| Lc 15, 1-10 |
No se te van a pedir tus éxitos, sino el amor que hayas gastado en beneficio de los demás.
jueves, 6 de noviembre de 2025
LA ALEGRÍA DE UN PADRE
miércoles, 30 de julio de 2025
QUEMADOS POR UNA ACTITUD DE BÚSQUEDA
| Mt 13, 44-46 |
Pedro y Manuel continuaron su conversación en esa misma dirección, sintiéndose ambos llamados a una búsqueda más profunda. Sus vidas, sus pasos, sus preguntas, eran parte del camino hacia ese Tesoro escondido del que habla el Evangelio. La vida, al final, es eso: una oportunidad y un examen que todos debemos afrontar con valentía para alcanzar lo único que no pasa: el Reino de Dios.
jueves, 7 de noviembre de 2024
NO MUCHOS SINO TODOS SON OBJETIVOS DEL AMOR
No hay nadie
insignificante para el Padre. Es Padre de todos y ha todos quiere albergar,
cuidar, proteger y hacer feliz. De tal manera que si hay alguno que se ha
perdido, está en peligro de descarrilamiento o de precipitarse a los infiernos,
el Padre sale a buscarlo, está pendiente de él y sostiene siempre sus brazos
abiertos a su vuelta a casa, a su conversión.
Las cosas no
suceden por que sí, todo tiene un finalidad para nuestro Padre Dios. En los
peligros y enfermedades Dios está presente. Todo tiene un sentido de sanación,
de contrición y arrepentimiento cuando se soportan con paciencia en íntima
relación con Dios. Las enfermedades, dolores y adversidades son aprovechadas
por Dios para que nos sirvan para la salud del alma. Él nos ha dado ejemplo con
su Vida, y, sobre todo, en la Cruz.
Por tanto, nuestro
Padre no quiere que nada se pierda. Buscar a la oveja descarriada; encontrar la
moneda perdida, son parábolas que nos descubren esa intención de Dios de
buscarnos hasta el extremo de entregar la Vida de su Hijo para que reaccionemos
y nos demos cuenta de su Infinito Amor y Misericordia.
Ten por seguro que Dios, aunque le des la espalda y tu mirada se desvíe para otro lado, Él está siempre pendiente de ti. Te busca, te llama y, pacientemente permanece a tu lado esperando que vuelvas su mirada hacia Él. Su Amor y Misericordia son Infinita, y te esperaran hasta el último día de tu vida, sin represalias ni reproches. Simplemente con amor y misericordia.
miércoles, 4 de septiembre de 2024
UN DIOS ENCONTRADIZO
Esa es la diferencia,
nuestro Dios es un Dios que sale a nuestro encuentro. No se queda esperándote,
es él el que sale a buscarte. Te ha creado sin tu permiso, pero quiere contar
contigo para que tu vida eterna sea plena de gozo y felicidad. Y, como te ha creado libre, con capacidad de
elegir, te busca para proponerte su Plan de felicidad eterna.
Porque, el Señor,
tu Dios, quiere que seas feliz y, para eso, te busca. Es más, ha enviado a su
Hijo para decírtelo, para enseñarte el Camino, la Verdad y la Vida. Quiere que le
escuche y que pongas atención a sus Palabras. De ahí que Jesús, nuestro Señor,
el Hijo de Dios Vivo, no se quede en un lugar, sino que recorra los caminos
para anunciar esa Buena Notica de salvación eterna.
Su anuncio va
dirigido a todos aquellos que sienten necesidad, que sufren enfermedad, tanto material como espiritual, y
a todos los que buscan ser sanados. Porque, solos los que escuchan podrán conocerle
y, en Él, salvarse. Ahora, ¿dónde te encuentras tú? Eres de los que se dejan
encontrar en el Señor, o de los que huyen de su presencia? ¿Eres de los que abren
su corazón a su palabra, o de los que lo cierran y se muestran indiferente a
ella?
