miércoles, 15 de diciembre de 2010

ORACIÓN DE LIBERACIÓN

La Reina del Cielo
 
 ORACIÓN A LA REINA DE LOS ÁNGELES

Augusta Reina de los Cielos y Señora de los Ángeles, Tú que has recibido de DIOS el poder y la misión de aplastar la cabeza de Satanás, te pedimos humildemente que envíes tus legiones celestes par que, bajo tus ordenes y por tu poder, persigan a los demonios, los combatan en todas partes, repriman su audacia y los echen al abismo, "Quién es como DIOS?"
Oh buena y dulce Madre, siempre serás nuestro amor y nuestra esperanza. Oh divina Madre, envía los Santos Ángeles para defendernos y apartar lejos de nosotros al cruel enemigo.

ORACIÓN CONTRA LOS MALES DIABÓLICOS
(Se puede generalizar esta oración a todas las ocasiones)

Que el PADRE, el Hijo, el ESPÍRITU SANTO, la Trinidad entera descienda (o sobre N). Que la Virgen Inmaculada, los siete Arcángeles que están en presencia de DIOS y los coros celestes, los santos y las santas del Paraíso se inclinen hacia nosotros. Ven SEÑOR, transfórmanos, llénanos de TI, sírvete de nosotros. Aparta lejos de nosotros todas las fuerzas del mal, redúcelas a la nada, destrúyelas, para que podamos gozar de buena salud y hacer el bien.

Ahuyenta lejos de nosotros los maleficios, embrujos, magia negra, misas negras, sortilegios, mal de ojo, infestación diabólica, todo lo que está mal, codicia, envidia, perfidia; la enfermedad física, psiquica, moral, espiritual y diabólica. Quema todos estos males en el infierno para que no nos acosen más ni acosen a ninguna criatura del mundo.
En el nombre de JESUCRISTO, nuestro Salvador, por su Cruz + Gloriosa, por la intercesión de la Virgen Inmaculada, y con la fuerza de DIOS Todopoderoso, ordeno y mando a todos los espíritus impuros que se aparten inmediatamente de nosotros, se alejen definitivamente y regresen al infierno eterno, encadenados por San Miguel Arcángel, San Gabriel Arcángel, San Rafael Arcángel y por nuestros Ángeles Custodios, aplastados bajo el talón de la Santísima Inmaculada Virgen María.

ORACIÓN A NUESTRO ÁNGEL DE LA GUARDA (ver aquí)

¡Ángel de DIOS, tú a quien he sido confiado por la Bondad divina, ilumíname hoy (o esta noche), protégeme, dirígeme y gobiérname! Amén.

ACTO DE CONTRICCIÓN

DIOS mío, me arrepiento profundamente de haberte ofendido porque eres infinitamente bueno y misericordioso y porque el pecado te disgusta; tomo la firme resolución, con la ayuda de tu Gracia, de no volver a ofenderte y hacer penitencia.

ORACIÓN A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y las acechanzas del demonio. Que DIOS le reprima, es nuestra humilde súplica. Y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, con la fuerza que DIOS te ha dado, arroja al infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. ¡Amén!

ORACIÓN A SAN GABRIEL ARCÁNGEL

Glorioso Ángel San Gabriel, comparto contigo la alegría que sentiste cuando llevaste el celeste mensaje a María, admiro el respeto con el que te presentaste ante ella, la devoción con la que la saludaste, el amor con el que, el primero entre todos los Ángeles, adoraste en su seno al Verbo Encarnado. Te pido que, siempre que rece el Rosario y el Ángelus, me obtengas decir con los mismos sentimientos que tú el saludo que dirigiste a María y ofrecer con el mismo amor que tú los respetos que presentaste al Verbo hecho hombre. Amén.

ORACIÓN A SAN RAFAEL ARCÁNGEL

Glorioso Arcángel San Rafael, tú que después de haber guardado celosamente al hijo de Tobit durante su afortunado viaje lo devolviste finalmente sano y salvo a sus queridos padres, casado con una esposa digna de él, sé para nosotros también un guía fiel. Calma las tempestades y rompe los escollos de este agitado mar del mundo, de modo que todos los que te veneran puedan alcanzar el puerto de la eternidad bienaventurada. Amén.

domingo, 12 de diciembre de 2010

CONVERSIÓN SIGNIFICA CAMBIO, NUEVAS ACTITUDES.

