domingo, 20 de julio de 2014

UN MUNDO SEMBRADO DE BUENA SEMILLA, PERO TAMBIÉN DE CIZAÑA

(Mt 13,24-43)

Vivimos en un mundo donde todos los caminos no son buenos. Eso lo descubre el hecho de que seamos libre, porque la libertad nos ha sido dada para elegir. ¿Y qué hay que elegir? Pues precisamente el verdadero y único camino que conduce a la Casa del Padre. Un Padre que nos llena de amor y felicidad eterna.

Hemos sido sembrados por la Palabra de Dios, pero el Maligno se ha ocupado de sembrar también mala semilla, la cizaña, y crecerá junto a la buena semilla. Su proximidad hará que mucha de la buena semilla quede dañada por la mala, y que incluso se pueda perder. Necesitamos cuidarnos de la influencia de esa semilla mala que tratará de confundirnos, desviarnos y estropear nuestras raíces para que no demos frutos y seamos también pastos de las llamas.

Porque la mala semilla, la cizaña, está destinada a ser quemada y destruida y a servir de leña al fuego devorador. Mientras que la buena semilla, la que persista y se agarre fuertemente a la tierra y se abra a la Gracia de Dios, resistirá los embates de la cizaña y alcanzará ser fecunda y dar frutos. Así serán los hijos del Reino de Dios, semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo». 

Pidamos desde lo más hondo de nuestro corazón la Gracia de fecundar la Palabra de Dios y de hundir nuestras raíces en lo más profundo de la tierra para, fortalecidos en el Espíritu, perseverar hasta la hora de la siega.

sábado, 19 de julio de 2014

DERECHOS Y JUSTICIA

(Mt 12,14-21)
No cabe duda que Jesús molestaba, no por su Persona, sino por las palabras que proclamaba y salían de su boca. Su Mensaje enfurecía a a aquellos fariseos cuyos derechos y justicia estaban marcados por sus criterios y sus maneras de interpretar la ley y los profetas. Todo, por supuesto,según lo que ellos gustaban e imponían.

Las Palabras de Jesús les cuestionaba y les movía a cambiar y a respetar los derechos y justicia que buscasen el bien, la verdad y la fraternidad entre todos. Eso les molestaba en gran manera, porque les exigía renunciar a sus derechos y privilegios con los que se encontraban tan a gusto y cómodamente instalados. Por eso planeaban quitárselo del medio.

No les interesaba los derechos y la justicia que Jesús proponía y defendía en favor de los más pobres, excluidos y necesitados. Y tampoco porque eso amenazaba con desestabilizar sus situaciones de privilegios y de bienestar. Se trataba de una cuestión de estado y se imponía el borrar a Jesús del mapa. Sin embargo, Jesús, aunque cuidándose y con prudencia, seguía ahí curando y proclamando su Mensaje.

Porque, antes que su propia vida, Él había venido a proclamar los derechos y justicia que la propia dignidad del hombre, por ser hijo de Dios, tenía derecho. Y por eso estaba dispuesto comprometerse, hasta el punto de comprometer su propia vida en una muerte de Cruz. Jesús proclama nuestra filiación de hijos de Dios hermanados en Él y, en consecuencia, hijos adoptivos y coherederos de la Gloria del Padre por los méritos del Único y Verdadero Hijo de Dios, nuestro Señor Jesús.

¿Qué derechos y justicia defiendo yo? ¿Acaso son los míos, los de mi pueblo o nación, o por el contrario defiendo, por encima de todos, los de Jesús? Pidamos al Señor la Gracia de vivir y defender los derechos y justicia que Él nos ha transmitido, revelándonos y enseñándonos el Amor de nuestro Padre Dios. Amén.

viernes, 18 de julio de 2014

NO HAY OTRA LEY QUE LA DEL AMOR

(Mt 12,1-8)

Nuestra vida está llena de leyes y normas. Esto está prohibido, aquello está permitido. Esto es lo que hay que hacer y lo otro no. Estamos controlados por leyes que nos dicen como hemos de actuar, pero anulamos los impulsos de nuestro corazón frente a lo que nos propone las leyes. Sin embargo, experimentamos que no siempre la ley es justa y debemos interpelarla.

Porque por encima de la ley está el bien del hombre y todo lo que interrumpa su buen camino y atente contra su dignidad. La ley es buena ley cuando actúa en defensa del hombre. De no ser así sería una ley que va contra el hombre. Y eso es lo que nos dice Jesús en el Evangelio de hoy: «¿No habéis leído lo que hizo David cuando sintió hambre él y los que le acompañaban, cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la Presencia, que no le era lícito comer a él, ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes? ¿Tampoco habéis leído en la Ley que en día de sábado los sacerdotes, en el Templo, quebrantan el sábado sin incurrir en culpa? Pues yo os digo que hay aquí algo mayor que el Templo. Si hubieseis comprendido lo que significa aquello de: ‘Misericordia quiero y no sacrificio’, no condenaríais a los que no tienen culpa. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado».

Ninguna ley sirve cuando va contra el bien, porque el origen de la ley es buscar la verdad y el bien. De nada nos sirve el cumplimiento si nuestro corazón no ama y reboza servicio y caridad. Sólo aquellos, no lo decía Jesús ayer, que son capaces de escuchar y poner en práctica la Palabra de Dios son mi madre y mis hermanos. 