Serás tú quien decidirás donde te encuentras y que camino tomar. Serás tú quien decidirá provocar un encuentro con el Señor, o evitarlo y huir de la escucha de su Palabra. Simplemente, nuestro Dios es un Dios que nos espera y que, no solo nos aguarda sino que sale en nuestra búsqueda. Sobre todo, preferentemente, a aquellos que van descarriado y por caminos de perdición.
jueves, 18 de enero de 2024
Y TODO SIGUE IGUAL, LA GENTE LE BUSCA
Quizás no te hayas
dado cuenta y pases desapercibido, pero sucede que todo sigue igual en cuanto a
la búsqueda de Jesús. Es evidente que hay algunos que no les importa y son
indiferentes a su Palabra, pero la mayoría le conocen y, al menos, en caso de
apuro, son muchos los que le buscan y acuden a Él para que les alivie y les dé soluciones a sus problemas.
Se le reconoce
como un taumaturgo excepcional y todos esperan de Él ser curados al menor
contacto. Se apiñan a su alrededor y tratan de tocarlo. Muchos han
experimentado su poder y su reconocida magia de la que es acreditado por el
pueblo. Sin embargo, la sensación y la experiencia es que están presente ante
alguien bien distinto. Alguien que cautiva con sus palabras y da coherencia a
las mismas con su vida y sus obras. Alguien que está por encima de un ser humano
común, Alguien que basta su cercanía para que caigamos en la cuenta de que
quien está tocando la precariedad humana es más que un curandero. Es Dios mismo
quien merodea por entre nuestros dolores, se sitúa junto a ellos y se enfrenta a
su oscuridad (tomado del Evangelio Diario en la compañía de Jesús – comentarios
de Francisco José Ruiz, SJ).
Sin embargo ante esta experiencia o conocimiento son muchos los que no responden y otros los que se muestran indiferentes. La parábola del sembrador nos retrata a todos y son pocos los que abren sus entrañas para que su corazón, abonado por la Gracia de Dios, acoja esa tierra buena que dé frutos. Sin embargo, siempre que hay camino hay esperanza a salir de la oscuridad en la que te envuelve el mundo y descubrir la luz y el sentido bueno de la vida que viene de lo alto y te llena de esperanza y del gozo eterno.
sábado, 6 de enero de 2024
CAMINOS DE BUSQUEDA DE VERDAD Y DE VIDA
La necesidad de
anunciar lo bueno nace de que no todos lo descubren y lo conocen, sino de la exigencia
de que ese bien llegue a todos. Precisamente porque ha sido dado a todos, sobre
todo a los más pobres y vulnerables.
Me refiero a que hay muchos que no sienten la
inquietud por preguntarse de donde han venido y a donde van. La lección que nos
dejan esos magos de oriente es su inquietud por buscar el sentido de sus vidas.
Solo así pueden descubrir el signo de la estrella que les indica el camino.
Hay algo que
palpita dentro de nosotros que nos mueve a buscar caminos de verdad y de vida.
¿Quién soy? ¿De dónde vengo y a donde me dirijo?, son preguntas que laten
dentro de nosotros. Sin embargo, y esa es mi experiencia, hay mucha gente que
no se pregunta nada, o en su defecto miran para otro lado para no complicarse
su vida. De cualquier forma, mirar para otro lado descubre muy poco interés,
indiferencia o una ceguera muy grande.
Simplemente,
preguntarnos por qué celebramos este día de reyes, y el por qué de los regalos
nos daría una respuesta a nuestra inquietud de búsqueda. ¿Quién fue ese Niño
Dios que nació en Belén? ¿Por qué los magos venidos de muy lejos buscan
respuestas a sus vidas, a sus propios interrogantes y presienten ese nacimiento
del Niño Dios?
