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domingo, 23 de agosto de 2026

UNA RESPUESTA QUE COMPROMETE

Mt 16, 13-20

A la hora de identificar a alguien, nos surgen muchas dudas. Y, también, surgirán muchas opiniones.

La gente que lo conoce dará una opinión con la que podemos estar o no de acuerdo. Otros, que están más cerca, tendrán la suya propia, y otra será la que sale de lo más profundo de su corazón.

¿Con cuál de las tres me quedo? —preguntó Manuel a los tertulianos.

Tras un breve silencio, Pedro levantó la mano y respondió: 

—Lo que dicen los demás puede orientarte, pero nada sustituye a la experiencia personal». 

Manuel lo miró con cierta duda y comentó:

—Estoy del todo de acuerdo en que la opinión más válida e importante es la tuya propia…

Hizo una pausa y añadió:

—Pero la verdadera respuesta nace del encuentro personal desde la buena intención, pero también de la escucha, de la fe y de la búsqueda de la verdad… Si es consecuencia de la capacidad persuasiva de lo que piensan otros, tu opinión está manipulada y carece de valor. 

Muchos hicieron un gesto aprobando lo que Manuel había dicho. Sin embargo, otros mostraban su disconformidad. Había opiniones de todos los gustos.

Manuel tomó en las manos la Biblia, la abrió por Mt 16, 13-20, y sin más, leyó:

—Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o uno de los profetas».

Hizo una breve pausa, los miró con ternura y siguió:

—Él les dijo: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo». Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. 

Guardó unos segundos de silencio y con voz firme y despacio, dijo:

—Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos». 

Se les quedó fijamente mirándolos, y concluyó:

—Entonces mandó a sus discípulos que no dijesen a nadie que Él era el Cristo.

La cuestión es que cada cual se plantee y busque su opinión desde una experiencia personal venida de su quehacer cotidiano: el trabajo, la familia, los problemas de salud, el tráfico, la escuela, los servicios sanitarios, etc. Pero, siempre apoyado y abierto a la acción del Espíritu Santo.

Confesar que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios vivo, cambia el rumbo de nuestra vida.

viernes, 6 de octubre de 2023

NO BASTA CON ESCUCHAR Y CONOCERLO

Posiblemente el hecho de estar cerca de Jesús, conocerlo y escuchar su Palabra sea una gran desgracia para nosotros si no le abrimos la puerta y hacemos oídos sordos a su Palabra. Será una gran tragedia que cuanto más le conocemos más indiferentes seamos a dar respuesta a su Palabra. No nos basta con escuchar, incluso estar de acuerdo pero quedarnos tibios y a medio camino, entre Pinto y Valdemoro. Esa será la mayor desgracia que podamos tener.

Necesitamos esforzarnos, abrirnos a su Palabra y al reto diario de imitarle. Claro, nunca desde nuestras simples fuerza humanas sino desde la acción del Espíritu y la disponibilidad de estar injertado en todo momento en Él. Porque, ¿cuántos signos, consejos, enseñanza, milagros, catequesis y oportunidades de profundizar y responder de forma comprometida y seria a nuestro compromiso bautismal hemos desaprovechado y mostrado indiferentes sin ningún atisbo de respuesta?

No basta ni significa que, a pesar de ser bautizados y tengamos todas esas oportunidades y privilegios, sea ya suficiente para «escalar el cielo». Siempre que no haya un encuentro que derive en una auténtica conversión. Posiblemente, no miremos con ojos de compasión a Tiro, Sidón y Cafarnaúm sino preguntémonos si realmente no estamos nosotros en la misma situación que estuvieron ellas.

¿Acaso nosotros, que hemos oídos hablar tanto de Jesús, que sabemos de sus milagros y Palabra, y que vamos con frecuencia a la celebración de la Eucaristía, somos mejores que aquellos ciudadanos que vivieron en Tiro, Sidón y Cafarnaúm? ¿Somos capaces de respondernos? Es ahí donde debemos ahondar y reflexionar. No nos basta simplemente con conecerle y escucharle sino que necesitamos dar cumplimiento y vida a esa escucha.

martes, 18 de julio de 2023

¿QUÉ NOS PASA, NO NOS DAMOS CUENTA?

