miércoles, 30 de abril de 2025

TODO ES CUESTIÓN DE FE, RAZONES HAY

La experiencia de nuestra propia vida nos dice que no hay más amor más grande que el de nuestra madre. Y, a pesar de nuestros fallos, decepciones y fracasos, nuestra madre siempre está ahí dispuesta a tendernos sus manos. Luego, ¿qué hará nuestro Padre Dios, que nos ha creado y nos ha dado la vida para que seamos verdaderamente felices? Supongo que sabiendo de un Padre así, no tengamos miedo de estar a su lado y nuestra confianza en Él sea plena.

Pero, para que esto se nos confirmara, envió a su Hijo para anunciarnos su Infinito Amor Misericordioso, y para que nadie dejara de conocerlo. De Él sabemos cuanto nos quiere nuestro Padre Dios, hasta el extremo de entregar su Vida para que entendiéramos su gran amor por cada uno de nosotros. Verdaderamente, esa felicidad que todos buscamos en este mundo, la tenemos en el Amor Infinito de nuestro Padre Dios que nos lo demuestra en su Hijo, nuestro Señor. En la medida que confiemos en Él, encontraremos camino, verdad y vida.

martes, 29 de abril de 2025

UNA BUENA NOTICIA QUE SOLO ENTIENDEN LOS PEQUEÑOS

La sabiduría, cuando no nace de la humildad y mansedumbre, enciende la soberbia y se cierra a la Sabiduría que viene de lo alto. Significa esto que los sabios y entendidos se creen con la capacidad de saber tanto más que lo que viene de Dios, y, en consecuencia, lo que no pasa por su razón no la aceptan ni lo acogen. Sus soberbias les cierra el corazón. Solo los pequeños son sensibles a la esperanza de un cambio mayor en los corazones de las personas y en la configuración de nuestras sociedades.

Sólo desde una humilde mansedumbre y pobreza podemos abrirnos a la Sabiduría divina que nos viene de arriba: la Palabra de Dios. Los sabios, encerrados en sus prepotencias, no entienden nada. Los pequeños, despreciados y humildes, tenidos por simples e ignorantes llegan a captar el mensaje del Reino, y a sentirse atraídos por él. Es evidente que sólo en la humildad de reconocernos pecadores y pobres de espíritu podemos alcanzar la sintonía del Espíritu y abrirnos a su Gracia.

Por tanto, tratemos de estar entre los humildes y mansos de corazón y abiertos al Espíritu para ver el mundo, no desde nuestros ojos e intereses, sino desde y con los ojos de Dios e involucrarnos en su movimiento de compasión hacia todas las criaturas.

lunes, 28 de abril de 2025

UN NACIMIENTO NUEVO

Una forma nueva de pensar, de ver las cosas y de sentirlas. Y para eso es imprescindible nacer del Espíritu y tomar sus valores, muy diferentes a los nuestros. De ahí que para ver el Reino de Dios hay que transformarse plenamente con el agua y el Espíritu del Bautismo. Porque, sólo, en y con el Espíritu Santo, podemos transformar nuestro corazón endurecido en un corazón suave, bueno, humilde, generoso, paciente y comprensivo.

Y capaz de darnos con gratuidad, con misericordia,  con compasión; con preferencia por los más débiles, necesitados y pobres. Y todo eso apoyados y confiados en Dios. Porque, nuestros valores son totalmente contrarios a los del Reino, y sólo inmersos en el Espíritu Santo podemos cambiarlos. De ahí que necesitamos nacer de nuevo, un nacimiento en el Espíritu Santo que nos cambie interiormente nuestros valores y manera de ver las cosas  con preferencia para los más desfavorecidos, marginados y excluidos.

domingo, 27 de abril de 2025

ENCERRADOS POR MIEDO

Estaban todos los apóstoles encerrados por miedo. No se sentían con fuerza ni con capacidad para anunciar la Palabra del Señor. Mantenían las puertas cerradas por miedo a los judíos y sin apenas esperanza de anunciar que Jesús había resucitado. Supongo que a nosotros nos sucede algo parecido. Creemos, pero no somos capaces de confesar nuestra fe según el ambiente donde estemos. ¿Qué nos pasa?

