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martes, 25 de noviembre de 2025

LA HORA FINAL

    —Oyes, Pedro —preguntó Manuel—, ¿has pensado alguna vez en la hora de tu muerte?
   —Alguna que otra vez se me ha venido ese pensamiento a la cabeza, pero por regla general no muchas veces.
    —¿Y no crees que debemos tenerlo más presente en nuestra vida?
    —En principio no veo el motivo. ¿Por qué lo dices?
    —Por la importancia que tiene ese momento en nuestra vida.
    —No veo esa gran importancia. Cuando llegue el momento, llega y se acabó.
    —¿Tú quieres ser feliz? —le preguntó Manuel.
    —Claro —respondió Pedro. Como todo el mundo. ¿Tú no?
  —Yo también —dijo Manuel. Por eso el momento final de nuestra vida es de vital importancia. Nos jugamos la felicidad eterna.
    —¿Y qué piensas que podemos hacer? —aludió Pedro con un semblante confuso.
  —Simplemente, preocuparnos en estar preparados —respondió Manuel con decisión y seguridad. Está en juego nuestra dicha perenne.

   Pedro frunció el ceño y, llevándose la mano a su barbilla, puso cara de buscar alguna solución o respuesta. Al final, mirando para Manuel, dijo:

    —¿Cómo debemos actuar? ¿Hay algún camino o método?
    —No, simplemente buscar, llamar y pedir —respondió Manuel—, con perseverancia y fe.
    —¿Y crees que con eso basta?
    —Hagamos lo que hagamos, nunca será suficiente. Siempre seremos deudores; solo confiar en la infinita Misericordia de Dios. Él nos quiere salvar; para eso ha venido.
    En Lc 21, 5-11, nos dice: «Miren que nadie les engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: “Yo soy”, o bien: “Está llegando el tiempo”. No vayan tras ellos.
    Hizo una pausa. Puso su mirada fija en Pedro, y continuó:
    Cuando oigan noticias de guerra y de revoluciones —continuó Jesús diciendo—, no tengan pánico. Es necesario que esto ocurra primero, pero el fin no será enseguida.

    La faz de Pedro se iluminó reflejando una imagen serena y en paz. Había entendido que el lenguaje apocalíptico señala la necesidad de una ruptura, la desaparición del presente, para dar lugar a un nuevo futuro.


martes, 26 de noviembre de 2024

LA HORA FINAL

Sucede con mucha frecuencia que muchos no quieren oír hablar de la muerte. Menos de su muerte, y esquivan ese tipo de conversaciones o reflexiones. De alguna manara tratan de mirar para otro lado y vivir sin esa preocupación o, peor todavía, ignorando tal acontecimiento.

Si hay algo seguro es la hora de nuestra muerte. Eso está escrito en el corazón de cada persona, y, quieras o no, llegará ese momento. Por lo tanto, lo más sensato y adecuado es hacerle frente ahora, cuando todavía estás a tiempo, y prepararte para cuando llegue ese momento. Porque, no sabemos ni el día ni la hora (Mt 24, 36-51). Ni siquiera la de nuestra propia hora.

Conviene, pues, y es lo más sensato estar preparado en cada momento de nuestra vida. Y eso tiene que ver mucho con estar atento a la Palabra de Dios. Precisamente, en la de hoy – Lc 21, 5-11 – nos señala como debemos comportarnos, escuchar y  actuar. Y estar muy atentos a que nadie nos engañe.

Es, por consiguiente, leer, reflexionar y estar muy atento a lo que la Palabra de Dios nos aconseja, nos dice y nos revela sobre la hora final de nuestro mundo y, también, para nuestra propia hora. Porque, sucede que quizás nosotros no veremos el final de este mundo, pero sí, seguro, nuestra hora final.

martes, 28 de noviembre de 2023

MIENTRAS, CONSTRUYAMOS EL REINO

Es evidente que cada época trae sus contratiempos y tragedias. De siempre hemo oído y conocido grandes terremotos, huracanes, tsunami y catástrofes de todo tipo. Y en la actualidad se siguen produciendo. Muchos quieren avisarnos de que eso preconiza el final del mundo; otros aprovechan para ordenar el mundo y organizarlo según sus ideas, proyectos e intereses, y muchos andamos confundidos con tantos avisos y advertencias.