La pregunta del domingo versaba sobre qué tierra somos. Posiblemente haya pasado desapercibido para muchos cristianos que con cierta frecuencia dominical y muchos hasta diario somo asiduos a escuchar la Palabra de Dios. Porque dependerá de la tierra que seamos para posibilitar que esa semilla – Palabra de Dios – germine en nuestros corazones.

Y no pensemos que tenemos todo el tiempo del mundo. La vida se nos va rápido, si no nos sorprende antes de que creamos nosotros que llegue nuestro tiempo. Y mientras no nos demos cuenta de que dependerá de la fertilidad de nuestro corazón – dígase tierra – no daremos esos frutos que se espera de nosotros.

Tenemos la oportunidad de despertar ante esa abundante lluvia de la Palabra de Dios, al menos los que estamos a este lado de la orilla e interiorizar y responder a la llamada del Señor. Su Palabra suena constantemente cada día. Tenemos donde retirarnos a escucharla y reflexionarla. Simplemente es darnos cuenta de lo que nos jugamos. El Señor no nos mete miedo, nos advierte y busca que despertemos y respondamos por nuestro bien.

Después se hace tarde y no hay remedio. Nos lo dice claramente hoy en el Evangelio: (Mt 11,20-24): En aquel tiempo, Jesús se puso a maldecir a las ciudades en las que se habían realizado la mayoría de sus milagros, porque no se habían convertido: «¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran… Y tú, Cafarnaúm, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar? ¡Hasta el Hades te hundirás! Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que se han hecho en ti, aún subsistiría el día de hoy. Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma que para ti».

La cosa es bastante seria para dejar pasar el tiempo. Realmente, ¿no nos damos cuenta de que la vida es la única y última oportunidad para conseguir eso que todos queremos, la eterna felicidad? ¡Abramos los ojos!

lunes, 12 de diciembre de 2022

POSIBLEMENTE TÚ, TAMBIÉN YO, TENGAMOS MUCHAS PREGUNTAS QUE HACERLE A JESÚS.

A lo largo de nuestra vida tenemos la oportunidad de responder a muchas preguntas que se nos presenta en nuestro vivir de cada día. Es posible también que no las adviertas ni lleguen a inquietarte. En ese caso tu vida pasará de forma superficial sin quizás preguntarte quién eres y de dónde has venido. Incluso no llegues a darte cuenta de nada y vivir de manera superficial, ajena a todo y como un ser viviente más de este planeta llamado tierra que, eso sí, busca sus propias satisfacciones y felicidad.

Pero, lo lógico y característico de la persona humana es advertir los interrogantes que viven y palpitan dentro de ti. Hacerle frente tiene mucho sentido porque detrás de ello se encuentra lo que precisamente buscas, quizás sin haberlo advertido. Es notorio y destacado que el hombre busca ser feliz. Pero una felicidad plena que le dure y que sea eterna. Pero se da cuenta que eso no es posible hasta el momento que Alguien le plantea esa posibilidad.

Y ahí vienen las preguntas: ¿Quién es ese que habla con esa autoridad y promete tan inalcanzable objetivo? ¿De dónde viene y qué credenciales le acreditan a Anunciar esa Buena Noticia? El Evangelio de hoy nos habla de eso, de como los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo, en tiempo de Jesús, se le acercaron para preguntarle. Si quieres puedes leerlo en Mt 21,23-27. Pero lo importante es reflexionar sobre si tú, también yo, tenemos respuesta a eso que responde Jesús a los que le preguntan.