Reforzar la confianza, apoyado en el ESPÍRITU, nos fortalece en uno mismo; Conseguir un cambio de actitud frente a ...


CAMBIAR,
algo cotidiano por unos minutos de oración serena, es la actitud que hoy nos propone el calendario. Se trata de priorizar mi encuentro diario con el SEÑOR. No de dar lo que me sobra ni el tiempo donde no sé qué hacer, sino buscar lo mejor de mí y ofrecérselo al SEÑOR.

Como Abel, apartar mi mejor tiempo y compartirlo con JESÚS y a la luz del ESPÍRITU SANTO. Sin MÍ nada puedes hacer, y sin la oración, no podré llegar a intimar, conocer y entender que rumbo he de tomar en mi vida. Sin el diálogo con JESÚS no veré la luz en mi camino.

¿Cómo hablarles a los hombres y mujeres de TI, si no hablo primero CONTIGO? La vida sin TÍ está incompleta, vacía, sin sentido. TÚ formas parte total de ella, porque de TÍ ha salido, ¿cómo entonces vivirla y compartirla sin TI, DIOS mío?

¿Cómo puedo proyectar un plan si TÚ, DIOS mío, no me asistes? ¿Y cómo puedo hacerlo si no hablo CONTIGO? Cuando hablo yo solo corro el riesgo de prepararme y comerme yo todo lo que hago. Corro el peligro de perderme, de hacer lo que me gusta y quiero. Estoy en las manos del Maligno que me acecha, como a TÍ en el desierto, y tentarme con el poder, la ambición y el apetito carnal. ¡Sólo CONTIGO puedo vencer!

No dejes que me distraiga, que pases por mi lado, que me hables, que me prediques, como JUAN en el desierto, y no te oiga ni te descubra. Abre mis ojos y eleva mis oídos, no sea que con este ruido de luces, turrones, regalos y fiestas me quede sordo y ciego.

Preparemos los caminos
-ya se acerca el Salvador-
y salgamos, peregrinos,
al encuentro del SEÑOR.

Ven, SEÑOR, a libertarnos,
ven, tu pueblo a redimir;
purifica nuestras vidas
y no tardes en venir.

El rocío de los cielos
sobre el mundo va a caer,
el Mesías prometido,
hecho niño, va a nacer.

De los montes la dulzura,
de los ríos leche y miel,
de la noche será aurora
la venida de Emmanuel.

Te esperamos anhelantes
y sabemos que vendrás;
deseamos ver tu rostro
y que vengas a reinar.

Consolaos y alegraos,
desterrados de Sión,
que ya viene, ya está cerca,
ÉL es nuestra salvación. Amén
(Laudes del tiempo de Adviento)

jueves, 9 de diciembre de 2010

ORACIÓN PARA LA LIBERACIÓN INTERIOR, LA SANACIÓN Y LA CONVERSIÓN

El ministerio de la oración: liberación y sanación interior

 SEÑOR JESÚS, HIJO de DIOS Vivo, ven a cubrirme con tu Preciosa Sangre; ven a cubrir estos lugares y todas las personas presentes aquí y en mi corazón.

Abbá, papá, mi PADRE Celeste.
Por el Nombre de JESÚS y por su Preciosa Sangre, Vencedor de todas las fuerzas del mal, por la intercesión de la Virgen María, victoriosa del Maligno, por mi bautismo que ha hecho de mí tu hijo muy amado, ¡ven ahora a sanarme y a liberarme de todo mal, de todo obstáculo al Amor!

PADRE mío, por la Preciosa Sangre de JESÚS, sáname en mi inteligencia de toda tiniebla, de todo prejuicio, del espíritu razonador, del espíritu de duda, de toda confusión mental.

PADRE buenísimo, sáname en mi memoria de todo recuerdo doloroso, de los traumas psicológicos procedentes de mi árbol genealógico, del seno de mi madre y de cada etapa de mi vida: nacimiento, infancia, adolescencia y edad adulta.