No nos confundamos. Jesús nos lo deja muy claro en el Evangelio de hoy martes: (Lc 21,5-11): En aquel tiempo, como dijeran algunos acerca del Templo que estaba adornado de bellas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo: «Esto que veis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida».

Le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo sucederá eso? Y ¿cuál será la señal de que todas estas cosas están para ocurrir?». Él dijo: «Estad alerta, no os dejéis engañar. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y…

Mira y observa lo que está pasando. Hay muchos comentarios y muchos que están empeñados en aventurar lo que va a suceder en varios años y que el mundo se va a destruir…Otros nos hablan de deshielos, de contaminación y de medidas ecológicas, sin embargo todos siguen el mismo ritmo de vida, sobre todo los más poderosos, y pocos son los que se preocupan por cuidar el mundo que Dios nos ha dejado.

Todo llegará a su tiempo El Señor nos ha revelado las señales y prodigios que aparecerán y de que nos advertirán de que el fin no será enseguida. Mientras, sigamos nosotros, los que creemos en la Palabra del Señor, esforzándonos en cuidar el mundo de la mejor manera que podamos y establecer, en la medida de nuestras fuerzas y capacidades, el Reino de Dios en este mundo.

domingo, 12 de noviembre de 2023

HAY UNA CITA GRABADA A FUEGO EN TU CORAZÓN, ¿LO SABES?

No sabemos el día ni la hora, pero sí que la cita tendrá lugar. Es la única cita segura y a la que no fallarás ni tú ni quien te ha citado. Y será ese momento el resumen de toda tu vida. Por tanto, conviene ir preparado y tener la alcuza llena de aceite del bueno para que tu lámpara de amor misericordioso esté siempre activa y plena de fuego de amor.

La única realidad de esta vida es la hora de nuestra muerte. Sabemos con certeza que llegará, eso sí, no conocemos la hora ni el día, ni siquiera el momento, pero sí que llegará. Es de sentido común estar preparado. De la misma manera que nos preocupamos por dejar todas nuestras cosas preparadas, debemos preocuparnos por estar nosotros preparados, por que la cita es inminente y en ella nos jugamos toda nuestra felicidad eterna.

Puedes pensar lo que quieras o te interese, pero no podrás negar que dentro de nosotros hay una fuerza irresistible que nos empuja a buscar la felicidad. En otras palabras, hemos sido creados para ser felices. Por experiencia sabemos que en este mundo no conseguimos ser felices. Es, por tanto, de sentido común alcanzar esa felicidad en el otro mundo.

¿Por qué tenemos en lo más profundo de nuestro corazón ese deseo innegable de felicidad y no podemos cumplirlo plenamente en este mundo? Precisamente por eso, porque la plena felicidad está en el otro mundo al que iremos en el momento de nuestra muerte. Y de eso se trata, de llegar con nuestras lámparas encendidas y provista nuestra alcuza de aceite. Es decir, sostenernos en la fe, en la esperanza de la venida del Señor, fieles, comprensivos y pacientes de que hemos sido invitado a ese Banquete de Vida Eterna y que por la Misericordia Infinita de nuestro Padre Dios seremos recibidos.

domingo, 27 de noviembre de 2022

NO SABEMOS EL DÍA NI LA HORA

Se ha repetido hasta la saciedad, ¡claro, en los Evangelios!, pero quienes no los conocen y, por supuesto, no los lee, no se enterará de la advertencia. Ya sucedió en tiempos de Noé con el diluvio y, nos dice el Evangelio de hoy que de la misma manera sucederá ahora. ¡Cuándo? No conocemos el día ni la hora, pero si sabemos, es Palabra de Dios, que ese día llegará.