La cuestión es preguntarme si realmente creo en ese Mesías que anuncia Juan y del que está escrito: «Yo envío a mi mensajero delante de ti, el cual preparará tu camino ante ti». Crees o no crees. No hay más asunto. Si crees, ¿cómo es que no vives de acuerdo con tu compromiso de bautismo? Y si no crees, tu respuesta será como la de aquellos sumos sacerdotes y ancianos. En consecuencia actuarás como ellos. Así de sencillo y de profundo, porque esa felicidad que buscas no la encontrarás fuera de Jesús. Él es el único Camino, Verdad y Vida.

lunes, 14 de febrero de 2022

TODO DEPENDE DE TI

Es cierto que eres una gota en el océano. Una simple gota que impulsada por el viento y, envuelta en una ola, eres arrojadas a la roca o a la arena de la playa, donde quedarás abrazada y evaporada en un instante por el ardiente sol. Tu vida ha sido eso, un navegar por la inmensidad del océano hasta llegar a la orilla y quedar abrazada por el sol o absorbida por la arena.

Pero, simple y pequeña, formas, quieras o no, parte de ese océano. Océano que está formado por ingente billones o trillones de gotas como tú. De la misma manera, tú- también yo – formamos parte de este mundo. Dios, nuestro Padre y Creador, ha querido que formáramos parte de este mundo «igual como si de una gota de agua se tratara». Y, lo lógico y de sentido común es que si estamos en él es para algo. Formamos parte de él y tendremos una misión que hacer. Al menos vivir y dar todo ese amor que interiormente sentimos y tenemos dentro de nosotros. Porque, nuestra característica esencial es el amor. Venimos del Amor y vivimos en plenitud cuando realmente amamos como nuestro Creador.

Todos aspiramos a un mundo en paz, en verdad y justicia. Un mundo donde la fraternidad y el amor reinen como verdad y justicia. Todos deseamos la paz, y eso lo notamos en los innumerables intentos de paz que vemos que se realizan entre las Instituciones, Gobiernos y autoridades que dirigen este mundo. Sin embargo, no hacemos todo lo que podemos y debemos hacer. Sometidos por el pecado quedamos a merced del mundo, demonio y carne. Nuestras propias debilidades y flaquezas son seducidas por esas ofertas de falsa felicidad con las que el mundo, el demonio y nuestra propia carne nos tientan. Tratan de desviarnos del verdadero camino.

Por eso, la mies es mucha, tal y como dice el Evangelio, y se necesitan obreros para dar a conocer esa Buena Noticia que vive dentro de todo corazón humano. Es por eso, porque tú y yo hemos sido creados libres, por lo que todo dependerá de nuestra respuesta.

jueves, 28 de octubre de 2021

SIMPLEMENTE, POR LA GRACIA DE DIOS, LLAMADOS

 

Simplemente, te llama Jesús, y sólo Él sabe por qué. Porque, te conoce mejor que tú mismo; sabes de tus cualidades y talentos – te los ha dado el mismo – y también conoce tus debilidades. Sólo Él sabe la razón de por qué  te ha elegido. A ti te toca elegir ahora la respuesta, porque te ha dejado libre para que seas tú quien decidas.

Y no pienses que has sido elegido por ser mejor que otros. O porque vales tanto que el Señor se ha fijado en ti por tu valía. No seamos tontos. A la luz del Evangelio podemos observar que Jesús no se fijó en eso. Eligió a gente muy sencilla, normales, pecadores, cabezudos, torpes y hasta  alguna relación de amistad difícil.

Recordemos, por ejemplo, lo cabezudo que fue Tomás. O la debilidad y el miedo de Pedro. No digamos la traición de Judas. Y, sobre todo, la torpeza en comprender lo que Jesús les enseñaba.

Creo y pienso que las comunidades tienen que ser así pues esas diferencias y  defectos de unos exigirán a otros a perdonar, a darse, a ser pacientes, a comprenderse, a ser generosos, a… En una palabra, a amarse. Es la condición sine qua non que Jesús pone a todos los que quieren seguirle. Y, Él, es la Referencia, el Ejemplo y la Vida con mayúscula que nos enseña y nos da testimonio de lo que dice y hace. Su coherencia nos deslumbre y contagia.

