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miércoles, 10 de julio de 2024

PROCLAMEN QUE HA LLEGADO EL REINO DE LOS CIELOS

Es evidente que cuando recibes una gran noticia, ardes en deseos de darla a conocer. Sobre todo a tus seres queridos y más cercanos; a amigos y conocidos y a todo tu ambiente, donde haces vida social cada día. En consecuencia, la Buena Noticia es la Noticia – valga la redundancia – que debemos proclamar. Es la Noticia que todos debemos conocer y la única que nos salva y da vida eterna en plenitud de gozo y felicidad.

Tras recibir al Espíritu Santo en el instante de nuestro bautismo, quedamos configurados como sacerdotes, profetas y reyes, y, en consecuencia, llamados a dar testimonio y anuncio de la Gracia de salvación eterna que hemos recibido.

¿Y cómo lo hacemos? Pues de manera natural, dejándonos impregnar de la Gracia del Espíritu Santo y viviendo con naturalidad los sacramentos recibidos, sobre todo, el de la reconciliación y perdón y la Eucaristía. En ellos recibimos la fortaleza para perseverar y dar testimonio de nuestra fe.

Por otro lado, aprovechando cada momento de nuestro vivir de cada día para anunciar, bien de palabra, bien con nuestro servicio desinteresado, nuestro testimonio y nuestra disponibilidad, el amor misericordioso que Dios nuestro Padre nos regala por los méritos y Pasión de su Hijo, nuestro Señor Jesús.

Precisamente, es de ahí desde donde nace la fuente auténtica de nuestra autoridad – la Gracia recibida del Espíritu Santo -  con la que los cristianos quedamos investidos.

sábado, 7 de enero de 2023

ES EL MOMENTO DE ANUNCIAR LA BUENA NOTICIA

Llega la noticia del arresto de Juan. Al enterarse Jesús se retira a Galilea y comienza su misión. Misión que ya venía preparado, asumiendo y aceptando durante todos esos años de vida oculta. Hay acontecimientos y circunstancias que te impulsan a tomar decisiones y esta es una en la vida de Jesús. Quizás es la hora de transformarse y lanzarse a proclamar la Buena Noticia, el Amor Misericordioso del Padre.

Recorre Galilea anunciando y proclamando el Evangelio y curando toda enfermedad y dolencia. Es el signo del Amor de Dios y de su poder sanador que nos libera no solo de la enfermedad y el dolor sino del pecado. Su Misericordia es Infinita y acoge a todo pecador.

Hay una Buena Noticia, Dios nos ama y envía a su Hijo para decírnoslo hasta el extremo de entregar su Vida para probarnos su Amor. Esa es la novedad del Amor de Dios, su Misericordia Infinita y su mandato de que hagamos nosotros lo mismo: «Amarnos unos a otros como Él nos ama» La oración del Padrenuestro que nos enseñará más tarde nos lo pone de manifiesto: … «como nosotros perdonamos a…».

Hoy también sigue la tarea anunciadora a través de la Iglesia. El Reino de Dios está entre nosotros y se manifiesta en la comunidad donde el amor exige su presencia y su realización. No es la oración el fin sino el medio por el cual pedimos la fortaleza y la sabiduría de empeñarnos en amar cada día como el Señor nos ama. Por tanto, oremos sin tregua para que el Espíritu Santo nos dé esos dones que necesitamos para amar.

lunes, 8 de enero de 2018

COMIENZO DEL ANUNCIO DE LA BUENA NOTICIA

Mc 1,14-20
Está próxima a acabar la misión de Juan. Permanece apartado en las mazmorras por orden de Herodes y pronto será ejecutado, provocado por la hija de Herodías, por el mismo Herodes. Jesús, tras ser bautizado en el Jordán por Juan, y tras retirarse al desierto, está preparado para iniciar la misión para la que su Padre le ha enviado. Se inicia, pues, el anuncio de la Buena Noticia de salvación.

Y Jesús la inicia diciendo: «El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva». Lo inmediato es formar y preparar el grupo que continuará su misión. La Iglesia nace con la elección de los primeros apóstoles. Bordeando el mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, el hermano de Simón, largando las redes en el mar, pues eran pescadores. Jesús les dijo: «Venid conmigo, y os haré llegar a ser pescadores de hombres». Al instante, dejando las redes, le siguieron.

Se está constituyendo la Iglesia. Jesús empieza a elegir sus primeros miembros. Más adelante, vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan; estaban también en la barca arreglando las redes; y al instante los llamó. Y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras Él. Jesús llama a la conversión. Proclama que ha llegado el Reino de Dios, y te quiere a ti también a su lado para que ayudes a establecerlo.

Un Reino que se concreta en un mundo fraterno, donde se viva en la verdad, en la justicia, en la paz y el amor. Un Reino que establezca la igualdad de oportunidades y donde todos los hombres convivan como hermanos según la Voluntad de Dios. Un mundo donde los preferidos, de no conformarse y establecerse ese ansiado y proclamado Reino, sean los excluidos, los marginados, los pobres, débiles e inocentes.

Para eso ha venido nuestro Señor Jesús, para anunciar a los desamparados, a los débiles y pobres la Buena Noticia de Salvación; la esperanza de, a pesar de los sufrimientos y penalidades de esta vida, llenar de alegría, gozo y esperanza a todos aquellos que se sienten maltratados, excluidos y desesperados.

domingo, 24 de diciembre de 2017

EL ORIGEN DE LA BUENA NOTICIA

Lc 1,26-38
Una buena noticia es algo que va a mejorar nuestra vida y que nos aporta alegría y gozo. Todos nos alegramos cuando recibimos una buena noticia. En estos días navideños la gente se ha alegrado mucho con el sorteo de la lotería, y, sobre todo, aquellos que han ganado algún premio. La alegría está detrás de la buena noticia.

Pero, la gran Noticia de este momento, y por lo que se hace precisamente Navidad, es que el Niño Dios, encarnado en Naturaleza Humana, nace en Belén de una joven sencilla y humilde llamada María. El Evangelio de este día nos narra, como si de un cuento de hadas se tratara, la maravilla y el acontecimiento de la Gran y Buena Noticia.

Y todo empieza con la anunciación del Ángel Gabriel a la joven María, la elegida para ser la Madre de Jesús, el Mesías enviado a salvar a todos los hombres. Ese es el significado de la Navidad, es sentirse salvado de la esclavitud del pecado y de la muerte. Y todo empieza por María. Ella es la puerta con la que entra la Navidad, es decir, el Niño Dios que nos invita a que le hagamos un hueco en nuestros corazones para nacer también en cada uno de nosotros.

María deja a un lado sus proyectos, y, a pesar de no entender el plan de Dios, ni el por qué una joven sencilla como ella es elegida para tan importante misión, accede y se fía de su Palabra. Su respuesta es contundente: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». También nosotros somos invitados a colaborar con el plan de Dios y a continuar nuestra misión, la de vivir y transparentar esa Buena Noticia de salvación. Una noticia que reluce ahora en estos días que celebramos la Navidad, para que tiene luz propia y brilla siempre a lo largo de todo el año.

Dispongámonos a celebrar esperanzados la hermosa experiencia de sentirnos salvados y plenos de gozo y felicidad. Para Dios no hay nada imposible y su Palabra tiene siempre cumplimiento.


FELIZ NAVIDAD