Y ante todo esto, ¿yo que me pregunto y respondo? ¿Estoy en esa dinámica, como los reyes magos, de buscar, de indagar donde está ese Niño Dios que ha nacido? ¿Y lo descubro dentro de mí y que, por la acción del Espíritu Santo, va haciéndome, y yo dejándome, hacer mejor persona, más misericordioso y generoso? ¿Celebro así esta festividad de la Epifanía del Señor o me quedo simplemente en los regalos?
¡FELICES REYES!
sábado, 30 de diciembre de 2023
QUÍEN BUSCA ENCUENTRA
El refrán lo
descubre claramente: «Quién busca encuentra»
Y la experiencia lo confirma. Todos hemos experimentado que cuando nos
empeñamos en algo terminamos por conseguirlo. Sobre todo si ese algo es algo –
valga la redundancia – que está a nuestro alcance. Pues bien, el Reino de Dios
está al alcance de todos porque Jesús, el Mesías prometido, ha venido a eso, a
enseñarnos el camino para alcanzar el Reino de Dios.
El testimonio y
vida de búsqueda que hoy nos pone el Evangelio – sobre la profetiza Ana – nos puede
servir de ejemplo para fortalecer nuestro empeño por encontrarnos con el señor.
Su vida fue una búsqueda incesante del Señor sirviéndose de todos los medios
que tuvo a su alcance. ¿Y nosotros, utilizamos los medios – Sacramentos,
oraciones, la Palabra y otros - que
están a nuestro alcance para ayudarnos a encontrarnos con el Señor? ¿Estamos
empeñados en discernir, meditar, reflexionar y orar a fin de Señor?
No esperemos que
cruzados de brazo y vamos a encontrarnos con el Señor. Ni tampoco que las cosas
se nos aclaren tal y como deseamos sin poner todo lo que está a nuestro
alcance. El camino de conversión nos exige esfuerzo, riesgo, confianza, fiarnos
y creer en el Señor.
Y, sobre todo, estar atentos y expectante a los signos que, a lo largo del año, tanto el que termina como el que viene, se nos han ido regalando a través de los acontecimientos, de las personas o sucesos que han tocado nuestra vida. Estar en esa actitud expectante y en espera nos aviva y despierta nuestro corazón para poder ir aclarando el rostro, el amor y la misericordia de Dios nuestro Padre.
domingo, 13 de agosto de 2023
NI NUESTRA PROPIA OBSTINACIÓN NI LA FALTA DE FE IMPEDIRÁN QUE JESÚS SALGA A NUESTRO ENCUENTRO.
Es evidente que no
vemos al Señor, más todavía cuando nos metemos en nuestras propias cuevas que
originan nuestros miedos, nuestras desconfianzas, nuestras dudas. Y, por
supuesto, quedamos cegados por las tormentas y tempestades que originan nuestros
propios miedos, dudas y desconfianzas. Quizás permanecemos en nuestras cuevas y
no nos atrevemos a salir. Desconfiamos y pensamos que el Señor no está, se ha
ido y nos ha abandonado.
¿Qué hacemos? ¿Es
el mundo nuestra solución y esperanza? Sabemos ciertamente que no. Al final del
camino conocemos muy bien, por mucho que queramos mirar para otro lado, el
destino que nos espera. Y eso no es nada bueno ni esperanzador. La muerte, si
no está aceptada y fundamentada en Xto. Jesús, Resucitado, no es Vida. El Señor
nos lo ha dicho – Jn 11, 19-27 – quien cree en Él vivirá eternamente.
Somos consciente
de todo lo que sucede a nuestro derredor. Incluso dentro de nuestra propia
Iglesia. Hay muchas tormentas, huracanes, decepciones, escándalos, injusticias
y un largo etcétera que nos invitan a permanecer pasivos en nuestras cuevas sin
atrevernos a salir. Sin embargo, el Señor nos espera afuera, en la brisa suave
de nuestra esperanza, de nuestra confianza y de nuestro paso al frente confiado
y puesto en sus manos.