Piensa que, desde la hora de tu bautismo has sido elegido por Jesús. No te asustes ni tengas miedo. Él te conoce mejor que tú, y sabe de tus debilidades y pecados. A ti, como a mí, te toca fiarte, confiar en su Palabra y esforzarte en seguirle y dejarle entrar en tu corazón. Lo demás corre de su cuenta.

martes, 24 de agosto de 2021

ESCONDIDO EN LO SENCILLO Y HUMILDE

 

Cuando esperamos algo, sobre todo si es una promesa, lo magnificamos y nos lo imaginamos grande, poderoso, liberador y salvador de nuestros problemas. Nunca llegamos a pensar que el Mesías prometido, de quien escribieron Moisés en la Ley y los Profetas pudiera ser un sencillo hombre de Nazaret y de orígenes humildes y pobres. Y es más todavía, para nada pensar que ese Mesías esperado sea de un pueblo vecino conocido e insignificante.

« ¿De Nazaret puede haber cosa buena?». Es la pregunta que se hace Natanael. Y quizás también nos la hacemos nosotros hoy. ¿Qué Mesías esperamos nosotros? O planteado de otra manera, ¿qué Personaje creemos que es Jesús? ¿Creemos que es el Mesías prometido y el Hijo de Dios vivo? ¿Creemos que está entre nosotros? ¿Creemos que ha Resucitado de entre los muertos? En definitiva, ¿qué creemos respecto a su Person?.

Natanael respondió a esas dudas que tenía al encontrarse directamente con Jesús y confesó: «Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel». Bastó simplemente que Jesús le descubriera que ya le conocía y que sabía todo respecto de él. Posiblemente, tú y yo no nos demos cuenta de que Jesús también sabe de cada uno de nosotros todo. Nos conoces mejor que nosotros mismos y nos acompaña cada día en nuestro vivir cotidiano. Simplemente, como Natanael, debemos confiar  y abrirnos a sus Palabras. Lo demás será cosa del Señor.

Nos toca a nosotros ahora plantearnos y responder a ese encuentro con el Señor. En nuestras manos está la decisión y la respuesta. Jesús, el Señor, nos espera pacientemente con los brazos abiertos.

martes, 6 de julio de 2021

A PESAR DE TUS CRÍTICAS, JESÚS SIGUE AMÁNDOTE MISERICORDIOSAMENTE

 

Jesús pasa por alto todas tus críticas y dudas. No hace caso a tus lamentaciones ni acusaciones: ... Pero los fariseos decían: «Por el Príncipe de los demonios expulsa a los demonios». A pesar de sus comentarios y señalamientos, Jesús sigue haciendo el bien: Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia.

La cuestión es que, a pesar del tiempo, nada ha cambiado. Sí, la vida es diferente, pero, Jesús es el mismo y  su mensaje sigue siendo el mismo. Nos ofrece esa Buena Noticia del Amor de su Padre y su ofrecimiento a vivir eternamente en plenitud de gozo y felicidad junto a Él. Ahora, ¿cuál es nuestra respuesta hoy, siglo XXI?

¿Le tachamos, como aquellos fariseos de colaborar con el demonio? ¿Le respondemos con indiferencia dándole la espalda? ¿No nos sumamos a su misión de trabajar con y por los demás? No se trata de simplemente leer y estar o no de acuerdo, se trata de dar una respuesta. Tú decides.

martes, 1 de diciembre de 2020

HUMILDAD Y CARIDAD

Lc 10,21-24

 

Ser humilde te lleva a ser caritativo. La humildad y la caridad van de la mano. "La humildad y la caridad son compañeras inseparables. La una glorifica, la otra santifica" (San Pio de Pietrelcina).  De modo que el Evangelio, la Buena Noticia, no puede ser acogida sino para aquellos donde la humildad y la caridad se hacen presentes.

La fe, don de Dios, nos es dada gratuitamente, pero nos exige humildad. Sin ella no se nos abren los ojos para ver y para responder. Porque, si no vemos, tampoco respondemos. Si mi corazón no se abre a la humildad, mi soberbia, mi prepotencia y mi orgullo no la dejan entrar en mi corazón. Ser humilde me hace pequeño y receptivo a la Gracia de Dios. Por tanto, conviene apartarse de aquellos que se jactan de sabios, de inteligentes y viven subidos a la suficiencia y prepotencia.

