domingo, 13 de julio de 2008

SALMO 64, 10-14


10 TÚ, cuidas de la tierra, la riegas

y la enriquece sin medida;

la acequia de DIOS va llena de agua;

prepara los trigales:

11 riegas los surcos, igualas los terrones,

tu llovizna los deja mullidos,

bendices sus brotes;

12 coronas el año con tus bienes,

tus carriles rezuman abundancia;

13 rezuma los pastos del páramo,

y las colinas se orlan de alegría;

14 las praderas se cubren de rebaños,

y los valles se visten de mieses

que aclaman y cantan.


Tu acequia, SEÑOR, la llenan tantas vidas de hombres y mujeres que han vivido en plenitud. Son los santos. Tu acequia se ensancha con María, la llena de Gracia. Y tu acequia queda desbordada con la vida de tu HIJO JESÚS de cuya plenitud todos hemos participado.


Una acequia maravillosa llena de fe, de esperanza, de amor. En esta acequia quiero sumergirme. Por esta corriente yo quiero ser arrastrado.


Lo mío, SEÑOR, es lo mezquino. Lo tuyo la sin medida. Yo todo lo mido, todo lo cuento, todo lo calculo. TÚ te das del todo. Eres un derrochador, un despilfarrador. ¿Cuándo, SEÑOR, me entregaré del todo? ¿Cuándo sabré y aprenderé a perder mi vida para salvarla? ¿Cuándo me fiaré plenamente de TI? Y... ¿cuándo será ese cuando?


¿Sé alabar a DIOS... darle gracias... decirle a boca llena que estoy contento y feliz con ÉL?


La oración con ese DIOS tan grande e inmenso... ¿me impide dedicarme a las cosas más pequeñas de cada día y a los detalles con mis hermanos(as)?


¿Caigo en la cuenta de que la Creación es una bonita escuela de teología? En mis grupos de apostolado, ¿les enseño a descubrir a DIOS en la naturaleza?


Recogido del libro "canten al SEÑOR un cántico nuevo" de Raúl Romero López.

sábado, 12 de julio de 2008

LA PARÁBOLA DEL SEMBRADOR



¡Cuantas veces habré oído esta parábola! Creo que muchas, sin embargo hoy me he dado cuenta de algo en lo que no he reparado nunca hasta hoy. Fue, precisamente, en la Eucaristía cuando me di cuenta al oír en la homilía del sacerdote que la tierra somos nosotros. Puede resultar una simpleza, pues para muchos esto no es nada nuevo, pero yo, lo confieso, observé las enseñanzas de esta parábola desde este punto de vista diferente viéndome como tierra.

Supongo que la habré oído por muchos sacerdotes, en Cursillos de Cristiandad es una de las meditaciónes, y he asistido, por la Gracia de DIOS, ha muchos Cursillos. Sin embargo, hoy el ESPÍRITU quiso que la viese diferente en ese punto: "la tierra". Yo soy la tierra donde el Sembrador, el SEÑOR, ha sembrado. Y como semilla sembrada tengo todo lo necesario para dar frutos; frutos que sirvan para mitigar el hambre; frutos que sirven para sembrar la paz; frutos que sirven para dar la vida; frutos que sirven para sembrar justicia; frutos que sirven para enlazarnos en estrecha fraternidad y hacer reinar el Amor.

Ahora veo mucho más claro la necesidad de la Eucaristía, porque ella representa todo lo que la semilla necesita para crecer y dar fruto: agua para agarrarme a la vida; calor para fortalecer mi raíz; fortaleza para la lucha contra los temporales; paciencia para saber crecer sin prisas; generosidad para dar lo mejor de mí mismo y paz para asimilar toda la savia injertada.