La vida continúa igual, dice el Evangelio: (Mt 24, 37-44): En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre. Porque como en los días que precedieron al diluvio, comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca, y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrastró a todos, así será también la venida del Hijo del hombre. Entonces, estarán dos en el campo: uno es tomado, el otro…

La realidad es que la esencia de nuestro vivir y comportarnos sigue siendo la misma que siglos pasados. Todo sigue igual, aunque con más avances tecnológicos. Así lo narra el Evangelio y así comprobamos que es la realidad. Y mientras, ¿qué hacemos nosotros? Porque no podemos justificar que no lo sabíamos. Sabemos, valga la redundancia, que el Señor vendrá cuando lo decida. Esas son las últimas palabras con las que termina este Evangelio: «Por eso estad también ustedes preparados, porque a la hora que menos piensen viene el Hijo del hombre»

La cuestión por tanto es espabilar y estar atentos y despiertos. En cualquier hora se nos puede venir todo abajo. No solo porque así sucede en este mundo, sino porque puede ser que el Señor, Rey del Universo decida que ha llegado el fin. La promesa y también la advertencia está hecha, ahora tú decides como quiere seguir viviendo. Tal y como dice el Evangelio de hoy domingo, o levantando la mirada y atento a la Voluntad de Dios. Porque, escucha, Dios quiere tu salvación y tu felicidad eterna. No te lo impone sino te lo propone.

Y luego todo está ya hecho. No hay vuelta atrás, la eternidad que nos espera es la que hayamos elegido. Realmente, ¿no es para tomarselo en serio? Porque, independientemente de que creas o no creas, dentro de ti hay algo, a lo que no puedes renuciar, que te llama a vivir feliz eternamente.

domingo, 14 de noviembre de 2021

EL FINAL SIEMPRE ESTÁ CERCA

 

Un día tomamos conciencia de que estábamos en este mundo y, en consecuencia, estábamos vivos. Pero, también, en la medida que madurábamos, supimos que un día también acabará esta vida de aquí abajo, de este mundo concreto.

En resumen, sabemos que hemos nacido, pero, también sabemos que hemos de morir. La muerte – nuestra muerte – marca ese momento de encuentro directo con nuestro Creador, Padre Dios. Y será para gozar de su presencia  eternamente en gozo, felicidad y gloria, o para la ignominia perpetua.

Vivir de forma indiferente a esta impronta grabada en nuestro corazón es vivir despistado, equivocado y disparatado. Es tomar un camino diferente al y para el que hemos sido creados. Porque, nuestro destino es gozar del Amor de Dios Eternamente. Otro destino, que será el contrario, es perder la gran oportunidad de plenitud gozosa a la que estamos llamados.

Por eso, la hora de encontrarnos con el Señor está siempre cerca. Puede ser hoy, mañana o en este mismo instante. De ahí que  tenemos que estar siempre preparados y atentos, porque el Señor – nadie lo sabe – puede venir en cualquier instante. Y estar atento significa que, tanto en las horas de oscuridad, de desfallecimiento o de zozobra, como en las que reluce el sol y la vida sonríe, tratemos de sostenernos siempre en la presencia del Señor, porque, Él no se va, está siempre presente y a nuestro lado. Y nos protegerá siempre que, como nos dice el salmo de hoy, nos refugiemos en Él.

viernes, 12 de noviembre de 2021

TOMA DE DECISIONES

 

En la vida hay momentos muy importantes donde la toma de decisiones cobra un gran valor. Sin embargo, todos sabemos y lo vemos en aquellos que nos han precedido que la vida - que ha tenido un principio - también tendrá un final. Una hora última en este mundo para partir hacia el otro, aquel que nos espera en esa inimaginable morada - Jn 14, 2 -  que el Señor nos ha prometido ir a preparar para cada uno de los que creen en Él.

Está claro, este mundo tiene su fin, y eso no debe asustarnos sino llenarnos de esperanza, porque, esa hora será la más maravillosa de nuestra vida. Es la hora de la cita con el Creador, nuestro Padre Dios que, por medio de su Hijo unigénito, nos ha revelado su Amor Misericordioso. Es, por tanto, motivo de alegría.