Yo, Señor, quiero presentarme ante Ti, pequeño y humilde, porque sé quién soy, siervo tuyo y creatura de tu mano. Y me abro a tu Gracia para que, recibiendo el dono de la fe alcance a ver tu Infinito Amor y Misericordia.

domingo, 27 de septiembre de 2020

LA PACIENCIA DE DIOS ES INFINITA

Dios ha confiado en el hombre y, creado para ser feliz en y por el amor, lo llama a la eternidad desde la hora de su bautismo, pese a su respuesta negativa y a su rechazo de no escucharle y darle la espalda. No entendemos como Dios nos espera pacientemente y como nos descubre el eterno amor que nos muestra a pesar de recibir ese "no" por respuesta a no obedecerle, a no escucharle y a no seguir sus mandatos. Su paciencia es infinita y siempre está abierta a que ese "no" se convierta en un "sí".

Sabido es que la paciencia de Dios no tiene límite y la prueba de ello somos nosotros, pues, de no ser por esa paciencia infinita nuestras posibilidades de salvación serían nulas. De modo que, si estamos vivos y con posibilidades de alcanzar esa felicidad que perseguimos es debido a la paciencia infinita que Dios tiene con cada uno de nosotros. 

¿Cuál es la razón?  Dios es Padre y como Padre quiere el bien de sus hijos y espera hasta el último momento que la puerta del corazón del hijo se abra y responda a sus más profundos deseos de amar y gozar del bien. Porque, en lo más profundo del corazón humano, el hombre desea amar. Y quien ama busca el bien del ser amado, que no es otro que el deseo del gozo y la felicidad eterna. 

Sin embargo, también sabe que existe el peligro por el pecado. Hemos sido creados libres y nuestra naturaleza herida y débil está amenazada por el poder del mal que nos tienta y nos seduce a rechazar la llamada del Amor de Dios. Y, por esa misma razón, un "sí" también puede ser transitorio y, seducido y tentado por las falsas propuestas de felicidad demoniacas, puede convertirlo más adelante en un "no".

Por tanto, es el amor la única y verdadera respuesta que responde a todos los interrogantes que el hombre busca y desea. Sobre todo a ese gozo y plenitud eterna junto a su Creador y Padre Dios.

miércoles, 16 de septiembre de 2020

FIRMES EN NUESTRAS IDEAS

Jesús era #amigo de los que estaban mal vistos por la sociedad. Jesús  brinda su amistad a TODOS no juzga . O… | Juzgar a los demas, Quien es  jesus, Evangelio de hoy
Es posible que tengamos fe, pero no estamos dispuestos a movernos de nuestras ideas ni un ápice. Nos proponen otras alternativas y no respondemos y nos mantenemos firmes en las nuestras. Jesús, en el Evangelio de hoy nos pone varios ejemplos con los que denuncia y pone al descubierto nuestra actitud recalcitrante: (Lc 7,31-35): En aquel tiempo, el Señor dijo: « ¿Con quién, pues, compararé a los hombres de esta generación? Y ¿a quién se parecen? Se parecen a los chiquillos que están sentados en la plaza y se gritan unos a otros diciendo: ‘Os hemos tocado la...

Tener fe exige vaciarnos de nuestras ideas para, limpios de toda influencia, dejar entrar las que nos propone Jesús, la Luz que nos ilumina, Porque, Él nos propone y anuncia la Buena Noticia que nos salva. Por tanto, la cuestión no consiste en confesar la fe, sino vivirla en el día a día de nuestros compromisos y responsabilidades en la familia, el trabajo y en nuestras relaciones sociales de cada día.