Y todo eso lo recibo cuando como su CUERPO y bebo su SANGRE. Cuantas más veces, mejor. ÉL es el Sembrador que va, regando, calentando, fortaleciendo, suavizando, podando y haciendo de mi el árbol frondoso y útil para lo que fui plantado. Claro, eso necesita de la semilla colaboración, pues ella esta conformada en su interior, ley Natural, para recibido todo lo necesario iniciar la lucha de su sustento diario. extender sus raíces para chupar el agua regada; descubrir sus hojas para dejarse calentar por la luz del día; mover sus ramas al son del viento para fortalecer su tronco, sus criterios, afirmar sus raíces para no dejarse arrastrar y permaneces en su sitio pacientemente; ofrecer toda su riqueza frutal a la tierra que le ha dado todo lo recibido de su sembrador y esperar con alegría y paz dispuesta a la próxima cosecha hasta que su Sembrador disponga.

El camino es apasionante, temeroso, incierto, duro, sufrido en muchos momento, otros serenos y tranquilos, pero esperanzador porque voy con el Único y capaz Sembrador que me hará dar frutos en abundancia: unas veces 30%, otras 60%, otras 100%.

Sólo de esa manera la vida tiene sentido porque nuestros frutos están destinados para comerse, para servir de alimento y vida para otros. ¿Qué sí no otra misión tienen? Negarse a ser sembrado, negarse a ser tierra fértil significa que quiero crecer para mí solo. Significa, que sólo me importo yo y todo lo que me suponga un beneficio e interés, incluso mi familia. Significa, apartar al que me perjudica o da mejores frutos que yo. Significa, quitar todo lo que me estorba para mis proyectos e intereses, incluso la vida. Significa, matar todo lo que impide mi camino y mi propio egoísmo, incluso la eutanasia si se hace menester. Significa muerte y destrucción. Significa tierra descuidada, marchitada y desolación.

El camino es otro por propia naturaleza, más como dice la parábola: "el que tenga oídos que oiga". Todo queda, pues, a nuestro libre albedrío ya que somos semillas que podemos elegir la tierra donde queremos injertarnos para dar lo mejor de nosotros. Sólo que lo mejor es darse y no darnos como hace la semilla: "muere para dar vida".
SEÑOR, tu Palabra llega cada día al campo de mi vida. Y no siempre encuentra la tierra esponjosa y abonada. Mi inconstancia, los afanes de la vida, la seducción del dinero...impiden que produzca en mi los frutos de vida eterna. La semilla es excelente. El Sembrador Divino. El campo quiero que esté siempre preparado.

martes, 8 de julio de 2008

SIN SENTIDO






Repetidas veces lo hemos afirmado por activa y pasiva y, sabemos, que todos están de acuerdos, pero nadie, o al menos muy pocos, se paran a pensarlo y a hacerlo suyo para crecer y madurar en sus propias vidas. Es lo mismo de siempre: vamos sin sentido y sin rumbo por la vida. Nacemos y nos despersonalizamos en la medida que crecemos, al contrario de ir creciendo en estatura, sabiduría y conocimiento hasta alcanzar, poco a poco, una madurez propia de persona.

Sin saber como y por qué nos encontramos en una espiral sin rumbo, dónde cada uno es una cosa frente al otro. Una cosa que le obliga al enfrentamiento y a la lucha por la competencia de ser yo más que tú. Nos olvidamos de lo más esencial: nuestra propia dignidad de persona, y de que estamos hechos, creados, para amar y amarnos como personas, no como cosas.

Sin embargo, en este mundo parece todo lo contrario: estamos cocificados y desnaturalizados, hasta tal punto que se pone un artista de primera magnitud a tocar sus piezas más significativas y nadie le hace ningún caso. Luego, ¡que sorpresa!, alguien se lo puede encontrar en un concierto por el que ha pagado la friolera cantidad de 1000 libras. ¿Tiene esto sentido?