PADRE, sáname en mi imaginación de todo idealismo soñador, de la huida de la realidad, de toda fantasía enfermiza, de todo engaño, de toda alucinación y de todo delirio.

PADRE, por el Nombre de JESÚS sáname en mi corazón de toda herida, de toda autocompasión, de toda cerrazón y dureza, del rechazo de perdonar, del resentimiento, de los recelos malintencionados y de la maldición.

PADRE del Cielo, sáname en mi voluntad de todo espíritu de dominio, de la tentación, de la obsesión, de la opresión, de la posesión, del embrujamiento, de la hipnosis, de todo voluntarismo orgulloso, de toda actitud intolerante y sectaria, de toda debilidad, indecisión y desviación.

PADRE muy amado, sáname, por tu HIJO JESÚS de Nazaret, de todo desequilibrio en mi sensibilidad, mi afectividad, mi emotividad, mi sexualidad, de todo sentimiento de rechazo, de vergüenza, de vacío, de culpabilidad persistente, complejo de inferioridad, timidez, de toda ansiedad, inquietud, miedo, insomnio, tristeza, del asco de la vida, de las ideas suicidas, de toda esclavitud de la droga, el alcohol, el tabaco y de cualquier otra dependencia.

PADRE Creador, por la Sangre de CRISTO, sáname de toda desviación que me venga de herencia, de la educación recibida en mi tierna infancia, de las presiones ejercidas sobre mí en mi ambiente familiar, escolar, comunitario, social, eclesial, de todo acontecimiento pasado que haya vejado mi libertad interior y mi audacia por ti.

PADRE Todopoderoso, sáname de todo lo negativo, de todo lo doloroso que ha sufrido mi pequeño ser, relegándolo a mi inconsciente o mi subconsciente.

(Recitar tres veces esta oración)
PADRE nuestro, en el ESPÍRITU SANTO y por el poder y la autoridad de JESÚS de Nazaret, corto todos los lazos negativos existentes en mí y en mi familia. En este momento, cierro de forma definitiva todas las puertas que hayan podido abrirse en mí y en mi familia. Amarro todos los poderes de las tinieblas al árbol de la Cruz de CRISTO hasta el fin de los tiempos. En el nombre del PADRE, del HIJO y del ESPÍRITU SANTO. Amén.

(Y a continuación)

PADRE del Cielo, lávame, purifícame, límpiame. Como a un recién nacido, sumérgeme en un baño de amor, un baño de ternura y misericordia. Derrama sobre mí el agua de mi bautismo, el agua del ESPÍRITU SANTO, para que sea puro como la Virgen María. Haz fluir tu fuente de vida. Ahora PADRE, ya que has expulsado las tinieblas de mi cuerpo, de mí alma y de mi espíritu, ven a colmarme con sobreabundancia en todos mis vacíos.

Por el ESPÍRITU SANTO despierta en mí, SEÑOR, tus siete dones sagrados, reanima en mí el don de Sabiduría, Inteligencia, Consejo, Fortaleza, Ciencia, Piedad y Santo Temor de DIOS.

Lléname, SEÑOR, de todos los frutos del ESPÍRITU SANTO con sobreabundancia:

SEÑOR, has destruido el odio en mi corazón. Dame, SEÑOR, más amor, si mucho más amor, aún más amor, SEÑOR, más, más, más amor en mí y en mi familia.

SEÑOR, has destruido la tristeza en mi corazón. Dame, SEÑOR, más alegría, sí, más alegría, SEÑOR, más, más, más alegría en mí y en mi familia.

SEÑOR. has destruido las divisiones en mi corazón. Dame, SEÑOR, más paz, sí, mucha más paz, más , más, más paz en mí y en mi familia. Envía un espíritu de reconciliación en mi corazón y en mi familia.

SEÑOR, has destruido la cólera y el juicio en mi corazón. Dame, SEÑOR, más paciencia e indulgencia, sí, mucha más paciencia e indulgencia, más, más, más paciencia e indulgencia en mí y en mi familia.

SEÑOR, has destruido la duda y la violencia en mi corazón. Dame, SEÑOR, más humildad y bendición, sí, más humildad y bendición, más, más, más humildad y bendición en mí y en mi familia. Que sólo salgan de mi boca palabras condescendientes.