Ahora, nos preguntamos, ¿respondemos nosotros a esas exigencias de nuestra fe? Porque, invitaciones no nos faltan tal y como Jesús nos ha señalado en el Evangelio. La Buena Noticia ha sido anunciada y corresponde a cada uno reflexionarla interiormente y dar una respuesta coherente a la propuesta a nuestra fe. No se trata, pues, de decir sí, sino de responder con nuestra participación y compromiso a vivir nuestra fe en cada instante de nuestra vida.

martes, 14 de julio de 2020

LA EXPERIENCIA DEL FRACASO

Mateo 11, 20-24 | Evangelio del dia, Evangelio, Partes de la misa
Es verdad que cuando experimentamos que nuestra siembra no tiene la recompensa de los frutos, el buen agricultor experimenta que su labor y trabajo ha fracasado. De la misma forma, cuando la proclamación de la Palabra no tiene eco en el corazón del que la escucha experimentamos un vacío interior de repulsa y de lástima.

Hoy leemos en el Evangelio que a Jesús le ocurrió algo parecido cuando, después de hacer la mayor parte de sus milagros, recriminó a aquellas ciudades donde los había realizados porque no habían respondido a su Buena Noticia.: En aquel tiempo, Jesús se puso a maldecir a las ciudades en las que se habían realizado la mayoría de sus milagros, porque no se habían convertido: « ¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que en sayal y ceniza se habrían convertido.

Queda meridianamente claro que la intención de Jesús es advertir del error a los habitantes de esas ciudades de darle la espalda a la proclamación de su mensaje o Buena Noticia de salvación. La misma frustración percibimos nosotros cuando experimentamos que la labor de nuestras catequesis no tienen los resultados que esperamos y que nuestras palabras se las lleva el viento. Quizás, también percibimos que nuestra vida no está a la altura del ejemplo que debe dar y, por lo tanto, la acogida de nuestra palabra no se produce.

Pero, sí podemos decir, con toda seguridad, que la de Jesús, el Hijo de Dios, si es verdadera Palabra y verdadero testimonio. Y no entendemos cómo puede pasar por nuestra vida sin respuesta. Sin embargo, ¿somos nosotros mejores? ¿Respondemos nosotros a la Palabra de Dios? Es hora, si nos lo tomamos en serio, de cuestionarnos y mirar para nuestro interior.

jueves, 21 de febrero de 2019

¡TIENES TÚ ALGUNA RESPUESTA SOBRE QUIÉN ES JESÚS?


Resultado de imagen de Mc 8,27-33
Mc 8,27-33
Ahora es nuestro tiempo y tenemos que responder al Señor. Él nos espera, porque ha venido para salvar a aquellos que quieren y desean ser salvados. Pero, para eso necesita tu colaboración que empieza por creer en Él. Por eso, hoy reflexionamos sobre esa pregunta: «¿Quién dicen los hombres que soy yo?». Pero, es una pregunta que necesita una respuesta cada día de nuestra vida. Porque, cada día, estamos dando, en nuestros actos, un testimonio de fe en el Señor.

No se trata de mostrarnos hoy creyente y mañana esconder la cabeza; no se trata de hoy apostar por el Señor, y mañana volver la mirada según nos convenga. Se trata de sostenernos firmes en la fidelidad a su Palabra y sostenernos en nuestra disponibilidad y esfuerzo por serle fiel. Se trata de ser solidarios con los demás hombres del planeta y, aunque estemos alejados por las distancias, culturas y circunstancias de los lugares y situaciones de todo tipo, sentirnos cercanos, solidarios e hijos de un mismo Padre.

Jesús nos descubre su itinerario: Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar a los tres días. Se trata de la carta de presentación de su Pasión y Muerte, que, hoy, nosotros ya conocemos por el testimonio de sus apóstoles y, sobre todo, por la Iglesia que ha heredado esa misión. Y que sabemos que Jesús ha Resucitado y vive entre nosotros.

Ese es el fundamento de nuestra fe, que los apóstoles tuvieron que esperar a la Resurrección, al tercer día después de su muerte, para ir dándose cuenta de lo que les había dicho Jesús, y que hoy nosotros heredamos por la transmisión que ellos, a través de la Iglesia, nos han proclamado. Y hoy queremos confirmar nuestra fe injertados en el Espíritu Santo para responder a esa pregunta que el Señor espera de nosotros cada día: Señor, creo en Ti. Tú eres el hijo de Dios verdadero.