Bien, pues eso no es una mera suposición, ocurrió, promovido por el Washington Post, que un violinista se fue a tocar al metro y después de tocar un gran repertorio durante unos cuarenta y cinco segundos no tuvo la recompensa de los aplausos y el reconocimiento del público. En el vídeo se aprecia que una oyente se para casi al final y le aplaude entusiasmada y otra parece asentir muy satisfecha de la interpretación oída. "Muchos son los llamados y pocos los que acuden a esa llamada, por lo tanto, pocos que elegir.

Ese anónimo violinista era, nada más y nada menos, Joshua Bell, uno de los mejores del mundo. Tocaba con un Stradivarius valorado en unos 3 millones de dolares. Hizo una interpretación de las mejores composiciones que había tocado, unos días antes, en la Sinfónica de Boston, donde la entrada costaba la friolera cantidad de 1000.- dolares. La idea fue realizada para disparar un debate sobre el valor del arte y su contexto.

Ni que decir tiene que, una vez más, estamos viviendo una época cultural del relativismo: todo es relativo. Y nada tiene sentido, pues todo depende de que seas tú o yo quien juzgue o analice. ¡DIOS mío, que disparate! ¿Que pasaría si un juez piensa una cosa y otro otra? Puede haber diferencias interpretativas, pero en referencia a una verdad, a un código, a un derecho que nos viene dado de fuera e inspirado en la ley Natural. El hombre si se fundamente en el hombre mismo está perdido. El hombre vale en la medida en que es parte de algo, no en si mismo. Su verdad no está en él, le viene dada de fuera, del CREADOR.

Podemos alegar prisas, preocupaciones, trabajo, tiempo, pero si alguien se pone en ese momento a repartir dinero, pregunto: ¿no nos pararíamos a recogerlo? Una cosa queda clara: dime dónde tienes tu ideal y corazón y te diré a donde vas y quien eres.

Eso nos ocurre, vamos acelerados, sin pararnos a pensar, sin meditar, sin saber por qué corremos, por qué hacemos esto o lo otro. Todo se reduce a una cotidiana supervivencia desesperada, egoísta, hedonista, posesiva, suicida, intrascendente, inhumana, sin sentido, sin rumbo, instintiva, sin preguntas...etc. ¿Qué nos pasa?

Se hace obligatorio, necesario pararnos y buscar el verdadero sentido a la vida. No vamos a tener otra oportunidad para ser felices eternamente sino está que se nos ha dado. El tiempo es oro. ¡Paremonos y escuchemos tocar el violin por el mejor Maestro que nos promete la salvación.

sábado, 5 de julio de 2008

LA LECCIÓN DEL FÚTBOL








La selección española nos ha señalado el camino de la concordia, de la paz y de los frutos que se derivan de un hacer las cosas bien fundamentadas en la practica de los valores y la verdad. Se ha ganado, porque, a pesar de contar con la indispensable buena suerte, que siempre se necesita, se ha cultivado el respeto al compañero, la humildad en el trabajo, la obediencia al entrenador, la solidaridad con los compañeros y en la estrategia del equipo,la esperanza en la recompensa del esfuerzo, de la sinceridad, de la verdad... etc.

Nada de tapujos, de actitudes negativas, de libertades personales, de suficiencias, de mi verdad es la que se debe seguir, de partidismo, de insolidaridad, de individualismos, de mentiras, de no arrimar el hombro, del mínimo esfuerzo, de quitar mi hombro para que cargue el otro y de muchas cosas más.

En una serena reflexión se puede aprender mucho de lo que se esconde y subyace detrás del éxito. Es verdad que la emoción, el éxito coronado, el sentimiento aflora y da lugar a la algarabía, pero tras la tempestad festiva debe imperar la calma y el sosiego. Se impone aprovechar, no sólo el éxito deportivo, sino concluir en verdaderas lecciones moralizantes que nos pueden ser de mucho provecho par nuestra convivencia y bien hacer de nuestra España querida y amada.