Experimentamos
muchas dificultades en nuestras propias relaciones y afectos y nos sentimos
impotentes, pequeños, incapaces de descubrir la presencia del Señor. Buscamos
la bonanza y no nos damos cuenta de que Dios se nos presenta en las propias
tormentas de nuestras vidas. Porque, precisamente, es ahí donde necesariamente
tenemos que desempolvar nuestro corazón y sacar todo el amor del que somos
capaz. Porque, solo amando descubriremos la presencia de Dios que nos espera en
el otro. ¿Es que no recuerdas que el primer mandamiento que nos puso Jesús fue
amar a Dios y al prójimo?
sábado, 13 de mayo de 2023
UN MUNDO HOSTIL A NUESTRA MANERA DE VER, PENSAR Y ACTUAR.
Por experiencia
sabemos que en el mundo que vivimos hay muchas cosas que no nos gustan o, dicho
de otra manera, con las que no estamos de acuerdo. Experimentamos acciones que
no deseamos y que nos vemos obligados y forzados a aceptar, e incluso a
realizar. Sin embargo, nuestra conciencia y en lo más profundo de nuestro
corazón descubrimos que no estamos de acuerdo con esa forma de ver y actuar.
¿Qué nos ocurre?
¿Qué hay dentro de nosotros que nos empuja a hacer las cosas de otra forma a la
que el mundo nos las propone? ¿Por qué, cuando aparentemente estamos en este
mundo, pensamos y sentimos de otra forma? Son preguntas que están dentro de
nosotros y que en muchas circunstancias y en muchos pasan desapercibidas o
indiferentes. Son aceptadas y asumidas sin más cómo si se tratara de algo que
sucede así y no hay nada que hacer. Esa frase tantas veces oídas: “¡Qué vamos a
hacer!, resume muy bien lo que queremos significar y expresar.
Sin embargo, vino
Alguien a descubrirnos y a anunciarnos que no somos de este mundo. Que eso que
sentimos dentro de nosotros no es algo accidental ni casual. Es la Voz del Amor
del Padre que nos llama, que nos despierta y que nos señala que nuestro mundo
está en otra parte, junto a Él y para la eternidad.
Leer detenidamente el Evangelios de hoy sábado nos puede poner en camino de entender qué mundo es el que debemos buscar. Pero, no leerlos como se lee una noticia, sino leerlo de la mano del Espíritu Santo y abiertos a creer y entender que nuestra meta no está en este mundo sino en aquel para el que hemos sido creados y llamados. Y, ¡si es cierto!, el camino no es fácil. Como le ocurrió al Maestro, nuestro Señor, también nos ocurrirá a nosotros. Caminamos por un mundo hostil, llenos de insultos, rechazos, peligros y amenazas de muerte. No hay que argumentarlo, está a la vista y cada día muchos sufren, son perseguidos y dan su vida por y en el nombre de nuestro Señor Jesús. Pero la experiencia es gozosa, plena de felicidad y de esperanza de Vida Eterna. Ese es el misterio que muchos no entienden y empeñados en acabar con Él pierden el tiempo. Sus intentos son vanos eternamente también.
martes, 11 de abril de 2023
TRAS EL DOLOR DE LA AUSENCIA Y EL SUFRIMIENTO SE ESCONDE EL ENCUENTRO CON EL RESUCITADO
El dolor es inevitable. ¿Hay alguien que no ha sufrido en algún momento de su vida? Todos, en más o menos medida, hemos sufrido en nuestra propia carne, o sentido ausencias tan deseadas que nos han desgarrado el corazón., Posiblemente unos más que otros. Es de sentido común qué quienes más sufren tengan luego sus compensaciones. Así sucedió con Lázaro, el pobre de la parábola del rico epulón.