SEÑOR, has destruido las dependencias y los bloqueos en mi corazón. Dame, SEÑOR, más libertad en ti, sí, más, más, más libertad en ti, SEÑOR, en mí y en mi familia.

SEÑOR, has destruido la impureza y los falsos ídolos en mi corazón. Dame, SEÑOR más pureza y espíritu de adoración y alabanza, sí, más, más,  más pureza y espíritu de adoración y alabanza en mí y en mi familia. ¡Qué seas tú el primero en mi vida!

PADRE de Misericordia, concédeme despertar y dar los frutos de una conversión auténtica y encontrar mi verdadera libertad en hacer tu voluntad.

SEÑOR JESÚS, Cordero de DIOS, ejerce Tu señorío y Tu Realeza en todos los ámbitos de mi persona.

Cúbreme, JESÚS, con tu preciosa Sangre y protégeme de todo mal y  también protege a todos los que llevo en el corazón. 

Inúndame, SEÑOR, con tus ríos de Gloria a fin de que proclame sin cesar, día tras día, tu alabanza.

ESPÍRITU SANTO, revélame todos tus carismas, tus dones y tus regalos del Cielo para la Gloria de DIOS.

María, Madre de DIOS  y Madre mía, enséñame a decir siempre SÍ al Amor, de forma incondicional y total como tú.

Pido también la asistencia de todos los Ángeles y de todos los Santos del Cielo, día tras día, para siempre en mi vida.

Gloria al PADRE, al HIJO y al ESPÍRITU SANTO. Amém.

(De Thierry Fourchaud, inspirado en una oración de las Hermanas de CRISTO Rey. Extraído del libro "Seré sanado").

domingo, 5 de diciembre de 2010

LA HUMILDAD ES LA LLAVE DE LA CONVERSIÓN

 
De Belén nos viene la LUZ
La humildad es la llave de la conversión
Adviento, repetido en estos días hasta la saciedad, nos puede sonar tan familiar que, sin darnos cuenta y deslumbrados por luces y ofertas tentadoras, pase sin ser nada más que unos buenos propósitos e intenciones, para ser alojadas en el baúl de los recuerdos.

¿Dónde fijarnos para no desviarnos del camino? JESÚS es un niño a punto de nacer y sólo su Madre y Padre están en el camino hacia Belén. María es la elegida, la portadora maternal del Unegito HIJO prometido que nos dará la Salvación. Es Ella, por ahora, la que marca las actitudes a reflexionar e imitar.

María, cuando oye la palabra del ángel, se preocupa mucho y se pregunta qué querría decir semejante saludo. María le pregunta al ángel cómo se va a realizar el plan de DIOS, siendo ella virgen. Sin embargo, la Santísima Virgen ofrece su persona a DIOS como la esclava del SEÑOR para que se cumpla en Ella lo que se le ha dicho.

DIOS también tiene un plan sobre ti y sobre mí. Y también, como a María, te ha dado la Gracia necesaria para que puedas cumplirlo. Y, seguro, que has sentido, al menos a mí me pasa, preocupación, miedo e impotencia por no saber como cumplirlo. "No temas, le dice el Ángel a María"; también te lo dice a ti y a mí: no temas Salvador o Ángel, yo voy contigo y Conmigo puedes hacerlo y vencer.

Sin embargo, no nos libraremos de los miedos, las inseguridades, las preocupaciones... María tampoco escapó a eso, ni siquiera el JESÚS Hombre. ¿Somos nosotros diferentes o priviligiados? Eso debemos asumirlo desde el principio del camino, pero sabiendo que va Alguien que no falla conmigo.

Mis planes, mis propósitos, mis proyectos... ¿son los mismos que DIOS tiene pensado, al igual que María, para mí? Y, ¿acaso lo que me ha y está sucediendo en mi vida estaba dentro de mis planes? ¿Era eso lo que yo había pensado, qué mis hijos no creyeran en TI?, ¿qué mi empresa se fuese a pique?, ¿qué mis empleados pensaran mal de mí?, ¿qué la fuerza de mi palabra y la sinceridad de mi vida deja mucho que desear?, ¿qué mi matrimonio ha pasado por momentos muy difíciles y tentaciones de fracaso y quedarme en la cuneta,?, ¿estaba dentro de mis planes que sucediera lo que ocurrió con este último cursillo...?

