| Mt 24, 37-44 |
No se te van a pedir tus éxitos, sino el amor que hayas gastado en beneficio de los demás.
domingo, 30 de noviembre de 2025
EN ESTADO DE VIGILANCIA
sábado, 2 de diciembre de 2023
VIGILANTES EN ESTADO PERMANENTE
No te está
permitido relajarte ni descansar. Esos instantes, al menor descuido, el
tentados aprovecha la ocasión para seducirte, para llenar tu corazón del ruido
mundanal que te atrae, te distrae y termina por seducirte.
¿Y qué es lo que
busca? Simplemente, llenar tu corazón de las cosas del mundo que te procuren
placer, satisfacción y divertimento. La sensación es aparentemente de
felicidad, pero, pronto, todo vuelve a su cauce y tu estado vuelve a ser el
mismo. Todo lo de aquí abajo es obsoleto y caduco y, en consecuencia, están
destinado a desaparecer. Y lo que desaparece no puede nunca hacerte feliz.
Sencillamente, desde que desaparece nada queda y tu ilusoria felicidad se
evapora.
¿Qué hacer entonces?
Reconocerte débil, pecador y caminar unido e injertado en el Espíritu Santo. ¡Recuerda!,
lo has recibido el día de tu bautizo. Ha venido precisamente para eso, para
acompañarte en ese camino lleno de peligros y tentaciones y fortalecerte para
que puedas soportarlo y superarlo. Para mantenerte despierto y vigilante y
firme en tu fe, esperanza y caridad.
Viene, el
Espíritu, a sacarte de ti mismo, de tu entorno viciado, de tus problemas de
siempre y de tu rutina de cada día. Porque, eso te cansa, te aburre y te
paraliza. Te da pereza, dejadez y tedio y buscas alegrar tu vida con las cosas
de un mundo caduco. Entras, casi sin darte cuenta, en la raíz del letargo y la
pereza de la que habla precisamente el Evangelio.
Es el Adviento un tiempo que nos ayuda a salir de ese ambiente tronador de luces y fiestas que nos tientan a divertirnos y a olvidarnos precisamente de que Dios, hecho hombre, ha nacido. Es la Buena Noticia de salvación.
miércoles, 19 de octubre de 2022
LA CUESTIÓN ES LA ORACIÓN Y VIGILANCIA
Damos
mucha importancia a la seguridad de este mundo. Seguridad para guardar a buen
recaudo nuestros bienes, nuestros objetos de valor, nuestro tesoros con
minúscula…etc. Pero, esa es la pregunta: ¿Guardamos nuestra alma vigilando
estar preparados para cuando llegue la llamada de nuestra hora final? Porque,
todo lo demás aún siendo importante no llega a la importancia y trascendencia
de lo que nos jugamos en ese momento de nuestro ocaso.
Sin
embargo, no se trata de esperar vigilando ese trascendental momento, sino, ¡esperar
sí, pero con el mazo dando! Es decir, viviendo cada momento, cada instante como
si fuera el último. En estado de alerta ante la actitud de actuar siempre en la
verdad y según la Voluntad del Padre. En situación activa e inquietante de
preguntarnos que nos pide nuestro Padre Dios en cada momento de mi vida.
Y
en ese planteamiento de vida, la oración ocupa un lugar privilegiado. Hasta el
punto de ser imprescindible como lo es la respiración o el alimento. No se
puede llevar adelante un vida cristiana sin vigilancia – dice el Papa Francisco
– pero, tampoco se podrá sostener esa vigilancia sin oración. La oración nos
mueve y fortalece a estar vigilantes y atentos. A tener nuestra alcuza llena y
nuestra lámpara encendida, ¿recuerdas?
En
estas circunstancias la muerte – ese momento de nuestra partida de este mundo –
no nos asusta tanto. Es la hora de la cita con el Padre, el Hijo y el Espíritu
Santo. Es el momento sublime de encontrarnos con la Verdad Absoluta. No le
falta razón a Soeur Emmanuelle – monja francesa – cuando dijo que el momento de
la muerte era el momento más glorioso de nuestra vida. Es el momento de nuestra
verdad y esperanza.