El sentimiento estaba dormido, necesitado de una prueba categoríca que le despertara y que le hiciera ver que el camino de la desunión, de la anarquía del relativismo, de la soberbia y poder, del partidismo e ideologías, del sectarismo y autonomías sin sentido, de la imposición de mi lengua y al traste con la tuya, del olvido de nuestra lengua común, de la defensa de la persona, por encima de la naturaleza, subordinada al hombre, ¡de la valía del hombre!, rey de la creación, y, como tal tiene un valor inestimable, no en si mismo, sino en la medida en que es parte de algo.

Ahí están los frutos del éxito cosechado: la unión fraterna de la dignidad y de la libertad humana, junto a la confianza en la razón, ¡vamos que podemos!, permite la distinción entre el ámbito de la fe puesta en el hombre mismo y la fe puesta en DIOS , la verdad Absoluta. Es la auténtica diferencia entre lo secular y lo religioso.

Seguramente pasará inadvertido; seguramente habrá risitas e indiferencias, pero el camino es sembrar en la gente de que DIOS es amor, y el campeonato estará ganado, en términos metafóricos. El que quiera entender que entienda.

Y la última lección que, desde mi humilde reflexión hago, se dibuja en la unidad de España. Todo está desmembrado, más la idea de la unidad en una sola nación fundamentada en sus raíces más profundas, la victoria deportiva la ha sacado a flote, nos debe quitar la venda de los ojos y darnos cuenta que sólo desde nuestras raíces auténticas encontraremos nuestro propio destino.

jueves, 3 de julio de 2008

SIDNEY, LA IGLESIA SE RENUEVA




En los momentos de desánimo y de desaliento miramos hacia el cielo para encontrarnos con el SEÑOR. Es una mirada instintiva, pues se nos esconde o nos desesperamos. Cunden las tribulaciones y brotan de nuestro interior la oración de súplica y ayuda: ¡fortalece tu Iglesia, SEÑOR! ¡No dejes que la aplasten y la aniquilen!



Son los momentos de la duda, como Pedro sobre las aguas, nos percibimos hundiéndonos, asustados, inseguros. En tales circunstancias, clamamos: ¡ayudanos! ¡Y aparece la MANO del SEÑOR! A ellas nos asimos y recobramos el aliento, la esperanza y la fortaleza para continuar la marcha.


Esa es la sensación que me produce el encuentro de S.S. Benedicto XVI con la juventud en Sidney. Sabia nueva, obreros jóvenes para la mies. Esperanza de un mundo rejuvenecido y fortalecido en la fe en CRISTO el SEÑOR. ¡Hombres de poca fe!, ¿por qué dudan?


No saben que YO estoy con ustedes. Tomen, metan sus manos en mis costado y pongan sus dedos en las llagas de mis manos. ¡NO tengan miedos!, como nos decía Juan Pablo II.


Sólo recorre un sentimiento por toda mi alma al observar este próximo encuentro que se avecina: ¡es el SEÑOR, a QUIEN el viento, las aguas y todo lo que existe le obedece! ¡Es el SEÑOR que no nos abandona y llena su Iglesia de savia nueva y rejuvenecida!


Unamos todos, con una misma voz, para pedir al SEÑOR por los frutos de este encuentro, para que el mundo se llene de sal fresca y nueva que purifique los valores y busque el bien común de la persona humana. Pidamos al SEÑOR para que la fe fermente, como levadura, los ambientes de los jóvenes.

martes, 1 de julio de 2008

FESTIVIDAD DE SAN PABLO



El domingo, 29 de junio, coincidiendo el día con la misma festividad, el M.C.C., celebró, un año más, la Convivencia de San Pablo. Este año había una connotación añadida: la conmemoración de los 50 años de Cursillos de la Provincia de Las Palmas.


Barruntando poca asistencia por la climatología del día y la coincidencias de otros eventos, nuestras previsiones, una vez más, fueron sorprendidas por la asistencia de más hermanos que los esperados. A eso de las 11,40 de la mañana habían unas 50 personas reunidas en el salón, dispuestas, bajo la luz del ESPÍRITU SANTO, a escuchar y compartir nuestras vivencias de cada día en el vivir siguiendo al SEÑOR JESÚS.


