y, muchos que se ofrecen para ser últimos esconden unos deseos de ser ensalzados y enaltecidos. Y, pueden engañar a los hombres, pero nunca a Dios. Y no cabe duda que cuando hay una recta intención de mirar por el bien de los otros, dejando el nuestro para el final, la recompensa, aunque esa no sea buscada, te señala como ensalzado y no humillado.

viernes, 29 de octubre de 2021

ENDIOSADOS CON LA LEY

Lc 14,1-6

Ellos - los que quieren mandar - imponen la ley y la ponen por encima del hombre. Endiosados en ella quieren ponerla hasta por encima de Dios y les molesta que ese Jesús les ponga entredicho que el hombre está antes que la ley y que el sábado se ha hecho para el hombre, no el hombre para el sábado.

Gustan de la ley porque, la ley, está hecha por ellos y atendiendo a sus intereses y egoísmos. Esto no sucedió solamente en tiempo de Jesús, sucede hoy con otras muchas cosas. La vida sometida a la ley, y el aborto como un derecho. Mucho más grave que la ley del sábado en tiempos de Jesús. 

Nunca puede justificarse la muerte, y menos cuando se trata de un inocente vivo en el vientre de su madre. ¿Cómo puede considerarse matar un derecho? Se vuelve - en pleno siglo XXI - a poner la ley ante los derechos del hombre. Y en cosas tan importantes como la vida misma. Mientras, se protegen los derechos de los animales por encima incluso que los del embrión o feto gestante.

Como podemos observar y percibir, esto de la ley del sábado no es cosa simplemente antigua, sino que vuelve a repetirse hoy, eso sí, con otras connotaciones y matices diferente, incluso, más graves. Ya no se trata de prohibir, sino de quitar la vida y decidir quien tiene derecho a nacer o no.

Convendría reflexionar seriamente sobre lo que anida primero en nuestros corazones. Sí, ¿la obediencia a la ley, sostenida en y por los hombres, o la Ley que nos viene dada por Dios y escrita en nuestros corazones?

jueves, 28 de octubre de 2021

SIMPLEMENTE, POR LA GRACIA DE DIOS, LLAMADOS

 

Simplemente, te llama Jesús, y sólo Él sabe por qué. Porque, te conoce mejor que tú mismo; sabes de tus cualidades y talentos – te los ha dado el mismo – y también conoce tus debilidades. Sólo Él sabe la razón de por qué  te ha elegido. A ti te toca elegir ahora la respuesta, porque te ha dejado libre para que seas tú quien decidas.

Y no pienses que has sido elegido por ser mejor que otros. O porque vales tanto que el Señor se ha fijado en ti por tu valía. No seamos tontos. A la luz del Evangelio podemos observar que Jesús no se fijó en eso. Eligió a gente muy sencilla, normales, pecadores, cabezudos, torpes y hasta  alguna relación de amistad difícil.

Recordemos, por ejemplo, lo cabezudo que fue Tomás. O la debilidad y el miedo de Pedro. No digamos la traición de Judas. Y, sobre todo, la torpeza en comprender lo que Jesús les enseñaba.

Creo y pienso que las comunidades tienen que ser así pues esas diferencias y  defectos de unos exigirán a otros a perdonar, a darse, a ser pacientes, a comprenderse, a ser generosos, a… En una palabra, a amarse. Es la condición sine qua non que Jesús pone a todos los que quieren seguirle. Y, Él, es la Referencia, el Ejemplo y la Vida con mayúscula que nos enseña y nos da testimonio de lo que dice y hace. Su coherencia nos deslumbre y contagia.

Piensa que, desde la hora de tu bautismo has sido elegido por Jesús. No te asustes ni tengas miedo. Él te conoce mejor que tú, y sabe de tus debilidades y pecados. A ti, como a mí, te toca fiarte, confiar en su Palabra y esforzarte en seguirle y dejarle entrar en tu corazón. Lo demás corre de su cuenta.

miércoles, 27 de octubre de 2021

CON LA PIEL DE GALLINA Y LOS PELOS DE PUNTA

Lc 13,22-30

     Cuando empecé a leer el Evangelio correspondiente al día de hoy, mis labios soltaron estás palabras:  ─¡Dios mío, se me ponen los pelos de punta y la piel de gallina. Pensar que podemos quedarnos – según nuestros actos  – fuera y encontrarnos con la puerta estrecha cerrada estremece.

         Sin embargo, hay mucha gente que pasa de ello o, posiblemente lo ignora y, le parece mejor mirar para otro lado. Sobre todo si el mundo le sonríe y goza de una situación privilegiada.

         En principio, parece mejor y hasta más favorable hacerse el loco e ignorar el dolor ajeno y los problemas de los demás. Mientras a mí todo me vaya bien y mi vida vaya sobre ruedas – salud y dinero – lo demás no me importa.

         Sin embargo, lo que se ignora, no por eso va a dejar de llegar. Llegará la hora en que te encontrarás delante de la puerta estrecha y, quizás extrañado te preguntarás porque no se te abre. Para entonces ya será tarde y no habrá remedio. Oír esas duras palabras del Evangelio de hoy será algo terrible: ‘─¡Señor, ábrenos!’.

         ─Y os responderá: ‘No sé de dónde sois’.

         ─Entonces empezaréis a decir: ‘Hemos comido y bebido contigo, y has enseñado en nuestras plazas’.

         Y os volverá a decir: ─‘No sé de dónde sois. ¡Retiraos de mí, todos los agentes de injusticia!’. Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abraham, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, mientras a vosotros os echan fuera.

         No está el horno para bollos y urge reflexionar sobre lo que significan estas palabras. Porque, no las dice un cualquiera, son Palabras del Señor.

         ¿Está tu vida atenta a ir preparada para que el Señor te reconozca y no te cierre la puerta estrecha? Esa es la pregunta. Ahora, te toca a ti responder y tomar una decisión.