Sería muy importante y cobra gran actualidad en el Evangelio de hoy esos diez consejos que propone el Papa Santo para la serenidad: ver aquí.
miércoles, 20 de octubre de 2021
¿HAS PENSADO QUE TU VIDA ES UNA ESPERA VIGILANTE Y PERMANENTE?
Quieras o no, la vida, tu vida, te exige un estar permanentemente vigilante. Vigilante de tu cuerpo y también de tu alma. Aunque, a decir verdad, eso lo de tu alma pasa más desapercibio. ¡La gran contradicción!, siendo el alma lo más importante se descuida más su vigilancia y su preparación. ¿Estás de acuerdo?
Mira, todo lo que consigues en este mundo tiene poco valor. A pesar de que, tú, yo y todos, le demos mucho valor. Su valor es relativo, dura poco su acción de disfrute y, sobre todo, tiene sus días contado. Porque, todo aquí abajo tiene fecha de caducidad. Las emociónes, los sentimientos, las satisfaciones, el poder, las riquezas, la gula, la concupiscencia, la envida, el egoísmo...etc. Todo se acaba menos la capacidad de amar. Amar olvidándote de ti y dándote a los demás. Amar como nos ama el Señor.
Porque, estamos hecho para amar y sin el verdadero amor nuestra alma no alcanza la plenitud a la que está llamada. Por y para eso necesitas estár permanentemente en guardia, en vigilia y en estado de alarma para no ser sorprendido viviendo en el desamor. Jesús te lo expone claramente en el Evangelio corresponodiente: Lc 12,39-48): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. También vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre».
Nuestra vida, por tanto, nos exigirá estar en una vigilia permanente poque no sabemos cuando se hará presente el Señor en nuestra vida.
martes, 19 de octubre de 2021
EN ESPERA VIGILANTE
Con el paso del tiempo descubres que la vida es una espera en vigilia. Sabes, y es lo único cierto en este mundo, que un día llegará tu hora final, y, aunque no piensas ni la tienes presente, te mantienes vigilante de tu salud. Y lo haces a través de los síntomas y enfermedades que te van avisando de tu estado de salud.
Sin embargo, esa preocupación por tu salud no se corresponde con la vigilancia por tu alma. Al menos en una gran mayoría de las personas. Y ese es el problema, porque la vigilancia más importante es cuidar la salud de nuestra alma. Y a eso se refiere el Evangelio de hoy:
Lc 12,35-38): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Estén ceñidos vuestros lomos y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos, que el señor al venir encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos de ellos!».
Conviene estar vigilante, no sólo de la salud del cuerpo, que importa y debemos cuidarlo, sino - y es lo más importante - de la salud del alma, para que cuando llegue el Señor nos encuentre bien despierto y dispuestos con nuestras lámparas bien encendidas. O lo que es lo mismo, nuestra Vida de Gracia bien surtida y sostenida por nuestro amor escondido en nuestras obras de caridad.
Porque, cuando amas sirves y te pones a disponibilidad del que lo necesita. Y esa es nuestra esperanza, perseverar en el amor a la hora que decida el Señor presentarse en nuestra vida. Para que nos sorprenda en esa actitud de reconocerle como el Señor y Padre nuestro. Y amar como él nos ha enseñado con su Vida y su testimonio.
jueves, 26 de agosto de 2021
ATENTO A TU HORA
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| Mt 24,42-51 |
A nadie se le esconde que tiene asignada una hora final en este mundo. Y digo en este mundo porque, todos, sin ninguna excepción, esperamos que después de este mundo la vida siga. Es posible que muchos no lo piensen así o no lo crean, pero, independientemente de lo que tú pienses, tu corazón te dice que has sido creado para la eternidad. Y ese deseo, lo quieras o no, está impreso y deseado en tu corazón.