Tomó la palabra, después de invocar al ESPÍRITU, Angélica, de la cual dependía la coordinación del programa de la convivencia. Nos congratulamos en el gozo de vernos nuevamente en nuestra entrañable casa de espiritualidad de Nazaret y nos sentimos animados y confortados por la masiva presencia de tantos hermanos. Sin más dilaciones y por premuras del tiempo, Angélica dio paso a nuestro querido Valenciano, como le solemos llamar en el ambiente de Cursillos.


Con una exposición clara y concisa, Valenciano, entró directamente a enmarcar los objetivos centrales de la festividad que nos congregaba. "por un lado los 50 años de Cursillos en la Provincia, y por el otro, la festividad de nuestro Santo Patrón San Pablo".


La labor de Cursillos en Lanzarote es ingente. No se podría medir en eficacia ni en resultados la Gracia que el ESPÍRITU SANTO ha derramado, a través de los Cursillos. Por él, por obra y Gracia del SEÑOR, han pasado muchas personas, aproximadamente unas 2.575 personas, que hoy, decía Valenciano, trabajan y viven su cristianismo insertados en sus parroquias, movimientos y otros apostolados. Los frutos del Cursillo están regados por todos los campos de nuestro vivir cristiano.


Merece, mención aparte, recordar a tantos hermanos nuestros que con sus esfuerzos y entrega han contribuido a la labor que "Cursillos" aporta a nuestra Madre la Santa Iglesia, y, concretamente, en nuestra Iglesia insular de Lanzarote. Es ocasión de recordar a nuestro hermano Feliz a quien tanto debemos, particularmente en Cursillos, y también en su párroquia de San Ginés en las labores de Cáritas. Feliz hizo el Cursillo nº 1 de Lanzarote y 9 de la Diócesis, en un mes de Agosto, supongo que caluroso, del 7 al 11 de agosto de 1.958. También a D. José Naranjo, sacerdote muy unido a los Cursillos de Lanzarote que desde el Cursillo nº 1 estuvo vinculado al Movimiento en la isla.


Y otros y otros muchos más como Zabaleta, Cursillo nº 3, del 31 octubre al 4 de noviembre del 58; era el Cursillo nº 13 de la Diócesis. Nuestro amigo Valenciano hizo el Cursillo nª 4, del 2 al 6 de enero del 59, hacía el 16 de la Diócesis. Es fecha, no para mirar hacia atrás, sino para continuar con el ánimo de sabernos responsables y comprometidos en continuar la labor que otros nos han precedido y dar frutos como ellos han hecho: Don Olegario, Don Manuel Hernández, entrañable conciliario que entregó una parte importante de su vida en Lanzarote al Cursillo siendo párroco de Santa María de la Vega; Fernando Carrasco, Mª Piedad y tantos imposible de citar.


Ya conectando con el otro objetivo del día, Valenciano, se refirió a la figura de San Pablo. Sí en alguien podemos vernos reflejados y comprobar que, con la Gracia del SEÑOR, podemos ser mayoría aplastante, es en San Pablo. Llegar a confundirnos, como el vino en el agua, con nuestro SEÑOR JESÚS, es la finalidad de todo cristiano, y, San Pablo lo tuvo como fin y a ello se entregó, de modo que, su regocijo final era proclamar: "ya no soy yo quien vive en mí, sino JESÚS QUIEN dirige y conduce mi vida". Ese objetivo de San Pablo debe ser nuestro objetivo y nuestra lucha, de tal forma que, sí no caminamos y nos esforzamos en ese sentido de nada nos sirve.