¡Claro que no, nada de eso estaba dentro de mis proyectos y todo ello me ha preocupado enormemente! Sin embargo, hay una cosa muy clara: muchas veces perdemos el dominio de nuestra vida y es, en ese momento, cuando se lo tenemos que dejar a DIOS.

Pero, ¿qué pasa cuando se lo tienes que dejar a ÉL? ¿Qué pasa cuando DIOS te dice: "El control lo quiero YO? Y quiero que me entregues esto de tu vida..., esto de tus hijos..., esto de tu matrimonio..., esto en el ámbito material..., esto en el ámbito social. Posiblemente surgen en nosotros preocupación, discernimiento, que son lógicas reacciones, pero, ¿hacemos lo mismo que María?

Nos sentimos turbados, confusos y desorientados. Nos cuesta desapegarnos, morir a nosotros mismos, y dudamos y, en muchos casos decimos que no (joven rico). Y la única respuesta es un "SÍ" como el de María. Un "SÍ" que pone a DIOS por delante de todo lo que uno es. Ese "SÍ" es el camino y preparación de nuestro particular "Adviento", de nuestro significado Belén.

Y, detrás del "SÍ", se descubre, si ha sido de verdad, el ofrecimiento total y pleno: "He aquí la esclava del SEÑOR, que se haga en mí según su Palabra". Es lo que debemos repetir en estas cuatros semanas de preparación: "Qué se haga en mi, cada uno ponga su nombre y su persona, según su Palabra".

Y las luces de tu Belén se encenderán y serán las más brillantes de tu vida. Nada habrá tan grande en tu corazón que rebose de gozo y felicidad que esa disponibilidad a aceptar todo lo que está atormentando tu vida, tus fracasos, tus debilidades, tus desesperanzas... Ha nacido la salvación, en, con y por ese Niño DIOS, en tu vida.

Dice San Pablo: "Hemos sido elegidos, en CRISTO, para ser santos e irreprochables" ¿Cuál es el camino para lograrlo? Cada uno de nuestros caminos es distinto, cada uno de nuestros modos de caminar es diferente, pero si seguimos el camino de María "aquí está la esclava del SEÑOR, que se haga en Mí según TÚ me dices", será siempre un camino de gozo y de esperanza, no un camino de miedo.

viernes, 3 de diciembre de 2010

ESTEMOS VIGILANTES


 Un estudiante tiene la experiencia que de no estar preparados sus exámenes no tendrían buenos resultados. Y todos hemos experimentado alguna vez en nuestras vidas que cuando no hemos preparado nuestro futuro corremos el peligro de que se presente negro y mal.

Los proyectos hay que prepararlos, y el futuro se construye haciendo del presente lo que todos sabemos que tenemos que hacer. Por lo tanto, es ahora cuando debemos de tomar las debidas precauciones y examinarnos diariamente. Y examinarnos consiste en acometer todas nuestras acciones con la mayor dedicación y entrega.

Y nuestras acciones están dentro de nosotros, porque, ¿quién no sabe que tiene que cumplir con su trabajo de forma correcta? ¿Quién no sabe que debe ser honrado, honesto, justo y procurar la paz y la convivencia entre todos? Son premisas que anidan en el corazón de todo hombre, y que todos queremos cumplir. De tal forma, que haciendo esto el mundo sería mejor.

No se nos escapa que debemos estar preparados para cuando llegue nuestro examen final. Y eso es lo que la Palabra de DIOS nos recuerda hoy: 

"Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y las preocupaciones de la vida, y venga aquel Día de improviso sobre vosotros, como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan toda la faz de la tierra. Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza y escapéis a todo lo que está para venir, y podáis estar en pie delante del Hijo del hombre".

 Se hace necesario pararnos y reflexionar sobre nuestros actos y el camino de nuestra vida, no sea que con tanta velocidad no nos demos cuenta de que dejamos muchas cosas que hacer en el camino.