Muchos están, en estos instantes, consumiendo su tiempo en este mundo. Están en su hora final. Otros están casi en el instante, y a todos nos va llegando esos momentos. Muchos casi sin darnos cuenta, y otros repentinamente. Pero, cierto es que a todos nos llega. Luego, conviene prepararse y estar vigilante para que ese momento no nos coja desprevenidos. Ahora, ¿cuál es la preparación a la que debemos estar vigilante y, valga la redundancia, preparados?
Jesús nos lo aclara y descubre en el Evangelio de hoy: Mt 24,42-51 «Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa. Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no...
Hemos sido creados, no para morir sino para una vida eterna. Y es, precisamente, esa vida eterna la que debemos de salvar en el recorrido que tengamos en esta vida. Por tanto, es evidente, lógico y se sentido común que durante nuestro camino por este mundo busquemos alcanzar la vida eterna para permanecer - eternamente - junto al Señor. ¿Qué nos jugamos?, podemos preguntarnos. Pues, nada más que pasar la vida eterna - para siempre - en la Gloria de Dios Padre, o, de no lograrlo, el sufrimiento, dolor y rechinar de dientes para siempre.
Es cosa muy seria, pero, que el demonio se encarga de borrar de nuestros pensamientos seduciéndonos con las cosas de este mundo. Y de dejarnos seducir nos arriesgamos a perder esa Vida Eterna que Jesús, el Hijo de Dios nos viene a anunciar de parte de su Padre. De manera, que no podemos justificarnos de que hemos sido avisados. Avisados estamos a permanecer vigilantes en el amor, porque, llegado el Señor, si nos sorprende en el amor a los demás, nos ha encontrado vigilantes y preparados
lunes, 9 de agosto de 2021
PENDIENTES DE LA HORA

En estos momentos no sé qué decir respecto a este Evangelio. Me cuesta encontrar respuestas que respondan - valga la redundancia - a esa llamada cuando llega el novio. Por un lado me confunde que las unas no compartan con las que lo necesitan, pero, pienso también la irresponsabilidad y falta de preparación de esas cinco necias que indiferentes a la llegada del Novio, se duermen sin el suficiente aceite para mantener sus lámparas encendidas. Y, supongo que por la acción del Espíritu la luz enciende mi corazón y se aclaran las ideas.
La lección es clara, ¡hay que estar preparados! Y esa preparación comporta sacrificios, trabajo y vigilancia. Es verdad que en muchos momentos de nuestra vida nos descuidamos y nos dormimos. La dureza de la vida nos puede, pero el Novio nos avisa y nos despierta. El Espíritu de Dios siempre está pendiente de sus hijos e hijas y los llama con Amor misericordioso. Es posible que muchas veces no nos demos cuenta y permanezcamos dormidos. Hay que estar preparados y vigilantes.
La perseverancia de tu fe es necesaria y no la puedes compartir. Es un don de Dios y la reciben quienes la piden, la buscan y permanecen vigilantes hasta la hora en que llegue el Novio. ¿Qué nos está diciendo eso? Pues, que mi vida tiene que tener la suficiente vida de Gracia para que cuando llegue la llamada del Novio tener mi corazón dispuesto, limpio y encendido por la acción del Espíritu Santo. La puerta se abrirá en algún momento de nuestra vida y tendremos que estar atento y prestos a entrar cuando se abra.
miércoles, 21 de octubre de 2020
LADRONES Y LÍDERES
martes, 20 de octubre de 2020
EN ACTITUD DE VIGILIA
La vigilancia es una prueba de felicidad, porque solo vigila quien espera a alguien. Quien no espera es signo de estar distraído y, por tanto, se relaja, pero quien espera permanece despierto y en actitud vigilante y, por supuesto de esperanza. Esa actitud de espera descubre también una inquieta y vigilante fe en Aquel a quien se espera.
La pregunta es, ¿estoy yo vigilante y en actitud de esperar a alguien? Y si estoy en espera vigilante, ¿a quién espero? En esas preguntas pueden estar implícitas nuestras repuestas, porque, lo lógico no es esperar a alguien de nuestra misma naturaleza humana y categoría, pues no nos resolvería nuestras expectativas y esperanzas. Lo lógico es esperar al que nos llena de verdadera paz y felicidad y, además, nos ofrece y nos da la Vida Eterna. Porque, Él ha vencido la muerte con su Resurrección.