Es ahí donde radica y se centra la lección del día. Es ahí lo que marca este día hermoso de San Pablo: "ser amigo de JESÚS hasta el punto de confundirme con ÉL, de modo que ya no soy yo, sino ÉL QUIEN vive en mí". Abandonado en sus MANOS iremos, poco a poco, respondiendo a su llamada y dando los frutos que, como San Pablo, ÉL espera de nosotros. Ese debe ser nuestro punto de inflexión, porque si no, de nada sirve lo que hagamos.
Indudablemente, todo lo que no se haga, y con amor, repetía varias veces Valenciano, no vale para nada. Es inútil construir la casa si no se cuenta con el verdadero Arquitecto. Es necesario ponerse en las MANOS del SEÑOR y empezar la tarea de ir creciendo, poco a poco, en actitudes de disponibilidad para que el ESPÍRITU nos vaya convirtiendo.


Al final la alegría y gozo se reflejaba en todos los asistentes. La comida, fue una vez más, lugar y ocasión del encuentro y festejo, oportunidad para compartir, ofrecernos y vivir la disponibilidad que sólo en el Amor del SEÑOR se puede encontrar. ¡Y, como no, no faltaron los dulces de nuestra entrañable hermana Lala y su generosa aportación a animar con sus bailes y teatro!


También, cabe aquí, reseñar la constancia y la fidelidad de muchos otros que por espacio y memoria no podemos y nos olvidaremos de reseñar, pero sí quiero, hacer mención de quien el SEÑOR se valió para tener un encuentro más intimo conmigo, destacar la presencia durante tantos años de nuestro simpático, chistoso y guitarrista consumado: Juan Luzardo, animador con sus celebres chistes en muchos Cursillos, que hizo el suyo junto a Valenciano. Él fue quien me invito al Cursillo nº 16, del 11 al 14 de octubre de 1.972 en la casa de los Bermejos, en San Bartolomé, era el 129 de la Diócesis.


También, un recuerdo para Ángel Corujo Ramos, del Cursillo nº 6, del 26 al 30 de septiembre de 1.960, el 33 de la Diócesis, actual encargado del archivo insular y colaborador en la confección de los cuadrantes de los Cursillos actuales. Y, no quiero olvidarme, de nuestro cantante y acordeonista Amado que armó la de San Quintín con sus acompasada notas musicales.


En fin, un día cargado de recuerdos y anécdotas que nos reconfortan y animan a seguir en el camino dejandonos alumbrar por la luz del SEÑOR en la unión con los hermanos.


La Eucaristía, la dejo en último lugar, porque lo último siempre será lo primero. Una gozada reunirse en torno al SEÑOR con todos los hermanos en la fe. Gozo y alegría en medio de paz y sosiego. Presidida por nuestro joven y activo párroco, Don Miguel Hernández, celebramos todos el gran Misterio de nuestra fe: participar de la comida de salvación plena y eterna en el CUERPO y la SANGRE de nuestro SEÑOR JESUCRISTO. Sólo una pena, que muchos se pierdan esta paz, alegría y felicidad que sólo puede encontrarse en torno al SEÑOR JESÚS.


Y como colofón, poniéndonos en MANOS del SEÑOR, agradecer a D. Miguel Hernández su disponibilidad absoluta en cuanto está a su alcance, para celebrar con nosotros la Pascua del SEÑOR en todo momento, centro del fundamento de nuestra fe.


Con la esperanza de continuar el camino y volver a encontrarnos el próximo año más pleno y llenos del SEÑOR, nos despedimos hasta el próximo martes donde nos veremos los que podamos en nuestras entrañables y gozosas Ultreyas. Un abrazo a todos y DE COLORES.

martes, 24 de junio de 2008

¿CUANTOS DIOSES HAY?




Recuerdo que cuando pequeño nos preguntaban, en el catecismo de la Iglesia católica, cuantos dioses habían, respondíamos: un solo DIOS y tres personas, PADRE, HIJO y ESPÍRITU SANTO. Y ese es nuestra fe, que hasta hoy, proceso y creo firmemente.