Pero es evidente que tras ese dolor y sufrimiento se esconde ese deseo inevitable de búsqueda de renacer de nuevo, quedar nuevo y resurgir a una vida nueva y feliz. Es la esperanza de la Resurrección que se descubre tras la experiencia del dolor y sufrimiento. Por eso tiene sentido la cruz que cargamos en nuestra vida, la cruz del dolor, del trabajo y de los avatares dolorosos que el camino de nuestra vida nos impone. Tras de ella buscamos la Resurrección.
Y hoy descubrimos
tras nuestro desesperado llanto y desesperación, valga la redundancia, la
esperanza de que Jesús, a quien buscamos como razón y fin de nuestra vida, ha
Resucitado.¡ Ha vencido a la muerte! ¡Ya no hay tristeza a pesar del dolor, la
muerte ha sido vencida y la Resurrección nos llena de gozo y felicidad! Cristo,
el Señor, ha Resucitado y en y con Él también resucitaremos nosotros.
Ahora la vida cambia de rumbo completamente y su mirada se eleva hacia arriba. Las cosas de abajo no tienen valor de eternidad, solo son camino para alcanzarla en la medida que las compartas y las dé en servicio por amor a los más pobres y necesitados. El mundo se hace camino para, por medio de él, llegar al encuentro con ese Xto. Resucitado. Escuchemos a las mujeres que descubrieron la tumba vacía y se encontraron con Jesús Resucitado.
lunes, 12 de diciembre de 2022
POSIBLEMENTE TÚ, TAMBIÉN YO, TENGAMOS MUCHAS PREGUNTAS QUE HACERLE A JESÚS.
A lo largo de
nuestra vida tenemos la oportunidad de responder a muchas preguntas que se nos
presenta en nuestro vivir de cada día. Es posible también que no las adviertas
ni lleguen a inquietarte. En ese caso tu vida pasará de forma superficial sin
quizás preguntarte quién eres y de dónde has venido. Incluso no llegues a darte
cuenta de nada y vivir de manera superficial, ajena a todo y como un ser
viviente más de este planeta llamado tierra que, eso sí, busca sus propias
satisfacciones y felicidad.
Pero, lo lógico y característico
de la persona humana es advertir los interrogantes que viven y palpitan dentro
de ti. Hacerle frente tiene mucho sentido porque detrás de ello se encuentra lo
que precisamente buscas, quizás sin haberlo advertido. Es notorio y destacado
que el hombre busca ser feliz. Pero una felicidad plena que le dure y que sea
eterna. Pero se da cuenta que eso no es posible hasta el momento que Alguien le
plantea esa posibilidad.
Y ahí vienen las
preguntas: ¿Quién es ese que habla con esa autoridad y promete tan inalcanzable
objetivo? ¿De dónde viene y qué credenciales le acreditan a Anunciar esa Buena
Noticia? El Evangelio de hoy nos habla de eso, de como los sumos sacerdotes y
ancianos del pueblo, en tiempo de Jesús, se le acercaron para preguntarle. Si
quieres puedes leerlo en Mt 21,23-27. Pero lo importante es reflexionar sobre
si tú, también yo, tenemos respuesta a eso que responde Jesús a los que le
preguntan.
La cuestión es preguntarme si realmente creo en ese Mesías que anuncia Juan y del que está escrito: «Yo envío a mi mensajero delante de ti, el cual preparará tu camino ante ti». Crees o no crees. No hay más asunto. Si crees, ¿cómo es que no vives de acuerdo con tu compromiso de bautismo? Y si no crees, tu respuesta será como la de aquellos sumos sacerdotes y ancianos. En consecuencia actuarás como ellos. Así de sencillo y de profundo, porque esa felicidad que buscas no la encontrarás fuera de Jesús. Él es el único Camino, Verdad y Vida.
domingo, 30 de octubre de 2022
EL ENCUENTRO EXIGE BÚSQUEDA
No hay alternativa,
quien busca encuentra, y quien no lo hace, lo lógico es que no encuentre. Por
tanto, el encuentro demanda inquietud y perseverancia de búsqueda.