Eso sí, cuidado con este mundo que se nos presenta lleno de falsas promesas, actividades y emociones que llegan a distraernos y a emborracharnos en una actividad frenética que nos aísla y nos vuelve de espalda a Dios. Si estar activo - no hiperactivo - es bueno, la hiperactividad puede inhibirnos de pensar y de tomar conciencia que por encima de todo lo que este mundo nos ofrece, primero está el Amor Misericordioso de Dios, que nos redime, nos salva y nos da la Vida Eterna. Esa Vida Eterna que todos buscamos aunque, muchos, lo hagamos inconscientemente.

En consecuencia, nos preguntamos: ¿Estamos atentos, vigilantes en prepararnos para esa hora final? Conviene de forma serena, pausada y seria tratar de dar verdadera respuesta a esta pregunta. Porque, quieras o no, esa hora final llegará y... ¿después qué?

lunes, 9 de agosto de 2021

PENDIENTES DE LA HORA

 

En estos momentos no sé qué decir respecto a este Evangelio. Me cuesta encontrar respuestas que respondan - valga la redundancia -  a esa llamada cuando llega el novio. Por un lado me confunde que las unas no compartan con las que lo necesitan, pero, pienso también la irresponsabilidad y falta de preparación de esas cinco necias que indiferentes a la llegada del Novio, se duermen sin el suficiente aceite para mantener sus lámparas encendidas. Y, supongo que por la acción del Espíritu la luz enciende mi corazón y se aclaran las ideas.

La lección es clara, ¡hay que estar preparados! Y esa preparación comporta sacrificios, trabajo y vigilancia. Es verdad que en muchos momentos de nuestra vida nos descuidamos y nos dormimos. La dureza de la vida nos puede, pero el Novio nos avisa y nos despierta. El Espíritu de Dios siempre está pendiente de sus hijos e hijas y los llama con Amor misericordioso. Es posible que muchas veces no nos demos cuenta y permanezcamos dormidos. Hay que estar preparados y vigilantes.

La perseverancia de tu fe es necesaria y no la puedes compartir. Es un don de Dios y la reciben quienes la piden, la buscan y permanecen vigilantes hasta la hora en que llegue el Novio. ¿Qué nos está diciendo eso? Pues, que mi vida tiene que tener la suficiente vida de Gracia para que cuando llegue la llamada del Novio tener mi corazón dispuesto, limpio y encendido por la acción del Espíritu Santo. La puerta se abrirá en algún momento de nuestra vida y tendremos que estar atento y prestos a entrar cuando se abra.

viernes, 27 de noviembre de 2020

LA HORA FINAL

Cada año experimentas la tentación de revisar tu vida, o de ponerte nuevos retos. Cada año es un terminar y empezar de nuevo con renovadas esperanzas. Esa es la intención y tambíén el esfuerzo. Posiblemente sea algo que duerme dentro de nuestro corazón y no podamos evitar. La hora final, nuestra hora final nos interesa y, también, nos preocupa. Y, en consecuencia, intentamos prepararnos para ese momento.

También sabemos que nuestra hora está marcada por, valga la redundancia, la hora de nuestra muerte. Que, sea dicho de paso, no sabemos el día ni la hora. Es posible que en algunos casos la veamos cerca, pero no sabemos el instante que decide presentarnos y... De la misma manera que ocurre eso, también - en nuestra vida - observamos brotes en las hojas de los árboles o que las hojas se caen. Deducimos con buen criterio que, en un caso empieza la primavera - verano, y en el otro, otoño - invierno.

¿Cómo no nos damos cuenta de otros signos y señales que nos anuncia el final de nuestra hora o la llegada del Reino de Dios? ¿Acaso estamos ciegos o miramos para otro lado? Posiblemente sea eso. Estamos bien instalados, cómodos y gozando de una buena salud y buena situación económica. ¿Para qué preocuparnos? Cumplimos con aquella parábola que Jesús nos contó del rico insensato - Lc 12, 13-31 - de la que estamos más cerca que lo que creemos.