Hacernos hermanos de Jesús implica vivir misericordiosamente en el amor, porque en el amor se esconden también las renuncias y sacrificios por buscar el bien del hombre.

jueves, 17 de julio de 2014

LOS PROBLEMAS NOS SEPARAN

Mt 11, 28-30

Cuando te acercas a alguien con problemas, lo inmediato es alejarte, porque los problemas no nos gustan. Incluso, cuando intuimos que visitar a alguien nos va a ocasionar problemas, evitamos hacer esa visita. Sorprende, desde esta reflexión, que Jesús hace todo lo contrario. Llama a todos aquellos, como nosotros, que tenemos problemas a descansar en Él.

"Venid a Mí todos los que estáis cansados y agobiados, y Yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprender de Mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera" (Mt 11, 28-30).

Confieso que muchas veces no entiendo bien este descanso, pero también confieso que sólo en Jesús se puede encontrar la paz, el gozo y la serenidad. Y experimento que en la medida que deje entrar en mi corazón la mansedumbre y la humildad, todo mi ser empieza a respirar aires de paz y de sosiego. Y también experimento que sólo Jesús me da razones para, en Él, llenarme de paz y de amor. Nada tiene sentido fuera de Él, y todo lo cobra cuando el centro de tu vida está puesto en Él.

Sí, Señor, yo quiero ir a Ti y descansar todos mis anhelos, mis deseos, mis inquietudes, mis problemas, mis fracasos, mis aspiraciones, mis pecados y mis agobios en Ti. Porque sólo Tú me das paz y amor. Amén.

miércoles, 16 de julio de 2014

EL PIROPO GOZOZO A TU MADRE

Mt 12, 46-50


Lejos de ofender a tu Madre, Señor, pues tus Palabras lo parecían, la ensalzas y la elevas a la máxima altura a la que se puede elevar una criatura de Dios. "Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la Voluntad de mi Padre del cielo, ese es mi hermano y mi hermana, y mi madre".

Porque por tu Madre, aceptando la Voluntad de Dios, entró la salvación, en la Encarnación de tu amadísimo Hijo, al mundo. Es Ella el puente por el que el Redentor se encarna en naturaleza humana y viene a nuestro rescate. Es la mediadora que hace de cuna para que la Luz alumbre al mundo y guíe a todos los hombres de buena voluntad.

Supongo que tu Madre, Señor, sentiría un gozo inenarrable al sentirse identificada con la humilde joven elegida para ser tu Madre. Y más, no se puede expresar con palabras ni con letras, ese inmenso gozo de escuchar esas Palabras de su amadísimo Hijo. 

Gracias Madre, por la Gracia del Señor, que con tu Sí y obediencia a la Voluntad del Padre has dejado que el Hijo del Hombre se haga Hombre y dé su Vida por y para salvación de todos los hombres. Amén.


martes, 15 de julio de 2014

A CORAZÓN DESCUBIERTO


(Mt 11,20-24)

Ser transparente es desvelar los secretos de tu corazón respecto a la Buena Noticia. Transparentar la felicidad, que da gozo y paz de sentirse salvado y esperanzado en una vida eterna y gozosa, es descubrirse lleno de vida y seguidor firme de Jesús. Un creyente no puede ocultar y esconder ese tesoro inmenso que lleva en su corazón, porque de ser así estaría transmitiendo que no está convencido de que así sea.

Y eso ocurre cuando nuestros corazones se encarnan en Corozaín o Betsaida, que, a pesar de recibir testimonios de la Palabra de Dios, permanecen indiferentes y reacios a responder y vivir esa Palabra. Y nos disfrazamos de ellas cuando somos vencidos por nuestros respetos humanos o por nuestros sentimientos ridículos o apetencias de bienestar y comodidades. Huimos de nuestro compromiso de Bautismo, y en cierta medida nos avergonzamos de compartir y transmitir ese tesoro sellado en nuestro corazón.

Y, puede ser, que lo hagamos así porque no estamos convencidos de que sea un gran tesoro y que no valga la pena darlo a conocer. Valoramos más otras cosas en nuestra vida, tales como el dinero, la posición social, el ocio relajante que nos divierte y nos despreocupa, la buena vida y satisfacciones personales. Nos cuesta identificarnos con el dolor de los que sufren y lo pasan mal. Quizás, por eso, sentimos miedo dar a conocer a Jesús porque eso nos descubre e interpela y nos compromete.

Pidamos al Señor capacidad, voluntad y luz para, sobranaturalizar todos los actos naturales de nuestra vida, y, naturalizar los sobrenaturales. Así de forma natural transmitirle y darle a conocer desde lo más profundo de nuestro corazón.

lunes, 14 de julio de 2014

TOCADOS POR EL PECADO Y EN LUCHA CONSTANTE

(Mt 10,34--11,1)

Seguir a Jesús nos predispone a la lucha, la lucha contra nosotros mismos y contra los que nos rodean, porque muchos seguirán las inclinaciones del pecado original por el que están tocados y los enfrentará a aquellos que se opongan y se resistan. Será una guerra sin cuartel, día a día; instante a instante.

En la propia familia encontraremos lucha y enfrentamientos. La verdad, contra los que desean vivir en la indiferencia y en el descompromiso, comodidad, despreocupación o incluso en la mentira. Y la propia experiencia nos revela que es en nuestras familias donde encontramos verdadera resistencia y hasta los más duros enfrentamientos.

Jesús es claro: El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará. Porque cuando nuestro amor está dividido se debilita y se muere, pues siempre irá más a una parte que la otra.

No es fácil seguir a Jesús. Él mismo nos lo deja claro, pero es lo mejor y en donde encontramos nuestro verdadero camino de felicidad eterna e imperturbable que tanto buscamos. Por lo tanto, tengamos fe en sus Palabras y confiemos que no vamos solos, que tenemos la asistencia del Espíritu Santo.