Esa es la espera buena y la que debemos aguardar con fidelidad, esperanza y alegría. Porque, el Señor vendrá, y vendrá, si nos encuentra vigilantes y cumpliendo su Voluntad, a servirnos, pues son sus mismas Palabras la que nos dicen: (Lc 12,35-38): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Estén ceñidos vuestros lomos y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos, que el señor al venir encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos de ellos!».
Ahora tú decides: permaneces vigilantes o te relajas y distraes con las cosas que te ofrece el mundo. Tú tienes la palabra, porque, el Señor ha querido dejarte libertad para que por ti mismo decidas.
jueves, 27 de agosto de 2020
EN CUALQUIER INSTANTE
miércoles, 23 de octubre de 2019
NECESARIO ESTAR PREPARADO
| Lc 12,39-48 |
viernes, 30 de agosto de 2019
PREPARADOS Y LISTOS PARA PARTIR
| Mt 25,1-13 |
miércoles, 24 de octubre de 2018
TALENTOS Y CUALIDADES
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| Lc 12,39-48 |
martes, 23 de octubre de 2018
EL TESORO DEL TIEMPO
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| Lc 12,35-38 |
Necesitamos aprovechar el tiempo de nuestra vida para ahorrar un verdadero tesoro que sea eterno y pleno, y eso sólo lo lograremos estando vigilantes y en actitud de vivir esa vida según la Voluntad de Dios.
#alaluzdelespiritu
jueves, 30 de agosto de 2018
DISTRAÍDO POR EL MUNDO, DEMONIO Y CARNE
Es posible que no lo adviertas ni te des cuenta. Es posible que no lo notes, pero el Señor está y pasa por tu lado a cada instante. Está dentro de ti y, como diría San Agustín, tú lo buscas afuera mientras Él permanece en tu interior. Y un día, sin saberlo, te encontrarás con Él cara a cara. Ese día será un día grande, el más grande de tu vida, pero también puede ser el peor día de tu vida. Dependerá de tu vigilancia y de estar atento a ese encuentro.
domingo, 3 de diciembre de 2017
EL SEÑOR INSISTE EN DESPERTARNOS
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| Mc 13,33-37 |
martes, 24 de octubre de 2017
VIVIENDO EXPECTANTES A TU LLEGADA
| Lc 12,35-38 |
jueves, 31 de agosto de 2017
TODO SE REDUCE A UN MOMENTO
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| Mt 24,42-51 |
Por lo tanto, la vigilia es lo más importante que podemos hacer en nuestra vida. No relajarnos con las cosas de este mundo, que, aunque nos apetecen y son buenas, pueden convertirse en nuestra perdición cuando las deseamos como fuentes de nuestra felicidad. Porque, en ellas no está la felicidad, pues son caducas y efímeras. Pertenecen a este mundo y todo lo de aquí abajo se corrompe y desaparece. Vigilar es, pues, lo que se impone, y eso significa estar atento a vivir amando y perdonando, tal y como vivió Jesús en su paso por este mundo.
Y para ello le necesitamos. Necesitamos relacionarnos con Él, y hacerlo nuestro alimento espiritual. Para ello, la Iglesia, con nuestro Papa a la cabeza, directo sucesor de Pedro, en quien Jesús fundó su Iglesia, nos ofrece la posibilidad de, en cada Eucaristía, alimentarnos con su Cuerpo y Sangre para mantenernos atento a nuestro instante y estar directamente con Él.
jueves, 25 de agosto de 2016
AMAR, AMAR Y AMAR A CADA INSTANTE
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| (Mt 24,42-51) |
jueves, 27 de agosto de 2015
YO QUIERO SALVARME, ¿Y TÚ?
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| (Mt 24,42-51) |
No nos hemos dado cuenta de la hora en que vinimos al mundo. Pero si conoceremos y viviremos las, al menos, últimas horas que estaremos y despediremos este mundo. Ahora, si eso es así, lo importante es saber qué sucederá al final, es decir, después de la despedida.