Comprenderemos que sin búsqueda no hay encuentro.
El encuentro de
Zaqueo con Jesús puede iluminarnos mucho en este sentido. Zaqueo ha oído hablar
de Jesús, y eso que oye le mueve a buscarle, a conocerle y a acercarse para ver
quien es. ¿Sientes tú lo mismo? ¿O te acercas a Él simplemente por cumplir y
descargar tu conciencia? ¿Cuál es tu actitud? Sería un buen discernimiento
sacar conclusiones a ese respecto.
Zaqueo no se queda
quieto. Hemos visto en la narración evangélica que sale, quiere verle y ante la
dificultad de su pequeña estatura y el gentío, sube a un sicomoro para verle
pasar. Ha sido capaz de atreverse a sortear y vencer esa dificultad que le
impedía ver a Jesús. Se arriesga, incluso venciendo el que dirán y el respeto
humano. ¡No le importa! ¡Ver a Jesús le parece más importante y por encima de su
respeto humano! ¿Estás tu de acuerdo con la actitud de Zaqueo? ¿Te atreves a
dar pasos que te permitan conocer y ver a Jesús?
¡Y la respuesta fue sorprendente! Jesús, que conoce y sabe el movimiento, la inquietud y el deseo de Zaqueo de verle, se le acerca, se le muestra y se autoinvita, conociendo la curiosidad y deseo de Zaqueo, de ir a su casa. ¿Piensas que Jesús responderá así a tus deseo de conocerle? ¿Estás dispuestos a abrirle la puerta de tu corazón? ¿No crees que Jesús pasa y pasa delante de ti en muchos momentos de tu vida? ¿Tienes los ojos abiertos como Zaqueo para que no pase inadvertido y le veas? ¿No sabes que ha venido para eso, para entrar en tu casa? ¡Claro!, siempre contando con tu permiso.
lunes, 4 de julio de 2022
¿POR QUÉ Y PARA QUÉ LE BUSCAMOS?
El
Evangelio de hoy lunes habla del funcionario que busca a Jesús porque su hija ha
muerto. La causa de la búsqueda de Jesús se produce por una necesidad que no
encuentra respuesta en el mundo. Cuando nuestras esperanzas se desvanecen y experimentan
impotencia y muerte, la única salida y esperanza es el Salvador, el Mesías y,
en consecuencia, se produce la búsqueda de la salvación.
Precisamente,
ese es el anuncio de la Buena Noticia, la victoria de la vida sobre la muerte,
la salvación eterna por la Amorosa Misericordia de nuestro Padre Dios. En lo más
profundo del corazón del hombre se esconde la necesidad imperiosa de amar, de
amar sin límites ni condiciones. Un amor dado y entregado libremente,
precisamente por amor. Un amor que nos viene dado desde lo alto por el Amor
Infinito y Misericordioso del Padre. Y, solo cuando somos capaces de
experimentar y sacar ese amor, escondido en lo más profundo de nuestros
corazones, nos encontramos verdaderamente con nuestro Creador y Señor Dios
Padre todopoderoso.
Es, entonces, cuando, como ocurrió a ese jefe judío, crees firmemente que Jesús puede devolver a la vida. Y, así se lo manifiesta y se lo pide. Al mismo tiempo, una mujer, que padecía flujo de sangre, piensa y cree que tocando el manto de Jesús puede quedar tocada. Y así sucede. Ahora, tú como yo, ¿qué pensamos de Jesús? ¿Creemos también que nos puede, no solo curar sino dar vida eterna? Esa es nuestra reflexión, ¿es Jesús Camino, Verdad y Vida Eterna?
lunes, 28 de marzo de 2022
CUANDO ACOGES POR INTERÉS
Y
sigue todo igual. Hoy sucede lo mismo. Buscamos al Señor para que intervenga en
nuestro favor y nos solucione ese problema que nos echa el mundo encima, o esa enfermedad
que mata a un ser querido o a nosotros mismos. Y, también, nos acordamos de
nuestra Madre, la Virgen, para que interceda en favor nuestro. Pero, en
realidad, ¿buscamos al Señor o, le buscamos, por y para nuestros intereses materiales? Pero, solucionado todo desaparece nuestra búsqueda y nuestras peticiones. Ya, parece, que nos bastamos solos. Dejamos claramente que nuestro interés era simplemente y material.