Sin embargo, debo admitir que una cosa es lo que se dice creer y otra la realidad en la que se cree. No basta con afirmar sí, sí luego esa afirmación no va precedida por la vivencia en lo que se cree. Mi fe no puede quedar reducida a una serie de normas y cumplimientos que no incidan en mis comportamientos en cada momento. Donde quiera que esté tengo que tener presente que soy cristiano primero y luego, marido, padre, profesional de un trabajo, amigo, ciudadano de una sociedad, parroquiano e integrado en una comunidad.


Pero ocurre que, observando alrededor, experimentas otra realidad. Sientes incluso, en tu propio ser, la experiencia de sentirte arrastrado y dominado por muchos ídolos que, sin darte cuenta, endiosan tu ideal. Así, sin apenas darte cuenta, te encontrarás entregado a otros dioses que, aunque tú no lo estimes así, sí representan los verdaderos dioses para ti.


Muchas veces he visto a personas tan atadas a sus bienes y proyectos que hacen sacrificios que no harían por otras cosas de mayor valor e importancia. No se puede entender que mientras algunos se pasan horas y horas vigilando la construcción de su casa. Dedicando todo su tiempo porque no se le escape ningún detalle, ni le roben ningún tiempo, ni le hagan nada que no esté bien y no sea a su gusto, y, sin embargo, quizás no acompañen a su esposa, a sus hijos cuando lo necesiten, en la enfermedad o, simplemente, porque reclaman la compañía de su presencia.


De igual forma, se puede reflexionar sobre otros ideales. Hay quienes anteponen las cosas a las personas y hacen de su afición, del dinero. del coche, de su ambición, la finalidad de su vida y el centro de su interés. Ahí, aún cuando luego digamos: creo en DIOS, estamos con nuestra vida diciendo otra cosa: mi verdadero dios es el dinero, la casa de ahora, el coche de después, el deporte tal o la ambición de aquello otro...etc.


Estamos proclamando con nuestra vida que tenemos muchos dioses, y dioses cambiantes según las etapas por las que vaya pasando nuestra vida. Me hago la siguiente pregunta: ¿será mi dios la pasión por escribir y hablar tanto de TI, SEÑOR, que priorizo esto antes que otras cosas de mayor importancia? ¿Estoy centrado en TI, SEÑOR, como que TÚ eres el centro de mi vida y todo lo demás gira alrededor tuyo según TU VOLUNTAD? ¿Estoy atento a TU PALABRA y me esfuerzo en escucharla para luego tratar de llevarla a la vida, según TÚ me indicas y no lo que a mí me apetezca?


Debo revisar mis actitudes y esforzarme en escucharle y poner mi voluntad en cumplir SU VOLUNTAD y no la mía. Se hace necesario examinarme y analizar mis apegos, mis deseos para no endiosar mi vida según mis propias apetencias, sino en cumplir la VOLUNTAD del SEÑOR.


¿Dónde está puesto mi amor?, pues quien ama a las cosas se cocifica. Quien ama a las personas, se personaliza, más quien ama a DIOS se dignifica. Si soy imagen y semejanza de DIOS, necesito conocerle, porque conociéndolo me puedo conocer yo. Sólo a través de ÉL puedo saber quien soy yo. DIOS es la felicidad que buscamos, por eso queremos ser felices, porque somos semejantes a ÉL.


Y si amo a DIOS, todo mi ideal será poner a DIOS por encima de cualquier otra cosa o persona. Si bien, sabemos que amando a DIOS saldremos rebotado a amar, también, a los demás, porque son hijos de DIOS y hermanos nuestros. Pero primero hay que encontrar al único dueño y SEÑOR: nuestro PADRE DIOS.


Es muy necesario pararnos y preguntarnos, a diario, detrás de quien voy, porque sin darnos cuenta tomamos un camino distraído y nos perdemos, creyendo que sigo el bueno. Y para eso tenemos, sobre todo, la oración con el SEÑOR que nos pone luz en el sendero para no perdernos.