Jesús nos advierte y nos llama a estar atentos y preparados. Es necesario proclamar que la vida y el mundo caminan y que el Reino de Dios se acerca. No sabemos la hora ni cuándo, pero si sabemos que llegarán. Y debemos estar atentos, observantes y disponibles a anunciarlo y a vivirlo según y en la Palabra de Dios y de acuerdo con su Voluntad.

lunes, 2 de marzo de 2020

LA CUESTIÓ NO ES EL AHORA SINO EL FINAL

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Mt 25,31-46
Cansado estamos de oír que lo que importa no es como se vive sino como se termina esa vida. Es decir, lo que importa es el final. No consuela que ahora vivas bien y despreocupado, sino como terminarás tu vida, porque, lo importante será lo que haya y avenga después. Sobre todo cuando lo que nos jugamos es para siempre, es decir, vida eterna.

¿De dónde sacamos eso? El Evangelio de hoy nos habla de lo que sucederá al final y de lo que se tomará como valor importante de nuestra vida. Al parecer no importa el dinero que tenga; la vida que vivas pensando en ti; el disfrute y lo bien que lo pases sino la cantidad de amor que des a los demás. De tal manera que será según como vivas lo que te valdrá para lograr esa felicidad que tú ahora buscas en el mundo.

¿Qué dice el Evangelio? El Evangelio habla de: En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. Serán congregadas delante de Él todas las naciones, y Él separará a los unos de los otros, como... - Mt 4, 1-11 -.

¿Cómo lo puedes tomar? Dependerá de tu fe. Lo crees o no, pero lo que sí te puedo decir es que ese día llegará y si has perdido tu tiempo en otras cosas dependerá de ti. Hoy y durante tu vida, tienes tiempo, pero, llegado el momento se acabó tu tiempo y te habrás jugado tu vida. Un consejo puedo darte y es que dentro de ti está plantada esa semilla del bien. Supongo que alguien la habrá sembrado. 

Lo más inteligente es reflexionar sobre ello y ver si eso tiene algún sentido. Jesús ya lo ha anunciado e incluso ha dado su Vida. Lo de más dependerá de ti, es decir, confiar y creer en Él. Luego, puesto en sus Manos, Él hará lo que tú no puedes hacer, es decir, darte el don de la fe.

domingo, 18 de noviembre de 2018

UNA NUEVA FORMA DE VIVIR

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Mc 13,24-32
Desde la fe pedimos al Señor que cambie mi corazón, que lo vuelva al revés y que, rejuvenecido, empiece una vida nueva. Un nueva forma de vivir, donde no hayan excluidos ni marginados; donde no hayan pequeños víctimas de otros, lo fuertes y poderosos. Un mundo de hermanos y de igualdad. Un mundo donde tus derechos y los míos sean los mismos, a pesar de ser pequeño o enfermo.

Ese es el pensamiento de Jesús y su doctrina nos da ese mensaje. Y esa forma de vivir vendrá un día a juzgarla para darnos a cada uno según el empleo de su vida. Ese es el final del que nos habla hoy el Evangelio. Por eso, quedamos advertidos para que sepamos escudriñar el tiempo y ver, al igual que descubrimos cuando está cerca el verano o se apresura un tiempo de lluvia o tormenta, descubrir cuando se acerca la hora de nuestro final.

Porque, sabemos que un día nos tocará a nosotros rendir cuenta. No podemos eludirnos con evasivas y justificaciones. Quizás quieras volver la espalda y pensar que eso son tonterías, pero el tiempo llegará. Se ha especulado mucho con esa hora final, pero todo ha sido en vano, pues nadie sabe el día ni la hora. Mejor conocer la Palabra y el Mensaje de Jesús, el Señor, y tratar de ser coherente con Él. Vivir en el esfuerzo de construir un mundo mejor donde la verdad y la justicia sean lo primero en referencia a las personas.