Eso
fue, precisamente, lo que movió a aquel funcionario real a buscar a Jesús.
Buscaba la curación de su hijo y, Jesús, el Señor, era la solución. Indudablemente,
luego, visto el resultado, viene la fe y conversión. Al respecto, Jesús dice: Si
no ven signos y prodigios no creen. La fe es precisamente lo contrario. Es
creer sin ver. Es confiar en lo que nos dice Jesús que, precisamente coincide
con lo que queremos y buscamos. Su Palabra es veraz, y nos lo demuestra con sus
obras.
¿Y nuestra alma? ¿Nos damos cuenta de que Jesús es nuestro Salvador y que en Él alcanzamos la Vida Eterna? ¿Somos consciente de que Él nos libera de la esclavitud del pecado que nos somete? ¿Realmente, no buscamos y deseamos esa Vida Eterna en plenitud? Ahora nos toca a nosotros creer en Él. Ya vino a este mundo y nos ha dejado su Palabra y su Iglesia, que nos transmite su Palabra y su Obra. Seremos nosotros los que tengamos la palabra, creer y seguirle haciendo vida en nuestra vida su Palabra.
martes, 1 de febrero de 2022
EL PODER DE LA FE
La fe movió a aquella mujer a buscar a Jesús. Había oído de sus curaciones a otras mujeres y de dijo « si logro tocar su manto, quedaré sanada» Eso, al menos, es lo que creyó aquella mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años y en lo que había gastado todo su dinero. El resultado lo sabes si lees el Evangelio de hoy: «¿Quién me ha tocado los vestidos?». Sus discípulos le contestaron: «Estás viendo que la gente te oprime y preguntas: ‘¿Quién me ha tocado?’». Pero Él miraba a su alrededor para descubrir a la que lo había hecho. Entonces, la mujer, viendo lo que le había sucedido, se acercó atemorizada y temblorosa, se postró ante Él y le contó toda la verdad. Él le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad».
Ahora, no te quede ahí, ni con la historia, ni con los hechos. Hoy, Jesús también camina, vive, pasa por tu lado y, ¿te atreves a tocarle su manto? ¿Crees en Él y que, sólo Él puede limpiar tu ceguera, tu enfermedad, tus pecados? Si es así, búscalo como aquella mujer y trata de acercarte a Él. Hoy lo tienes mucho más fácil. Está en el Sagrario esperándote. Pero, también, está en cada persona con la que te relacionas cada día. Tu corazón puede descubrir la presencia del Señor si trata de amar, de buscar el bien, la verdad y la justicia en todas las personas. Sobre todo, en aquellas que están más desfavorecidas, son más pobres y necesitan más auxilio.
El Señor no te pide lo que tú no puedes dar, y tienes y tenemos muy poco que darle al Señor. Mejor, nada, porque nada necesita el Señor de nosotros. Simplemente, lo único que podemos darle, y porque Él así lo ha querido, es nuestra fe. Creer en Él y en su Palabra y todo sucederá tal y como Él quiere. Eso fue, precisamente, lo que le pidió a Jairo: «No temas; solamente ten fe». Y eso mismo nos dice a nosotros. ¿Qué respondemos? Y si nuestra respuesta es afirmativa, ¿cómo se lo demostramos al Señor? Porque, no todo consiste en hablar y decir, sino que a cada palabra corresponde una acción. Por tanto, busquemos al Señor y, confiados en Él, tratemos de tocar su manto.