Posiblemente sea lo mismo que les ocurrió a los apóstoles. La diferencia fue que en esos momentos, los apóstoles recibieron al Señor, y éste les infundió el Espíritu Santo. Así lo dice este pasaje evangélico: (Jn 20,19-31): Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros». Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío». Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos» …

No hay justificación, porque también nosotros, los bautizados, hemos recibido al Espíritu Santo en la hora de nuestro bautizo. Y, abiertos a Él podemos hacer lo mismo que los apóstoles, pues así nos lo ha dicho el Señor – Jn 14, 12-17 –. Lo que ocurre que nos falta fe igual que le ocurrió a Tomás. Necesitamos ver para creer. Pidamos que seamos capaces de fiarnos de la Palabra de nuestro Señor.

sábado, 26 de abril de 2025

CRISTO VIVE PORQUE YO LE HE VISTO Y LO SIENTO

La experiencia del que ha visto a Jesús o lo ha sentido en su corazón se manifiesta en la misión de compartirlo con los demás a través de su palabra, sus actos y su vida de amor y misericordia. Encontrarse con el Señor es una experiencia que no se puede guardar y exultante de alegría se derrama en noticia para los demás. Es algo espontáneo y que se contagia y transmite como el fuego.

Posiblemente, sea un síntoma de no haberlo encontrado el quedarnos a dos aguas y, de alguna manera, indiferente y pasivo al no transmitirlo ni darlo a los demás. Porque, de tener esa experiencia de encuentro con Jesús, la vida se transmite y se da a conocer en sus propias obras y palabras. Lo que reboza el corazón sale por la boca. Y si Jesús está en el centro de tu corazón, tu boca lo transmite y lo da a conocer.

Esa fue la experiencia de los primeros cristianos, apóstoles y discípulos que estaban con Jesús y que le vieron tras su muerte y Resurrección. Y también debe ser la nuestra, aunque en el contexto de nuestra época, y con los medios y oportunidades que se nos brinda. La Buena Noticia, una vez experimentada, no se puede archivar.

viernes, 25 de abril de 2025

TERCERA VEZ QUE JESÚS SE LES APARECE

Tenía que ser así. ¿Cómo si no, los discípulos hubiesen creído en el Señor? Jesús sabe de nuestra manera de razonar y de que nuestra razón no alcanza a creer en su resurrección. Y, hasta su ascensión a los cielos, Jesús se les aparece, ésta es la tercera, para que su mentes vayan asimilando la realidad de su resurrección. Jesús, Dios encarnado, es Señor de la vida y la muerte.

Y una vez más pide comer para que se vayan dando cuenta de que no es ningún espíritu ni fantasma. Es Jesús, el que ellos han conocido que ha resucitado. Es decir, ha vencido a la muerte en el madero de la cruz. Ese es su triunfo, un reino de amor y misericordia, no un reino de poder y fuerza.

La cruz, para el cristiano, es el signo de la victoria, del triunfo de la vida sobre la muerte. Por eso, mirar a Cristo crucificado es mirar al triunfo del poder del bien, de amor ante el poder del mal y la mentira. Y los apóstoles van dándose cuenta de que Jesús, el Maestro, ha resucitado. Y que, según sus mismas palabras, estará con ellos hasta la consumación de los siglos.

jueves, 24 de abril de 2025

NO ENTRABA EN LA CABEZA DE LOS APÓSTOLES LA RESURRECCIÓN DE JESÚS.

Tampoco entra en nuestras cabezas lo de la resurrección. Desde nuestra lógica humana entendemos que los apóstoles se mostraran aterrorizados y llenos de miedo. Y también nosotros nos aterrorizaríamos si Jesús se nos apareciera. Pensaríamos que es un espíritu o fantasma. Confieso que muchas noches en casa he pensado: —si se me apareciera Jesús ahora, temblaría del susto.

Y, es cierto y verdad, que nosotros llevamos mucha ventaja. Sabemos por muchos testimonios, entre ellos, los de los apóstoles, que Jesús ha resucitado y está entre nosotros. Y estará hasta el final, son sus propias – Mt 28,20 – palabras. En consecuencia, a nosotros no debería extrañarnos. Claro, dependerá de nuestra fe. Sin embargo, debemos admitir que impone y, posiblemente no podremos controlarnos.

Por eso, Jesús que sabe y conoce todo respecto a nosotros, nos ofrece sus heridas, nos invita a tocarla, a palparla; nos pide de comer para que comprueben su humanidad, y come delante de ellos. Jesús estará estos cincuenta días, hasta Pentecostés, demostrando su Resurrección a los apóstoles con el fin de que se convenzan de que ha resucitado, tal y como les había dicho.

Pero, todo eso, también vale para nosotros. Estos cincuenta días hasta Pentecostés son también para nosotros, para que experimentemos que Jesús ya no está en el sepulcro. Ha resucitado y está entre nosotros. Convenzámonos de eso, y pidamos al Señor que aumente nuestra fe.