Mira, SEÑOR, como va mi vida, 
quizás muy deprisa y sin rumbo.
Distraída en cosas superfluas y 
caducas, y cegado ante lo
verdaderamente importante.

Y, lo peor, SEÑOR,  es que no 
puedo pararme. No tengo fuerzas
para decir basta y responder a 
lo que verdaderamente siento
dentro de mí, a lo que me
gustaría hacer.

Sólo me queda la esperanza de
encontrar las fuerzas en TÍ,
porque TÚ eres el Camino,
la Verdad y la Vida, y a TI
vengo a pedírtela: Dame las
fuerzas necesarias para darme
cuenta que sólo en la humildad
puedo encontrar el verdadero rumbo
 y norte de mi vida. Amén.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

PREOCUPADOS POR LO QUE VIENE


 La preocupación nace del tomar conciencia de lo que va a venir. También la alegría es producto del buen futuro que se nos descubre. Así que, dependiendo de nuestro futuro será nuestro presente.

Nuestro SEÑOR JESÚS nos previene y dispone a estar preparado para lo que se avecina. Nos llama la atención a observar la naturaleza y sus cambios para darnos cuenta cuando acaba una estación y llega la otra. El florecer de los frutos nos indica la llegada del verano y la caída de las hojas el otoño seguido del crudo invierno. Para entonces estaremos resguardados y provistos del calor para defendernos del frío.

De la misma forma, JESÚS nos advierte del final de los tiempos y nos llama a estar preparados y agarrados a ÉL. No hay nada que temer, pues ÉL es SEÑOR del tiempo, de la muerte y de la vida. Todo está en ÉL y junto a ÉL no hay nada que temer, por lo tanto, sólo hay una cosa vivir con, en y por ÉL todos los momentos de nuestra vida.

Estamos llamados a la eternidad y este nuestro vivir temporal es sólo un camino para emprender el definitivo eternamente. Por lo tanto, nunca hay un adiós definitivo, sino un hasta luego, porque volveremos a encontrarnos. Ese sabernos hijos del PADRE y llamados a la eternidad nos motiva para vivir en su presencia.

Enseñanos, DIOS mío, a percibir
tus huellas en las cosas de este mundo.
A observar que todo movimiento es
motivo de tu aliento, y toda vida ha
sido creada por TI.

Pero, mejor SEÑOR, haznos tomar
conciencia de que a tu lado nada
tenemos que temer, porque
 estando en TI mis frutos
serán como TÚ los quieres. Amén.

lunes, 29 de noviembre de 2010

CADA DÍA UN COMPROMISO Y UN PASO MÁS

cada día un compromiso; cada día
un paso más para ir construyendo un
pesebre de amor, junto al Niño DIOS
en mi corazón.

Cada día, si te parece, podemos ir compartiendo
el esfuerzo y la actitud del compromiso contraído.
Quizáz así podamos lograr que cuando nazca el
Niño DIOS, nuestro Belén esté preparado para
acogerlo. 


La venida del SEÑOR tiene significado cuando nos esforzamos en encarnarnos en ÉL,  o lo que es lo mismo, cuando intentamos llevar a nuestra vida sus actitudes y estilo de vida. Pablo de Tarso lo decía al proclamar que era CRISTO quien vivía en él. Y ese debe ser, con toda humildad, nuestra objetivo en el camino a recorrer preparando la venida del SEÑOR.

Cada día debo poner un pedazo del pesebre en mi corazón, y con él dar acogida, calor, fortaleza, paz, justicia, comprensión, compañía, sencillez, ternura, mansedumbre, bondad, caridad y mucho amor. 

Cada día debo subir un escalón en mi compromiso con la construcción de ese pesebre que nacerá al final, y que, de estar a la espera y en camino, encenderá mi vida y le dará sentido, paz, sabiduría y fortaleza alumbrándole el camino.

No son cosas nuevas ni heroicas lo que debo proponerme, simplemente lo que hago cada día hacerlo con compriso y amor. Compromiso de hacerlo como si de mí se tratara y con amor de gratuidad, tal y como lo he recibido.

Y con mucha humildad, porque la "Humildad" es la llave de la conversión, y sin ella, no haré que nazca y crezca el Niño DIOS en mi particular pesebre.