jueves, 20 de enero de 2022
EN BUSCA DE JESÚS
Hay una pregunta que es determinante y vital en nuestra vida: ¿Dónde está la cima de ese deseo de felicidad que arde dentro de nosotros? Porque, será ese deseo el motor que moverá todas nuestras aspiraciones y esfuerzos en nuestra vida. Ahora, antes conviene preguntarnos ¿Queremos realmente alcanzar y vivir ese deseo de plenitud en gozo y felicidad eterna? Porque, es ahí donde está la diferencia. De quererlo, buscaremos, indagaremos, escucharemos, nos moveremos…etc. Pero, de no quererlo, o mejor, cruzarnos de brazo, terminaremos por resignarnos y quedarnos en la mediocridad, entre dos aguas: «ni frío ni caliente». Eso significaría desperdiciar ese inmenso regalo de Felicidad y Vida Eterna gozosa de la que nos habla y nos ofrece Jesús.
¿Qué decidimos? ¿Para qué buscamos a Jesús? ¿Simplemente, le buscamos para solucionar nuestros problemas (enfermedades, economía, satisfacciones…etc), o le buscamos, también, para seguirle e intentar imitarle? Porque, Él es el único Camino que responde a ese deseo profundo y escondido en nuestro corazón que nos da la Felicidad que tanto anhelamos y buscamos. Él es verdaderamente, el Camino, la Verdad y la Vida.
Concluimos: ¿En qué grupo nos encontramos nosotros? ¿En el de los que le buscan para satisfacer simplemente nuestras necesidades y vivir para nosotros mismos? ¿O en el grupo que, aparte de buscarle para que nos ayude a soportar la dureza del camino, nuestras enfermedades y contratiempos, queremos seguirle, esforzarnos en imitarle y, con y por su Gracia y la acción del Espíritu Santo, compartir nuestra vida con los demás? La pelota está en tu tejado. De ti depende. Jesús te espera, te anuncia el Amor de su Padre y te llama.
martes, 4 de enero de 2022
QUIÉN BUSCA ENCUENTRA, PERO, ¿SIENTES LA NECESIDAD DE BUSCAR?

Posiblemente, aquellos dos discípulos que estaban con Juan sentían necesidad de buscar. Evidentemente, Juan los había preparado para acoger al Mesías esperado, que Juan lo presentaba como anterior a él y que ya existía antes que él. De modo, no extraña, que al ver pasar a Jesús, Juan dijera a sus discípulos: «He ahí el Cordero de Dios». Los dos discípulos le oyeron hablar así y siguieron a Jesús.
La reacción de ellos «nos dice el Evangelio» no fue pasiva sino todo lo contrario. Se activaron y siguieron a Jesús. Se descubría en ello unas ansias de encontrar al Mesías, al Libertador esperado según los Profetas y, sobre todo, lo anunciado por Juan. Pero, sucedió «sigue diciéndonos el Evangelio» que Jesús, al ver que le seguían, les dijo: ─¿Qué buscáis?
Ellos le respondieron: ─Rabbí «que quiere decir, “Maestro”» ¿dónde vives?
Les respondió: ─Venid y lo veréis.
Y nos dice el Evangelio que fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con Él aquel día. Era más o menos la hora décima.
También, sin lugar a duda, a ti y a mí también, se nos acerca el Señor y pasa por nuestro lado. Quizás no tengas quien te haya dicho mira, ese es el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, pero, con toda seguridad, hay o habrá un momento en tu vida que alguien, bien por un buen ejemplo, bien con una palabra o una buena obra te ha indicado que Jesús vive y está presente en tu corazón. La cuestión es tener sed, andar en su búsqueda y estar atento a su Palabra. El Señor no te ha creado para dejarte tirado y sin posibilitar que tú le veas y le sientas. Otra cosa es que tengamos cerrado los ojos de nuestro corazón y solo los abramos para las cosas de este mundo