Tratar de que nuestro actuar sea cada día un actuar que en lugar de excluir sea lo contrario, incluir y respetar a cada persona por pobre, pequeña o enferma que sea. Tratar de compartir la vida para que nadie se vea marginado o excluido del compartir con dignidad como persona. Luchar por que cada persona, por el hecho de ser persona e hija de Dios, tenga todos los derechos propios y dignos de las personas. Tratar de instaurar el Reino de Dios, que es precisamente ese. Un Reino de igualdad, de paz, de dignidad donde todos tengan los derechos ineludibles por ser personas.

viernes, 17 de noviembre de 2017

DÍAS DE ADVERTENCIAS Y AVISOS

Lc 17,26-37
Decimos que quien avisa no es traidor. La Iglesia, a las postrimerías del año litúrgico, domingo 26 de noviembre, nos recuerda que la vida tiene un final y que la promesa de la segunda venida del Señor se cumplirá. Estos últimos evangelios nos recuerdan y nos advierten esa proximidad y cual será el peligro si no estamos vigilantes y atentos a su Palabra y a hacerla vida en nuestras vidas.

Es posible que, muchos, pasen la vida embobados en comer, beber, en disfrutar del sexo y en muchas cosas más. Tendremos que hablar claro, pues no hacerlo es engañarnos a nosotros mismos. Pero, la vida tocará un día a llamada y será el fin de este camino mundano. Luego, empezará aquel que nuestro Padre Dios ha preparado para los que han creído en Él y han vivido conforme a su Palabra. Y, entonces, será el llanto y crujir de dientes.

En la parábola de las diez vírgenes -Mt 25, 1-13- nos decía el Señor que el tiempo se acaba, y de no estar preparado podemos sorprendernos y encontrarnos la puerta del Reino cerrada. Eso significa que no tenemos todo el tiempo del mundo. Que hay que estar vigilantes y no perder el tiempo. Que el tiempo es oro y no se puede malgastar ni derrochar en cosas vanas, vacías, huecas y caducas. Descubrir ese tesoro -Mt 13, 44- es el principal objetivo de todo hombre.

Muchos pensamos que perdemos el tiempo siguiendo al Señor, y que dándonos a los demás perdemos el gozo de vivir nuestra vida. Sin embargo, el Señor nos dice todo lo contrario, quien pierda su vida la ganará para siempre. El mundo va en sentido contrario, y tenemos que estar muy avispados para no seguir esa corriente mundana, pues es corriente de perdición.

Y nuestra gran esperanza es que el Señor cumple todo lo que nos dice. Él es la Resurrección y la Vida, y nuestra gran Tesoro. Ese Tesoro que nos dará la Vida Eterna y el gozo y la felicidad en su presencia. ¡Alabado y Bendito sea el Señor! 

martes, 1 de agosto de 2017

LA HORA FINAL

(Mt 13,36-43)
Necesitamos pararnos, y cada día se nos hace más difícil esa posibilidad. Porque, solamente parados y tranquilos podemos plantearnos nuestro camino, nuestra carrera y nuestra meta. Realmente, ¿a dónde vamos? ¿Nos lo hemos preguntado? ¿Escrudiñamos nuestro futuro? ¿Qué nos ocurre?

¿Es qué no somos capaces de pensar y reflexionar sobre nuestra vida y nuestro futuro? ¿Tan ciegos estamos? El Evangelio de hoy nos deja todo muy claro. Sólo tenemos que pararnos unos momentos y leerlos con verdadera atención, pues el retrato, si no lo sabes, de tu vida está revelado y muy bien fotografiado. 

«El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles». Esta es tu radiografía. Describe con verdadera exactitud el camino que tu vida recorre y el final que le espera. Está en tu mano aprovecharla y estar entre la buena semilla, porque de quedarte entre la mala será muy malo, valga la redundancia.

«De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga». Más claro no se puede hablar, ni mejor se puede decir. Por eso, para evitar estropearlo o complicarlo con mis torpes palabras, he optado por transcribirlo del Evangelio.

Sólo decir que se hace muy necesario pensar un poco y darle importancia a lo verdaderamente importante. Ello exige serenidad, reflexión y un espacio de tiempo, que nunca es pérdida, sino ganancia. Porque lo importante es ganar la Vida Eterna.